Lydia y los principes de los siete universos (TERMINADA)

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Lydia y los principes de los siete universos (TERMINADA)

Notapor Meiko Akizuki » 04 Ene 2006, 02:35

BUENO ESPERO QUE SEAIS SINCEROS Y ME DIGAIS EN QUE PUEDO MEJORARLA. ES PARA MI MUY COMPLICADA (SOBRETODO MAS ADELANTE) PORQUE A PARTE DE INVENTARME TODOS LOS ESCENARIOS, TAMBIEN LA PROTAGONISTA TIENE UNA PERSONALIDAD COMPLICADA QUE SE VERÁ A LO LARGO DE LA HISTORIA. GRACIAS


Capitulo 1: Guerrero Estrella

Había muchos problemas, pero a pesar de todo, la vida seguía… y por aquellos días, Diamante – príncipe del universo de la magia - iba al instituto como todos los días; él era el hijo de Zeus y Venus; era el más guapo de su universo, a todas las chicas les volvía locas.
Diamante era rubio, alto y fornido pero delgado. Tenía los ojos azul oscuro. Para muchas era el chico perfecto, muy guapo, inteligente y estaba muy sexy con su melena rubia y ondulada que le llegaba por los hombros, pues le quedaba perfecta para gusto de muchas.
El iba al instituto Rayo de luz uno de los más prestigiosos e importantes de todos, por no decir el mejor, a él iban todos los príncipes y princesas más importantes – incluidos los de los siete universos- y eso lo hacia muy famoso.
Estaba absorto, pensando en sus cosas cuando de pronto alguien dio una palmada por detrás, como para despertarle.

- Ah! Eres tú, Lydia. ¿Qué tal estás cariño? (Lydia era la novia de Diamante).
- Hola Diamante. Estoy bien, mejor que ayer. Gracias. - Dijo con tono amable.
- Hoy, ¿Puedes salir?
- Creo que no tengo nada especial. Así que sí que puedo.
- Genial. Y cambiando de tema, a ver si el de historia, acelera hoy...que últimamente es muy pesado y aburrido...
- Vamos Diamante...que no es tan mal profesor...
- Sí...eso lo dicen los que son santos, que soportarían hasta al mismísimo diablo.
- No digas eso, quieres...por cierto, ¿Ya han encontrado a guerrero Estrella?
- Todavía no, y lo malo es que la princesa sigue desaparecida y yo diría que el rey está cada día más enfadado.
- Sí, vaya…
- ¿Qué no te importa?
- Sí que me importa, pero...es solo se habla de ese tema...y ya me aburre...antes me parecía interesante, pero ahora...
- No te entiendo, chica...eres un poco rara...
- ¿Yo? Pero que dices, si soy más normal que tu que eres un príncipe...
- ¿Qué quieres que se enteren todos?
- No, pero da igual, si ya lo saben ¿no?
- Tienes razón.

Lydia era una chica de ojos marrones, melena rubia (más larga que la de Diamante, le llegaba por la mitad de la espalda), era alta pero no tanto como Diamante y era simpática y alegre. Aunque un aura misteriosa la rodeaba de vez en cuando. Salía con Diamante desde hacía cuatro meses o así...y era feliz.
Una vez llegaron a su instituto, se fueron hacía su clase, pues iban los dos a la misma. Iban a primero de Bachiller y tanto el uno como el otro tenían facilidad para sacar sobresalientes y notables. Diamante era de ciencias y Lydia de letras.
Su instituto estaba en el planeta Estrella – dentro del universo Estrella – e iban bastante a gusto.
De pronto, al entrar en su clase observaron que había cinco estudiantes que no eran de su clase. Ellos eran: Samar, Lara, Set, Marte y Orus; que eran cinco de los siete príncipes y princesas de los siete universos.
Samar por el universo de las aguas, hija de Tritón y Selene; Lara por el universo de los pájaros, hija de Helios y Neli; Set por el universo de los dinosaurios, hijo de Haendel y Sondet; Marte por el universo del fuego, hijo de Llama y Tamar y por último, estaba Orus por el universo del hielo, hijo de Osiris y Jill.
Todos ellos llevaban el uniforme especial de su universo para distinguirse de los demás. Pocas veces iban con ropa normal al instituto.
Orus era de piel blanca como el hielo, tenía el pelo blanco con mechas verde - azulado. Era fornido de ojos azul claro y él más bajito del grupo. Llevaba un traje blanco con los símbolos de su universo en el pecho y justo donde empezaban los brazos. También tenía el símbolo de su universo en el centro de la frente en pequeñito.
Marte era de piel rosa (como quemado por el sol, pero era normal en su universo y no le dolía), tenía los ojos negros y el pelo rojo suelto que le llegaba por el codo. Era el más alto de todos, y él al igual que Orus, vestía un uniforme con los símbolos de su universo, colocados exactamente en los mismos sitios. Y al igual que los otros cinco tenía el símbolo de su universo en el centro de la frente en pequeñito.
Set era de ojos morados y pelo verde recogido en una coleta. Era fornido y su traje presenta las mismas características que el de Orus y el de Marte. Y era el único del grupo que iba descalzo. Ya que en su universo todos iban así, salvo su madre que era gorda y bajita.
Diamante se acercó a ellos, preocupado de que pasará algo grave...

- Hola, chicos. ¿Ha pasado algo?
- Sí, Diamante. - Dijo Samar con tono serio.

Samar era una mujer sirena, es decir, que tenía como una falda de escamas azules sobre las piernas, pero tenía piernas y pies; a parte de que podía nadar bajo el agua durante toda la eternidad, sin llegar nunca a faltarle oxigeno ni alimentos para vivir. Tenía los ojos verdes y la piel azul. El pelo lo tenía morado y en dos trenzas, las puntas de las cuales casi le tocaban el suelo. Y tenía un sujetador azul – sin tirantes - que le tapaba la parte de arriba.

- Pues, dímelo. - Dijo decidido Diamante.
- Ella no puede oírlo. No le importa nada. - Dijo Samar, mientras señalaba a Lydia con el dedo.
- Bueno, ¿Tan confidencial es? - Se quejo Diamante.
- Sí y dejadlo ya. - Propuso Lara.

Ella tenía los ojos negros como los pájaros, el pelo negro en una melena que le llegaba por los hombros era una mujer con alas de pájaro en la espalda, pero solo cuando estaba transformada y ahora lo estaba, mas que nada para no dar explicaciones a todo el mundo de quién era ella. Por eso nadie les había llamado aún la atención.

- Bueno, está bien. Lydia espérame aquí, que enseguida vuelvo.
- Vale, Diamante. Te esperaré.

Y Diamante se fue fuera con los otros cinco. Lara creó un escudo transparente alrededor de ellos para que nadie oyera su conversación.
Y una vez estuvieron preparados, empezaron a hablar.

- Me he enterado de que Guerrero Estrella ha protegido a un planeta de mi universo. Porque los secuaces de Amel estaban a punto de destruirlo...puede que no sea tan mala persona...y la noticia ya ha llegado a oídos de mis padres y del rey Ares... - Dijo Samar con intriga.
- Pues vaya...a ver si había algo en ese planeta que le interesara...
- No lo hay Diamante...porque era el más pobre del universo de las aguas...por lo que tenía algo de sequía...ya le quedaba poco agua...el cristal del mal está haciendo mucho daño a todos los planetas y universos...
- ¡Ay! Lara ya veremos que es lo que hacemos... ¿quedamos esta tarde?
- Por mí bien.
- Por mí también.
- Yo no puedo.
- ¿Por qué? – Pregunto Lara.
- Es que hace una semana que no quedo con Lydia, y...o yo no puedo o ella no puede...y por una vez...
- Todos coincidimos en que podemos, así que se fastidie que esto es más importante... - Agregó Samar
- Bueno, no sé como se lo tomará pero bueno...
- Entonces está decidido, esta tarde a las seis y media en el planeta Iris.
- Orus ¿En el de este universo?
- Pues claro, que en el mío siempre os quejáis de que hace frío...
- Hombre...no, es que en el hielo se pasa calor... - Dijo Lara de broma.
- Y en el mío frío. (El de Marte era el del fuego)

Soltaron unas risitas y a continuación cada uno se fue hacía su clase, despidiéndose de los otros cuatro.
Cuando Diamante llego a su clase, Lydia y sus compañeros ya estaban sentados en sus sitios trabajando. Pues, el profesor había llegado hace apenas diez minutos.
Nadie le dijo nada, ni siquiera el profesor, porque su condición de príncipe de universo le daba privilegios.
Diamante se sentó en su sitio, que estaba justo detrás de Lydia – en tercera fila- e intentó comunicarse con ella.
Le toco la espalda con el lápiz, pero la chica no parecía inmutarse. Escribió en un papel lo que tenía que decirle y se lo tiro encima de la mesa.
Ella lo vio al cabo de cinco minutos, y la desdoblo sin que el profesor se diera cuenta.

Ponía: “Lydia, lo siento pero esta tarde no podemos quedar, porque Samar y estos no pueden quedar otro día. Ya quedaremos otro día, de verdad que lo siento.”

Firmado: Diamante.

Ella entristecida volvió a doblar el papel, se giro y miro a Diamante con un gesto de aprobación y tristeza interior. Pues ya hacía más de dos semanas que no quedaban y Diamante ya había perdido la cuenta.
Una vez finalizaron las clases, diamante se fue corriendo porque quería llegar pronto a la cita que tenía con sus amigos príncipes.
Lydia sin que él se diera cuenta, le siguió. Pues tenía curiosidad por saber lo que estaban tramando. ¿Qué podía ser más importante que quedar con ella?
Al cabo de media hora, Diamante ya estaba en el planeta Iris, junto con los príncipes y princesas de los demás universos.
Cuando estuvieron todos reunidos con excepción de Marte decidieron esperarle un poco más.

- ¿Vosotros pensáis que le habrá pasado algo? – Pregunto Diamante
- No sé, él siempre es el más puntual de todos, no sé que le habrá pasado...
- Cállate Orus que estoy...recibiendo un mensaje...telepáticamente de Marte...
- ¿Y qué te dice?
- Dice que hay un caos muy grande en el planeta Ther. Los aliados de Amel lo están destruyendo todo... ¡Vamos! ¡Tenemos que darnos prisa!

Nada más hubo dicho esto, todos se fueron hacía el planeta Ther, para ver que es lo que pasaba.
Cuando llegaron se encontraron todo tal y como se lo imaginaban, así que se transformaron. Todos sacaron unas esferas de unos 15 centímetros de diámetro del centro de sus pechos, cada una era de un color. La de Diamante era plateada, la de Samar era azul celeste, la de Lara era naranja, la de Orus era transparente y con la luz reflejaba muchos colores, la de Set era verde esmeralda y la de Marte era roja granate.

Diamante.- ¡Poder del cristal del tiempo!
Samar.- ¡Poder del cristal azul!
Lara.- ¡Poder del cristal del cielo!
Orus.- ¡Poder del cristal arcoiris!
Set.- ¡Poder del cristal verde!
Los cinco.- ¡TRANSFORMACION!

-------------------Fin de la 1ªparte del capitulo 1º----------------------------------------


P.D.- De momento he logrado dibujar y hacer un buen diseño de Guerrero Estrella, Samar y Lara. (Sobre papel y con colores). Pronto intentaré hacer lo mismo con los demás. Aunque la idea ya esta plasmada, aún no están perfeccionados.


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2ªparte del 1ºcapitulo. ^ ^

Notapor Meiko Akizuki » 08 Ene 2006, 18:44

CONTINUACIÓN DEL 1ºCAPITULO:

Una vez estuvieron los seis transformados – Marte ya lo había hecho anteriormente – empezaron a plantarle cara a los monstruos.
Diamante iba vestido al estilo de un caballero de la edad media, la armadura gris, los pantalones marrones con tonos naranjas, la camiseta larga que le llegaba hasta donde empezaban las piernas, era marrón oscuro con tonos amarillos. Los zapatos que llevaba, le permitían, al juntar los pies, pensar en un animal y decir una fórmula, convertirse en cualquier animal de su universo (un centauro, un unicornio…). Llevaba también una capa azul agua.
Orus iba vestido con una túnica blanca con mangas largas (atada con un cordón de colores en la cintura) que tenía el símbolo de su universo en el pecho, el cuello de la túnica amarillo tostado, calentadores azules y zapatos grises especiales. Estos se podían convertir en patines nada más entablar contacto con el hielo. Como poder especial le otorgaba poder soportar cualquier temperatura bajo cero - las elevadas temperaturas no las podía soportar – y manejar el poder del hielo a su libre albedrío.
Decir que a Marte le sucedía todo lo contrario, porque su túnica roja con cinturón negro, le permitía aguantar las altas temperaturas y a consecuencia usar el poder del fuego. La túnica tenía un escote pronunciado y las solapas del cuello eran negras. Llevaba unas botas marrón claro con una línea diagonal negra en medio de ellas. (Una en cada bota).
Set por su parte, acababa con un atuendo tipo Tarzan, pero tapándole con una diagonal el pecho derecho, que terminaba en pantalones cortos, como un mono pero sólo con un tirante. Era de color marrón claro y de piel de animal. Este traje le permitía hablar con cualquier animal – y entenderles a su vez – además de poderse transformar en cualquier dinosaurio y manejar cierto tipo de poderes relacionados con la tierra y las rocas.
Samar vestía ahora con su falda de escamas azul (le llegaba por los tobillos), un sujetador sin tirantes de color azul claro que le tapaba el pecho, el símbolo de su universo en la frente. Todo esto le facilitaba el manejo de toda fuerza relacionada con el agua. Y añadir que si todo su cuerpo estaba bajo el agua, se convertía en una sirena completa.
Lara llevaba una falda amarillo tostado (parecido al naranja claro) que tenía ondulaciones puntiagudas bien marcadas por toda su caída (parte de debajo de la falda) y un top sin mangas del mismo color que también las tenía por arriba y no tantas por abajo. Le llegaba hasta las rodillas.
Llevaba a los pies unas botas blancas de tacón, que tenían en la parte superior, por donde entra el pie, en triángulo sin lado superior y lados de línea doble del mismo color de la falda, que daban un toque a la vestimenta. Aunque lo más significativo eran sus alas anaranjadas con plumas amarillas.
Respecto a los monstruos todos eran iguales, con los ojos rojos y el pelo del cuerpo negro. Todos tenían unas orejas puntiagudas y pequeñas, una nariz pequeña y ovalada y unos pies y manos enormes con las uñas largas de punta. Parecían sombras fantasmales negras. Sus ataques eran diversos, pero el más peligroso era el abrazo de la muerte, que absorbía el espíritu de la persona y el cuerpo se quedaba vacío. Aunque su ataque más común era la multiplicación. La cuál consistía en que si no lo matabas destruyéndolo en su totalidad, éste se recomponía en dos o más monstruos.

Samar.- ¡Cascada acuática! ¡Acción! (Y una inmensa cantidad de agua salió de sus manos a una potencia de por lo menos 200 km./h).
Orus.- ¡Lluvia de hielo! (Y empezó a caer hielo de todas partes encima de los monstruos).
- ¡Fijaros esos rayos negros les devuelven a la vida y los multiplican! ¡Cuando nosotros matamos a uno...se forman cinco nuevos! – Dijo Diamante.
- Que caos...esperad un momento... ¿Quién es ese? Y Lara señalo a una figura negra que estaba de pie encima de una montaña que estaba intacta.
- Es verdad, debe de ser un servidor de Amel.
- Marte, creo que tienes razón. Y parece una mujer.- Opino Set.

Y el servidor de Amel, bajo de la montaña para dejarse ver mejor. Era Santara, una servidora muy leal a Amel de pelo corto, a lo chico. Castaña, de ojos azules, mucho pecho, y un vestido largo de tirantes negro. Sus zapatos eran rojos y de tacón de aguja.
Era de estatura normal, con cara de ambiciosa y de traidora de ojos verde oscuro. Se dirigió a ellos con voz despectiva y de desprecio. Samar estaba ya a más de cien, antes de que empezara a hablar, pues le caía muy mal.

- Hola, que tal princesas, príncipes... ¿No podéis derrotar a un ejercito con unos pocos e insignificantes soldados? – Dijo Santara con desdén.
- Lo podríamos derrotar si tus asquerosos pies abandonaran el planeta Ther y de paso te fueras al otro mundo. Dijo Samar con el mismo tono.
- Que amable sois princesa Samar, es para mi un gran placer conversar con vos, porque de paso me dais ideas nuevas. - Dijo Santara.
- De nada, bruja. - Samar dijo lo último por lo bajo.
- ¿Decíais algo?
- No, especie de insecto.
- (Santara había oído los dos comentarios y estaba furiosa) ¡Matadles!

Y todos los soldados fueron en carrera hacía ellos seis, sin mirar por donde pisaban ni si los atropellaban.

- Mira lo que has conseguido, Samar. – Dijo Diamante con tono serio y enfadado.
- Lo siento, pero me cae incluso peor que Amel. Esa insensible y odiosa bruja...
- Ya vale, no la hagas enfadar más de lo que ya está.
- Orus tranquilo que lo intentaré, ¿Y ahora que hacemos? Porque esos no paran...ni disminuyen su velocidad...
- Pues, les atacamos, guapa. – Dijo Lara muy decidida.

Dicho y hecho, les volvieron a atacar y los volvieron a multiplicar y por lo tanto, aún había más que antes.

- Oye, que aparezca esa tía que nos salvo, la última vez de aquellos vampiros gigantes... – Opinó Samar
- No estaría mal...pues nos ha salvado ya unas cuantas veces y aún no sabemos de quién se trata. – Acabo de hablar Diamante, y se oyó una voz.
- ¡Tormenta estelar! ¡Acción! (Y desaparecieron un montón de monstruos verdes que les habían estado rodeando).
- ¿Quién eres? ¡Contesta! ¡No te haremos daño!- Dijo Samar
Voz.- No os importa nada saber quién soy.
- ¡Oye tu, nos has salvado un montón de veces y queremos saber quién eres! – Replico la princesa algo enfadada ante la respuesta obtenida.

Y la desconocida bajo de lo alto de una montaña de pedruscos dejándose ver. Llevaba una mini sobrefalda dorada encima de una blanca, una camiseta blanca sin mangas, bastante escotada atada al cuello con los bordes amarillo-tostados y unos zapatos dorados de tacón a juego con la falda. La camiseta se unía a la falda mediante una cinta estrellada del mismo color que los bordes de ésta.
El pelo rubio lo llevaba recogido en una coleta y tenía una pequeña estrella dorada de cinco puntas en el centro de la frente. Tenía los ojos marrones y los labios pintados de fucsia no muy brillante. Unos pendientes de oro en forma de estrella de cinco puntas en las orejas y dos hilitos de oro colgando de cada uno de los pendientes.
Ella tenía la pierna izquierda más adelantada que la derecha y los brazos en jarra, con las manos apoyadas en su cadera. Los cuatro chicos se quedaron mirando sus piernas, su cuerpo, su cara, en fin se habían quedado alucinados mirándola.
Ella no mostró demasiado interés en ellos, ni tampoco pensó en decirles su nombre. Parecía muy decidida a cumplir sus objetivos. Tenía la mirada seria y mostraba mucha confianza en sí misma. De pronto Lara se fijo en la estrella que tenía la desconocida en su frente.

- Oye, tu debes de ser del universo Estrella, ¿no? Porque sino no me explico de que es esa estrella que tienes en la frente.
- ¿Qué te molesta? - Dijo ella con autoridad y segura de sí misma.
- No, tranquila. - Dijo Lara confundida.
- Pues me voy. Adiós.
- ¡Espera! Dinos tu nombre, al menos... – Dijo Diamante.
-¿Mi nombre? Veréis, mi nombre es Guerrero Estrella. - Y diciendo esto se fue, dejando a todos confusos y sorprendidos.
- No sé, nunca me hubiera imaginado que Guerrero Estrella nos salvará tantas veces la vida. Tal y como la pinta el rey y la prensa parecía mal persona. Pero, ¿Quién debe de ser en realidad? – Pensó Diamante en voz alta.

Dicho esto acabaron con el resto de monstruos, y cuando iban a por Santara, ésta ya había desaparecido. Y diciéndose adiós, cada uno se fue a su respectivo universo y a su respectivo palacio. Cuando Diamante llego a su palacio, el palacio de cristal; sus padres le estaban esperando.

- Diamante, hijo. Has atacado al ejército de Amel con tus amigos. ¿No te parece vergonzoso? Y encima te has aliado con esa tal Guerrero Estrella.
- Mamá, yo no me he aliado con nadie.
- Hijo, no contradigas a tu madre. Y por cierto no puedes volver a ver a esa novia tuya.
- ¿Por qué?
- La hemos estado vigilando y se ve que trabaja como criada o algo parecido para el rey Ares.
- Pero, no lo sabéis seguro. No habéis entrado dentro para comprobarlo ni nada. Así que no os creo.
- Casi todas las tardes entra en el palacio Luz de Estrella y no sale hasta el día siguiente. Y es eso lo que hace el rey Ares con sus criadas, las hace trabajar toda la noche para que durante el día el palacio este limpio.
- No me lo creo, no es posible. Me lo habría dicho...
- Que ingenuo eres hijo, esas cosas no se dicen, sino que se ocultan hasta que se descubren.
- “Pero Lydia, ¿Quién es realmente? ¿Qué me está ocultando que cada día la veo más entristecida? Lo averiguaré” Pensó Diamante, mientras sus padres se miraban orgullosos de lo que habían dicho a su hijo.
- Pronto reinará solo el cristal del mal. Y el planeta negro será el nuevo núcleo del universo.
- Sí, y solo quedarán seguidores de Amel en los siete universos. (Y los dos se pusieron a reír muy a gusto)
- ¿Y si apareciera el famoso cristal universo del que tanto habéis hablado? – Pregunto Diamante a sus padres.
- Habrá que destruirlo, porque es el único obstáculo que tenemos.
- ¿Y la princesa? ¿Y Guerrero Estrella?
- Las haremos añicos si se interponen en nuestro camino...
- ¿A la hija de Ares la vas a hacer añicos?
.- De eso se encargará el propio Ares que para eso es su hija, y además... ¿Quién te ha dicho que está en nuestra contra?
- Si estuviera a vuestro favor no habría huido. ¿No?
- Hijo, vete a la cama. Y ya basta de interrogatorios estúpidos.
- Vale, buenas noches.

Y se fue a la cama, pero no a dormir sino a pensar en su amada Lydia, en Guerrero Estrella y en la princesa, pues las tres eran un misterio para él.
Mientras en el palacio Luz de Estrella, el rey Ares hablaba con Amel de perversos planes, como seguir destruyendo los planetas pobres e inservibles como el planeta Ther.

- Por cierto Ares, ¿Tu quién piensas que es Guerrero Estrella?
- Lo único que sé es que es alguien que no permitirá que destruyamos a la basura de los siete universos. Y que me robará el trono.
- Sí, y ese es todo un problema. Pero más problema aún es encontrar al cristal universo y a tu hija.
- Mi hija no tiene ese cristal.
- Ares, yo quiero a tu hija en matrimonio. ¿Aún no te habías enterado?
- Eres muy mayor para ella. Cincuenta y ocho años y dieciséis... es una distancia muy grande.
- Por eso mismo conseguiré el elixir de la juventud, para que tu hija no tenga excusa.

Aunque no lo expresara, al rey Ares no le hacía ninguna gracia que Amel se casara con su hija, él no quería que él fuera el futuro rey. Porque sabía que Amel era muy mal administrador de dinero y de poder, que convertiría aquello en un infierno.
Ares no quería que su hija pasara a la historia como una mala reina, él quería en el fondo de su corazón, lo mejor para su hija. Así que se alegraba, cuando su mujer Hera, le decía a Amel que ni soñara que le iba a dejar casarse con su hija, que ni en las peores condiciones le dejaría hacerlo.
Guerrero Estrella y la princesa de los siete universos estaban casi siempre en boca de todos, cuando no se hablaba de una se hablaba de la otra.

FIN DEL PRIMER CAPITULO
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PROXIMAMENTE PUBLICARÉ EL SEGUNDO CAPITULO

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Última edición por Meiko Akizuki el 21 Sep 2006, 23:07, editado 1 vez en total
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holaa

Notapor Meiko Akizuki » 21 Feb 2006, 19:31

Bueno, voy a responder a la pregunta de una lectora: Los cristales de los principes son como canicas grandes que al invocar su poder aparecen en ellas el simbolo de cada universo. El de Samar es color Azul celeste, el de Diamante es gris perla, el Orus es blanco, el de Lara es Morado y el de Set es Verde esmeralda. Con eso queda aclarado lo de los cristales y ya lo editaré más adelante.

Ahora, pongo la primera parte del segundo capitulo:

Capitulo 2 : El secreto de Lydia

Desde aquella tarde en la cual había visto a guerrero Estrella, Diamante se preguntaba quien podría ser ella en realidad y lo mismo le pasaba con su novia, después de que sus padres le dijeran que trabajaba de criada en el palacio del rey Ares.
Pero...si trabajaba de criada, ¿Cómo podía ir al mismo instituto que él? Con lo caro que era, debía de haber cogido una beca o algo así.
Aquella noche Diamante no pudo dormir muy bien, no podía dejar su mente en blanco y relajarse. Solo pensaba en cuatro cosas: en cono iban a encontrar el cristal universo, en como iban a encontrar a la princesa suprema, en Guerrero Estrella (saber si era amiga o enemiga) y en su novia Lydia porque quería saber quien era realmente. Estas eran cuatro cosas que le atormentaban y que no le dejaban dormir.
Al día siguiente, Diamante se levantó con dificultad (pues no había dormido en toda la noche) pero con ganas de averiguar y desvelar muchas de sus incógnitas.
Nada más vio a Lydia, caminando hacía el instituto se acerco rápidamente a ella.

Diamante.- Hola Lydia. ¿Qué tal estás?
Lydia.- Hola Diamante. Yo estoy bien. ¿Qué te pasa esta mañana? Pareces medio dormido...
Diamante.- No he pegado ojo en toda la noche, esto de ser príncipe es muy duro.
Lydia.- Si, ya entiendo...
Diamante.- Esto...tu...¿Dónde vives?
Lydia.- ¿Cómo que dónde vivo?
Diamante.- ¿En el palacio del rey Ares?
Lydia.- (Se queda con cara de confusión) Diamante, ¿De dónde has sacado esas tonterías? Si has estado montones de veces en mi casa...y no te acuerdas...
Diamante.- Ah! Ya recuerdo...Es que mis padres, se imaginan cosas raras...como por ejemplo, que un día te vieron entrar en el palacio del rey Ares...
Lydia.- La entrada es libre. ¿No?
Diamante.- Claro, ¿Pero no llevabas una llave para abrir la puerta?
Lydia.- ¿No has entrado nunca al palacio del supremo?
Diamante.- Sí, pero...
Lydia.- Los soldados te abren la puerta.
Diamante.- Exacto, que tonto ¿verdad?
Lydia.- Pues, sí...Oye, tu hoy estás muy raro...¿Te ha pasado algo?
Diamante.- Mis padres, que buscan excusas, para que me olvide de ti...
Lydia.- Sí, eso ya lo doy por seguro. ¿No has leído el periódico?
Diamante.- No, ¿Por qué?
Lydia.- Dice, que la malvada Guerrero Estrella ha vuelto para matar al rey y destruir los siete universos. ¿Te lo crees?
Diamante.- No, porque es demasiado guapa para hacer eso...
Lydia.- ¿La has visto?
Diamante.- Sí, y es preciosa.
Lydia.- No ves tres en un burro, Diamante. (Se gira hacia él). Y a él que, él sigue soñando...
Diamante.- ¿Qué decías?
Lydia.- Nada, olvídalo.

Y Diamante siguió en las nubes, incluso cuando entró a su clase, se sentó y no dijo nada a nadie. En la primera clase, no atendió lo más mínimo. Y al acabar la mañana, decidió seguir a Lydia para ver a donde iba.
Lydia fue a un bar a comer, a un bar del planeta Estrella que tenía fama de ser muy bueno y de estar casi siempre lleno.
Como aquel día no tenían clase por la tarde, Diamante se dedico a seguir a Lydia.
Lydia había quedado con sus amigas, para hacer un trabajo de geografía, que consistía en dibujar las partes más importantes de cada universo.
Ya estaba oscureciendo, cuando diamante, se fijo que iban hacía el palacio del rey Ares. Lydia, miro hacía los dos lados para que nadie la viera y sacó una misteriosa llave dorada, que brillaba con fuerza.
La introdujo en la cerradura, y la puerta se abrió. Lydia entro dentro del palacio.
Diamante estuvo esperando durante tres horas y luego se fue a su casa pensando que Lydia habría salido por la puerta de los criados.
Al cabo de tres días, llegó el fin de semana, en el cual los seis príncipes se reunieron para decidir sobre Guerrero Estrella y sobre el cristal universo.

Lara.- Yo creo, que deberíamos conocer a esa chica un poco más para luego decidir sobre lo que hacemos.
Orus.- Yo opino igual que Lara.
Set.- Yo creo que Lara tiene razón, deberíamos conocerla mejor.
Diamante.- Bien, ¿alguien se opone a la idea de Lara?
Samar.- Si lo decías por mí, a mí me parece bien. Solo que además, vigilaría los pasos que hace tu novia...porque eso de entrar al palacio con una llave dorada, y alomejor embrujada...
Diamante.- Ya vale, Samar. No digas más tonterías. Y ahora pasemos al siguiente tema, el cristal universo. ¿Qué opináis?
Marte.- Pienso que lo debe de tener alguien con grandes poderes y que la princesa Lydia se ha ido a buscarlo para acabar con todo esto.
Diamante.- Marte, no debemos descuidar la segunda posibilidad...
Marte.- ¿A cual te refieres?
Diamante.- A que nos este espiando y contándoselo todo a su padre...
Lara.- ¿Cómo has deducido eso?
Diamante.- Pues porque hace 7 meses, que me da la sensación de que en todas nuestras reuniones nos espían. Periodistas o lo que sea, pero nos espían...
Samar.- ¡Imposible! Yo he puesto un muro antisonido y que además nos hace invisibles...
Diamante.- Y por lo tanto a nosotros tampoco nos deja ver nada...ni oír nada.
Lara.- Correcto. Muy buena mi querido Sherlok.
Diamante.- De nada Watson, pero ahora no estamos para perder el tiempo en tonterías. Ya quedaremos otro día, en otro sitio...que ya decidiremos más adelante...
Lara.- ¿Por qué lo cortas si llevamos menos de una hora?
Diamante.- No quiero dar satisfacción al espía ni al rey Ares.
Orus.- Vale, Diamante. Solo espero que tengas razón en lo que dices.
Diamante.- Pues, yo...espero no tenerla Orus...porque si la tuviera, estaríamos perdidos.

Hubo un gran silencio después de la frase de Diamante, y posteriormente cada uno se fue a su universo, y a su palacio respectivamente.
Pasaron varias semanas en que los seis príncipes daban vueltas a la idea de Diamante, que alguien les estuviera espiando para darle más información al rey Ares sobre lo que estaban planeando en su contra.
Ya había pasado un mes desde que Diamante dijo aquello y ya se habían encontrado unas siete veces con Guerrero Estrella que no dejaba de salvarles la vida cada vez que ellos no podían con el enemigo, porque estaban heridos, paralizados, inmóviles y hasta luchando entre ellos (eso fue una vez que Santara les imnotizó y les obligó a ello).
Un buen día, un periódico público que Guerrero Estrella tenía que ir a un colegio determinado, y que iba a ir un detective a cada instituto o colegio para averiguar quien es. A Diamante y a los demás les pareció una buena pero mala idea. Porque por una parte podían saber quien era Guerrero Estrella y por la otra el rey la encerraría en un calabozo y ésta no podría ayudarles más.
Así que decidieron agregarla a su club de reunión semanal, porque si estaba de su parte tendría que aceptar ser miembro del club.
Por supuesto a todos les parecía bien la idea menos a Samar, a la cual le costaba mucho confiar en la gente, así como así.
Pasado un día de aquella conversación, se volvieron a encontrar con Santara, y esta vez era a muerte.
Santara estaba más fuerte y poderosa que nunca, y ellos más cansados de verla y oírla que nunca.

Samar.- Estoy hasta las narices de luchar siempre contra ti, ¿Qué Amel no tiene más seguidores?
Santara.- Eres una impertinente y lo pagarás caro. Y yo también estoy harta de verós a vosotros, a ver que te crees...
Diamante.- Como dice Samar, vamos a acabar contigo de una vez por todas.
Santara.- Eso no creo que sea posible, buenas noches príncipe diamante.

Y al decir eso, les hecho a unos la maldición del sueño y a otros los paralizo convirtiéndolos en figuras de piedra, que podían contemplar todo lo que pasaba.
Las figuras de piedra eran: Samar, Orus y Marte. A los más poderosos les había dormido, es decir, a Diamante, Set y Lara.
Santara se acercó a Samar con ganas de matarla y destruirla por su impertinencia.

Santara.- Tú, vas a morir ahora mismo, niña estúpida. (Samar no podía hablar ni moverse, solo podía mirarla con la mirada llena de odio y desprecio.)
Guerrero Estrella.- ¡Para!
Sant.- ¿Quién es?
Guerrero Estrella.- Soy quien te eliminará de una vez por todas, a ti y a todo aquel que siembre el odio.
Santara.- Ja, ja, ja...¿Tengo ahora que salir corriendo?
Guerrero Estrella.- ¡Estrella reluciente! ¡Ataca! ( Y una gran luz dorada y potente salió de una estrella amarilla que tenía Guerrero Estrella en sus manos).

CONTINUARÁ...

________________________________________________________

PROXIMAMENTE PUBLICARÉ LA SEGUNDA PARTE

HASTA OTRA LECTORES! :wink:
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Notapor Ayko^chan18 » 23 Feb 2006, 20:43

Ya sabes que me gusta mucha esta historia y gracias por lo del tema de los cristales, ya lo he entendido mejor.Ahora me pasaré por tu otra historia. Tardaré en publicar porque ahora estoy de examenes y apenas tengo tiempo de nada
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Continuacíon del segundo cap

Notapor Meiko Akizuki » 26 Feb 2006, 23:13

Gracias Ayko-chan por tu apoyo. Intentaré devolverte el cumplido en cuanto pueda. :wink:

CONTINUACION DEL 2º CAPITULO

Santara.- ¡No! ¡Esa luz no! ¡Todo menos eso! Ya sé quien eres, no me cabe ninguna duda... (Y diciendo esto se desintegró y desapareció).

En ese momento todos quedaron libres de los maleficios de Santara, y dieron las gracias a Guerrero Estrella.

Diamante.- Gracias, sino llega a ser por ti, esa bruja nos mata a todos.
Guerrero Estrella.- Lo siento, me tengo que ir.
Samar.- ¿Quién eres tú en realidad?
Guerrero Estrella.- Yo soy Guerrero Estrella, esa es mi identidad para vosotros.
Diamante.- Pero...¿Te gustaría asistir a nuestras reuniones?
Guerrero Estrella.- No, esas reuniones son de príncipes y princesas, no de guerreras. Y además el rey me podría pillar. Porque supongo que sabéis que os vigila en todo momento. ¿No?
Diamante.- Sí, ya lo creo. En la última reunión nos sentimos observados.
Guerrero Estrella.- Pues...a partir de ahora tened más cuidado.
Lara.- ¿No te destransformas?
Guerrero Estrella.- No quiero que el rey me descubra. Por cierto príncipe Diamante, deberíais hacer más caso a su pareja. Si es que la quiere...
Diamante.- Sí, ¿Pero y eso que viene?
Guerrero Estrella.- Su pareja es mi mejor amiga. Y me preocupo por ella.
Diamante.- Ya entiendo. La verdad es que ya casi había olvidado que tenía novia.
Guerrero Estrella.- No me extraña nada...con todas esas reuniones de pacotilla, bueno...adiós. ( Y se fue.)
Orus.- ¿Y a ésta que le pasa?
Diamante.- Que ahora, después de salvarle la vida, Guerrero Estrella, la mayor amenaza del rey, le cae bien.
Samar.- Pues sí, ella me cae bien. Además ha dado a Santara su merecido que es lo importante. Se me ha olvidado darle las gracias.

Los seis se quedaron pensando en las respuestas de Guerrero Estrella y en lo que había dicho sobre la novia de Diamante que poco a poco se estaba convirtiendo en otra incógnita todavía no desvelada.
Por otra parte Diamante sin querer, se estaba enamorando de Guerrero Estrella. Por su valentía, por su belleza, entre otras cosas que le gustaban de ella, entre las cuales estaba el misterio que la envolvía por dentro y por fuera.
Al cabo de una, Diamante estaba sentado en uno de los aros de Tritón, pensando. Pues, había quedado allí con Lydia para hablar de su relación entre otras cosas.
Y apareció Lydia, se sentó a su lado y le pregunto algo a Diamante, que a él le sorprendió mucho.

Lydia.- ¿Quieres romper verdad?
Diamante.- ¿De dónde has sacado esa idea?
Lidia.- Te veo obsesionado con Guerrero Estrella, no piensas en otra cosa, que no sea ella o la princesa.
Diamante.- ¿No será que eres tu la que no me quieres? Y quieres dejarlo...
Lydia.- ¡Diamante! ¿Cómo puedes pensar así? Yo lo digo porque hace más de un mes que no quedamos y hablamos...solo te veo en clase...y a veces ni eso.
Diamante.- Lo siento Lydia, pero si tu quieres...

Diamante no se dio cuenta de que sus padres le estaban espiando por una pantalla, y podían por lo tanto oír todo lo que se decían.

Zeus.- Está interesante, ¿verdad?
Venus.- Sí, cuando terminen les invitaremos a un café. A nuestro hijo y a su novia o exnovia.
Zeus.- No sé si Ares querrá venir...
Venus.- Esa chica.... al fin sabremos quién es.

Y mientras Lydia y diamante hablaban fueron transportados sin ellos darse cuenta al palacio Guardián del tiempo. El palacio del cual el príncipe era Diamante. La sala en la que estaban era toda blanca, menos el suelo que estaba gris.

Diamante.- ¡Yo todavía no quiero acabar contigo!
Lydia.- ¡Sí que quieres lo estás demostrando! ¡Hasta me traes a tu palacio!
Diamante.- ¿Mi palacio? ( Miro a su alrededor sorprendido, por estar allí) ¿Y tu como puedes saber que es mi palacio?
Lydia.- En las revistas sale, Diamante...
Diamante.- Pues vaya no lo sabía...
Ares.- Es problema tuyo, no saberlo.
Diamante.- ¡ El rey Ares!
Ares.- El mismo.
Lydia.- ¡No!
Ares.- ¿No? Vamos a ver niña, Zeus y Venus, me dicen que te ven entrar a mi palacio, casi todas las tardes y además lo haces con una llave dorada, que seguramente...debe de ser de alguien de mi familia...¿No te parece que has quebrantado ya suficientes normas?
Lydia.- Solo...me queda una por quebrantar...¿Verdad?
Ares.- ¿Qué?
Lydia.- Lo que oye.
Ares.- Oye, ¿Tu quién eres que se atreve a desafiarme?
Lydia.- Alguien, que tu nunca te imaginarías que soy. (Estaba jugando con él, hacerle rabiar)
Diamante.- ¡Lydia! ¡Déjalo!
Ares.- ¡Tú Callaté! ¡Y déjala hablar! Luego te tocará a ti.
Lydia.- Yo...tengo que dar preferencia a Diamante, que para eso estoy en su universo y en su palacio...
Ares.- Ahora olvidaté de eso. Hay cosas más importantes que aclarar. Como por ejemplo, como puede ser que soportes esta presión que ejerzo yo sobre el aire, si no tienes ningún poder especial...
Lydia.- ¿Quién te ha dicho que no tengo ningún poder especial?
Ares.- ¿Lo tienes?
Lydia.- Claro, pero aún no ha llegado el momento...de mostrarlo.
Ares.- ¡Muéstralo o mato al chico! ( Dijo señalando a Diamante.)

Todos estaban aterrorizados incluidos Lydia y el rey, aunque ellos dos eran los protagonistas de la disputa...eran los que más calmados estaban de todos, a pesar que el ambiente solo se respiraban nervios y tensión. El rey estaba con los movimientos del brazo ahogando a Diamante. Todos estaban con un “¿Que hago?” escrito en la frente, incluso el rey, que solo pensaba en el plan que podía tener Lydia.

Ares.- ¿Y bien?
Lydia.- ¡Déjale estar! O tendré que...
Ares.- O tendrás que...

Lydia respira hondo, se pone la mano encima del corazón y las miradas se van desviando poco a poco hacía ella, nadie podía entrar allí dentro, solo estaban ellos cinco: Zeus, Diamante, Venus, Ares y Lydia.

Lydia.- Ahora recibirás tu merecido. De una vez por todas, sentirás el miedo de existir en este mundo.
Ares.- ¡Eso nunca pasará!
Lydia.- Claro que pasará.
Ares.- ¿Quién eres tu?
Lydia.- Soy tu peor pesadilla.

El rey muerto de miedo pero también muy sorprendido por la mirada de Lydia que seguía serena y seria como el hielo. Esa mirada le ponía nervioso y le entraba el miedo en el cuerpo.

Ares.- ¡¿Quién eres tú?! ¡ Que te resistes a mis imnotismos, a mi fuerza de presión! ¡¡¿Quién eres?!!
Lydia.- ¡PODER DEL CRISTAL ESTRELLA! ¡TRANSFORMACIÓN!

Todos se quedaron atónitos mirando como una luz dorada envolvía a Lydia y la transformaba en Guerrero Estrella. Todos estaban sin habla, no sabían que decir. Estaban muy sorprendidos. Cuando la luz ceso, vieron el esbelto cuerpo de Guerrero Estrella. Con unos pendientes de una estrella en las orejas y unos tres hilitos de oro colgando de cada uno de ellos. Además de llevar su falda dorada y su top blanco con los bordes dorados.

Ares.- Guerrero Estrella, al fin nos vemos las caras. Tenía ganas de conocer a mi rival.
Guerrero Estrella.- Siento no poder decir lo mismo, majestad.

De pronto Samar, Orus, Lara, Marte y Set, hicieron acto de presencia en la sala, Diamante ya estaba a salvo de morir estrangulado.
Todos tenían puesta la vista en Guerrero Estrella, pero a pesar de haber desvelado una de las muchas incógnitas, aquella revelación aún había llenado la cabeza de Ares, Diamante, Venus y Zeus de más interrogantes. Como si no tuvieran bastantes metidos en la cabeza.

Samar.- ¿Qué ha pasado?
Lara.- ¿Por qué el rey mira de esa forma a Guerrero Estrella? ( Le miraba lleno de irá y a la vez con cara de tenerle miedo al no saber que hacer.)
Orus.- Parece imposible que el supremo tenga miedo a alguien...y sin embargo lo tiene.
Guerrero Estrella.- Diamante. Lo siento. Yo no tenía previsto que te enteraras así, de esta forma tan violenta, yo hubiera querido hacerlo de otra forma...pero las cosas son como son. Ya continuaremos nuestra conversación otro día. Y...por favor, guardame el secreto. ( Y diciendo esto, se fue dando un par de saltos de la sala y echando a volar por el espacio).
Samar.- ¿Qué ha querido decir con eso? Eh! Diamante...
Diamante.- No lo sé.
Ares.- Yo me voy, hasta otra príncipes rebeldes. (Y se fue a su palacio).

Después de diez minutos ya no quedaba nadie en la sala, todos estaban ya en sus respectivos palacios.
Diamante todavía no podía quitarse de la cabeza la imagen de Lydia mirando al rey y la imagen de Lydia transformándose y transformada de Guerrero estrella.
Eso le había impactado bastante, porque además no se lo esperaba. A parte de que nunca se hubiera imaginado que su novia era Guerrero Estrella. Los interrogantes se le multiplicaban por momentos, en su cabeza ya no cabían más.
El rey Ares estaba ya en su palacio contando a Amel y a la reina Hera ( su mujer), lo sucedido en el palacio Guardián del tiempo.

Amel.- Es increíble, al fin se ha dejado ver esa tal...Guerrero Estrella.
Ares.- Sí, Amel y te juro que su mirada pone los pelos de punta, no me extrañaría nada que hubiera matado a Santara solo con su mirada.
Amel.- Ares, no digas tonterías, a Santara le hizo un ataque bastante poderoso. Lo justo para que cayera muerta.
Ares.- ¿Existe el cristal Estrella?
Hera.- Según parece si que existe.
Amel.- Tenemos que acabar con ella y una vez lo hayamos hecho nos preocuparemos de los otros seis y de vuestra hija.
Hera.- Mi hija aún no ha dado señales de vida. Lleva mucho tiempo desaparecida.
Ares.- Es verdad, pero no nos metamos aún con ella.
Amel.- Majestad, ¿Y si la tienen escondida y ella está de su parte?
Ares.- Hace falta ser muy rebelde para ir contra mí. Tenemos que averiguar más cosas de esa chica, la novia de Diamante.
Nolwent.- Ya me encargaré yo de ella, majestad.
Ares.- ¡No! Tu te encargas de los otros seis. Yo me encargaré de ella. Que ya ha hecho bastante por ahora.
Nolwent.- Sí, majestad.
Amel.- Majestad, Nolwent es un guerrero muy valiente...
Ares.- Sí, pero le falta realismo. No tiene los pies en el suelo.

Después de que el rey dijera eso, se creo el más estricto silencio en la sala.
A partir de ese momento todo iba a cambiar.


------------------- Fin del 2ºcapitulo -------------------------------------

Proximamente procederé a publicar el 3º capitulo

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holaa

Notapor Meiko Akizuki » 04 Mar 2006, 15:21

Bueno aqui os dejo el 3º capitulo. A ver si opinaís chicos, porque si no decís nada me lo tomaré como que está perfecta. ::)

Capitulo 3: Miedo y confusión

Diamante seguía sin entender porque Lydia no le había confesado antes que ella era Guerrero Estrella. El no lo podía entender en absoluto. Era y seguía siendo su novia, aunque era verdad eso de que no habían podido quedar casi nunca, desde la desaparición de la princesa suprema.
En esos momentos solo Diamante del grupo de los seis príncipes sabía lo de Lydia, y no iba a ser él el que diera el bombazo a sus compañeros.
Al día siguiente de pasar eso, al encontrarse con Lydia en el instituto...no se atrevió a decirle nada...estaba fascinado y a la vez muerto de miedo por todo lo ocurrido.
Ella tampoco parecía tener ganas de hablar, aunque deseaba explicarle algo muy importante para ella...no podía...

Lydia.- Diamante, espera un momento...por favor....
Diamante.- (Muerto de miedo y confuso) No puedo, ya he tenido demasiado, por esta semana...
Lydia.- Yo...te lo quería decir pero...no tuve oportunidad de hacerlo...
Diamante.- ¿Y ayer por la tarde?
Lydia.- Estábamos en crisis. Y además, fuimos al palacio de tus padres.
Diamante.- A mi palacio.
Lydia.- Por favor no te enfades...
Diamante.- ¡No me enfado! ¡Solo estoy contento! ¡Muy contento!
Lydia.- ¡Diamante! ¡¿Me vas a escuchar?!
Diamante.- Va habla, e intentaré estar atento.
Lydia.- Diamante, olvidaros de la idea de buscar a la princesa.
Diamante.- ¿Por qué te tendría que hacer caso?
Lydia.- Porque ella está huyendo de su padre, porque él quiere que ella Amel se casen. Y por eso quiere que la encontréis.
Diamante.- Será cabrón, joder...Ares...es un inconsciente, pero si Amel es el mayor asesino y mala persona del mundo.
Lydia.- Diamante...
Diamante.- Y la princesa...por padre al rey Ares...que pesadilla pero que envidia...tanta fama que tienen esos dos...y tan buenas y populares personas que eran....y no pienso dejar que salga ganando el supremo...
Lydia.- No te entiendo bien pero bueno...
Diamante.- Vamos a clase, anda....

Cuando llegaron, allí volvían a estar Samar y los demás, esta vez destransformados. Todos saludaron a Diamante, pero no miraron a Lydia, quien se sintió mal por la exclusión que le habían hecho.

Samar.- Oye, ¿Qué pasó el otro día con Guerrero Estrella y el rey supremo?
Orus.- Diamante, nos estás ocultando algo.
Diamante.- Sí, y no puedo contaros nada sobre el tema, es algo secreto.
Lara.- ¿Tu ayer por la tarde no estabas con tu novia?
Diamante.- Sí, pero lo dejamos antes de que acabará yo en mi palacio.
Samar.- Ya...y yo voy y me lo creo. ¿Qué te crees que estamos tontos? Vimos como tú y tu novia desaparecíais discutiendo dentro de la luz roja que os envolvió. Así que no nos mientas.
Diamante.- Lo siento. Yo solo quería no daros explicaciones sobre lo ocurrido y no mezcléis a mi novia en esto, porque no tiene nada que ver con el tema.
Lara.- Claro que tiene que ver, ¿Cómo pudo desaparecer de la sala y dejarte solo? Menuda novia que te has buscado...
Set.- No te entiendo chico...
Diamante.- Mi novia...dejadla ya. No os metáis más con ella si no queréis que...yo me enfade con vosotros.
Orus.- ¿Qué te pasa? Vamos a salvarte y te vemos manteniendo una extraña conversación con Guerrero Estrella. ¿Y tú nos agradeces haber ido a salvarte a tu palacio de esta forma cuando tú estabas a punto de morir estrangulado? No te comprendo Diamante...
Diamante.- ¡Queréis dejarme! ¡Estoy deseando deciros algo muy importante pero no puedo! ¡Porque Guerrero Estrella me lo ha prohibido! ¡Así que dejarme solo! Por favor...
Lara.- Como quieras, pero no montes el numerito delante del profesor...
Diamante.- Lo siento...solo quiero estar solo y pensar...
Samar.- ¡Oye tú! Novia del afligido, ¿A dónde te crees que vas?
Lydia.- ¿Me dices a mi?
Samar.- No, a mi abuela...no te fastidia. Tu tienes que explicarnos un montón de cosas.
Lydia.- ¿Yo? Sí yo soy un libro abierto y una humilde habitante del universo Estrella. ¿Qué tengo que hablar con su alteza la princesa Samar del excelentísimo universo de las aguas?
Samar.- No te pases de chula conmigo...que yo vengo en son de paz...
Lydia.- Querida princesa, acabáis todos de hablar de mí como si fuera un ser despreciable, y ahora quieren que les dé explicaciones sobre que le pasó al pobre príncipe Diamante del universo de la magia.
Samar.- Me estás enfadando, ¿Sabes?
Lydia.- Samar, si me conocieras de verdad sabrías que ahora mismo estoy a punto de llegar al cabreo monumental.
Samar.- (Se sorprende) Yo había oido esa frase en alguna parte...
Diamante.- ¿Qué dices?
Samar.- Sí, ya está. La reina Hera se la dijo una vez a mi madre, con el mismo tono y con las mismas palabras...
Set.- Vaya así que tú y la reina ya tenéis una cosa en común...
Lydia.-Vaya que coincidencia... Samar. Y volviendo a lo de antes, dime de nuevo otra cosa ofensiva y te estrangulo querida princesa.... (Y la miro enfadada)
Samar.-...Yo me voy...adiós chicos. (Dijo algo confundida y sin ganas de continuar la discusión)
Diamante.- ¿Qué te pasa Lydia? Suponía que estarías contenta...
Lydia.- Diamante...que no respondo de mí...
Profesor.- ¡Todos al sitio! ¡Lydia, vamos sientaté!
Lydia.- ¡Porque no se lo dice también a Diamante que está de pie! ¡Estoy hasta las narices de que no haya igualdad en esta clase! ¡No le manda porque es un maldito príncipe de universo!
Diamante.- Lydia, calmaté y no digas más burradas...
Lydia.- ¡Cuantas burradas he dicho! ¡Pero sino se pueden contar! ¡¿Será porque todavía no he dicho ninguna?!¡Maldito príncipe mimado! ¡Si supieras lo que es la vida! ¡Por todo lo que paso yo cada día!
Diamante.- ¡LYDIA! ¡SIENTATE!
Lydia.- ¡No me da la gana de obedecer tus ordenes! ¡No quiero saber nada! ¡Si llegó a saber que iba a pasar esto no me habría ido de casa!
Diamante.- ¿Qué has dicho? ¿Tu te has fugado de tu casa?
Lydia.- Sí, y no te importa desde cuando este viviendo sola.
Diamante.- Yo... ¿Qué te impulso a hacer eso?
Lydia.- No los aguantaba más, llegué hasta odiarlos...a mis familiares...a todos...así que...
Diamante.- Ven a vivir conmigo. No quiero verte sufrir sola.
Lydia.- Diamante...como me gustaría creer lo que dices y no despertarme nunca de este sueño que acaba de empezar...
Diamante.- Yo... (Vio que todas las miradas estaban fijas en ellos) vamonos a mi casa...bueno ya sabes...a mi...
Lydia.- Lo siento no soy merecedora de tal honor después de haberte dicho todo eso...
Diamante.- Tranquila...todo lo que has dicho es verdad...así que no tengo nada que decir...
Lydia.- Diamante... (Le abraza y se echa a llorar en sus brazos)

Todos miraban la escena atónitos y muy confusos ante esa situación...Lydia y Diamante se fueron al palacio Guardián del tiempo en el universo de la magia y en el planeta Olimpo, para descansar un rato y hablar.
Fueron al cuarto de Diamante, dónde había una cama enorme de matrimonio donde dormía Diamante. Había todo tipo de lujos...una mesa de plata con las patas de madera, unas lámparas de cristal enormes...en fin que aquello parecía el paraíso para cualquier amante de lujos.
Lydia se tumbó en la cama de Diamante y a los cinco minutos ya estaba durmiendo en ella.

Pensamientos de Diamante

Diamante.- “Lydia...está tan guapa cuando duerme...es verdaderamente preciosa, igual de guapa está vestida de Guerrero Estrella...me gusta que desafíen al creído y poderoso del rey Ares...pero no a costa de mi novia...no puedo pensar lo que estará planeando el supremo para acabar con ella. Y ahora...a encontrar a la princesa... ¿Quién debe de ser? ¿Será guapa? ¿Será...tan simpática y misteriosa como Lydia? Uy! Pero si se llaman igual... ¡Qué tonto que estoy! En fin...me quedaría mirándola toda la tarde...quiero besarla...deseo besarla...no puedo dejar de pensar en que quiero darle un beso....”

Y Diamante se acerco a la cama, vio como Lydia de casualidad se giraba hacía él, él estaba temblando...muerto de miedo pero con ganas de hacerlo... Se inclino hacía ella, se acerco poco a poco a sus labios y fue cerrando poco a poco los ojos.
De pronto Lydia los abrió un poco y los volvió a cerrar al ver que Diamante se acercaba. Y al fin la beso. Fue un momento mágico para él, en el que más nervioso había estado de toda su vida...
Estuvieron así poco tiempo, no llegó a los veinte segundos.
Diamante se separo despacio, pero deprisa de la cara de Lydia. Ella despertó.

Lydia.- Diamante, ha sido precioso. Solo ha faltado una melodía romántica.
Diamante.- Tienes razón.
Lydia y Diamante se miraron durante unos segundos a los ojos fijamente. Lydia expresaba con su mira tristeza y preocupación. Diamante expresaba miedo y amor en su mirada afectiva hacía ella. Y entonces le dijo:

Diamante.- Cuando haga los dieciocho años, me casaré contigo. Porque no quiero perderte, te quiero demasiado. Te quiero Lydia, y te querré hasta la muerte.
Lydia.- Pero...tus padres se opondrán a esa locura...
Diamante.- Pues renunciaré al trono por ti si hace falta...pero yo te amo Lydia, pues...la admiración que sentía por Guerrero Estrella y el afecto que siento hacía ti se han fusionado en un solo sentimiento. El amor ha sido su resultado.
Lydia.- Que cosas más bonitas salen de tu boca...no sé que decir...
Diamante.- No digas nada...

Y Diamante abrazó a Lydia fuertemente con los dos brazos como si ella fuera a desaparecer en ese momento. Lydia también lo abrazó a él, pero como si fueran a separarles o estuvieran intentándolo.
Estuvieron cinco minutos abrazados, Lydia tenía su cabeza apoyada en el pecho de Diamante, y Diamante de vez en cuando apoyaba la suya (doblándola previamente) en la cabeza de Lydia.

Lydia.- Me gustaría que ahora se parara el tiempo.
Diamante.- No es necesario, hay tiempo de sobra...
Lydia.- Yo lo decía porque es la hora de cenar y ya tengo hambre.
Diamante.- Te entiendo, yo también tengo hambre, voy a buscar algo de comida... (Y mientras decía esto la soltó y se fue a buscar alimento).
Lydia.- No me lo puedo creer, y él se va... ¿Y si viniera alguien que hago? Este tío no piensa.

Al cabo de diez minutos, Diamante volvió con unas galletas. Lydia se tranquilizó mínimamente, pues Diamante tenía una mirada rara, como de imnotizado.

Lydia.- Diamante, ¿Te pasa algo?
Diamante.- No, no me pasa nada. Solo que tengo una necesidad muy grande...
Lydia.- ¿Cuál?
Diamante.- Lydia, ¡¿Dónde está la princesa?!
Lydia.- En algún lugar de los siete universos, ¿No?
Diamante.- ¡Dímelo!
Lydia.- Diamante, pero si estoy igual que tu. No tengo ni idea de donde estará.
Diamante.- Mientes.
Lydia.- No miento.
Venus.- Tranquilo hijo, la haremos hablar. Por las buenas o por las malas.
Lydia.- ¿Diamante? Esto es una trampa...


CONTINUARÁ....
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Notapor Meiko Akizuki » 19 Abr 2006, 13:53

Zeus.- Esto es tu peor pesadilla, Guerrero Estrella...
Lydia.- He estado en situaciones peores...
Zeus.- ¿Peores? ¿Qué hay peor que tenerlo todo en contra?
Lydia.- No tener a nadie que te comprenda y nadie en quien puedas confiar.
Venus.- Tienes mucha razón. Pero, ahora se juntan las tres ¿No?
Lydia.- No, porque eso va referido a los amigos y familiares.
Zeus.- Muy inteligente.
Después de eso se hizo silencio y Lydia observó que ellos cuatro estaban en tensión, Diamante imnotizado, Zeus y Venus amenazándola y ella que sentía un profundo deseo de luchar, y no sabía de donde le venía.
De pronto se dio cuenta de que no estaban ellos solos, había alguien espiándoles desde la puerta del cuarto de Diamante. Era una figura oscura, vestía de negro y la mirada era de odio y de rabia. Era la reina Hera. Que cuando se mostró a la luz, se pudieron observar sus ojos marrones y su melena rubia casi rozándole el suelo. Ella era delgada, y alta casi tanto como su marido el rey Ares (Los reyes de los universos no acostumbraban a hablar con alguien dejándose ver, es decir, que al hablar con alguno no se podía distinguir el color de sus ojos o de su ropa, debido a que estaban en la más profunda oscuridad; por supuesto que eso no pasaba cuando reinaba la paz).
Lucía un precioso vestido negro, y de momento solo Lydia la había visto.

Venus.- ¿Qué estás mirando?
Lydia.- No es posible...
Venus.- ¿Qué no es posible?
Lydia.- Es increíble, no me lo creo...
Venus.- ¡Majestad! (Dijo al ver a Hera) Es un grandisimo honor tenerla aquí en mi palacio, no sé lo puede ni imaginar la alegría que siento.
Hera.- ¡Callaté! No he venido a oírte a ti. (Dijo la reina mirándola con desden)
Venus.- ¿Ha venido a oír a la chica?
Hera.- Y a ti que te importa, yo solo obedezco órdenes de mi marido.
Zeus.- Majestad, con todos los respetos, ¿Quiere que nos vayamos?
Hera.- Sí, ahora quiero hablar a solas con Guerrero Estrella.
Zeus.- Como deseéis majestad.

Ellos tres se fueron dejando a Lydia y a Hera solas. Y la reina miró a Lydia fijamente, como si estuviera analizándola. Lydia estaba nerviosa y seria, tenía un poco de miedo, algo que no había demostrado con el rey Ares.

Hera.- Vaya, vaya. Desafías a mi marido, a todos nuestros súbditos y hasta mataste tu sola a Santara y a un puñado de monstruos más. Pues conmigo no lo tendrás tan fácil. Me gusta enfrentarme a mis rivales con toda mi fuerza y mi poder. Y tu no eres una excepción. Así que transfórmate.
Lydia.- No puedo hacerlo.
Hera.- ¿Por qué no?
Lydia.- Porque no puedo luchar contra usted. Porque usted es la reina suprema de los siete universos y del universo al cuál pertenezco y en el cuál nací.
Hera.- Eres un poco rara, tienes suerte de que por alguna razón no me enfade y no tenga ganas de enfadarme.
Lydia.- Yo...lo siento mucho.
Hera.- ¿Por qué aprietas los puños con tanta rabia?
Lydia.- Usted no lo entendería nunca, si yo no le digo el porque...
Hera.- Eres muy rara, chica.
Lydia.- Ya lo sé.
Hera.- Bueno, creo que hoy contigo no tengo nada que hacer, oye por cierto ¿Por qué te tapas la mitad de la cara delante de mí? Nada más me has visto lo has hecho y todavía no te has quitado las manos para dejarte ver entera la cara, y es curioso, solo te tapas la boca y las mejillas...que raro.
Lydia.- Es para que no se horroricé al verme la cara al completo.
Hera.- Pero, mi marido te la ha visto...y no me ha dicho nada de ningún defecto facial...
Lydia.- Será porque antes no lo tenía y además los hombres no se fijan tanto en esas cosas...
Hera.- Tienes razón, Ares... es un desastre, antes de ir a algún sitio le pregunto si lo que me he puesto me queda bien y me dice que da igual lo que me ponga, y que no pierda tanto el tiempo en tonterías. (Hera hablaba con una soltura que ni ella se podía creer que podría haber tenido nunca, y con una paz interior increíble).
Lydia.- Le comprendo perfectamente...
Hera.- Oye, ¿Podrías hablarme de tu?
Lydia.- Sí me da el permiso...yo puedo hacerlo.
Hera.- Te lo doy, pero solo cuando estemos tu y yo solas...
Li.- Por supuesto. (Lydia estaba muerta de miedo, se pensaba que estaba soñando).
He.- Esto no es un sueño. (Le recordó la reina, al darse cuenta de que lo estaba pensando). Oye, estoy muy a gusto hablando contigo, ¿Te importa si quedamos otro día para seguir hablando? (Lydia se queda de piedra y sin dar crédito a lo que acababa de oír).
Lydia.- ¿Va en serio?
Hera.- Por supuesto, pero lo complicado será encontrar un sitio para reunirnos las dos solas.
Lydia.- (Pensaba: “Esto debe de ser una trampa o algo parecido”). Tiene razón...quería decir, tienes razón. (Y dio un suspiro de alivio).
Hera.- No tienes porque empezar así de pronto a llamarme de tu, tomaté tu tiempo. (Y le sonrió).
Lydia.- (Piensa: “Hay madre mía, a ver si se ha enamorado de mí...pues...eso de las dos solas no me gusta en absoluto...a ver si critica tanto a Ares porque es homosexual...”) De acuerdo.
Hera.- No deberías pensar esas cosas...lo veo en tu cara, has pensado algo así como que me gustan las chicas... ¿No?
Lydia.- ¿Yo? Pero, que dice...yo nunca pensaría eso...es su imaginación.
Hera.- Mira que te costará llamarme de tu. Tengo por costumbre, aliarme con todos los enemigos dignos de mi marido, me encanta desafiarle.
Lydia.- Gracias.
Hera.- De nada.

Las dos se miraron seriamente durante unos minutos, y al cabo de ese tiempo. Hera se despidió de Lydia y quedó con ella para el próximo viernes, pues a partir de ese momento iban a hablar todos los viernes por la tarde en la habitación de la reina Hera.
Y desapareció, y Lydia se quito las manos de la cara. Suspiró y al instante apareció en rey Ares en la sala.

Ares.- Oye, tú ¿Sabes dónde está mi mujer? Hace unos minutos la he notado por esta zona.
Lydia.- Se lo diré si se muestra ante mí como ha hecho ella.
Ares.- Bueno, vale yo no tengo ningún problema en hacerlo.

Y el rey Ares dio a conocer a Lydia su auténtico fisico. El rey era de ojos azul oscuro, pelo negro, de cuerpo fornido, más alto que Hera y vestía un traje gris con las mangas largas y en las manos tenía un anillo negro que simbolizaba los siete universos. En ese momento no llevaba la corona de rey. Lydia alucinaba, había visto a las verdaderas apariencias de los dos supremos en un día.

Ares.- ¿Vas a decirme dónde está mi mujer?
Lydia.- Me parece que se ha ido de vuelta a su palacio.
Ares.- De acuerdo, esto...eres muy misteriosa y eso me gusta en una mujer...el misterio...me apasiona...
Lydia.- ¿Yo? ¿Misteriosa?, usted alucina. Yo no soy nada misteriosa, en cuanto puedo lo confieso todo.
Ares.- Podrías llamarme de tú, como hacen todos mis rivales. Así que ya puedes empezar a hacerlo.
Lydia.- Claro, claro..., pero...menudo lío que me están armando....a unos de tu a otros de usted...yo me voy a volver loca.
Ares.- ¿Por qué ante mi mujer te tapabas la parte inferior de la cara y ante mí no haces?
Lydia.- Es un problema mío... ¿y usted como sabe eso?
Ares.- Porque tienes la cara un poco roja con las manos un poco marcadas en ella.
Lydia.- No lo sabía. (Y sonrió).
Ares.- Es extraño...tu cara me recuerda a alguien...pero no sé a quien...
Lydia.- A una criada o súbdito que ha visto, seguramente...
Ares.- No mas bien me recuerda a alguien que me es muy familiar... ¡Ya lo sé!
Me recuerdas a mi mujer...eres casi una fotocopia de ella...ay...ojalá mi hija fuera tan guapa como su madre...y se le pareciera más...
Lydia.- (Piensa: “Que plasta es este tío, estoy intentando quedar bien y el tío este me va a hacer que dar mal...lo que es la vida, que rollo...en fin”) ¿Termina ya? ¿Cuándo pensáis iros a buscar a vuestra mujer?
Ares.- Ah! Sí, ya se me había olvidado. ¿Quieres que quedemos otro día y traigo la cámara de fotos?
Lydia.- Será un placer, el viernes por la tarde no puedo.
Ares.- Vale, pues...el viernes por la mañana. Ya te haré yo un escrito para que te den el permiso para salir y estar un ratito hablando conmigo...que me gusta hablar contigo, eres especial...
Lydia.- (¡Esto no puede estar pasando! ¡No puede ser posible porque es del todo imposible! Yo una ciudadana normal....bueno no tan normal, por ser Guerrero Estrella, ¡He quedado con los reyes supremos el viernes! ¡Que nervios, y que emocionante! ¡Ostras...viernes... es mañana! ¡¿Qué puedo hacer?! ¡Estoy hecha una fabrica productora de nervios!) Majestad...mañana es viernes...
Ares.- Oh! Vaya, pues ven a mi palacio y te hago un escrito.
Lydia.- ¿Qué Diamante no tiene papeles? (Y empieza toda nerviosa a registrar los cajones de la mesa de Diamante y todos sus armarios y todos los sitios donde podría haber folios).
Ares.- Tranquila mujer...que no es para ponerle a Diamante la habitación patas arriba... (Piensa: “Que nerviosa está, ni siquiera se ha dado cuenta de que Diamante tiene folios encima de su mesa”)
Lydia.- Folios, folios... ¿Dónde estáis?
Ares.- Lydia, están encima de la mesa de Diamante.
Lydia.- Ah! Es verdad, y yo que no los había visto... (Al querer levantarse tan rápido se pega con la tabla de la mesa, de tal forma que pierde el conocimiento).
Ares.- Bueno...bueno la voy a dejar encima de la cama y le haré el papel...

Mientras el rey hacía el papel, Diamante se había enfadado con sus padres (después de haberles echado la bronca por lo que le habían hecho), e iba corriendo hacía su cuarto, para ver como estaba Lydia.
Cuando el rey acabó el escrito y se lo metió a Lydia en el bolsillo, este se quedó mirando a Lydia atentamente. Y justo en ese momento llegó Diamante.

Diamante.- ¡¿Que pretende hacerle a mi novia?!
Ares.- ¿Yo? Yo ya me iba, adiós Diamante. (Y desapareció).
Diamante.- Lydia, ¿Estás bien? Despierta... (Pasaron cinco minutos y se despertó)
Lydia.- ¿Qué ha pasado? (Se giró y miró a Diamante).
Diamante.- Nada, Lydia. Estate tranquila.
Lydia.- Si no te importa, me quiero ir a mi casa. (Dijo mientras se incorporaba y se sentaba en la cama de Diamante).
Diamante.- Vale, te comprendo. ¿Qué te ha hecho el rey Ares?
Lydia.- Nada, yo...no me acuerdo de que él haya estado aquí... (Ella estaba Mintiendo).
Diamante.- De acuerdo, puedes irte.
Lydia.- Vale. (Dijo, mientras se levantaba de la cama de Diamante).
Diamante.- Oye, ¿Quedamos para mañana? Es que en todo el mes solo puedo los viernes, ya lo sé y también sé que tu normalmente los viernes casi nunca puedes quedar...
Lydia.- Mañana, me es del todo imposible.
Diamante.- Te comprendo, pero...como tu has dicho...nunca podemos quedar...y mañana sería perfecto...
Lydia.- No, que no puedo de verdad. Ya quedaremos el próximo viernes. ¿Ok?
Diamante.- Ok. Solo espero que no me salga nada.
Lydia.- Yo también lo espero.
Diamante.- Bueno, pues...hasta mañana.
Lydia.- Hasta mañana. Y tranquilo, que no pasa nada.
Diamante.- Cada día me pareces más misteriosa. ¿Por qué será?
Lydia.- (Le sonríe) No lo sé, tu sabrás. Adiós Diamante.
Diamante.- Goodbye Lydia.

Estuvieron durante unos mirándose sin decir nada, no eran sinceros el uno con el otro y eso les creaba hostilidad y desconfianza que Lydia arreglaba con una sonrisa.
Al cabo de ese tiempo, Lydia desapareció al igual que lo habían hecho Ares y Hera anteriormente.
Diamante se entristeció, no sabía lo que le pasaba a su novia y eso le importaba mucho. Por supuesto que se acostó en su cama y se quedo mirando fijamente el blanco techo de su habitación. El viernes era para Diamante un día muy misterioso que estaba casi a punto de llegar. Eran las nueve de la noche y Diamante sintió hambre. Y bajó a cenar. Y en toda la cena no dejo de pensar en que tenía que hacer Lydia el viernes.
Para él no había otra cosa más importante que quedar ellos dos juntos, el viernes.
¿Qué sería más importante que eso? El no lo entendía, y por eso se atormentaba con la pregunta. Ya solo faltaban unas pocas horas para el día tan esperado.


---------------------------FIN 3º CAPITULO--------------------
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CAPITULO 4

Notapor Meiko Akizuki » 23 May 2006, 13:43

Capitulo 4 : El plan del rey Ares

Al fin llegó el tan esperado día, el viernes. Diamante fue corriendo al instituto para poder hablar un rato con Lydia. Ella todavía no había llegado, cuando el llegó a su clase y se la encontró medio llena. Estuvo esperándola sin hablar con nadie y sin dejar de mirar a la puerta un buen rato. Hasta que al fin la vio llegar, seguida del profesor de esa hora. Era raro que ella llegara justa a las clases.
Una vez el profesor se sentó, pasó lista e hizo las mismas preguntas de siempre.

Profesor.- Bien, ¿Alguien tiene algún papel o algo que necesite de mi firma? Ya sea justificante, entrevista, salida... Sí hay alguien, que venga ahora mismo a mi mesa.

Hubo silencio y Lydia se levantó, todos se sorprendieron, pues ella no solía llegar tarde ni salir antes de la hora. Ella fue hacía la mesa del profesor y le dio un papel que estaba doblado en cuatro dobleces.
El profesor, leyó el papel con atención. Y al llegar a la firma, puso una cara de sorpresa que nunca antes le habían visto.

Profesor.- ¿Está falsificada o es auténtica?
Lydia.- Es auténtica, y si quiere comprovarlo le digo que venga.
Profesor.- ¿Le dice que venga? Oiga, yo no me trago esto. Es imposible, que me traiga usted un papel con esta firma. La ha tenido que falsificar o algo.
Lydia.- A mí me da igual si me deja salir o no, es a él a quien le importa.
Prof.- Vayasé con este papel al despacho del director, porque esto no puede ser cierto...
Lydia.- El director está tocando a la puerta, señor.
Profesor.- Pues, ves tu a abrirle.
Lydia.- Ok. ( Y fue a abrirle, y el director entró, un poco nervioso y asustado).
Profesor.- ¿Qué le pasa Sr. Director?
Director.- Unos soldados, han venido preguntando por Guerrero Estrella. Dicen que estudia en este instituto...
Profesor.- Debe de ser una equivocación...Vaya a llamar al resto de príncipes de los universos para confirma eso.
Director.- Vale. ( Se fue corriendo a buscarlo y al cabo de diez minutos llegó con todos ellos, y entraron por la puerta).
Diamante.- Sr. Profesor...
Samar.- Eso es mentira, Diamante, no puede ser verdad. Es una burrada.
Orus.- Si estuviera aquí ya lo habríamos descubierto.
Diamante.- Chicos, sr. profesor, sr. Director. Guerrero Estrella estudia en este instituto. Lo sé porque la conozco muy bien, es una de mis mejores amigas. Así que no se inventen cosas.
Lara.- Diamante...y si tu sabes quien es...¿Por qué no nos lo has dicho?
Diamante.- Porque ella me dijo que no se lo dijera a nadie, y yo no soy el único que lo sabe, también mis padres y el rey Ares lo saben. Por esa razón, el rey la llama así para que se descubra y de esa forma no pueda vivir tranquila.
Set.- Todo eso está muy bien...pero, ¿Qué pasa con la nota de tu novia firmada por el rey Ares y con los soldados que han preguntado por Guerrero Estrella? Confiesa, Diamante. Todo encaja.
Diamante.- Claro que encaja, Guerrero Estrella y mi novia son amigas, como ya nos lo dijo ella una vez. Y necesitan a Lydia para sacar a Guerrero Estrella del instituto viva y a salvo de cualquier ataque indebido.
Profesor.- No estoy de acuerdo, ella no puede salir de aquí.
Lydia.- Ay! Madre mía al final tendrá que venir el mismo rey a sacarme de aquí.
Profesor.- No te creas tan importante como para que el rey te saque de aquí.
Lydia.- Ok. ( Y se hizo una coleta al ver pasar a los soldados por la puerta).
Samar.- ¿Por qué te has hecho una coleta?
Lydia.- Yo sé lo que me hago. ( Y los soldados entraron. Ella los miró fijamente, al mismo tiempo que le aparecía una estrella dorada en la frente, por supuesto, solo los soldados se la vieron).
Soldado.- Oye tu, ven con nosotros. ( Dijo uno de ellos, señalando a Lydia).
Profesor.- Pero, si aún no he terminado de echarle la bronca...
Soldado.- Cállese usted...son órdenes del rey Ares, dijo que le trajéramos a esta chica y así lo haremos.
Director.- ¿Pero no venían a por Guerrero Estrella?
Soldado.- Claro y con ella nos vamos.
Profesor.- Pero ella no es Guerrero Estrella.
Lydia.- Sr. Profesor, ¿Quién le asegura que no es verdad? ( Y le lanzó una mirada desafiante, como las que lanzaba la reina Hera que daba miedo cuando lo hacía).

De pronto todas las miradas estaban en Lydia, ahora les había dejado ver la estrella de su frente, que no era una pegatina ni nada. Era una estrella de verdad, y conservaba sus ropas, no habían cambiado para nada.
De pronto, se vio en la puerta al rey Ares. Todos se asustaron y se fueron a la otra punta de la clase.

Ares.- Bueno, veo que en este instituto la seguridad de los alumnos es lo primero...¿No sr. Director? Según tengo entendido, a los príncipes les dejan salir sin excusa, y al resto ya les pueden traer autorizaciones del mismo rey de su universo que no les dejan salir con la excusa de que la firma es falsa. ¿No es así?
Director.- Sí...( Dijo muerto de miedo el director).
Ares.- Pues bien, a partir de ahora...habrá igualdad para todos sin distinción de clases, ustedes deciden si a todos los tratan como a esta señorita o como a Lara, Set, etc. Queda en sus manos, y si no lo cumplen...les espera la mazmorra a todos los altos cargos de este sitio, y por supuesto habrá cambio de directivo en este instituto si ahora mismo no dan su permiso a esta chica para que salga.
Director.- Lydia, puede usted salir de aquí.
Ares.- Muy bien y que no vuelva a pasar. Y hoy mismo se hará ese cambio en la ley, todos iguales en derechos, nada de este tiene más por ser príncipe y este menos por ser un súbdito. Bueno, soldados, señorita Lydia, vamonos.

Todos seguían estando muertos de miedo, mientras el rey salía por la puerta acompañado de Lydia y de sus soldados.

Una vez salieron del instituto, todo volvió a la normalidad, aunque todos estaban un poco nerviosos, por lo que había pasado aquel día, los alumnos estaban de acuerdo con la norma del rey, a excepción de los príncipes y las princesas que no estaban de acuerdo en absoluto con la nueva ley que se iba a implantar.
Diamante tampoco estaba de acuerdo porque a él le gustaba destacarse ante los demás, le gustaba ser diferente a los demás.
En cuanto Ares, Lydia y sus soldados llegaron al palacio Luz de Estrella. Los soldados se quedaron en la puerta, mientras Ares y Lydia entraban en el palacio.
Ellos no se habían dado cuenta pero en el último momento Diamante y compañía les habían seguido, hasta el palacio por orden del director de su instituto que quería la nueva ley en la mano, pero ellos seis no iban por eso sino porque querían saber que quería hacer el rey con Lydia.
Pues desde que habían visto esa estrella en su frente, todavía, entendían menos. Además, Diamante aún les había metido más curiosidad en el cuerpo, como siempre, entraron sin ningún problema, porque el rey aún no había dado la orden de no dejar entrar a nadie. Y cuando la dio, ellos seis ya habían entrado.
El rey y Lydia entraron en una sala grande con muchas sillas, un total de catorce una por cada rey de universo, la sala era rectangular, tenía una gran lámpara en el techo y el suelo era de madera. Este era el sitio donde se reunían los reyes antes de desaparecer la hija de Ares.
Por su parte los príncipes se reunían en una sala a parte, pero desde que no estaba la princesa suprema para presidir la reunión ya no la podían hacer allí, porque solo ella tenía la llave para entrar a la sala. Y además era ella la que pasaba las decisiones de su mesa a los reyes de la otra sala.
Desde que la princesa desapareció se reunían en la sala secreta, donde anteriormente solo se reunían para hablar de alguna emergencia, en esa sala había veintiuna sillas, para poder estar todos juntos y así poder decidir mejor. Pero, lamentablemente, siempre sobraba una silla y todos se deprimían mínimamente, sobretodo la reina Hera que quería mucho a su hija, Ares ya casi lo había superado.

Ares.- Bueno, toma asiento y empezamos a hablar. Esto...si no te importa, transfórmate, que de esa forma levantarás menos sospechas. Me refiero que si lo haces no tendré que dar tantas explicaciones a quién entré o se asomé a esta sala.
Lydia.- Ya lo sé. ( Pero vio un cuadro dónde estaban los catorce reyes y sus respectivos hijos, incluida la hija de Ares, y se entristeció mínimamente)
Ares.- ¿Qué te pasa? Has visto el cuadro y enseguida te has entristecido. ¿Por qué?
Lydia.- La verdad es que no sé porque, aunque si que lo sé. Yo conocí a su hija y éramos amigas...y ahora hace tiempo que no la veo, por eso...
Ares.- Te entiendo perfectamente. Yo...como padre que soy también la hecho de menos...aunque se me va pasando, tengo temporadas y aún conservo la esperanza de que está viva y de que algún día volverá.
Lydia.- Sí que volverá tranquilo, pero antes tiene que cumplir una misión muy importante para ella y para todos.
Ares.- Ya lo había pensado que tú te comunicarías con ella...
Lydia.- Solo lo hice una vez y fue en sueños. Siento no poder decirle nada más.
Ares.- Ahora vamos a hablar. ¿Quieres tomar algo?
Lydia.- No, gracias. No tengo hambre ni set.
Ares.- Pues, vamos a empezar a hablar seriamente de todo este asunto de la profecía.
Lydia.- ¿La profecía de Amel? ¿No se la creerá verdad? ¿ No pensará que es cierta?
Ares.- Solo sé que intentarás quitarle el trono a mi hija, cuando tenga que gobernar en mi nombre y en el de su madre.
Lydia.- Yo, nunca haría eso. Además a mí lo único que me importa es que haya paz y justicia en los siete universos. Y si hay paz, puede haber amor y tolerancia, entre otras cosas. Así que majestad, como si no nos hubiéramos conocido nunca, vamos a dejar ya este tema, si es que solo me quería hablar de eso.
Ares.- ¿A qué viene tanta prisa?
Lydia.- Nos están espiando, y supongo que serán Diamante, Lara y compañía que nos han seguido hasta aquí.
Ares.- Tienes razón, y si no desaparecen ahora mismo mandaré encarcelarlos por saltarse las normas del palacio y entrar sin mi permiso.

Y se hizo silencio en la sala, que Diamante y los otros cinco no pudieron aguantar, porque enseguida se pusieron a murmurar entre ellos. Estaban con las orejas puesta detrás de la puerta donde estaban Ares y Lydia.
El rey les oyó y llamó a la guardia, que les cogió y les dijo que si los volvía a ver por allí sin permiso del rey supremo que los llevarían a las mazmorras.
Estaban ya fuera del palacio, cuando Lydia y el rey continuaron hablando de los temas que más les afectaban a ellos dos. Ya era casi la hora de comer cuando los dos sintieron hambre, pues llevaban hablando desde muy temprano que se había llevado el rey a Lydia.

Ares.- Bueno, si no te importa quedaté a comer.
Lydia.- Gracias, pero creo que ya son demasiados lujos en un día.
Ares.- No, insisto. Quiero que comas conmigo y con la reina, que creo que aún no te conoce.
Lydia.- Nos conocimos ayer en la habitación de Diamante. Pero no hablamos mucho.
Ares.- Yo creo que sí que hablasteis mucho.
Lydia.- Usted, puede pensar como quiera. Por eso es libre.
Ares.- Oye, ¿Qué piensas estudiar en el futuro?
Lydia.- Quiero ser abogada universal o juez supremo. Me conformaría con cualquiera de los dos oficios.
Ares.- Sabes elegir, además tienes ganas de tocarme las narices...no esta del todo mal.
Lydia.- ¿A qué no? Es que a mí me encanta tocar las narices a la nobleza y a la aristocracia. Realmente me encanta desafiarles.
Ares.- Vaya, vaya...encima rebelde. (El rey se puso a formar una esfera negra, brillante y pequeña para lanzársela a Lydia. Ella se dio cuenta.)
Lydia.- ¡CRISTAL ESTRELLA! ¡TRANSFORMACION!

------------------------ FIN 1ª PARTE DEL 4ºCAPITULO----------------

PROXIMAMENTE PUBLICARE LA 2ªPARTE
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 20 Jun 2006, 01:58

---------- 2ªparte (del 4ºcapítulo)------------------

Ares.- Que lista es esta chica, que buena vista tiene, hay que ver...
Guerrero Estrella.- No os vais a salir con la vuestra, majestad.
Ares.- Claro que me saldré con la mía.
Guerrero Estrella.- Era todo una trampa. ¿Verdad?
Ares.- Que inteligente que sois Guerrero Estrella. Habéis adivinado nuestros planes en un tiempo récord.
Guerrero Estrella.- Gracias majestad, por tenerme en consideración. Pero, yo ya sabía que era una trampa solo estaba esperando a que usted se rebelara. Todo encajaba.
Primero la reina me pide cita hoy por la tarde con la estúpida excusa de que le encanta desafiar a su marido, luego aparece usted con más o menos la misma idea, pero esta vez quiere quedar por la mañana, para no dejarme quedar en todo el viernes con Diamante.
En segundo lugar, ya sospechaba yo que era una trampa cuando, al salir del palacio de Diamante le veo a escondidas hablando con su mujer, total todo cuadra.
Y por último, le seguí hasta su palacio y le oí decir a Amel algo así como: “Amel, todo va sobre ruedas, mañana le haremos confesar con la ayuda del agua de la verdad y de esa forma Hera o yo, da igual quien de los dos, descubrirá donde tiene secuestrada a mi hija.”
Así que majestad, lo tiene todo en su contra. Y por cierto yo no he secuestrado a su hija, en todo caso lo habrá hecho Amel o algún amigo suyo.
Ares.- Eres una arrogante total, te mereces un castigo. ( Se levantaron de las sillas y se separaron uno o dos metros, cada uno a una punta de la mesa. La cual desapareció, nada más empezaron a luchar y lo mismo hicieron las sillas.)
Guerrero Estrella.- No lo creo, majestad. Es usted el que se merece un castigo.
Ares.- ¡ Bola del infierno ! ( La bola que tenía en la mano salió disparada hacia Lydia seguida de unas cuantas más, que no paraban de salir de las manos de Ares. Median por lo menos diez centímetros cada bola negra que lanzaba.)
Guerrero Estrella.-¡ Estrella creciente ! ( Ella había juntado sus manos, después de estirar los brazos, hacia donde estaba el rey. Y de la estrella que había formado entre sus manos, salían un montón de estrellas, casi o más grandes que las bolas que tiraba el rey Ares.)
Ares.- (Aguantando el ataque.) ¿Cuándo te rendirás? ¡Condenada Guerrera de pacotilla!
Guerrero Estrella.- Ya decía yo que tanta amabilidad junta era muy sospechosa, menos mal majestad...ya estáis normal y curado... (También aguantaba el ataque del rey que cada vez se hacía más fuerte, al igual que el de ella, al cual iba subiendo la intensidad, poco a poco.)
Ares.- ¡Os odio Guerrero Estrella! (Y subió la intensidad.)
Guerrero Estrella.- ¡Vais mejorando, majestad! ¡Contra Amel no luchasteis con tanta intensidad!
Ares.- ¡¿Y tu qué sabes de cómo luche ante Amel si solo estaban mi mujer y mi hija mirando el combate?!
Guerrero Estrella.- ¡La invisibilidad y los medios de comunicación existen, majestad!
Ares.- ¡Gracias por la información!
Guerrero Estrella.- De nada.

Y al fin dejaron de luchar, pues los dos veían que nunca acabarían con el adversario si estaban tan igualados de poder. Y si encima utilizaban el mismo tipo de poder para luchar contra el otro...ya podían estar una vida entera luchando.
El rey estaba sudando, Lydia estaba descansando en una silla. Y en ese momento apareció Hera, la reina.
Hera.- Vaya, vaya...al fin puedo verte la cara al completo. Me alegro. Pero no creas que igualarás mis ataques y mi poder. Yo soy más efectiva que mi marido con los ataques.
Guerrero Estrella.- Tranquila, mi reina que voy a usar con un poco más de intensidad mi poder.
Hera.- ¿Qué has querido decir con eso?
Guerrero Estrella.- Pues que mi poder es más grande que lo que acabo de mostrar. Es mucho más grande de lo que vosotros os podáis imaginar. Por esa razón os daré un poco de ventaja.
Hera.- ¿Ventaja?
Guerrero Estrella.- Sí, atacad vos primero.
Hera.- Como deseéis Guerrero Estrella.
Guerrero Estrella.- Es un honor para mí el que empecéis vos primero.
Hera.- (Piensa: “Le voy a dar una sorpresita a esta tía que se cree la más poderosa del mundo”.) ¡CRISTAL PLATEADO! ¡ACCION! (Y una luz plateada sale de la bola plateada que tenía Hera flotando entre sus manos.)
Guerrero Estrella.- (“Con que esas tenemos, eh... majestad...”.) ¡CRISTAL ESTRELLA! ¡ACCION! (Y una luz dorada-amarillenta salió del cristal esférico y dorado que tenía Lydia flotando entre las manos.)

El rey presenciaba atento el combate, las dos mujeres tenían los brazos estirados hacía delante. Hera estaba muy concentrada en lo que estaba haciendo, su rival también lo estaba. Era todo un espectáculo ver a las dos mujeres luchando.
La luz de sus cristales subiendo la luz y la fuerza cada vez que podían hacerlo...en fin que era todo un espectáculo verlas luchar la una contra la otra.
De pronto, las dos pararon de golpe los ataques y los cristales desaparecieron volviendo al interior de sus amas. Amel había aparecido y no estaba solo, había con el un hombre alto, atractivo e inteligente. Cuando se mostró a la luz se pudo ver que era rubio, de ojos azules, pelo por debajo de los hombros sin llegarle a la cintura, fornido, en fin físicamente era el hombre perfecto. Lydia al verlo se quedó mirándolo, con solo verlo ya se había enamorado de aquel chico que aparentaba ser uno o dos años mayor que ella.

Amel.- Majestades, os presento a Sagitario.
Sagitario.- Amel, gracias por las presentaciones, pero creo que yo ya sé presentarme solito. Majestades, yo soy el rey del pequeño universo negro que rodea al planeta negro, universo que muy pronto se tragará a los otros siete. Solo espero que no opongan mucha resistencia. Ahora vamos a ver a esta Guerrera Estrella, la rebelde que no quiere darnos una información muy valiosa para nosotros...
Guerrero Estrella.- Yo...siento si os he molestado. Solo me estaba defendiendo, porque han empezado ellos...
Sagitario.- ¿Qué ya tenías planeada mi llegada? Eh, preciosa... (Ella se pone más roja que un tomate.)
Guerrero Estrella.- Pues...no...
Sagitario.- ¿Qué me tienes vergüenza?
Guerrero Estrella.- No, que va...lo que pasa es que estás buenísimo... ( Y se sonroja aún más, al darse cuenta de lo que acababa de decir.)
Sagitario.- Estoy seguro que las que me han visto lo han pensado, pero nadie me lo había dicho a la cara y al primer momento. Tú también estás buenísima.
Guerrero Estrella.- Gracias, por el cumplido.
Sagitario.- De nada. (El también se había sonrojado un poco, después de haberle dicho eso.)
Guerrero Estrella.- No sé que decir...
Sagitario.- Yo sí, ¿Quieres quedar otro día?
Guerrero Estrella.- ¿Lo dices en serio? Por mí encantada, ¿Cuándo quieres quedar?
Sagitario.- ¿Mañana te va bien?
Guerrero Estrella.- Por supuesto, mañana no tengo nada que hacer.
Sagitario.- Yo tampoco. Pues mañana, por la mañana. ¿Ok?
Guerrero Estrella.- Ok.
Ares.- Ey! Parejita, bajad de las nubes.
Sagitario.- Esto es muy serio, Ares. A ver si te lo tomas en serio. Bueno, yo todavía estoy en la universidad Celeste estudiando Derecho universal. Por eso he dicho de quedar el sábado. Solo me quedan cinco años para terminar la carrera.
Guerrero Estrella.-¿Cuántos años tienes?
Sagitario.- Dieciocho.
Guerrero Estrella.- Yo solo tengo dieciséis. Pronto haré diecisiete.
Sagitario.- Y yo también haré pronto los diecinueve. Bueno, ¿ me dejas verte en tu otra forma, para poder reconocerte mejor ?
Guerrero Estrella.- Sí, por supuesto. ( Después de decir estas palabras, se destransforma). Pero todos se llevan una sorpresa, ahora el pelo le llega por el culo, la gran melena rubia le llegaba a la altura del culo. Sagitario aún se enamora más de ella.)
Sagitario.- Realmente eres preciosa...demasiado bonita para mí...no soy merecedor de tanta belleza junta...
Lydia.- Sagitario...
Sagitario.- Por cierto, en esta forma... ¿Cómo te llamas?
Lydia.- En esta forma me llamo Lydia. (Le sonríe y silencio sepulcral en la sala. El se sonroja.)
Sagitario.- Es precioso ese nombre...la verdad no entiendo que me pasa, pero...debe de ser amor y ya está.
Lydia.- Idem. (Se acerco un poco más a él, pues estaban hablando a medio metro de distancia, y ahora ya estaban a un cuarto de metro al acercarse ella. Después se acercó él.)
Sagitario.- De cerca eres más bonita aún. (La miro, ella le devolvió la mirada. Y se sonrieron mutuamente.)
Lydia.- De cerca aún eres más guapo y atractivo. ( Se abrazan, y Lydia apoya la cabeza en el pecho de Sagitario. Cerrando un poco los ojos mientras la apoyaba en él.)
Sagitario.- Que a gusto que estoy aquí contigo.

Por su parte Amel que todavía no se había dado a conocer a la luz, se fue junto con Ares y Hera de la sala, dejando a la parejita a solas. Ya fuera tuvieron una interesante conversación.

Amel.- Que chico más raro, prometió no enamorarse nunca, pues ha rechazado a un montón de chicas...No sé porque demonios no ha hecho con ésta lo mismo...Es un chico muy complicado...y por lo visto ella también parece serlo, si solo Diamante ha conseguido conquistarla...
Hera.- Va a jugar con dos chicos buenisimos, ¿Quién ganará?
Ares.- ¿Qué no ha roto con Diamante?
Hera.- Que va, ella sigue con Diamante y ahora va a tirarse a Sagitario de amante, ¿No es emocionante?
Ares.- Los dos chicos más guapos de los siete universos a los pies de Guerrero Estrella, ¿Qué tendrá esa chica?
Hera.- No lo sé, eso lo sabrás tú que eres un hombre.
Amel.- Dejadlo ya, yo no sé como se ha mostrado tan pronto si es el más poderoso de todos los lideres del cristal del odio. Es el poseedor del cristal del odio. La verdad, es que no le entiendo.
Ares.- Yo tampoco.

Mientras ellos tres hablaban, Sagitario y Lydia seguían abrazados, en medio de la sala, de la cual habían desaparecido las sillas y la mesa antes de los combates.

Sagitario.- Bueno, pues hasta el sábado. Pero, ¿dónde quedamos?
Lydia.- ¿En los anillos de Saturno?
Sagitario.- Me gusta el sistema solar, es uno de mis favoritos...bueno, para serte sincero, estoy enamorado al completo del Universo Estrella, es realmente precioso.
Lydia.- A mí también me gusta mucho este universo.
Sagitario.- Bueno, ya seguiremos mañana, que ya se ha hecho tarde.
Lydia.- Tengo hambre...Yo he desayunado mucho...pero eso de no comer nada y ponerme a luchar contra los dos supremos es muy duro, y hace entrar el apetito...
Sagitario.-¿Quieres que te invite a tomar algo?
Lydia.- Por mí, yo estaré encantada y mi estomago también.
Sagitario.- (Se ríe) Lo siento, es que...que un estomago este encantado...nunca lo había oido...( Dijo, intentando dejar de reír.)
Lydia.- Te entiendo, ¿Nos vamos?
Sagitario.- Adelante, mi princesa. (Lydia se ríe.)
Lydia.- ¿Nos vamos mi príncipe?
Sagitario.- Sí, pero pasad vos primero. Mi princesa.
Lydia.- Gracias. (Y diciendo esto salieron de la sala, tropezando con los otros tres que estaban hablando a la izquierda de la puerta.)

Ellos tres se quedaron de piedra al ver a los dos jóvenes tan sonrientes y contentos. Además de enamorados.
Lydia y Sagitario salieron del palacio, como si salieran de una atracción de feria. Lydia no se había dado cuenta de que los seis príncipes y princesas habían estado esperando toda la mañana y toda la tarde a que ella saliera, pues...el director del colegio quería hablar con ella.
Ella seguía sonriendo y mirando a su amado Sagitario, los dos cogidos de la mano. Los príncipes aún no les habían visto, hasta que Samar se giró al oír jaleo y se quedo de piedra al ver a la parejita, mirarse y sonreírse tan a gusto y cogidos de la mano. Poco a poco se fueron fijando los otros cinco, quedándose igual que Samar, sin palabras.
Diamante sentía rabia y traición por parte de Lydia. No los podía ver juntos.


FIN DEL 4º CAPITULO.

PRÓXIMAMENTE EL CAPITULO 5: Los sentimientos de Lydia y de Diamante
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Notapor Miyiji » 20 Jul 2006, 17:24

[size=18][/size] Interesante la historia Siguela :wink:
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Notapor Meiko Akizuki » 20 Jul 2006, 21:51

Ahí va la 2ªparte del capítulo 4º.

- No os vais a salir con la vuestra, majestad. (Estaba de pie, encima de la silla)
- Claro que me saldré con la mía. Y por favor, bájate de la silla que vas a estropear el tapizado.
- Era todo una trampa. ¿Verdad?
- Que inteligente que sois Guerrero Estrella. Habéis adivinado nuestros planes en un tiempo récord.
- Gracias majestad, por tenerme en consideración. Pero, yo ya sabía que era una trampa solo estaba esperando a que usted se rebelara. Todo encajaba.
Primero la reina me pide cita hoy por la tarde con la estúpida excusa de que quiere matar a Amel con mi ayuda, y luego aparece usted con ganas de dialogar, pero quiere quedar por la mañana, para no dejarme quedar en todo el viernes con Diamante.
En segundo lugar, ya sospechaba yo que era una trampa cuando, al salir del palacio de Diamante le veo a escondidas hablando con su mujer, total todo cuadra.
Y por último, le seguí hasta su palacio y le oí decir a Amel algo así como: “Amel, todo va sobre ruedas, mañana le haremos confesar con la ayuda del agua de la verdad y de esa forma Hera o yo, da igual quien de los dos, descubrirá donde tiene secuestrada a mi hija.”
Así que majestad, lo tiene todo en su contra. Y por cierto yo no he secuestrado a su hija, en todo caso lo habrá hecho Amel o algún amigo suyo.
- Eres una arrogante total, te mereces un castigo. (El rey se levanto de la silla y Lydia se bajo de la suya. Posteriormente se separaron uno o dos metros, cada uno a una punta de la mesa. La cual desapareció, nada más empezaron a luchar y lo mismo hicieron las sillas.)
- No lo creo, majestad. Es usted el que se merece un castigo.
- ¡Bola del infierno ! ( La bola que tenía en la mano salió disparada hacia Lydia seguida de unas cuantas más, que no paraban de salir de las manos de Ares. Median por lo menos diez centímetros de diámetro cada una.)
- ¡ Estrella creciente ! ( Ella había juntado sus manos, después de estirar los brazos, hacia donde estaba el rey. Y de la estrella que había formado entre sus manos, salían un montón de estrellas, igual o más grandes que las bolas que tiraba el rey Ares.)
- (Aguantando el ataque.) ¿Cuándo te rendirás? ¡Condenada Guerrera de pacotilla!
- Ya decía yo que tanta amabilidad junta era muy sospechosa, menos mal majestad...ya estáis normal y curado... (También aguantaba el ataque del rey que cada vez se hacía más fuerte, al igual que el de ella, al cual iba subiendo la intensidad, poco a poco.)
- ¡Os odio Guerrero Estrella! (Y subió la intensidad.)
- ¡Vais mejorando, majestad! ¡Contra Amel no luchasteis con tanta intensidad!
- ¡¿Y tu qué sabes de cómo luche ante Amel si solo estaban mi mujer y mi hija mirando el combate?!
- ¡La invisibilidad y los medios de comunicación existen, majestad!
- ¡Gracias por la información!
- De nada.

Y al fin dejaron de luchar, pues los dos veían que nunca acabarían con el adversario si estaban tan igualados de poder. Y si encima utilizaban el mismo tipo de poder para luchar contra el otro...ya podían estar una vida entera luchando.
El rey estaba sudando, Lydia estaba descansando en una silla. Y en ese momento apareció Hera, la reina.
- Vaya, vaya...al fin puedo verte transformada. Me alegro. Pero no creas que igualarás mis ataques y mi poder. Yo soy más efectiva que mi marido con los ataques.
- Tranquila, mi reina que voy a usar con un poco más de intensidad mi poder.
- ¿Qué has querido decir con eso?
- Pues que mi poder es más grande que lo que acabo de mostrar. Es mucho más grande de lo que vosotros os podáis imaginar. Por esa razón os daré un poco de ventaja.
- ¿Ventaja?
- Sí, atacad vos primero.
- Como deseéis Guerrero Estrella.
- Es un honor para mí el que empecéis vos primero.
- (Piensa: “Le voy a dar una sorpresita a esta tía que se cree la más poderosa del mundo”.) ¡CRISTAL PLATEADO! ¡ACCION! (Y una luz plateada sale de la esfera blanca que tenía Hera flotando entre sus manos.)
- (“Con que esas tenemos, eh... majestad...”.) ¡CRISTAL ESTRELLA! ¡ACCION! (Y una luz dorada-amarillenta salió del cristal dorado y esférico que tenía Lydia flotando entre las manos.)

El rey presenciaba atento el combate, las dos mujeres tenían los brazos estirados hacía delante. Hera estaba muy concentrada en lo que estaba haciendo, su rival también lo estaba. Era todo un espectáculo ver a las dos mujeres luchando.
La luz de sus cristales subiendo la luz y la fuerza cada vez que podían hacerlo...en fin que era todo un espectáculo verlas luchar la una contra la otra.
De pronto, las dos pararon de golpe los ataques y los cristales desaparecieron volviendo al interior de sus dueñas. Amel había aparecido y no estaba solo, había con el un hombre alto, atractivo e inteligente. Cuando se mostró a la luz se pudo ver que era castaño, de ojos azules, pelo por debajo de los hombros sin llegarle a la cintura, fornido, en fin físicamente era el hombre perfecto. Lydia al verlo se quedó mirándolo, con solo verlo ya se había enamorado de aquel chico que aparentaba ser uno o dos años mayor que ella.

- Majestades, os presento a Sagitario.
- Amel, gracias por las presentaciones, pero creo que yo ya sé presentarme solito. Majestades, yo soy el rey del pequeño universo negro que rodea al planeta negro, universo que muy pronto se tragará a los otros siete. Solo espero que no opongan mucha resistencia. Ahora vamos a ver a esta Guerrera Estrella, la rebelde que no quiere darnos una información muy valiosa para nosotros...
- Yo...siento si os he molestado. Solo me estaba defendiendo, porque han empezado ellos...
- ¿Qué ya tenías planeada mi llegada? Eh, preciosa... (Ella se pone más roja que un tomate.)
- Pues...no...
- ¿Qué me tienes vergüenza?
- No, que va...lo que pasa es que estás buenísimo... (Y se sonroja aún más, al darse cuenta de lo que acababa de decir.) Ah! No quería decir eso…
- Estoy seguro que las que me han visto lo han pensado, pero nadie me lo había dicho a la cara y al primer momento. Tú también estás buenísima.
- Gracias, por el cumplido.
- De nada. (El también se había sonrojado un poco, después de haberle dicho eso.)
- No sé que decir...
- Yo sí, ¿Quieres quedar otro día?
- ¿Lo dices en serio? Por mí encantada, ¿Cuándo quieres quedar?
- ¿Mañana te va bien?
- Por supuesto, mañana no tengo nada que hacer.
- Yo tampoco. Pues mañana, por la mañana. ¿Vale?
- ¡Vale!
- ¡Ey! Parejita, bajad de las nubes.
- Esto es muy serio, Ares. A ver si te lo tomas en serio. Bueno, yo todavía estoy en la universidad Celeste estudiando Derecho universal. Por eso he dicho de quedar el sábado. Solo me quedan tres años para terminar la carrera.
- ¿Cuántos años tienes?
-Veinte.
- Yo solo tengo diecisiete. Pronto haré dieciocho.
- Y yo también haré pronto los veintiuno. Bueno, ¿me dejas verte en tu otra forma, para poder reconocerte mejor ?
- Sí, por supuesto. (Después de decir estas palabras, se destransforma). Pero todos se llevan una sorpresa, ahora el pelo le llega por el culo, la gran melena rubia le llegaba a la altura del culo. Sagitario aún se enamora más de ella.)
- Realmente eres preciosa...demasiado bonita para mí...no soy merecedor de tanta belleza junta...
- Sagitario...
- Por cierto, en esta forma... ¿Cómo te llamas?
- En esta forma me llamo Lydia. (Le sonríe y silencio sepulcral en la sala. El se sonroja.)
- Es precioso ese nombre...la verdad no entiendo que me pasa, pero...debe de ser amor y ya está.
- Idem. (Se acerco un poco más a él, pues estaban hablando a medio metro de distancia, y ahora ya estaban a un cuarto de metro al acercarse ella. Después se acercó él.)
- De cerca eres más bonita aún. (La miro, ella le devolvió la mirada. Y se sonrieron mutuamente.)
- De cerca aún eres más guapo y atractivo. (Se abrazan, y Lydia apoya la cabeza en el pecho de Sagitario. Cerrando un poco los ojos mientras la apoyaba en él.)
- Que a gusto que estoy aquí contigo.

Por su parte Amel que todavía no se había dado a conocer a la luz, se fue junto con Ares y Hera de la sala, dejando a la parejita a solas. Ya fuera tuvieron una interesante conversación.

- Que chico más raro, prometió no enamorarse nunca, pues ha rechazado a un montón de chicas...No sé porque demonios no ha hecho con ésta lo mismo...Es un chico muy complicado...y por lo visto ella también parece serlo, si solo Diamante ha conseguido conquistarla...
- Va a jugar con dos chicos buenisimos, ¿Quién ganará?
- ¿Qué no ha roto con Diamante?
- Que va, ella sigue con Diamante y ahora va a tirarse a Sagitario de amante, ¿No es emocionante?
- Los dos chicos más guapos de los siete universos a los pies de Guerrero Estrella, ¿Qué tendrá esa chica?
- No lo sé, eso lo sabrás tú que eres un hombre.
- Dejadlo ya, yo no sé como se ha mostrado tan pronto si es el más poderoso de todos los líderes del cristal del odio. Es el poseedor del cristal del odio. La verdad, es que no le entiendo.
- Yo tampoco.

Mientras ellos tres hablaban, Sagitario y Lydia seguían abrazados, en medio de la sala, de la cual habían desaparecido las sillas y la mesa antes de los combates.

- Bueno, pues hasta el sábado. Pero, ¿dónde quedamos?
- ¿En los anillos de Saturno?
- Me gusta el sistema solar, es uno de mis favoritos...bueno, para serte sincero, estoy enamorado al completo del Universo Estrella, es realmente precioso.
- A mí también me gusta mucho este universo.
- Bueno, ya seguiremos mañana, que ya se ha hecho tarde.
- Tengo hambre...Yo he desayunado mucho...pero eso de no comer nada y ponerme a luchar contra los dos supremos es muy duro, y hace entrar el apetito...
- ¿Quieres que te invite a tomar algo?
- Por mí, yo estaré encantada y mi estomago también.
- (Se ríe) Lo siento, es que...que un estomago este encantado...nunca lo había oído... ( Dijo, intentando dejar de reír.)
- Te entiendo, ¿Nos vamos?
- Adelante, mi princesa. (Lydia se ríe.)
- ¿Nos vamos mi príncipe?
- Sí, pero pasad vos primero. Mi princesa.
- Gracias. (Y diciendo esto salieron de la sala, tropezando con los otros tres que estaban hablando a la izquierda de la puerta.)

Ellos tres se quedaron de piedra al ver a los dos jóvenes tan sonrientes y contentos. Además de enamorados.
Lydia y Sagitario salieron del palacio, como si salieran de una atracción de feria. Lydia no se había dado cuenta de que Diamante había salido del palacio cinco minutos antes que ellos y les estaba esperando, porque quería hablar con ella.
Ella seguía sonriendo y mirando a su amado Sagitario, los dos cogidos de la mano. Los príncipes estaban llegando al palacio – una vez finalizadas las clases – y aún no les habían visto, hasta que Samar se giró al oír jaleo y se quedo de piedra al ver a la parejita, mirarse y sonreírse tan a gusto y cogidos de la mano. Poco a poco se fueron fijando los otros cuatro, quedándose igual que Samar, sin palabras.
Diamante por su parte les había visto el primero y solo sentía rabia y celos. Porque como es natural no soportaba ver a su novia con otro hombre.

FIN 4º CAPITULO.
"Tu libertad acaba donde empieza la del otro"
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 20 Jul 2006, 21:54

Bueno como ya he dicho en el post de Jose y Laura, me voy de vacaciones. Así que os dejo con el capitulo 5 entero.

Capitulo 5 : Diamante no te puedo decir la verdad

Diamante miraba furioso a Lydia y a Sagitario, mientras estos se dirigían hacía un restaurante para comer algo y los demás príncipes se acercaban a él.

- Diamante, calmaté. ¿Quieres?
- No puedo Set. Lydia me está siendo infiel...
- ¿Y que esperas tu de alguien que quiere tener dinero y fama?
- ¿Qué quiere tener dinero y fama?
- Samar, yo no creo que ella quiera dinero y fama...
- Opino, igual que Orus, porque para que la quiere...después de lo que monto en el instituto...y teniéndote a ti como novio ¿No crees?
- Marte tiene razón, ahora lo que tendríamos que preguntarle a tu novia es que diablos tenía que hacer ella con el supremo, si el supremo quería a Guerrero Estrella, no a ella, ¡Eh! ¡Diamante!
- No chilles, Lara...voy a seguirles, a ver que se dicen...
- ¿Te has vuelto loco? Sagitario es el rey del universo negro...y además dicen que solo se reúne con el supremo porque los demás le tienen miedo.
- Orus, yo no estoy loco. Sólo voy a espiarles un momento...
- Joder, que bien se lo monta tu novia, primero tú que eres príncipe de universo y ahora un rey de universo...no está nada mal por ser una chica normal y corriente...
- ¡Ay! Lara, tú lo has dicho, ella es normal y corriente, y la prefieren a ella antes que a nosotras...como no sea por pena...
- Callaros y vamos a seguirla.


Ellos los siguieron, y se quedaron agachados justo al lado de la mesa donde estaban ellos dos (porque la ventana era de cristal, y empezaba justo donde terminaba la mesa del restaurante).
Diamante los observaba atentamente e intentaba escuchar lo que decían a pesar de que no se oía nada. De pronto un montón de gente se acumulo a su alrededor, pues no era normal ver a los seis príncipes y princesas de universo agachados al lado de una pared de restaurante y encima juntitos en un espacio en concreto, como si no hubiera más sitio. Y encima espiando.
La gente empezó a fotografiarles, Lydia y Sagitario se giraron y observaron atónitos como la gente hacía fotos a la pared – donde en realidad estaban Diamante y sus amigos – y se sorprendieron.

- ¿Qué estará pasando ahí fuera?
- ¿Vamos a verlo?
- No estaría del todo mal.
- Pues vamos.

Se levantan de las sillas y salen fuera para ver que pasa.

- Yo no veo nada.
- Marte, cállate que nos descubrirán.
- Chicos...
- ¿Qué pasa Lara? – Pregunto Diamante.
- Nos están haciendo fotos. – Dijo Lara algo avergonzada.

Ellos se giraron y vieron a un montón de gente que les fotografiaba, era todo un espectáculo. Lydia y Sagitario se reían muy a gusto. Se levantan, miran a su alrededor y solo ven flashes de cámaras. Set, Lara y Orus ya se habían apartado del grupo en cuanto habían visto llegar a los fotografos.

- Perdonen, señores pero me temo que la sesión fotográfica ya ha finalizado, si son tan amables de dejarnos salir de aquí. (Pero la gente no parecía haberle caso).
- Diamante, déjame a mí. ¡Váyanse ahora mismo o les lanzó un torrente de agua que no olvidan ustedes en su puñetera vida! (La gente se va corriendo al oír a Samar, sus compañeros se quedan mirándola y Lydia y Sagitario se acercan a ellos).
- No me miréis así, me han puesto del hígado. Se lo merecían.
- Y se suponía que no teníamos que llamar la atención....mañana saldrá en los periódicos: “La princesa Samar amenaza a un montón de gente solo por tirarle fotos a ella y a sus amigos.”
- Muy gracioso Set.
- Muy bien, de verdad que si lo repetís me podríais avisar, así me volveré a reír tanto como hoy. Me lo he pasado super bien, con vosotros es imposible aburrirse, sobretodo con Samar.
- Oye tú, que nosotros no somos un circo ambulante... – Dijo Samar indignada.
- ¿Ah no? Yo que pensaba que os dedicabais a eso. Lo habéis hecho muy bien, sobretodo la pose primera. – Dijo con sarcasmo Sagitario.
- No me toquéis más las narices, que yo cuando me enfado soy peor que Samar. – Les dijo Lara enfadada.
- Pues vamonos que esta tía nos mata...
- (Lydia suelta una risita) Sí, por supuesto.
- Y tu tienes un morro, primero Diamante cae en tus garras y ahora Sagitario, ¿Qué no tienes bastante con uno?
- ¡Ay! Samar, ¿Qué no sabes que me hago colección? Orus, preparaté a caer en mi trampa. (Y le quiña un ojo, mientras Orus se sonroja).
- ¿Y a ti que te pasa?- Dijo Lara refiriéndose a Orus- Yo de verdad que no os entiendo.
- Bueno, nosotros nos vamos.
- Lydia, ¿Qué pretendes exactamente?
- ¿Yo? Nada, tu tranquilo que ahora podrás asistir a todas esas reuniones tuyas sin problema.
- Si quieres...rompemos aquí mismo.
- ¿Quién ha hablado de romper?
- Lydia....
- Vamos hombre, salir dos o tres veces... ¿A eso lo llamas tu salir? Pues yo no, lo nuestro no era una pareja, o si no mira hacía atrás y te enterarás.
- Lidia...yo...
- Has perdido, tonto del culo. ¿Nos vamos cariño?
- (Lydia no se sorprende lo más mínimo) Ok, vamonos ya.
- Pues...
- Adiós, chicos.
Y se fueron cogidos de la mano, paseando tranquilamente sobre el suelo de la plaza donde se hallaba el palacio Luz de cristal. El palacio de los supremos.
Diamante estaba muy confuso. Pero ahora ya no estaba tan furioso con su novia como antes. Ahora ya pensaba que Sagitario la podría haber imnotizado o algo por el estilo.
Como Sagitario era el poseedor del cristal del odio pues todo podría encajar. Lo que no acababa de entender porque Lydia no había roto con él, para poder salir libremente con Sagitario y haber puesto la excusa tonta de que solo eran amigos, que por salir dos o tres veces no quería decir nada.
A él le daba mucha rabia todo eso misterio que llevaba su novia encima. Además, su misma novia le había dicho que no le contara a nadie que ella era Guerrero Estrella.
Y a él le gustaría saber porque todavía no había dicho nada a sus amigos, y la razón por la cual lo mantenía en secreto.
Todo era un misterio para él. Su novia era Guerrero Estrella y él no se lo había dicho a nadie...Con lo emocionado que estaba con esa idea y llega Sagitario y le quita la novia, así por la cara y ya está.
Estaba con demasiado odio hacía Sagitario como para seguir pensando en él y en como le había quitado la novia.
De pronto, despertó de su sueño y se encontró con que sus compañeros ya andaban a un kilometro de él.

- ¡Eh! ¡Esperadme, chicos!

Y corriendo les alcanzó. Diamante no dijo ni palabra en todo el camino, ni él ni sus amigos. Cada uno pensaba en una cosa diferente, pero todo giraba alrededor de Lydia. Una vez se cansaron de andar cada uno fue hacía su universo y palacio correspondiente. El sábado tenían una reunión con todos los reyes, que iba a muy importante, más de lo que ellos creían.
Paso el viernes, y llego el sábado. La reunión era a las ocho de la mañana, así que tenían que madrugar todos, incluso los reyes supremos (Las reuniones se hacían en su palacio casi siempre). Porque más tarde a nadie le venía bien.
Como siempre los primeros en llegar fueron los reyes Tritón y Selene, transformados. Ella en sirena y él en hombre - pez. Los dos tenían la piel verde-azulada como su hija Samar.
Selene llevaba el pelo recogido en una larga trenza morada que se salvaba de muy poco de tocar el suelo. Ella era alta casi igual de alta que su marido y de peso estaba normal ni gorda ni delgada. Tenía los ojos negros y normalmente llevaba las uñas pintadas de verde, para que fueran a conjunto con su cola y su bikini de conchas.
Tritón tenía el pelo negro, los ojos verdes. Tenía una nariz un poco respingona y puntiaguda. El pelo le llegaba hasta la mitad de la espalda, y tenía una barba y un bigote negro que le llegaban por el pecho. Agregar que tenía muy mal genio como su hija Samar. Su mujer era más paciente
A continuación hicieron acto de presencia en la sala Osiris y Jill, que eran los padres de Orus.
Jill era de piel blanca y ojos azules. Tenía su pelo (Que era azul claro) recogido en un moderno recogido que le quedaba muy bien. De prenda llevaba un vestido blanco de tirantes tipo los que llevaban las griegas en la antigua Grecia.
Osiris por su parte llevaba su melena blanca y con el final de ésta rizada suelta y bien peinada. El tenía los ojos azules, tenía la nariz alargada y gorda. Era fornido y fuerte.
Al igual que su mujer llevaba una túnica blanca al estilo de la antigua Grecia que tenía rayas azules cruzadas por el medio.
Dos minutos después aparecieron Llama y Tamar, los ardientes reyes del universo del fuego, que iban los dos con trajes rojos.
Tamar llevaba un vestido rojo de manga larga, que era estrecho y largo (Le tocaba el suelo), ella era de ojos marrones y de piel rosa como su marido y como todos los de su universo. El pelo negro lo llevaba en dos trenzas que apenas le tocaban los hombros.
Llama llevaba unos pantalones rojos con un cinturón negro que se los sujetaba - pues este rey estaba gordo- y en la parte de arriba llevaba una camisa negra y una chaqueta roja. El pelo lo tenía negro y corto en melenita, así que le tocaba mínimamente los hombros.
Acto seguido llegaron Helios y Neli, padres de Lara, los dos con unas enormes alas de pájaro plateadas en la espalda.
Neli era muy delgada y alta, más alta que su marido. Ella iba vestida con unas plumas verdes que formaban un bikini y una falda corta con un cinturón amplio fucsia en la parte superior de la falda y todo lo demás plumas verdes. Tenía los ojos negros.
Helios era delgado no tan alto como su mujer, tenía un bigote negro y llevaba su melena negra recogida en una coleta. Helios también tenía los ojos negros, pues todos los del universo del cielo tenían los ojos negros por ser medio pájaros.
Las orejas no se les veían porque por esa zona el pelo lo cubría todo. Las tenían muy pequeñas, lo suficiente como para oír bien.
Casi al mismo tiempo llegaron Zeus y Venus que eran los padres de Diamante.
Venus era rubia de ojos azul oscuro como su hijo y llevaba el pelo suelto medio rizado también como su hijo pero con unos rizos y un estilo más delicado. Ella era alta pero no tanto como su marido que era más alto que ella. Tenía unas curvas casi perfectas, no eran del todo perfectas porque de pecho no tenía demasiado.
Ella llevaba un vestido rosa de manga larga que le quedaba muy bien, y le venía por las rodillas. Y llevaba unos zapatos blancos de tacón en los pies.
Zeus era de melena rubia y de ojos grises. Tenía una nariz grande, los dientes blancos casi perfectos y era fornido. Iba vestido con un traje pantalón banco precioso, y la chaqueta tenía tonos grises.
Finalmente llegaron Haendel y Sondet una extraña pareja que no se sabía como se podía haber formado. Eran los padres de Set.
Haendel era delgado, alto y fuerte. Tenía los ojos morados y el pelo blanco. El llevaba un vestido verde, que le tapaba el culo de delante y de detrás (Tipo Tarzan) y una camisa también verde que le cubrí el pecho. No llevaba zapatos.
Sondet era gorda, bajita y gruñona. Tenía los ojos negro y el pelo verde. Llevaba un vestido todo negro (para quitarse kilos) y unos zapatos blancos de tacón muy alto para hacerse más alta (cuando andaba parecía que se la fuera a pegar contra el suelo).
Y cuando ya estaban todos aparecieron el rey Ares y la reina Hera acompañados por Sagitario que venía acompañado.
En cuanto entraron, todos se pusieron de pie y cuando se sentaron Hera y Ares, se sentaron todos los demás.
Sagitario aún no se había sentado, pues esperaba a que Ares diera el permiso a su acompañante para que entrara.

- Bueno, antes de empezar. Sagitario, dile que pase.
- A sus órdenes majestad. (Y le dijo a su acompañante que entrara.)

Todos se sorprendieron al ver entrar a Lydia en la sala, Samar se levantó de golpe para protestar de la rabia interior que sintió en ese momento. Pero sus padres le mandaron que se sentara.

- Creo que os debo una explicación a todos.
- A mí no, porque ya me lo has dicho. Pero adelante, dilo para que lo entiendan.
- Majestades, príncipes, princesas, os presento a mi prometida. La persona que reinará conmigo en cuanto me case con ella.
- Ares, ¿Pero no le prometiste a Sagitario que se casaría con tu hija? – Pregunto Sondet (la madre de Set) extrañada.
- Mi hija se casará con Amel.
- ¿Con Amel? ¿Estás loco?
- No, y cállate ya, Helios. Ahora habla tú, Lydia.
- Yo...no sé que decir. Pues, ahora me entero de esto...
- Siento no habértelo dicho antes, pero estoy tan enamorado de ti que no puedo evitar pensar en protegerte y querete para que seas feliz.
- Te entiendo, pero...me pilla muy de golpe y necesito algo de tiempo para asimilarlo bien...si es que va en serio, claro...
- Tranquila, que mis sentimientos son serios, y te entiendo perfectamente, así que tomaté tú tiempo.
- Gracias.
- ¿Habéis terminado?
- Sí, majestad.
- Bueno pues ahora la señorita Lydia les va a decir a quienes no lo sepan porque está aquí realmente.
- Yo, Zeus y Diamante lo sabemos perfectamente.
- Yo también lo sé. Está aquí porque al rey le da miedo.
- Muy graciosa Hera.
- Bueno, pues supongo que ahora me toca a mí.
- Claro, bonita. Cuando quieras, que ya estoy hasta las narices de ti.
- Samar, sois tan amable que no sé como expresarle mi agradecimiento.
- No hace falta que expreses nada.
- Halla voy.

Lydia se levantó ante la expectación de todos los presentes, pero el rey Ares la paró antes de que hiciera nada. Ella lo hizo igualmente, porque se lo habían mandado y tenía que dar a todos una explicación de su presencia. Cerró los ojos, se concentro y se transformo sin decir palabra en Guerrero Estrella.
Todos al verla se quedaron sin habla. Unos porque todavía no la habían visto y otros porque no se lo esperaban. Lydia estaba seria, seguía de pie y se había puesto detrás de su silla como si fuera a irse en cualquier momento.
Nadie se atrevía a decir nada, Samar se había hecho admiradora de Guerrero Estrella y aborrecedora de Lydia así que no sabía como reaccionar ante esa situación.
Orus, Marte, Set y Lara parecían indiferentes, aunque sorpendidos. A ellos lo que parecía que les importara es el cumplimiento de la ley, la paz y la justicia en los siete universos y especialmente en el suyo.
Diamante volvía a tener un montón de preguntas en la cabeza al igual que la primera vez, pero no sabía por cual empezar.
Ares parecía estar algo molesto porque al final se había arrepentido de decirle que lo hiciera. Aunque ya no había vuelta atrás, el rey no supo que hacer ni que decir. Después de esa revelación, nadie se atrevía a hablar. Así que fue Lydia la que empezó.

- Yo, no quería que os enterarais de esta forma, pero... al final ha sido así. Sin embargo, como veo que no decís nada creo que lo mejor será que me vaya. Teniendo en cuenta la ley, un enemigo del rey no puede estar en sus reuniones. ¿No?
- Pero..., esta reunión es especial... eres mi prometida y seguramente ya no podrás asistir a ninguna otra reunión hasta después de que estemos casados...
- No adelantes acontecimientos. Por cierto, cuando acabe la reunión quiero hablar contigo, Diamante.
- Vale.
- Ya era hora.
- Gracias por la observación Samar. Ahora me voy, y ya nos veremos Diamante.
- ¿Dónde?
- En la puerta.
- ¿En que puerta?
- ¿Cómo que en que puerta? En la de este palacio. ¿No?
- Claro.
- Espera un momento, tu tendrías que quedarte en la reunión.
- ¿Para qué? ¿Para permanecer callada y sin poder decir nada?
- Vale, pues si piensas así...puedes irte.
- Gracias majestad.
- ¿Por qué le das las gracias? – Le pregunto Hera extrañada.
- ¿No es la obligación de los súbditos dar las gracias al rey?
- Sí, pero tu...
- Aunque sea enemiga, sigo siendo súbdito.
- Eres un poco demasiado atenta con las leyes y las normas básicas de educación, respeto y convivencia. ¿No te parece?
- Quizás sí, pero no quiero que me acusen de maleducada.
- Te entiendo, puedes irte.
- Adiós, y hasta la próxima majestades.

Y diciendo esto se dio media vuelta, abrió la puerta, se destransformó y se fue.
Todos quedaron impresionados por sus respuestas serenas y educadas, que no deprendían mala leche ni odio, sino educación y respeto.
Ese día después de esa revelación nadie tenía ganas de hablar, y al final terminó la reunión cinco minutos después de irse Lydia fuera. Diamante fue el que salió primero pues el quería saber que era lo que Lydia tenía que decirle, y estaba impaciente.
Una vez estuvo fuera, vio a Lydia sentada en uno de los bancos de la plaza del palacio y se dirigió hacía ella.
Ella lo vio, el estaba serio y ella también. Diamante se sentó en el banco y miro al horizonte al igual que estaba haciendo ella.

- Diamante, esto que te voy a decir es algo muy importante para mí y no quiero que se lo digas a nadie
- Empieza.
- Por favor tomatélo en serio. De momento no llevo intención de casarme con nadie, ni siquiera con Sagitario.
- Es bueno saberlo. Pero... ¿Seguirás saliendo con él?
- Diamante, ¿Qué es para ti una relación?
- Es salir juntos, ser fiel con el otro e intentar comprender lo que siente el otro.
- Pues intenta aplicarte eso último.
- ¿Qué? ¡Y tu aplicaté lo segundo! ¡No te fastidia!
- Diamante, de verdad que estoy deseando contarte toda la verdad, pero no puedo hacerlo. Porque si lo hiciera todo lo que he hecho no serviría de nada.
- ¿Qué has hecho hasta ahora?
-Intentar implantar la paz y la justicia en los siete universos. ¡Diamante quiero que me comprendas! ¡Estoy sufriendo mucho! Hacer todo esto yo sola es muy duro, más de lo que te puedas imaginar.
- Para mí también lo sería. Así que no te metas donde no te llaman.
- Pensaba que eras consciente de la presencia del cristal del odio. No hemos de dejar que se salga con la suya, Diamante...
- Ya sé que tenemos que luchar. Pero, ¿Qué puedo hacer yo sin tu amor?
- Siempre tendrás mi amor, Diamante. Siempre, pero ahora entiendemé. ¿Quieres hacer un esfuerzo por comprenderme?
- ¿Qué tengo que comprender?
- Que los príncipes y las princesas deben comprender los sentimientos de sus súbditos, deben preocuparse por ellos, deben vigilar el cumplimiento de las leyes y sobretodo deben aprender a trabajar unidos.
- Tienes razón.
- Diles eso a los demás, porque a mí no me harán caso. Pues, si te lo he dicho es porque te quiero y porque pienso que a ti te respetan.
- Lydia...te creo, y yo también te quiero. (Se levantó.)
- (Se levanta.) Yo te querré siempre, pero por favor no dudes de mí ahora. Si voy con Sagitario es porque a todos nos interesa saber una cosa.
- Te entiendo. (Se acercó más a ella.)
- No lo estropees ahora. (Se acercó más a él, le miro fijamente; y empezó a juntar los párpados al igual que hacía Diamante, mientras se estaban abrazando.)
- No debemos dejar que nada ni nadie nos separe. ( Y los terminaron de cerrar, al mismo tiempo que se daban un largo y apasionado beso, en la boca.)

Cuando separaron sus labios, Lydia lo miro con brillo en los ojos como a punto de ponerse a llorar. ¿Qué le haría sufrir tanto? Esta pregunta intrigaba muchisimo a Diamante. Entonces Lydia le abrazo y se puso a llorar en su pecho.
Diamante se sorprendió, pues hasta las personas fuertes pueden en algún momento querer desahogar y sacar todo lo que llevan dentro.
Lydia lloraba desconsoladamente en el pecho de Diamante, estaba abrazada a él con fuerza y él a ella también. Era muy duro llevar una vida tan secreta y privada.
Diamante en eso momento entendió casi totalmente todo lo que ella le había dicho. Ahora lo comprendía mejor que antes, porque al fin y al cabo todos tenemos secretos escondidos que no queremos revelar a nadie.
Ya llevaba cinco minutos llorando cuando Samar, Lara y los otros tres salieron del palacio y vieron a la parejita de enamorados. Abrazados y al observar a Lydia llorando se sorprendieron, pero también se estaban preguntando porque debía de llorar de esa forma y al mismo tiempo abrazar a Diamante.
Aquel día les quedo claro a todos ellos que todo el mundo tiene derecho a expresar sus sentimientos más profundos, aunque no se sepa algo hay que apoyar y querer al otro que está pasando un mal momento o que se siente mal por dentro e intentar comprenderle.


FIN CAPITULO 5º. PROXIMAMENTE EL CAPITULO 6º

[wave]
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 31 Ago 2006, 09:08

Este capitulo es cortito, pero necesario para el transcurso de la historia.

Capitulo 6 : La decisión

Diamante estuvo todo el fin de semana pensando en todo lo que le había dicho su novia pero por mucho que intentara encajar las piezas, siempre le faltaba alguna. El puzzle no le salía completo. Así que el lunes después de haberse pasado las clases observando a Lydia y viendo como ésta actuaba como si no hubiera pasado nada, decidió que debía hablar con ella.
Acabaron las clases y cuando Lydia salía del instituto hablando con una amiga, él se apresuro y se coloco delante de ella, impidiéndole el paso. Ella con sólo ver como la miraba, pareció adivinar su pensamiento. Así que se despidió de su amiga y fue con él a un sitio apartado para hablar.
Se sentaron en un banco que había en una plaza que estaba cerca del colegio, era rectangular y entre cada banco había un árbol. Lydia se sentó en una esquina del banco y Diamante en la otra. Ninguno de los dos decía nada, simplemente miraban al frente con mirada seria. Hasta que Lydia decidió romper el hielo.

- Bueno, Diamante. Supongo que me habrás traído hasta aquí para hablar de algo. ¿No?
- Sí. Verás, quiero que me vuelvas a explicar todo lo que me dijiste el lunes.
- … Eso…
- Eso ya nos lo explicará a todos en la sala de reuniones. – Dijo una entrometida Samar, a la cuál Lydia había visto antes de contestarle.
- ¿Qué dices? ¿Y qué hacéis todos aquí?
- Pues ya ves, espiar tus conversaciones de amor con Guerrero Estrella.
- Muy gracioso, Set. De verdad, eres único, tu y todos los pavos que te acompañan.
- Diamante, tenemos una cosa de suma importancia que hablar.
- Me da igual Orus, seguro que es una chorrada como las demás.
- Yo no pienso igual. Tú ven con nosotros y no te decepcionaremos. Además, tu novia también viene.
- Lara…

Y sin Diamante entender nada, se fueron los siete hacia la sala de reuniones. Lara dijo unas palabras en voz baja y apareció una puerta enorme que medía cinco metros de alto.
Set abrió la puerta y entraron en la sala privada, un sitio que sólo sabían ellos de su existencia, y ahora también Lydia lo sabía. En cuanto entraron vieron una sala cuadrada en donde habían seis sillas, Orus al darse cuenta fue a por la que faltaba.

- ¿Por qué hay sólo seis sillas?
- Pues porque solo éramos seis. A la desaparecida nunca le han interesado esta clase de cosas.
- ¿Samar se lo has preguntado alguna vez?
- No porque es ella la que no quería saber nada de nosotros, así que no le dijimos nada. Además esta sala no es oficial.
- Ya entiendo.
Una vez estuvieron sentados, cada uno en una silla alrededor de la mesa redonda que había en el centro de la sala, empezó la reunión.

- Primer tema, Diamante contra Sagitario.
- ¡Orus!
- Vale, lo siento Diamante, pero ese es un tema bastante actual...
- Te doy la razón, no te digo que no estrangularía a ese tío...
- Bueno, vamos a hablar de lo que realmente nos preocupa.- Dijo Orus bastante serio.
- Tienes razón, pero dinos ya de qué se trata.
- Lara, veréis. Resulta que el rey Are ha activado las ocho pruebas que bloquean el acceso a su palacio.
- ¿Y? – Dijo Samar extrañada.
- Que la princesa ha aparecido y Ares la tiene encerrada en el palacio para que no podamos comunicarnos con ella.
- ¿Qué te hace pensar que lo ha hecho por eso? – Preguntó Set.
- Mis padres lo han estado murmurando y creo que es verdad. Todo encaja.
- ¿Y qué sugieres?
- Pues, que superemos las pruebas y encontremos a la princesa. Necesitamos toda la ayuda posible contra Amel.
- Vale, estoy de acuerdo. – Dijo Marte.
- Pero ¿Cómo sabemos qué está de nuestra parte?
- No lo sé, Diamante. Pero habrá que intentarlo.

Hubo un silencio estremecedor, todos pensaban que se arriesgaban mucho haciendo eso. A pesar de eso, tenían la esperanza de que las cosas les iban a ir bien. Dicho todo esto, se levantaron de sus asientos y salieron de la sala.
Lydia se quedó quieta delante de la puerta, les miraba algo confusa y temerosa de algo, ellos no entendían nada. Diamante se acercó a ella e intento saber que le pasaba, sin embargo ella sólo le dijo que se iba a ver a una amiga suya para hablar con ella.
A todos les pareció bien esa idea, ya que así aprovecharían también ellos para pensar si de verdad debían ir al palacio de Ares a superar las pruebas.
Ellos se fueron sin ella a meditar cada uno a su palacio en soledad y aclarándose las ideas para darse cuenta de lo que realmente querían hacer, mientras Lydia se iba en dirección contraria a la de ellos.
Lydia llego, después de volar a gran velocidad por el universo Estrella, al sistema Sagrado que era donde habitaban todas las hadas. Se dirigió al palacio, de la Reina de las hadas, ella iba a ver a la princesa Jinebra, su amiga. La reina se llamaba Anne y ya le conocía de otras veces, al igual que los soldados así que le dejaron pasar.
Anne, la reina le dijo donde estaba su hija. Lydia fue a la habitación de la princesa, ésta le abrió la puerta y la abrazó, pues hacia ya bastante tiempo que Lydia no acudía por allí. Jinebra se sentó en una de las grandes flores (a modo de butaca para las hadas) que había en su habitación y Lydia lo hizo en una silla normal.

- Bueno, supongo que ya sabrás lo que ha hecho el rey.
- Pues sí que lo sé, y la verdad me huele muy mal.
- A mí también, porque estando Amel cerca…
- Lydia, no es sólo por Amel y tú lo sabes.
- Es verdad, el rey tiene su inteligencia, es poca pero la sabe usar bien.
- Dejemos a un lado su inteligencia, tú y los demás príncipes debéis pasar esas pruebas para demostrarle al rey vuestra valía.
- Es cierto, ellos ya están preparados. Incluso me salvaron una vez de las manos de mis enemigos, estando yo tirada en el suelo más cansada que otra cosa.
- Pues vaya, pero ¿Ya sabían quién eras?
- No, no lo sabían. Sin embargo pienso que si ya me han dejado ir con ellos a su sala tan secreta debe de ser por algo.
- Sí, tienes razón. Esperemos que no sea sólo por lo de Sagitario.
- Jinebra, ni me lo menciones.
- Está bien, como quieras. Y respecto a él, sigue con tu plan porque él aún es más poderoso que tú y yo juntas.
- Qué ánimos me das.
- Lydia, tienes que hacerte más fuerte y con hacer piruetas como guerrero Estrella no basta.
- Es verdad, ¿Y qué me aconsejas que haga?
- Luchar contra mí una vez a la semana.
- Pero si a ti…
- Ya sé que me vences en cinco minutos, pero esta vez lucharás contra mi madre.
- Eso no puede ser, ¿Y si se aprovechan de ello vuestros enemigos?
- No lo harán.
- ¿Por qué?
- Pues porque estando Amel en el poder lo podrían conseguir sin mover un dedo, y no creo que quieran molestarse en luchar.
- Bueno, ¿Y a tu madre le parecerá bien?
- Seguro que sí, ya te lo haré saber. Y no lo olvides, sé valiente hasta el final y no te rindas.
- Tranquila, así lo haré.
- El rey es muy tramposo y muy inteligente. Hará cualquier cosa para quitaros de en medio.
- Lo tendré en cuenta, bueno ha sido genial hablar contigo. Hasta otra.
- Adiós y te esperaré.

Lydia abrió la puerta, salió, paseo por el pasillo hasta la sala del trono. Le dijo adiós a la reina y se fue se allí pegando un salto y volando hacía el palacio del rey Ares, el lugar donde habían quedado para verse y expresar si de verdad querían intentarlo.
Cuando ella llegó, Diamante y los demás estaban esperándola impacientes. Lydia apoyo los pies en el suelo y empezados a decir lo que pensaban, una vez estuvieron todos juntos. Al final se llegó a la conclusión de que todos querían pero tenían miedo, Lydia era la única que quedaba por hablar y ellos la escucharon atentamente como a todos los demás.

- Veréis, yo he estado pensando y he llegado a varias conclusiones. Debo decir que pienso que superar esas pruebas no serán un juego de niños; no sabemos si la princesa estará de nuestra parte o no, pero sabemos que nosotros somos fuertes, tenemos valor y poder y por todo ello no tenemos nada que perder por intentarlo.
- Tienes razón, no tenemos nada que perder, pero ¿Y si no superamos las pruebas?
- Samar, cálmate. Si permanecemos unidos y luchamos con todas nuestras fuerzas lo conseguiremos.
- Es verdad, Lydia tiene razón. ¡Vamos, a por ellos!
- Lara, tranquila. Para el carro, primero tenemos que tener un plan y estudiar la situación para cada prueba.
- Pues vamos a ver, porque creo que hay una prueba por universo, pero la octava…
- Marte, la octava debe de ser un capricho del supremo.
- Tienes razón Orus. – Dijo Marte dándole la razón.
- Chicos, no es un capricho del rey, sino que como son los supremos hicieron una prueba cada uno, la séptima es de la reina y la octava es del rey.
- Gracias por aclararnos ese tema, pero ¿Tu como sabes eso?
- Samar, a lo mejor me equivoco, es sólo una idea.
- Entonces quedamos mañana por la mañana aquí. ¿No?
- Sí, Set. Mañana por la mañana aquí. – Sentencio Lara mientras miraba si los demás estaban de acuerdo.

Todos se miraron unos a otros, poniendo cara de aprobación. Se fueron cada uno a su palacio y Lydia a su casa. Nadie pudo dormir, estaban nerviosos, les esperaba la prueba de su vida, pero querían hacerlo. Ellos sabían que debían acabar con el gobierno del odio y la oscuridad de Amel, donde no había justicia ni amor ni nada bueno.
Unos y otros pensaban que ese iba a ser su mayor desafío a la política del rey Ares y no iban mal encaminados ya que sin saber por qué, ellos lucharían contra el rey más poderoso y temido del mundo. Cuando no estaba Amel, Ares era amable, justo y se le respetaba mucho por su labor y su poder. Al igual que a la reina, sin embargo desde Amel sólo se les respetaba por miedo.
Al día siguiente, iban a empezar las pruebas en el palacio del rey Ares, las ocho pruebas de su castillo. Porque era cierto, el rey Ares había activado las pruebas por alguna razón, y ellos debían averiguarla, aunque su hipótesis era que el rey tenía retenida a la princesa tras haberla encontrado. Pero no era seguro.
Eran ya las diez de la mañana y ya todos estaban en la plaza. Solo faltaba que se animaran a levantarse de los bancos para empezar las pruebas. Los siete tenían miedo y algo nerviosos por lo que les podía esperar en las pruebas.
Se levantaron de los bancos y fueron caminando hasta llegar a la gran puerta del palacio del rey Ares. Al llegar frente la puerta del palacio, la abrieron empujándola entre todos con relativa facilidad, entraron dentro y divisaron la primera prueba. Que misteriosamente había sido destruida o eso pensaban ellos, ya que nunca las habían visto. Era la prueba del universo de las aguas, y solo había polvo, rocas y ríos secos.



Proximamente el 7. [wave]
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 18 Sep 2006, 20:01

ESTE CAPITULO ES MÁS BIEN COMO UN PROLOGO QUE INTRODUCE LA HISTORIA, LO HICE PARA QUE OS HUBIQUEIS MAS.

PROLOGO/Capitulo 0: La vida en los siete universos

Esta historia se centrará en los siete universos, cuyos nombres son: el universo de las aguas, el universo del hielo, el del fuego, el de los pájaros, el de la magia, el de los dinosaurios y el universo estrella.

Empezaremos por hablar del universo de las aguas, un lugar en el que todo eran agua y piedras. El agua se dividía en cascadas, ríos, océanos y mares. Algunas rocas presentaban una capa de musgo encima. Como plantas de este universo, sólo estaban las algas y con respecto a los animales, había peces, ranas, tortugas y toda clase de animales acuáticos. También habitaban las sirenas y los tritones, como ciudadanos principales de este universo.
Un elemento a destacar que les diferenciaba del resto de los habitantes de los demás universos era que el color de su piel era azul en todas sus tonalidades, unos la tenían azul claro, otros azul oscuro…
Con respecto a la composición de mismo, estaba formado por dos galaxias y diez sistemas (cada una de las galaxias tenia cinco sistemas). También cabe decir que el fondo del universo era una maravillosa combinación de azules, que variaban de tonalidad, según la parte del día en la que se estuviera.
Por último decir que esta gobernado por los reyes Tritón y Selene. Cuya heredera era la princesa Samar.

Bien continuaré, hablando del universo del hielo, en el cual, como su nombre indica, todo era hielo, y por lo tanto no había plantas, sólo había bloques de hielo. Casas de hielo, planetas de hielo... Sus habitantes casi siempre iban patinando por sus respectivos planetas. El cielo era blanquecino de día y por la noche era grisáceo.
Sus habitantes eran todos, personas de piel muy clara. Ellos se alimentaban de unas plantas y frutos especiales, que sólo crecían en ese universo. Iban vestidos con túnicas de diferentes colores, que eran muy cómodas y lo suficientemente calientes para soportar las bajas temperaturas. Y con respecto a los animales, había pingüinos, focas y mamuts, entre otros.
Este universo se componía de siete galaxias y veintiún sistemas (tres por cada galaxia.)
Sus reyes eran Osiris y Jill, cuyo hijo, el príncipe Orus, era el heredero al trono.

Ahora voy a describir, el universo del fuego, un universo en donde reinaban las llamas. Las cuatro galaxias (compuestas cada una de seis sistemas) y todos los componentes de este universo tenían tonalidades rojizas. Por lo que el ambiente era rojo granate.
Sus habitantes, eran los llameros y las llameras, los cuales tenían la piel rosada, como quemada por el sol, pero en su raza era normal. Porque para poder vivir allí, necesitaban tenerla de esa manera. Iban vestidos con túnicas y trajes rojos que aunque tocaran las llamas, nunca se iban a quemar.
En este universo, los animales eran todos dragones, y con respecto a las plantas, eran casi todo zarzas y malas hierbas, por lo que, todos eran carnívoros y comían carne de dragón y de la que importaban de los otros universos.
Sus reyes eran Llama y Tamar, y su heredero era Marte, un príncipe peculiar, al cual el pelo no le ardía en llamas como al resto de los habitantes, sino que su cabellera roja, permanecía intacta como pelo normal.

Pasemos a hablar del universo de los pájaros. En este lugar, había rocas y troncos de árboles con ramas y sin hojas, debido al fuerte viento que hacia en este universo, cada día. Decir que el ambiente era negro y que a veces había bruma.
Sus habitantes eran hombres y mujeres pájaro. Tenían las uñas de los pies más alargadas y puntiagudas de lo normal y dos alas en la espalda. Todos tenían los ojos negros y las orejas pequeñas, sin excepción. Con característica a resaltar, decir que el pelo, cada uno lo llevaba como quería (de punta, en horizontal rígido, en melena…), sin embargo, nunca les crecía más allá de los hombros (de largaría). Estos habitantes se alimentaban fundamentalmente de pájaros.
Los animales, como el nombre del universo indica, eran pájaros. Todo tipo pájaros, pero también había lombrices, gusanos, y toda clase de animales que viviera bajo tierra.
Estaba compuesto por dieciséis galaxias y treinta y dos sistemas (dos sistemas por galaxia), llenas de planetas. Sus gobernantes eran Helios y Neli, cuya hija se llamaba Lara.

Ahora, hablemos del universo de la magia, en el cual, había toda clase de plantas y animales fantásticos desde centauros y unicornios a peces voladores y jirafas con tres cabezas (menos dragones).
Sus habitantes, vestían como en la edad media, con vestidos largos de campana las mujeres y con brillante armadura los hombres. Tenían la piel normal. Decir que como en los demás universos, eran pacíficos y no solían atacarse entre sí.
Este universo se estructuraba en veinte galaxias y cuarenta sistemas (dos por galaxia). El ambiente era siempre azul celeste.
Sus reyes eran Zeus y Venus, cuyo hijo Diamante, despertaba pasiones entre las jóvenes de su universo y de los demás.

Ahora describiré el universo de los dinosaurios, y creo que no hace falta decir que animales habitaban este lugar. Había desde Tiranosaurus hasta Diplodocus y voladores de todo tipo.
La gente que habitaba este sitio de vestía con pieles de dinosaurios, pues era además lo que más comían, junto con algunos vegetales y verduras de la zona. Unos sólo se tapaban la zona del culo, otros preferían taparse el culo y medio pecho, y las mujeres, unas iban con bikini, y otras llevaban el culo tapado y el pecho al aire. En fin, como hacia tan buen tiempo (allí siempre era verano), cada uno iba como quería.
El universo de los dinosaurios, se componía de siete galaxias y veintiocho sistemas (cuatro por galaxia).
Sus reyes eran Haendel y Sondet. El heredero era un chico bastante atractivo, llamado Set, quien a veces se consideraba por la crítica, un fiel competidor del príncipe Diamante.

Y por último hablaremos, del universo central, el más importante de todos, el universo Estrella, en el cual, el ambiente era cada vez de un color, unas veces azul oscuro, otras blanco, otras gris, en fin según la temperatura y el temperamento del rey, estaba de un color u de otro.
En este universo, la gente vestía con pantalones y camisetas, con vestidos y zapatos o botas, en fin, con lo que nosotros consideramos ropa normal y a la moda.
Había plantas y animales de todo tipo, menos de los nombrados en los universos anteriores. Sus habitantes tenían la piel normal, tal y como la tenemos nosotros, había de todos los colores.
Sus reyes gobernantes eran Ares y Hera, cuya hija Lydia iba a darles más de un dolor de cabeza…
Ares y Hera eran denominados reyes supremos muy a menudo por Todos los reyes y habitantes de los siete universos, porque ellos eran la máxima autoridad en los siete universos y todos confiaban en ellos.

A parte de estos, había otro universo, olvidado por el tiempo, llamado el universo negro. En donde todo era maldad, y en donde no vivía casi nadie, porque sus habitantes estaban siempre a la vista de cualquier peligro o amenaza.

Bien, dicho esto, empezaré esta historia por el principio, cuando la mayoría de príncipes y princesas nombrados, todavía no había nacido.

En aquellos días, todo era felicidad y paz, la reina Hera esperaba una hija y el rey ansiaba el momento del nacimiento de la cual con impaciencia. Al igual que los demás reyes de los demás universos, que iban a ser padres.
Pero un día, sin previo aviso se hizo pública una extraña profecía ante el rey Ares. La hizo el que sería nombrado nuevo consejero del rey. Un hombre que anhelaba poder y para conseguirlo haría lo imposible.

- “Majestad, debo deciros que dentro de dieciséis años...alguien se revelará contra vos…y contra todos los reyes...la lucha será larga… vos y vuestra mujer seréis destronados por una mujer...que se hará llamar Guerrero Estrella”.
- ¡Guerrero Estrella! – Repitió el rey con tono violento, al acabar de oír la profecía.
- Sí, majestad. Guerrero Estrella.

Después de oír ese nombre, el rey Ares ordenó a sus soldados que averiguarán cuantas mujeres hacían propaganda contra él o si había alguna líder antimonárquica que planeará quitarle en trono en ese periodo de tiempo. Esa se convirtió en su mayor preocupación.
Necesitaba saberlo cuanto antes mejor, ya que ese nombre le producía terror e inquietud. Aunque también parecía que le abriera alguna herida pasada.
Pasaron dos semanas y la reina Hera dio a Luz a una niña a la cual le puso por nombre Lydia. Pero en ese tiempo, ella no había sido la única reina en dar a luz; también las otras seis reinas - de cada uno de los seis universos restantes - también habían dado a luz ese año, unas antes y otras lo harían después.

Ares no mato a nadie, simplemente necesitaba saber todos los nombres y apellidos de todos aquellos que cumplían las condiciones para destronarle. Prohibió varios grupos y asociaciones que tentaban a menudo su libertad, encarcelo a sus líderes, fueran hombres o mujeres, le dio igual, pues el odio le estaba empezando a dominar.
Pasaron los años y Amel, el hombre que pronunció la profecía, consiguió dominar al rey Ares, quien guiado por el odio hacía aquella que había de quitarle el reino, se lleno de odio y se hizo insoportable, al igual que su mujer Hera. Y con el tiempo, el cristal del odio se adentro en el corazón de todos los reyes y reinas de los siete universos.


Al cabo de dieciséis años, la hija del rey Ares desapareció - dejando la puerta de su habitación sellada, de forma que nadie podía entrar en ella - enfureciendo aún más a éste. Estuvieron semanas buscándola y al final el rey optó con dar una recompensa a quién se la devolviera con vida. Al igual que ofrecía otra a quién le capturara con vida a Guerrero Estrella. Quien aparecería ese año, tal y como había dicho Amel (ex rey del universo negro y actual consejero del rey, pues había abdicado en su hijo Sagitario de tres años.)


PROXIMAMENTE EL CAPITULO 7
Última edición por Meiko Akizuki el 25 Oct 2006, 17:11, editado 1 vez en total
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Notapor Meiko Akizuki » 21 Sep 2006, 23:09

Capitulo 7 : Las ocho pruebas del palacio de Ares y Hera (1ª parte)

Todos se quedaron muy decepcionados al ver el panorama que presentaba aquella prueba, pues se imaginaron que todo estaría lleno de agua a reventar.
Decidieron caminar hasta encontrar la puerta que conducía a la siguiente sala, y al llegar justo al centro de aquella sala, se oyó un temblor.
Y divisaron una enorme cantidad de agua que iba hacia ellos a gran velocidad.

- ¿Alguna idea?
- Sí, utiliza tu cristal para transformarnos a todos en habitantes del universo de las aguas. ¡Rápido! No hay tiempo que perder, Samar. – Sugirió Lydia a Samar.
- De acuerdo, ahora lo pruebo. ¡CRISTAL AZUL! ¡TRANSFÓRMANOS!

El agua había inundado toda la sala hasta el techo, no se podía salir a la superficie, y entre ellos habían caras para todos los gustos. Samar, Lara y Lidia habían sido transformadas en sirenas con el pelo suelo y largo hasta los tobillos las tres; Diamante y Set en tritones y por último Marte y Orus en peces, concretamente en peces espada.

- Samar, me las vas a pagar todas juntas. Tu y tu cristal me las pagaréis.
- Lo siento Orus, yo no sabía que cabía esa posibilidad.
- Lydia, hay que ver lo guapa que estás con el pelo largo. Me encanta.
- Gracias, tu tampoco estás del todo mal con esos músculos. – Le dijo Lydia a Diamante.
- Bueno, dejemos de ver quién es más guapo y vayamos hasta la puerta de entrada a la siguiente prueba.

Después de decir eso, movieron sus aletas hasta llegar a la puerta con total facilidad. Se encontraron con un hada. El hada era diminuta, de unos veinte centímetros de estatura, tenía el pelo azul, era bajita y delgada. Tenía los ojos verde oscuro y les hizo una pregunta para que pudieran pasar a la otra sala.

- Sí me contestáis correctamente a la pregunta os dejaré pasar sin ninguna pega, pero si la falláis tendréis que permanecer aquí toda vuestra vida, y acabar siendo prisioneros del rey Ares. Ahí va la pregunta: ¿Es posible que en el universo de las aguas haya hielo?
- No, debido a que la temperatura está siempre por encima de los cero grados y hace muy buen tiempo en todo el universo de las aguas. – Dijo muy segura la princesa Samar.
- ¿Estáis segura? Piensa que solo tenéis una oportunidad de contestar.
- Sí lo he pensado bien y me quedo con lo que he dicho.
- Bien, la respuesta es correcta. Podéis pasar a la siguiente sala.
- Vamos chicos. – Dijo contenta Samar.

Y pasaron a la siguiente sala, al entrar sintieron mucho frío. Todos menos Orus que ya se había transformado en hombre polar que era el habitante propio del universo del hielo. Orus vio como sus amigos se congelaban y pensó que debería hacer lo mismo que había hecho Samar.

- ¡CRISTAL ARCOIRIS! ¡TRANSFÓRMALOS!

Y todos en cuestión de segundos tuvieron la piel y la cara blanca como el hielo. Y lo más importante, dejaron de tener frío. Conservando sus ropas de antes de entrar allí.
Lidia, seguía teniendo el pelo largo. Una gran melena rubia que le llegaba por los pies, sin llegar a arrastrarse por el suelo. A Lara y Samar ya se les había acortado.

- ¿No os parece genial? ¡Es todo de hielo! Es fascinante.
- Lydia, me alegro de que te guste, porque este sitio es como una pequeña muestra de lo que es mi universo.
- Podrían haber hecho figuras de hielo para rematar la belleza de este sitio.
- No exageres tanto que cuando Orus se emociona es malo.
- Oye, Diamante pues tu no digamos como te pones.
- Lydia, ¿Y el mío? ¿No te ha gustado?
- No he tenido demasiado tiempo para contemplarlo, la verdad. Pero por todo lo que he visto, también era bonito. En verano se estará muy bien en tu universo. Debe de ser genial, bañarse en esos lagos cristalinos y océanos inmensos y puros de aguas termales.
- Ven cuando quieras a bañarte.
- ¿Solo a bañarse? ¿No la invitarás a merendar al menos?
- Pues claro que sí, tonto.- Le dijo Samar a Diamante.
- ¿Qué hay que hacer aquí?
- ¿Os habéis fijado en que el suelo es todo de hielo?
- Sí, ¿No me digas que hay que hacer patinaje artístico?
- Pues me temo que sí. Mira, se acercan nuestros contrincantes.- Dijo Orus como si ya supiera de qué iba la prueba.

Eran tres chicos altos, de pelo blanco, de ojos azul claro y fornidos. Eran septillizos. Y se presentaron.

- Yo soy Arco. Y estos son mis hermanos: Mitra y Larios.
- Encantada, mira que sois preciosos.- Dijo Lara mientras admiraba sus músculos.
- Oye, tú. La del pelo rubio y largo.
- ¿Me dices a mí?
- Sí, tú. ¿Te apetecería patinar conmigo?
- Bueno, es que no sé patinar muy bien...y...
- Da igual, yo te enseño enseguida.
- ¿De verdad?
- Claro, por supuesto.
- Oye, ¿seguro que la prueba no es evitar que nos quiten a la tres mujeres del grupo?- Le pregunto Diamante a Set.
- No lo sé, pero tal y como van las cosas, todo puede ser. Mira, ese tal Larios se está acercando a Samar.
- ¿Me concede el placer de patinar con usted, princesa?
- Por supuesto, estaré encantada de patinar contigo.
- Princesa Lara, ¿Le apetecería patinar conmigo? – Le pregunto Mitra a Lara.
- Claro que sí, si me lo pides de esa forma...

Y se pusieron a patinar cada una con su pareja, Diamante estaba muerto de celos, Set también, por que a él le gustaba Samar, pero todavía no lo había reconocido.
Las tres parejas se pusieron a patinar y a tontear. Diamante ya no lo aguantaba más, tenía que librase de ese tío porque sinos iba a reventar.
Marte se había apoyado sobre un trozo de hielo para hacer la siesta, a él no le interesaba lo que hicieran las chicas, su política era: “Ya se cansarán”.

- Marte... ¿Cómo puedes estar ahí tirado y durmiendo mientras nosotros estamos pensando como podemos salir de aquí?
- Me parece que no te oye. Está sobado.
- ¡Marte!
- ¡¿Qué pasa Diamante?! - Dijo Marte sobresaltado.
- Pasa que deberías estar en lo que estamos nosotros dos.
- Lo que hagáis vosotros a mí no me importa, así que dejadme en paz.
- ¿Te importa salir de aquí?- Le pregunto Set.
- Pues...la verdad es que sí.
- Ahora vamos a despertar a esas tres. ¿Ok?
- ¿Qué están durmiendo?- Preguntó Marte.
- Más o menos.
- Pero si están patinando... ¿Por qué hay que despertarlas si están despiertas?
- Vamos a detenerles.- Dijo Diamante.
- Estoy de acuerdo.- Opinó Set.
- Yo voy a luchar por Lidia hasta el final, prefiero que salga con Diamante a que salga con ese tío.
- Gracias por tu apoyo, Orus.
- ¿Nos vamos ya?
- Vaya, ahora el nene tiene prisa...
- Orus, no es que tenga prisa, es solo que si no nos vamos ya, yo me vuelvo a acostar.
- Tú no te vas a volver a acostar porque yo me he dejado la voz al querer despertarte.
- Vale, te entiendo pero tampoco ha sido para tanto.

De pronto las tres chicas se acercaron a ellos cuatro con cara sonriente.

- ¿Qué ha pasado?
- Diamante, ellos sólo querían patinar un rato. La prueba ya está pasada.
- Pues vamonos, antes de que sea tarde.- Dijo Orus.
- Estoy de acuerdo, porque estoy empezando a coger frío.

Nada más decir eso, se pusieron en camino para encontrar la puerta que daba a la otra sala. Tal y como había pasado en la anterior, se encontraron a un hada exactamente igual que la anterior, pero está vez tenía los ojos azul claro.

- A ver si esta nos pregunta si en el universo del hielo puede haber agua, porque eso ya sería el cachondeo padre...
- Príncipe Orus, no iba a preguntarles eso precisamente, sino esto: “¿Quiénes son los tres guardianes de esta prueba?”
- Pues... ¿Cómo se llamaban esos mamarrachos impresentables?
- Arco, Dante, Larios y Mitra.
- Correcto.
- Set, ¿Eran esos cuatro sinvergüenzas?
- Sí, Orus. Por lo visto sí, que son esos cuatro.
- Vamonos, que ahora llega mi parte favorita del juego.
- ¿Por qué?
- La prueba del fuego.- Dijo Marte en tono triunfal.
- Ahora viva el calor.
- Callaté, porque sino lo haces a ti no te transformo.- Le dijo Marte a Orus en tono amenazante.

Y nada más atravesaron la puerta, un hada se les apareció y les dijo algo que hubieran preferido no oír.

- Príncipe Marte, solo podéis transformar a tres personas.
- Pero...
- Son las reglas.
- Vale. Pero a quienes...
- A Orus, a Lara también y a Samar.
- Tienes razón porque son los que peor lo llevan, nosotros tres podemos aguantar.
- Diamante vayamos rápido, nosotros tres, mientras Marte transforma a los otros.
- Estoy de acuerdo. Esto es peor que un desierto.
- ¡Vamonos!

Y ellos tres se fueron dejando a Marte con Orus, Samar y Lara. La sala estaba toda llena de llamas ardientes y altas que casi alcanzaban el techo. Todas las salas median diez metros de alto. Una vez Marte transformo a los otros tres y a él mismo en llameros, se pusieron en camino para alcanzar a Diamante, Lydia y a Set.

- Yo no los veo.
- Orus yo tampoco, no sé que les habrá pasado. Ya deben de haber llegado a la puerta.
- He pisado algo.- Dijo Samar.
- Mirad, es Set.- Dijo Lara sorprendida.
- Que malos compañeros son esos dos, mira que dejar a Set aquí tirado como una colilla... – Dijo Samar.
- Vamos a ayudarle.- Dijo Orus.
- Chicos, estoy pensando que Diamante y Lydia no son tan malas personas como para dejar aquí tirado a Set sin haberle ayudado.
- Estoy de acuerdo contigo. Mira, ya despierta. (Le había echo un poco de aire y el boca a boca).- Dijo Samar.
- Chicos...
- ¿Qué ha pasado, Set? – Pregunto Marte.
- ¿Dónde están Lidia y Diamante?- Pregunto Lara.
Set.- Diamante...no lo sé...
- ¿Y Lydia?

CONTINUARA...
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