Lydia y los principes de los siete universos (TERMINADA)

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Notapor Meiko Akizuki » 09 Nov 2006, 21:37

Continuación:

Ella, al ir perdiendo las fuerzas y el oxigeno, sin poder librase de él, clamo y suplico a su cristal que le ayudara. Sagitario, que tenía la cabeza fuera del agua, le soltó el cuello, en cuanto el gran resplandor dorado se hizo fuerte y lo lanzo por los aires. Quedando él, fuera de la piscina y ella en suspensión sobre las aguas de ésta.
Estaba mirándole muy seria, el resplandor dorado envolvía su cuerpo y la estrella de su frente era de ocho puntas y amarilla. Ella, volando de pie y verticalmente hacia Sagitario, se acercó a él. Le miró tiernamente y él quedó fascinado por ella, aquella mirada después de lo que le había hecho, realmente debía de ser amor verdadero cuando después de intentar matarla, ella le miraba así con los ojos llenos de afecto.
Sagitario, la miró a los ojos, ella también hizo lo mismo.

- Lydia, ¿De verdad me quieres?
- Sagitario… yo te amo. ¿Y tú a mí?
- Eres lo que más quiero en el mundo y quiero que me perdones lo que he hecho. Yo pensaba que sólo querías estar conmigo por conveniencia, porque yo soy el rey de este universo, tengo dinero, poder… Sin embargo, ahora me he dado cuenta de qué no es así. ¿Verdad?
- Sagitario, yo te quiero por como eres, no por el poder que tienes o dejas de tener. Y espero que me quieras a mí de la misma manera.
- Sí, yo te amo con toda mi alma y con todo mi corazón.

Los dos jóvenes, se besaron. Sus estrellas, de ocho puntas cada una, pero de distinto color, relucían con fuerza. La de ella, era amarilla oro y la de él negra oscura que destilaba brillos en blanco.
Cuando sus labios se separaron, él la volvió a mirar y le: “¿Tu quién eres realmente?”. Ella, no le respondió, simplemente paso a mirarle con una mirada triste. Sus ojos parecían pedirle ayuda, amor, afecto, tantas cosas, le sugería esa mirada, que sin avisar, la estrecho entre sus brazos. Y le dijo: “No quiero verte así, estás más guapa sonriente”.
Lydia separo su cabeza del cuerpo de Sagitario, en el cuál la tenía apoyada, y le miro con una sonrisa apagada dibujada en su cara. El, no entendía nada, necesita saber quién era ella. Por qué tenía esa estrella en la frente, por qué se transformaba en guerrero estrella, había tantos interrogantes en su cabeza por resolver…

- Lydia, yo te amo. Pero no creo que sea bueno tener una relación seria con secretos ocultos, deberíamos contárnoslo todo. ¿No te parece? – Ella miro hacia otra parte, con la mirada seria y a la vez triste – Por favor, yo sólo quiero saber quién eres realmente…
- Sagitario, tu nunca lo entenderías, si te lo dijera quizás me odiarías, no me creerías o pensarías que estoy loca. De momento sólo puedo decirte, todo lo que quieras saber sobre mi pasado y que soy Guerrero Estrella y Lydia, una chica normal y corriente que busca justicia, paz y amor en los siete universos.
- Vale, ya hablaremos de nuestros pasados en otro momento. Ahora vete.
- ¡Sagitario! ¡Si tanto te importa saberlo te lo diré! Sin embargo, sólo te pido que no se lo digas a nadie, y que me trates como siempre.
- Lydia, no tengas ninguna duda, seas quien seas, te trataré como siempre. – Y él le sonrió.

Ella, se acercó a él y le dijo que agachara la cabeza un poco y le dijo al oído quien era. Cuando ella pudo volver a mirarle a la cara, después de habérselo dicho.
Miro a Sagitario seria, mientras este no podía salir de su asombro. Le iba el corazón a mil, y cuando apenas habían pasado cinco minutos, le pregunto: “¿Cómo has llegado a esto? ¿Por qué? Es que no lo entiendo.” Ella le empujo y le sentó en una de las hamacas que había en los alrededores de la piscina. Y empezó a contarle la historia:

“Mis padres, siempre estaban muy ocupados y aún lo están. Yo era vista por todos en visión de futuro, no por como era, sino por lo que era. Cuando era pequeña me daba igual, las doncellas cuidaban de mí o más bien las niñeras y me daban cariño y afecto, sin embargo mis padres apenas se preocupaban por mí, nunca jugaron conmigo a nada. El trabajo era lo primero, yo era lo último.
Cumpleaños tras cumpleaños, me hacían regalos a montones, era por cierto el único día que me hacían caso. Con el paso de los años, llegue a la adolescencia, que me empezó a dar fuerte a partir de los trece años. Me di cuenta de que no tenía amigos, todo eran criadas, doncellas, soldados, aristócratas, gente a la cual sólo le importaba mi posición. Yo pasé cuatro meses encerrada en mi habitación sin apenas salir ni hablar con nadie. Y tampoco me comía todo lo que me entraban.
Mis padres en ese tiempo, ni se enteraron de lo que estaba haciendo. Fueron unos años muy duros para mí, no quería ver a nadie, ni hablar con nadie. Apenas oían mi voz, tenía unas contradicciones muy grandes que retumbaban en mi cabeza como queriendo que yo pusiera remedio a la situación que estaba viviendo.
Al cumplir los quince años, mis padres me dijeron: “Hija, esperemos que hayas madurado lo suficiente como para poder ir entendiendo ciertas cosas”. Yo al oír decir eso a mi padre, sentí como mi corazón se encogía y le dije: “No tengas ninguna duda, realmente entiendo lo que es sentirse ignorada y parecer un objeto valioso que no debe romperse”. Mi padre me miró sorprendido y a la vez enfadado de oír mis palabras. Y no volvió a dirigirme la palabra, él se esforzaba cada vez más en su trabajo, en ser el mejor, y no se preocupo en ser mejor padre. Claro que yo no sabía que toda esa situación de frialdad era debida al cristal negro y empecé a odiarles con todas mis fuerzas.
Todo siguió igual, no cambió nada desde entonces, ellos eran fríos y distantes conmigo y yo les odiaba. Y el día que hice dieciséis años, fue especial. Esa noche, había tenido un sueño, una hada me decía que ya estaba preparada para adquirir un cristal, que el elegido había sido el cristal estrella, y yo no la tome en serio. Al despertarme, note como una sensación cálida entre mis pechos, y al ponerme ahí las manos, un cristal con tonos amarillos salió. Yo me quede muy sorprendida, y solo se me ocurrió pensar que era un sueño, y dije sin pensar: ¡Cristal Estrella! ¡Transformación! Y me transforme, me mire en el espejo, lo guapa que estaba y tocaron a la puerta.
Era mi presentación ante los demás príncipes de universo y no podía aparecer así vestida, no podía destransformarme, así que decidí salir por la ventana e ir a ver a mi amiga Jinebra para pedirle consejo.
Salí dando botes, deje mi habitación sellada para que nadie descubriera que me había ido, y como al final decidí no volver y ser una persona normal, al tiempo de haberme dado cuenta de todo. Me sentía tan mal, tenía falta de afecto, no sabía lo que era el amor, porque había crecido sin él. Jinebra me enseño muchas cosas, incluso a destransformarme, que bastaba con tener unos segundos los ojos cerrados y quedarse la mente en blanco. Y bueno, aquí termina mi historia, supongo que me entiendes. ¿No? Sin embargo te confieso que yo quería escaparme, aunque no hubiera aparecido el cristal, yo me habría fugado de todas formas.”

Sagitario, estaba serio mirando hacia abajo y le dijo: “Pues no somos tan distintos, hemos tenido experiencias parecidas, ahora te contaré yo mi pasado”. Ella asintió con la cabeza y se cogieron las manos.
Y Sagitario comenzó su historia, mientras ella le escuchaba con atención.
“Verás, cuando mi padre se convirtió en consejero real deje de verle, ya nunca venía por el palacio. El no me quería, si me hubiera querido hubiera venido a verme de vez en cuando, sin embargo el cristal del mal lleno de odio su corazón y lo echo a perder totalmente. Yo me convertí en rey del universo negro, en rey de un universo desierto, frío, donde debido a mi corta edad, pues tenía tres años, y al odio que había generado mi padre en el pasado y en el presente, ya no quedaba casi nadie. Era un reino vacío. Sólo quedábamos los soldados, los sirvientes, las doncellas, los criados y yo. Todo era soledad.
Pero todo cambio el día que te conocí, ese día nunca lo olvidaré. Yo estaba contemplando la batalla encarnizada de los príncipes contra Santara, fue el día que tu la mataste. Estuviste fabulosa, y en ese momento, en cuanto terminó la batalla, yo te seguí. En cuanto saliste del planeta en donde había tenido lugar la batalla, y estuviste lo suficientemente lejos de los príncipes… fuiste a destransformarte, pero miraste antes a tu alrededor y me viste a mí.
Nos miramos a los ojos, yo sentí una extraña sensación, te vi una chica atractiva, guapa, valiente, fuerte y sobretodo con mucha fuerza de voluntad. Eso me pareciste en la batalla y mirándote a los ojos. Y desee conocerte más a fondo, por eso iba a todas tus batallas y enfrentamientos que tenías con el rey Ares. Ahora pienso que eres todo eso y más, verdaderamente confieso que eres la mujer de mis sueños, de mi vida.”

Ella ante todo esa declaración de amor, soltó unas lágrimas, le sonrió tiernamente, él la miro dulce y afectuosamente a los ojos, ella le devolvió la mirada, y cogidos de las manos como estaban, acercaron sus labios y se besaron suave y apasionadamente. Los labios de ella acariciaban los de él y los de él a su vez, los de ella.
Mientras tanto, el rey Ares en el palacio había descubierto que Lydia se había escapado. No sabía cómo ni por dónde, pero se había escapado. Todos la habían estado buscando por el palacio, los alrededores de éste y ahora la estaban buscando por el universo Estrella.

- Hera, si no encontramos a esa chica, estamos perdidos.
- ¿Por qué dices eso?
- Porque el cristal de esa chica podría ser el que estábamos buscando y porque ese es el único camino para destruir el cristal del odio que tiene Sagitario.

Al mismo tiempo, en el palacio de Sagitario las cosas se veían de otra manera. Sagitario poseía el cristal Luz que poco tenía que ver con el cristal del mal. El se lo había mostrado a Lydia, ésta a su vez le mostró a él su maravilloso y a la vez misterioso cristal.
Sagitario se quedo fascinado por la gran belleza que éste poseía, una luz dorada y cálida que emanaba de él, lleno su corazón de amor. A pesar de que Lydia ya se lo había llenado, el cristal se lo llenó más. Y ella volvió a esconderlo en su cuerpo.

- Oye, y ¿En serio no sabes cómo se llama?
- No, no lo sé. El hada que me lo dio no me dijo nada.
- … Ves a ver a la reina de las hadas y ella te lo dirá, que conoce perfectamente todos los cristales y sus nombres.
- Es una buena idea, gracias Sagitario. Ven conmigo y acompáñame.
- A mí no me dejan entrar allí, ve tu sola. Y estate tranquila que te esperaré.
- Vale, hasta dentro un momento.

Ella salió del palacio y fue rumbo al planeta de las hadas, al palacio de Jinebra.

FIN CAPITULO 11. PROXIMAMENTE EL 12.
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 18 Nov 2006, 13:47

Capitulo 12: Corazones unidos

Cuando llegó, fue bien recibida, y Jinebra la actual reina le pregunto a qué había venido. Ella fue directa al grano.

- Verás, me gustaría saber cuál es mi cristal.
- ¿Tu cristal? A ver enséñamelo.

Ella se lo mostró, y Jinebra quedo fascinada por él, de la misma manera que le había pasado con Sagitario. Ella le contestó que no sabía cuál era. Y llamo al hada que lo había custodiado. El hada apareció, y con una sonrisa en la cara les dijo:

- Mi reina, una vez diga el nombre de ese cristal, la vida de la chica cambiará por completo, además el rey Ares ya tiene planes para ese cristal del cuál no se debe abusar.
- Todo eso vamos a tenerlo en cuenta, pero por favor dinos cuál es.
- Como deseéis mi reina. Ese cristal es el cristal Universo.

Tanto Lydia como Jinebra se quedaron sin palabras. No podían salir de su asombro, esa noticia había llenado sus corazones de miedo, inquietud y esperanza. Porque tenían por fin en quien confiar, pero por otra parte temían que aquello llegara a oídos del rey Ares y acabar teniendo un futuro incierto y esclavizado a las obligaciones que según Ares, tiene el poseedor de ese cristal.
Después de oír eso, Lydia se despidió de Jinebra y se fue de allí. Volvió al palacio de Sagitario, y éste que le estaba esperando le pregunto que tal le había ido. Ella no supo que contestarle.

- Lydia, ¿Por qué no me contestas?
- Sagitario, es que ya sé cuál es mi cristal. Sin embargo no sé qué hacer, por mí lo tiraría por la ventana y le daría esa gran responsabilidad a otra persona.
- Creo que ya sé donde está tu problema, a ti no te gustan las grandes responsabilidades por eso huyes de tu posición y ahora de tu cristal. No quieres llegar a ser reina ni tampoco poseer ese cristal para proteger al mundo.
- No, no es eso. Es que mi padre me agobia y no lo soporto, creo que él piensa que puede mandar sobre mí, que puede controlar mi vida y mi voluntad a su gusto. Y eso no lo soporto.
- Te entiendo, yo también he pasado por eso. Sin embargo te digo que lo mejor es que hables con él y le expliques todo lo que sientes para que rectifique ahora que no está poseído por el poder maligno. Sólo así conseguirás ser feliz de verdad.
- Tus palabras llenan de esperanza a mi corazón, y hacen fácil lo difícil ¿Cómo lo haces?
- Pues no lo sé, pero me alegro de que sea así. Anda, ves a hablar con tu padre.
- Sí y gracias. Bueno hasta luego.
- Adiós.

Los dos jóvenes se miraron a los ojos, y sintieron por primera vez miedo y desesperación ante lo que se avecinaba. Ella entonces se acordó que no le había preguntado si había hecho las cosas que le había dicho Ares. El por su parte tenía muchísima curiosidad por saber cuál era el cristal de ella y cuáles eran sus planes.
Y en ese momento se dieron cuenta de que se habían estado besando con un desconocido, no se conocían y se habían enamorado. ¿Era real o imaginario? Los dos sintieron dudas acerca de su relación y a la vez miedo de lo que pudiera pasar con ellos.
Lydia fue corriendo hasta él, y le abrazó muy fuerte. Al igual que él a ella. Sin embargo el miedo no había desparecido, aún lo sentían y cada vez tenían más. Debían decirse algo, aclarar sus dudas conjuntamente, pero no podían, tenían muy poca confianza en el otro para poder decir nada más personal de lo que ya se habían contado.
Ella le miró entonces a él a los ojos, y él le miró a ella. Ella temerosa de todo, le dijo casi sin pensar:

- Yo no tendría que decirte esto, pero te quiero y quiero que lo sepas. Tengo el cristal Universo y no sé que hacer.
- ¿Y no sabes qué hacer? Vamos, la gran guerrero Estrella sin saber qué hacer. No me hagas reír.
- Sagitario…
- Lydia, ten valor y utiliza la cabeza que tu sola eres capaz de conseguir lo imposible. Haces milagros.
- Gracias por confiar en mí, pero…
- Yo te quiero con toda mi alma, y confío y creo en ti de la misma manera.
- No sé que decir, ojala pudiera decirte yo lo mismo.
- ¿Y por qué no puedes? ¿Es que no confías en mí?
- La verdad es que confiar en ti me hace daño, me hace entregarme a alguien del cual sólo sé que tiene veintiún años y que su padre era un cabrón.
- Tienes razón, apenas me conoces. Creo que deberíamos hablar de mí más a menudo. ¿Qué quieres saber?
- ¿Cuáles son tus intenciones?
- Luchar contigo contra el mal, apoyarte en todo lo que pueda y cuando esto termine, hacerte mía.
- ¿Me estás pidiendo en matrimonio?
- Creo que sí. Porque te amo, no puedo dejar de pensar en ti o de amarte. ¿Me aceptas?
- Sí, pero quiero salir más veces contigo para acabar de conocernos.
- Yo también quiero.
- Bueno pues acompáñame a palacio.
- No puedo, mis soldados están descontrolados y tengo que quedarme aquí. Ellos obedecían al cristal del mal y ahora lo siguen haciendo. Verás, mi cristal no es lo suficientemente fuerte y tampoco quiero pedirte que hagas nada con el tuyo, porque…
- Sagitario, debo destruir el cristal del mal por completo. Déjame hacerlo.
- ¡No! Porque no quiero que mueras.
- Sagitario… no moriré. Te lo prometo.
- Veo que estás decidida, pues yo lucharé a tu lado.

Ellos se cogieron de la mano y fueron caminando hasta la sala que albergaba el cristal del odio. Abrieron la puerta y entraron dentro. Todo estaba oscuro, tenebroso y en el centro de la sala estaba el cristal del mal.
Los dos se pusieron la mano que les quedaba libre en el corazón. Y poco a poco empezaron a sacar sus cristales. Una gran luz dorada, dio paso al cristal Universo y una fuerte luz blanca, al cristal Luz.

- ¡PODER DEL CRISTAL UNIVERSO! ¡TRANSFORMACION!
- ¡PODER DEL CRISTAL LUZ! ¡TRANSFORMACION!

El quedo transformado con un traje blanco, compuesto de pantalones, chaqueta y camisa. Llevaba los zapatos de color gris perla. Iba bien peinado con el pelo hacia atrás. Estaba muy guapo.
Ella estaba radiante, tenía una vestido con escote de barca que dejaba los hombros al descubierto, las mangas que eran cortas eran laterales. El vestido era largo, de color dorado con una sobrefalda, de color amarillo ocre, que terminaba en puntas. Está sobrefalda tenía pequeñas estrellitas amarillas que la adornaban. Los zapatos que llevaba eran blancos y de tacón de aguja.
Ella tenía en la frente una Estrella amarilla, el cabello rubio muy largo, tanto que le llegaba por los tobillos. Estaba decidida a cumplir con su objetivo.
Sagitario por su parte, tenía en la frente una estrella blanca. Y también estaba muy decidido a conseguir sus objetivos. Por primera vez, iban a pelear con sus verdaderas personalidades y apariencias. Y eso les daba fuerza, aunque tenían miedo.

- ¿Tienes miedo?
- No, yo estoy preparada para todo.
- Pues vamos allá. ¡CRISTAL LUZ! ¡ACCION!
- ¡CRISTAL UNIVERSO! ¡ACCION!

Del cristal de ella comenzó a salir una potente luz dorada, mientras que del otro salía una fuerte luz blanca. Ambos estaban luchando unidos para que no muriera ninguno de los dos, para salvar la vida de la persona amada.
El cristal negro por su parte estaba enviándoles una muy fuerte oscuridad y luz negra que les costaba neutralizar. Se alimentaba del odio existente en los siete universos, así que ellos necesitaban todo el amor que fuera posible.
Mientras ellos estaban luchando encarnizadamente, la paciencia del rey Ares estaba llegando a su límite. Quería ver a guerrero Estrella presente en su palacio, sin embargo nadie sabía donde podía estar.
Convoco una reunión urgente con todos los reyes para que la buscaran también en sus universos. Samar y los demás estaban preocupados por ella. Y recibieron una llamada de auxilio telepáticamente, provenía del universo negro y se la mandaba Lydia. Decía así: “Chicos por favor ayudarme, yo y Sagitario no podemos luchar solos contra el cristal negro, necesitamos vuestra ayuda”.
Ellos se miraron entre sí, y fueron hacia el universo negro para ayudarla. Los reyes no entendían nada. Sin embargo, Ares y Hera les siguieron hasta allí. Cuando llegaron se encontraron algo que nunca hubieran soñado en encontrarse. Lydia y Sagitario luchando cogidos de la mano con sus respectivos cristales, contra el mal.

CONTINUARA...
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 01 Dic 2006, 17:47

Continuación:

Los príncipes se colocaron detrás de ellos diagonalmente para transmitir mejor la fuerza. Tres a la izquierda y tres a la derecha.

- ¡PODER DEL CRISTAL AZUL!
- ¡PODER DEL CRISTAL ARCOIRIS!
- ¡PODER DEL CRISTAL DEL FUEGO!
- ¡PODER DEL CRISTAL DEL CIELO!
- ¡PODER DEL CRISTAL DEL TIEMPO!
- ¡PODER DEL CRISTAL VERDE!
- ¡¡¡ACCION!!! – Dijeron los seis a la vez.

Los cristales desprendieron sus respectivas luces poderosas y fuertes contra la oscuridad del cristal del mal, mientras que los reyes Ares y Hera observaban la batalla alucinados y sin salir de su asombro. Finalmente al notar esa fuerza que le proporcionaban todos ellos, Lydia ya se vio con fuerzas de soltar un poco más de poder de su cristal, ya que le respaldaban nueve cristales muy poderosos.

- ¡CRISTAL UNIVERSO! ¡DAME EL PODER PARA VENCER AL MAL!

Y soltando la luz dorada más potente que pudo, e iluminándolo todo, consiguió vencer al cristal negro. Y lo más importante, salvo su vida, aunque acabo destransformada, tendida en el suelo, sin fuerzas. Al igual que Sagitario y el resto de príncipes.
Los reyes Hera y Ares fueron testigos de la total desaparición del cristal negro, ellos teletransportaron a los jóvenes hasta su palacio, concretamente hasta la sala del trono, en donde les esperaban sus padres. Ares y Hera les contaron lo que había pasado allí mismo.
Al cabo de una hora, los jóvenes se iban despertando. Sin embargo, Lydia y Sagitario seguían inconscientes. Ares les miraba extrañado, ellos dos seguían vivos sin embargo no despertaban. Pasaron dos horas y todavía seguían inconscientes. Fue entonces cuando el rey mando llamar a la reina de las hadas para que le explicara por qué seguían así.
Ella llego acompañada de las hadas guardianas de los cristales de Lydia y Sagitario. Estas poniendo en paralelo a ellos dos, estiraron el brazo poniendo la mano en el corazón, en donde se hallaba oculto el cristal, para inspeccionar su estado.
Y después de cinco minutos, recuperaron la posición vertical y dieron su veredicto al rey.

- Majestad, por parte de este joven sólo es agotamiento espiritual. Necesita descansar un poco más.
- Y por parte de esta chica, me temo que está al borde de la muerte. Yo le avise que no usara este cristal activando todo su poder.
- ¿Hay alguna manera de salvación para ella?
- Sí, sólo debéis utilizar el cristal de oro.
- De acuerdo.

El rey Ares abrazo a Lydia con gran pasión, luego extendió su brazo sobre ella y utilizando el poder de su cristal, la curó y salvó de la muerte. Pasaron unos segundos y la chica despertó, miro a su alrededor, vio al rey, a la reina y a los príncipes con sus padres. Los cuáles dieron gracias a Dios de que estuviera bien y se fueron a sus respectivos diversos y palacios con sus padres.
Ella se sentó en el suelo, después de haber visto a Sagitario tendido en el suelo, dormido. El rey y la reina se sentaron en sus tronos y ella se levanto y fue caminando hasta ellos. Se paro delante del rey. El rey la miro y empezó a hablar.

- Debo darte las gracias, Guerrero Estrella. Gracias a ti nos hemos salvado por segunda vez del malvado poder de ese cristal.
- Majestad, yo sólo debo decir que mientras halla odio y maldad, siempre cabra la posibilidad de que ese cristal renazca.
- Tienes razón, sin embargo debo añadir que tú has salvado los siete universos y yo te he salvado la vida. Así que ya he pagado mi deuda.
- Está bien, sin embargo creo que ha llegado el momento de que os diga quien soy yo en realidad.

Ellos no dijeron nada y la miraron con una expresión como de curiosidad. Una luz dorada la envolvió por completo y la transformo en la misma dama que había estado luchando junto Sagitario contra el cristal del mal. El rey, quedo alucinado. No salía de su sorpresa, tampoco lo hizo la reina, a quien no le salían las palabras y le empezaron a brillar los ojos de la emoción que sentía y de las lágrimas que no podía contener.

- Bueno, yo sólo quería ser alguien. No ser sólo una princesa encerrada en su palacio, pero no sé si lo he conseguido.
- Sí que lo has conseguido, hija mía. – Dijo el rey emocionado y orgulloso de ella.
- No tengas ninguna duda, eres la mejor.

Ares y Hera abrazaron emocionados a su hija, no se lo creían. Era para ellos un milagro, realmente era la mayor alegría que habían tenido en mucho tiempo. La reina estuvo más tiempo abrazada a ella que el rey. Sin embargo, algo iba a perturbar su felicidad, Sagitario no despertaba y una gran nube negra envolvió el palacio y el universo Estrella completamente.
Ares al mirar por la ventana y ver el panorama, se desconcertó. El miraba a su mujer y a su hija y pensó en no preocuparlas, pero era tarde. Tanto una como otra ya habían mirado por la ventana y se habían alarmado.
Ares, mando enseguida a una brigada de soldados para que averiguaran lo que estaba pasando y le pasaran el parte de todo lo ocurrido hasta el momento. Mientras en el castillo oscuro, sede del rey del universo negro, un hombre con oscuros propósitos se regodeaba de alegría. Era Alex, hermano pequeño de Sagitario que tenía un año más que Lydia.

- Mi padre se hubiera sentido orgulloso de mí, por fin he liberado los espíritus de Número uno y Número dos, nuestros dos mejores aliados. Y unos de los más poderosos guerreros de los siete universos. ¡Voy a tener asegurada la victoria de mi venganza! – Dijo Alex con tono victorioso.

Sin embargo, no sabía que eran simples espíritus y que necesitaban un cuerpo en el cual alojarse, éste debía de estar vivo y cumplir una serie de condiciones, entre las cuales estaba la de tener un corazón puro y ser una persona sin deseos malvados. Ya que ellos pasarían a ser el lado oscuro de esa persona.
Mientras en el palacio del rey Ares, volvían los soldados y enviados especiales sin noticias de lo que podría haber ocurrido. De pronto toda la sala se oscureció, nadie podía ver nada, los reyes y la princesa estaban desconcertados, aunque mantuvieron la calma. Pasados unos minutos, se disperso la niebla negra y Sagitario se despertó.
Lydia fue corriendo a abrazarle y él la abrazo también a ella. Ares y Hera contemplaron la enternecedora escena con alegría, aunque no pudieron ocultar su preocupación. Algo había sucedido, sin embargo no sabían el qué.
Le preguntaron a Sagitario si estaba bien, y él respondió que no le pasaba nada en especial, que estaba bien. Lo mismo les preguntaron a los soldados, pero todos respondieron lo mismo. Todos estaban bien. Y el rey decreto alerta media-alta, que activaba las pruebas del palacio para poder acceder a él, además de unas medidas de seguridad, muy buenas y eficientes.
Ese día el rey se acostó feliz, pero a la vez triste. Debía olvidarse de la pasión que sentía por Guerrero Estrella, pues esta era su propia hija. Sin embargo, había algo que no le cuadraba y necesitaba saber qué era.


FIN CAP.12 PROX. EL 13

¡YA ESTA EL SECRETO DESVELADO! [king] ¿QUE OS PARECE HASTA AHORA?

YA SOLO QUEDAN 4 CAPITULOS. :wink:

[wave]
Última edición por Meiko Akizuki el 11 Dic 2006, 16:24, editado 2 veces en total
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Notapor Meiko Akizuki » 11 Dic 2006, 16:18

Capitulo 13: El pasado del rey Ares


Sagitario se quedo en el palacio aquella noche, en la habitación de invitados especiales. Lydia por su parte se alojo en su habitación de princesa. Todos se habían ido a dormir después de cenar, menos el rey que seguía analizando la situación con ayuda de sus poderes mágicos y de su memoria, para intentar recordar si alguna vez había ocurrido algo semejante.
En esos momentos Lydia estaba dando vueltas en la cama, no podía dormir. De repente oyó un ruido, se giro y vio a un espíritu, al espíritu de una mujer. Era rubia, de ojos verdes, y cuerpo esbelto. Era también un poco más alta que ella, tenía unas piernas largas y la piel blanca. No dejaba de ser un espíritu. Lydia se sentó en la cama y se quedo como ensimismada mirándole.
El espíritu también le miraba a ella, con mirada seria, ojos que parecían saberlo todo y más. Y una mirada inquietante. Lydia se puso de pie, y alargo el brazo para tocar el espíritu, sin embargo su mano no hizo otra cosa que atravesarle. Era un fantasma, no lo podía tocar.
De repente el fantasma se puso a hablarle, todo permanecía oscuro, salvo la figura del espíritu.

- Buenas noches princesa, por fin habéis regresado.
- ¿Quién eres tú?
- Yo me llamaba Shayla y era una de las mejores guerreras del mundo, por esa razón, me enterraron con el nombre de Número uno.
- ¿Número uno?
- Sí. Y debo decirte que necesito un cuerpo para poder llevar a cabo mi misión.
- ¿Y cuál es esa misión?
- Destruir el último pedazo perdido del cristal negro. En el cuál fuimos encerrados número dos y yo.
- ¿Por qué os encerraron?
- Porque ciertas personas deseaban ser las más poderosas de los siete universos, no tener rivalidad, en vez de hacernos amigos y trabajar juntos.
- Pero… ¿Quiénes fueron esas personas?
- Ares y Hera, tus padres.
- Oye, no pienses en secuestros ni nada de eso, porque no te va a servir de nada. Son unos despreocupados. Así que olvídate de lo que quieras hacer conmigo.
- Mi querida princesa, yo no deseo nada de ti. Yo sólo deseo tu cuerpo.
- ¿Mi cuerpo? – Dijo Lydia muerta de miedo y a la vez intentando pensar que no lo diría en serio.
- Sí, tu cuerpo. Es perfecto para mí, ya me he encargado de prepararlo, o sino quién te crees que era antes Guerrero Estrella.
- ¡Que! – Dijo Lydia intentando ordenarlo todo.
- Sí, era yo. Aunque de eso hace ya mucho tiempo. Por esa razón, Amel se aprovecho de la situación, del miedo que me tenía Ares, para llenarle de oscuridad y de odio. Y gracias a eso, los reyes tienen ahora la mitad del poder que tenían antes.
- No puede ser…
- Bueno, ya seguiremos hablando en otro momento. Ahora debo llevar a cabo mi plan.
- ¿Tu plan?

De pronto Lydia observo como su cuerpo era transparente y como número uno iba hacia ella muy deprisa. Y se fusiono con el espíritu de Lydia. Esta por su parte quedo tumbada en el suelo, mientras Número uno, intentaba rematar la fusión. Sin embargo no lo consiguió, ya que Lydia hizo todo lo posible para despertarse antes de que ésta lo consiguiera y número uno quedo atrapada en el cuerpo de Lydia.
A partir de ese momento, iba a estar en todo momento comunicándose con Lydia, y si podía llegaría a tomar el control del cuerpo, dejando a Lydia en un segundo plano, tal y como estaba ella en ese momento.
El soldado guardián de la habitación de la princesa, toco a la puerta y le pregunto si se encontraba bien, Lydia le respondió que estaba bien, que estuviera tranquilo. Sin embargo, estaba más asustada y confundida que nunca. De pronto oyó a Número uno que le decía: “Tu destino, princesa, siempre estará marcado por las obras y acciones de vuestros padres, no lo olvidéis nunca, porque aunque intentéis escapar a él, no podréis, ya que os marcará para toda la eternidad.”
Al oír esas palabras interiores que le decía Número uno, Lydia se echo a llorar en la cama, de rabia y de dolor. Al mismo tiempo, Número dos se regodeaba de alegría de aires de venganza en el cuerpo de Sagitario, habiéndolo poseído en su totalidad, debido a que seguía inconsciente, después de haber usado todo el poder de su cristal. Necesitaba recuperarse.
Ares, harto ya de investigar lo ocurrido sin obtener ningún resultado, se fue a dormir, sin saber los hechos que le depararía el futuro. Al día siguiente, durante el desayuno, Lydia no cesaba de mirar a sus padres, pensando en todo lo que le había dicho Número uno. Al final Ares se dio cuenta.

- Hija, ¿Por qué nos estas mirando de esa forma? ¿Qué tenemos algo en la cara?
- No, si yo no estoy haciendo nada. Te lo habrás imaginado.
- Si quieres contarnos algo no tienes más que decírnoslo. No pasa nada.
- Tu padre tiene razón hija, debes contárnoslo todo, tenemos que recuperar la confianza entre nosotros desde antes de que viniera Amel.
- Tu madre tiene razón, Amel nos hizo mucho daño. Tenemos que recuperarnos.
- Oye, papa. ¿Hubo otra Guerrero Estrella anterior a mí?
- No sé, creo que no. ¿Por qué me lo preguntas?
- No sé, por curiosidad.
- No te calientes la cabeza hija. – Dijo Hera con tono afable y cariñoso a su hija.
- Vale, bien y otra cosa ¿Ya sabéis por que apareció esa niebla negra?
- No, y la verdad me parece que debió ser un fenómeno aislado. Sólo espero que no vuelva a pasar.
- Papa, sólo ha pasado un día y ya me estás diciendo que es un fenómeno aislado, no tienes vergüenza.
- Hija, te noto extraña esta mañana. ¿Te ha pasado algo?
- Papa, ¿te suena el nombre de Shayla?
- Para nada, es la primera vez que lo oigo. – Dijo el rey intentando conservar la calma.
- Bueno, ¿Y el de Número uno?
- Hija, no quiero hablar del tema. – Dijo Ares ya un poco violento.
- Pero papa…
- Lydia, ¿Dónde has leído esos nombres o quién te ha hablado de ellos?- Le interrogo Hera.
- Pues yo…
- Los archivos de los hechos están prohibidos y quedo totalmente prohibido en la ley pronunciar esos nombres.
- ¿Por qué?
- Porque ese es uno de los nombres de unos guerreros que en su comienzo eran buenas personas, sin embargo después se dejaron llevar por la maldad del cristal negro y se pusieron como objetivo conquistar los siete universos.
- ¿Y qué paso?
- Pues que tu padre y yo conseguimos encerrarlos en uno de los pedazos del cristal negro. Debo decirte que ese es el único pedazo que no se debe destruir, ya que si se destruye o se acciona su poder, se liberan los espíritus malignos que habitan en su interior.
- Que interesante. ¿Y por qué no me lo habíais contado antes?
- Porque aún eras pequeña para saberlo y porque eso sucedió hace mucho tiempo. Y dejemos a un lado el tema. – Sentencio Hera.

Una vez terminaron de desayunar, el rey se fue a su despacho para arreglar y solucionar asuntos muy importantes que había dejado a un lado a causa de la niebla negra, y la reina se fue a seguir haciendo los preparativos para la cena que tendrían con los demás reyes de universo después de la reunión de esa tarde.
Lydia por su parte volvió a su habitación, se sentó en su cama y justo cuando se disponía a reflexionar sobre lo ocurrido, cayó en un profundo sueño encima de la cama. Número uno se le apareció en sueños y le dijo: “Te voy a explicar toda la verdad sobre lo que ocurrió, pero tendremos que viajar al pasado que conservo en mi memoria”.
Ella no se opuso a la idea, pues deseaba saber toda la verdad. Y Shayla empezó a narrarle la historia, mientras ella podía ver el transcurso de los hechos delante de sus ojos por una ventana temporal que Shayla había creado delante de ella.

- Bien, princesa. Escuchadme con atención. Hace veinticinco años, yo tenía más o menos vuestra edad y vivía pacíficamente en mi planeta. Era la princesa-guerrera protectora del planeta Estrella. Me transformaba en Guerrero Estrella y luchaba contra las invasiones y enemigos de éste. Por supuesto que yo no era como vos, la princesa de los siete universos, eso se implanto luego, sin embargo yo no llegue a serlo nunca.
Continuemos, un día que estaba luchando conocí a un joven muy atractivo, se llamaba Eric, me a partir de ese momento me ayudo en la lucha. Como es normal nos hicimos amigos. Tenía los ojos azul oscuro, los cabellos negros y una sonrisa seductora. Era más alto que yo y tenía musculatura desarrollada. Era muy agradable, y simpático, pero era muy ambicioso, su gran defecto y perdición.
Con el paso del tiempo me enamoré de él sin saber ni siquiera quién era, al poco tiempo descubrí que era el príncipe del universo negro, y que yo no podía acceder a casarme con él, ya que esos príncipes deben casarse con una princesa pura (no debe ser guerrera ni nada) o con una plebeya pura y elegante.
Sólo había una excepción, el príncipe del universo en el que la princesa-guerrera estaba luchando. Y este no debía enterarse.
Cuando me lo comunicaron mis padres, me encerré en mi habitación, no quería ver a nadie, ni siquiera comer. Mis padres organizaron un gran baile en mi honor en el cuál, tu padre, el rey Ares, fue invitado. Causalmente fue el chico que más me gusto, ya que debía renunciar a Eric. Ares se enamoró perdidamente de mí, a pesar de que yo no le amaba a él.
Nos prometimos en matrimonio ese día y la noticia llego a oídos de Eric y de tu madre, Hera quién en esos momentos era una simple plebeya que estaba muy enamorada de Ares. Este, sin embargo no la correspondía y se limito a que fueran amigos.
Un día Ares me descubrió vestida de Guerrero Estrella protegiendo este planeta, quedo aún más enamorado de mí de lo que estaba, y eso me lo perdono. Aún sabiendo que él era el príncipe del universo Estrella. Lo que no pudo perdonarme fue lo que vio un día, le di a Eric un último beso, un adiós para siempre. Y él nos vio, no pudo perdonarme, era justo una semana antes de nuestra boda.
Su corazón se lleno de odio, me dijo de todo. Incluso me desterró a mí y a Eric del Universo Estrella. A Eric se le lleno el corazón de odio, se entreno fuertemente todos los días, al igual que yo, que luchaba por poder pararle los pies. Pasados unos años, Ares descubrió a Hera, la plebeya que tanto le amaba y se caso con ella.
Justo entonces, fue proclamado rey, ya que sus padres renunciaron al trono por él, debido a que no podían aguantar más la situación que estaban viviendo. Eric cuando vio aquello por la tele y más adelante las reformas que hizo el nuevo rey, se escandalizó, porque entre otras cosas había desterrado al Universo Negro, de la política y de todo. Ares se convirtió en rey de los siete universos y del universo Estrella.
Un buen día yo me presente en su palacio como Guerrero Estrella, y le avise de las intenciones de Eric. Ares no me creyó y me expulso de allí. Note que aún me odiaba por todo el daño que había hecho a su corazón años atrás. Entonces fue la misma reina la que me recibió y me escucho con calma.
Hera me dijo que haría lo posible para que su marido aceptara dentro de su reinado al universo negro. A pesar de todo, no consiguió nada. Era todo un caos, y tal y como era de esperar, Eric le declaro la guerra a Ares.
Derrotó a un montón de soldados antes de poder encontrarse frente a frente con el rey. Ares al verle y mirarle a los ojos, reconoció al chico que años atrás me había estado besando a mí. Sin pensárselo dos veces lanzó un rayo potente hasta él. Yo me interpuse entre ellos, le salve la vida a mi amado Eric, en ese momento Ares comprendió que ese matrimonio que años atrás íbamos a contraer era impuesto por la ley y por las circunstancias.
Se quedo hecho polvo, al igual que Eric, aunque yo diría que un poco más. Yo estaba llena de sangre, mis dos amores observando como mi sangre se dispersaba mientras lloraban mirándome. Después de aquello, firmaron la paz, me enterraron con honores de reina, aunque discretamente. Fue como un secreto oficial que jamás debía revelarse.
Pasaron los años y llego un hombre llamado Amel al palacio, e informo al rey Ares de que un joven llamado Eric había creado un cristal llamado el cristal negro. Y que tenía intenciones perversas. Sin saber cómo, el rey Ares mediante un conjuro muy poderoso encerró a Eric en ese cristal.
Con el tiempo se dividió en tres partes, y yo un día que intentaba sacar a Eric de allí, Amel me encerró con él, por mandato de la reina que no deseaba que su marido recordara a su antiguo amor. Incluso mando trasladar mi tumba al universo negro para que todos me olvidaran. Pasó el tiempo y naciste tú, cuando la oscuridad ya estaba incipiente en los corazones de Ares y Hera.
Amel se convirtió en el consejero real, después de hacer aquella falsa profería que iba en contra de los intereses del rey. Con los años, Amel cambió nuestros nombres y saco a la luz una historia inventada sobre nosotros. En fin, esta es la historia de todo lo sucedido.

- Me parece realmente increíble, no se parece en nada al resumen que me hizo mi padre esta mañana.
- ¿Alguna pregunta?
- Sí, ¿Por qué me elegiste a mí para que fuera Guerrero Estrella?
- Porque eras la más apropiada, además de ser princesa de este planeta, de este universo y de los siete universos.
- Vaya, pero ¿y si no lo hubiera sido?
- Pues, la verdad. No sé que hubiera pasado, porque hay pocas que cumplan los requisitos que hay que tener para serlo tanto como tú.
- Gracias.

Lydia despertó acostada en su cama, y se quedo quieta, aún pensando en la inquietante historia que le había contado Shayla. Su padre estaba enamorado de la original Guerrero Estrella, por eso se había obsesionado así con ella y por eso a veces la miraba de forma nostálgica y a la vez como si fuera un mal recuerdo.

CONTINUARA...
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 16 Dic 2006, 14:36

Continuación:

En ese momento, Ares toco a la puerta de la habitación de su hija.

- Lydia, hija. Sal ya que vamos a empezar la reunión con los demás reyes.
- Vale, ya salgo. – Dijo ella sin ganas de nada.

Cogió del armario un vestido cualquiera, en este caso uno azul de escote de barca amplio que dejaba los hombros al descubierto, y de manga larga que llegaba hasta el codo. De largo era hasta los tobillos, dejaba ver sus zapatos blancos de tacón.
Fue hasta la sala de reuniones sin poder quitarse esa historia de la cabeza, Ares le esperaba en la puerta. Ella entro y vio a todos los reyes de universo y a su madre sentados en una gran mesa rectangular. Faltaban por sentarse ella y su padre.
Cuando se sentaron, Ares empezó a hablar de diversos temas políticos, que eran de gran relevancia, sin embargo no mostraron interés alguno por la misteriosa aparición de esa niebla negra que había cubierto el universo Estrella. Lydia no abrió la boca en toda la reunión, ya que permanecía sumida en sus pensamientos, acerca del pasado de su padre.
Cuando el rey iba ya a zanjar la reunión, Lydia se levanto espontáneamente de la silla. Todos se quedaron mirándola. Ella les miro como diciendo “no puedo creer lo que oigo”. Ares se levanto también y la invito a volver a sentarse. Sin embargo en ese momento Shayla tomo posesión del cuerpo de la princesa, para que esta reaccionara.
Miro al rey con mirada muy firme, muy segura de sí misma, de lo que iba a hacer. El rey no comprendió que significaba esa mirada.

- Majestad, necesito hablar con vos. – Dijo Shayla.
- Hija, ¿Qué te pasa? ¿Por qué me llamas majestad?
- Quiero hablar contigo, o salen ellos, o salimos nosotros.
- ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién eres en realidad?
- Soy Shayla y estoy usando a tu hija para comunicarme contigo.
- No puede ser… - Dijo el rey, mientras se horrorizaba de lo que acababa de oír.

La cogió del brazo, y corriendo la llevo hasta su despacho sin dar explicaciones a nadie. Al llegar allí la presiono contra la pared y la beso. Sus labios rozaban apasionadamente los de ella. Cuando ella volvió en sí, se separo de un golpe de él. El rey no entendía nada.

- Papa, ¿Qué estás haciendo? – Dijo Lydia, la cuál había recuperado el sentido.
- Hija… yo no hacia nada…
- ¿Por qué me estabas besando?
- Lo siento, ha sido un error. Y otra cosa, te prohíbo que vuelvas a pronunciar el nombre de Shayla en mi presencia. Con esas cosas no se juega.
- Papa, el espíritu de esa mujer convive conmigo en mi interior. Se metió ayer en mi cuerpo, y me ha contado muchas cosas.
- ¿En tu cuerpo? ¿Muchas cosas? Explícamelo mejor.
- Sé que tú la amaste con toda tu alma, y que ella te traiciono con otro o algo así.
- Hija, ella fue el amor de mi vida. Pero no hables de ello con tu madre, por favor.
- Puedes contar conmigo.
- Gracias, hija.
- Espera, no te vayas. Shayla quiere hablar contigo. – Y diciendo esto dejo que Shayla tomara su cuerpo.
- Espera…

Ella tomo las manos de él y empezó a hablarle, él cerro los ojos para poder oírla a ella y no a su hija.

- Ares, tienes que intentar que Eric vuelva a ser encerrado en el trozo de cristal negro. Si no lo haces, podría ocurrir una catástrofe. Creo que ya ha tomado posesión de un cuerpo y conociéndole, debe de ser el del actual príncipe del Universo negro.
- ¿Sagitario?
- Sí, creo que sí. Y otra cosa más, no digas esto a nadie, quiero que sea nuestro secreto.
- ¿Por qué?
- Porque quiero ayudarte a que te recuerden como un rey valeroso y valiente, además de inteligente y buena persona. Aunque algo obsesivo.
- Tienes razón, gracias por todo. Pero por favor, abandona el cuerpo de mi hija.
- No puedo, debido a que seguramente tendré que luchar contra Eric y como espíritu no tengo ningún poder. Y tu hija aún tiene que desarrollarlo un poco más para poder llegar a ser tan poderosa como lo era yo.
- Mi hija… creo que ella tiene el cristal universo.
- Pues por esa razón te he dicho eso, porque sé que sino se hace más fuerte, la próxima vez que utilice el cristal, ella morirá.
- Bueno pues entrénala o consigue que…
- Ares, yo no soy la niñera o la entrenadora de tu hija.
- Tienes razón, supongo que ella se las apañará sola.
- Adiós Ares. – Y Shayla se puso en un plano secundario dejando salir a Lydia.
- Shayla, no te vayas… - Dijo Ares cogiendo de los hombros a su hija.
- Papa, ¿Qué te ocurre?
- Nada.
- Tranquilo, de esto no diré nada a mama. Sin embargo debo decirte que me estoy muy cansada.
- Es normal, un espíritu tan poderoso como el de ella contrasta mucho con tu poder y contigo.
- Sí, claro. Pero a pesar de todo, creo que esto me perjudica.
- Hija, eso no te perjudica. Es sólo tu imaginación.

Dicho esto, Lydia se fue andando deprisa hacia la salida del palacio. Salió, se destransformó al cruzar la puerta y sintió un enorme dolor por todo el cuerpo. Apretó sus manos y dedos en sus brazos, los cuales se cogió fuertemente y también junto sus pies y piernas a más no poder, se agacho e intento así soportar el dolor.
De repente se le ocurrió hacer aparecer la estrella en su frente, pero sin transformarse en princesa. Sin embargo no pudo hacerlo. Y una voz interior le dijo que eso era del todo imposible de hacer. Era Shayla, quien se había dado cuenta de la gravedad del problema.
Esta salió del cuerpo de la joven, pero a pesar de eso, Lydia seguía sintiendo un fuerte dolor. Shayla utilizo su poder y consiguió que le desapareciera el dolor. Una vez ella se levanto, Número uno le dio una explicación.

- Lo siento, te ha ocurrido eso por mi culpa.
- No entiendo…
- Cuando dos reyes de universo se casan, se hace un hechizo a cada uno de ellos, de manera que si uno de ellos fuera infiel al otro, la persona con la cual ha cometido esa infidelidad, lo pagaría con su vida.
- Pero yo no…
- Tu no, pero tu padre sí. Tu padre te ha besado hace un rato, por mi culpa. Así que estoy en deuda contigo.
- No, no lo estás. Tu me has salvado de morir a trocitos, tal y como me estaba sintiendo el cuerpo.
- No os equivoquéis, princesa. Yo aún estoy en deuda con vos, me habéis prestado vuestro cuerpo y todo. Yo os lo tengo que agradecer, y debo decir que lo haré en cuanto llegue el momento oportuno para ello.
- Gracias, Shayla.
- De nada, nos volveremos a ver, princesa.
- Hasta pronto.
- Adiós.

Y el espíritu de Número uno, desapareció sin dejar rastro. Lydia por su parte se fue volando al universo negro, para ver a su novio sagitario. Cogió el camino de costumbre y al llegar a la frontera se encontró con unos guardias que no la dejaban pasar.

- Jovencita, lo siento pero no puedes pasar. – Le dijo uno de los guardias.
- Tengo que pasar, en ese universo vive mi novio y quiero verle.
- ¿Quién eres? – Le pregunto otro guardia.
- Me llamo Lydia.
- ¿Y a quién quieres ver? – Le continúo preguntando.
- A Sagitario.
- ¿Al rey de este universo? – Le dijo otro guardia con ironía.
- Sí. Yo soy su novia.
- Vale, pero si te pasa algo no nos hacemos responsables de nada. – Dijo el que parecía ser el jefe de los demás guardias.
- Tendré cuidado, señor. Y gracias. (Y se adentro en el universo negro)
- Pobre chica, creo que no debe de saber nada. – Dijo un guardia con tono pesimista.
- Esperemos que tenga suerte y no le pase nada malo. – Agregó otro de los guardias.

Lydia siguió volando hasta el palacio de Sagitario. Entró en él y observo a su novio sentado en el trono tomándose una copa de vino tinto. Ella ando hasta él. Sagitario se levanto, dejo la copa y fue hacia ella. Lydia seguía muy decidida hacia delante. Una vez estaban a cuatro palmos el uno del otro, Sagitario dio un paso hacia delante y la abrazo con fuerza, todo ante los ojos de su hermano Alex.

- Tenía muchas ganas de verte. – Dijo él, mientras la abrazaba fuertemente.
- Sí, yo también tenía muchas. Porque no sabía si estarías bien o no, pero ahora me alegro de verte tan bien y tan fuerte.
- Te he echado mucho de menos, Shayla. – En ese momento Lydia se quedo de piedra y sintió miedo.
- ¿Eric? – Dijo ella temblorosa y sin saber muy bien lo que decía.
- Sí, soy yo. ¿Qué te parece? - El la dejo de abrazar y le puso sus manos en los hombros.
- Es increíble… pero… - Dijo ella disimulando el miedo y las ganas de salir corriendo que invadían su mente y su cuerpo.
- Te noto nerviosa, ¿Por qué? ¿Es que Ares te ha vuelto a hacer algo malo?
- A parte de besarme, no me ha hecho nada… - Respondió ella sin pensar, ya que no podía quitarse ese momento de la cabeza.
- Entiendo… y a partir de ahora, será todo diferente. He cambiado, y voy a quitarle al rey lo que más quiere.
- ¿Qué? Esto y ¿Qué es según tu lo que más quiere?
- Tú.
- ¿Yo?
- Sí, mi querida princesa Lydia.
- ¿Cómo?
- En tu cuerpo sólo hay un espíritu. Así que ya puedes decirme, dónde está el de Shayla.
- Ella se fue, después de hablar con mi padre.
- Muy bien, ven conmigo. No te voy a hacer nada.

Y Eric, en el cuerpo de Sagitario, la bajo a un sótano oscuro en el que no se veía nada, y en el que había unas fuertes medidas de seguridad. De repente, Eric abrió uno de los calabozos, y la empujo dentro cerrando la puerta mientras le decía: “Mi princesa, aquí tenéis el mejor aposento de todo el castillo o al menos el más seguro de todos. Aquí nadie os podrá encontrar y seréis mía para siempre.”
Lydia escucho esas palabras horrorizada, mientras le miraba a los ojos como quien tiene el corazón roto y a la vez no puede creerse nada. Ella sabía que era Eric, pero por otra parte pensaba que no volvería a ver a Sagitario jamás. Empezó a llorar amargamente sentada en el suelo con las piernas dobladas verticalmente, abrazadas por sus brazos y apoyando su cabeza en las rodillas.
Mientras tanto, Eric se alejaba de allí. Cerrando todas las barreras que habían tenido que pasar para llegar hasta allí.

FIN CAP.13 PROX EL 14

YA SOLO QUEDAN 4 CAPITULOS PARA EL FINAL!!!!!!!!!! [wave]
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 19 Dic 2006, 18:01

Capitulo 14: Prisionera

Pasaron dos horas, antes de que Lydia mirara a su alrededor y viera la cama con sabanas y almohada viejas, el váter sucio y oxidado y la elevada ventana con barrotes que tenía la celda. Finalmente se levanto y se agarró a los barrotes, a la vez que intentaba mirar hacia un lado y hacia otro para ver si veía a alguien.
No se veía un alma, parecía estar ella sola en un castillo oscuro y frío. Cuando se dio por vencida, noto que tenía hambre. Sin embargo no se quejo ni tampoco perdió la esperanza de que algún día podría salir de allí.
Mientras tanto, el rey Ares que estaba despidiendo a los demás reyes tuvo una corazonada. El no le dio demasiada importancia, sin embargo la reina le noto preocupado desde aquel momento y una vez estaban los demás reyes a punto de partir hacia sus universos, la reina fue prudente y le pregunto a su marido cuál era su preocupación.

- ¿Qué te preocupa, cariño?
- Creo que a nuestra hija le ha pasado algo.
- ¿Algo? ¿Y qué te hace pensar eso?
- Salió del palacio hace tres horas o así y aún no ha vuelto. Y nosotros ya hemos cenado, hablado y todo.
- Zeus, Haendel, y vosotros no os vayáis aún.
- Hera, no seas tan drástica.
- ¡Por favor buscad a mi hija!

Todos ellos asintieron con la cabeza, mientras se volvían volando a sus respectivos universos y palacios. En unas horas ya estaban más de un millón de soldados en cada universo, buscando a la joven. Sin embargo no la encontraron. Y el rey estaba cada vez más preocupado, hasta que el capitán de una de las patrullas de soldados le dijo: “Majestad, un soldado me ha comentado que el rey del universo negro ha colocado medidas de seguridad especiales a lo largo y ancho de todo el universo negro. Tiene medidas especiales y muy estrictas”.
El rey Ares al oír eso, mando que interrogaran a todos los soldados vigilantes de la frontera con ese universo. Al cabo de dos horas, volvió un soldado malherido al palacio Luz de Estrella. El rey se acercó corriendo a él, se agacho le puso una mano en el hombro y espero que éste le dijera algo.

- Majestad…los soldados nos atacaron…yo he sobrevivido…al ataque y respecto a vuestra hija…no saben nada…simplemente nos han dicho que una joven llamada Lydia pidió entrar para hablar con el rey Sagitario.
- Sagitario, qué le habrá hecho ese tío a mi hija.
- Ares, no te precipites. – Le dijo la reina con preocupación.
- No, Hera. Que Eric podría estar detrás de todo esto.
- Ares… pero ese chico, ¿No fue encerrado en el cristal negro hace mucho tiempo?
- Sí, pero alguien les liberó.
- Pero, quién.
- No lo sé, sólo sé que Sagitario no ha sido. Porque él estaba con nosotros en el momentos en que fueron liberados.
- Entonces la niebla negra…
- Sí, eran ellos.
Ares abrazo a su mujer, mientras ésta soltaba unas lagrimas. Ares pensaba en qué podría hacer para salvar a su hija. En esos momentos los príncipes y princesas de universo estaban deliberando si iban a buscar o no a la princesa.

- Bueno, ahora desaparece de nuevo. La creída esa.
- Samar, no seas así. Ella es nuestra futura reina, no debemos hablar así de ella. – Dijo Set
- Bien, chicos. Habrá que buscarla de todas formas. - Dijo Diamante.
- Quizás Guerrero Estrella quiera ayudarnos a buscarla. – Agregó Orus.
- Sí, es verdad. Con ella la encontraríamos enseguida. – Dijo Marte muy convencido y confiado.
- Yo también estoy de acuerdo. - Dijo Samar
- Chicos, siento ahogaros la fiesta, pero ella no podrá ayudarnos.
- ¿Por qué dices eso Lara? – Se extraño Diamante.
- Porque Lydia, o Guerrero Estrella, es nuestra princesa. La hija de Ares y Hera. – Dijo Lara con tono triste y serio.
- No puede ser, ¿Y de dónde has sacado esa idea? – Le interrogo Samar.
- Mis padres me lo han dicho, por si acaso decidíais ir a buscarla, para luego ir a buscar a la princesa.
- Lara…
- Set, yo tampoco me lo creía. Pero es la verdad, y si no ella ya nos lo dirá, si es cierto o no. Vayamos a buscarla.

Y mientras soplaba el viento, se miraron unos a otros con miradas serias y a la vez sorprendidas, y se fueron hacia el universo negro a buscarla. Al llegar al palacio de Sagitario, éste les recibió como si nada. Les invito a bajar por el mismo sitio que lo había hecho Lydia anteriormente.
Ellos iban por delante de él, Lydia les vio pasar por delante de ella, sin embargo no les dijo nada. Pues tenía un nudo en la garganta que le impedía decir nada, hubiera querido decirles algo pero no podía. Al cabo del rato se sorprendió de que volviera Sagitario sólo, sin los seis príncipes.
En ese momento, sospecho que a ellos también les había encerrado. Entonces se sentó en la cama y se puso a pensar qué podía hacer. De repente oyó una voz familiar. Era Shayla. Ella levanto la cabeza y la vio delante de ella, tan reluciente y transparente como siempre.

- Princesa, vengo a pagar mi deuda. Además, considero que Eric se ha pasado tres pueblos. Ya que te ha encerrado a ti y a los demás príncipes de universo. Y eso no se puede tolerar, sobretodo teniendo en cuenta lo que piensa hacer con vosotros.
- ¿Y qué es lo que quiere?
- Torturaros y después mataros.
- ¿Matarnos? Pero, de qué le serviría matarnos… no lo entiendo…
- El se convertiría en heredero absoluto de los siete universos, ya que es más joven que el resto de reyes.
- Sagitario no lo permitirá. Ese tío no se saldrá con la suya.
- Tu novio sigue muy débil incluso para comunicarse contigo. El no puede hacer nada.
- ¿Y tú que vas a hacer?
- Voy a sacarte de aquí, y ahora antes de hacerlo escúchame con mucha atención.

Lydia escucho cada una de sus palabras sin perder detalle y cuando ésta terminó, le abrió la puerta del calabozo para que saliera. A pesar de que Shayla le aconsejo que se olvidara de rescatar a los demás príncipes, debido a que si lo hacía, Eric se daría cuenta de su huida, ella no le hizo caso.
Busco los interruptores de seguridad de las mazmorras, y los desactivo. En ese momento cualquier prisionero quedaba libre. Los príncipes pudieron salir, al igual que un centenar de personas que también estaban encerradas.
Lydia no podía salir de su asombro, pues ella no estaba transformada ni nada, aunque los príncipes si que lo estaban. La mayoría de personas parecía ser gente inocente, pues también había niños, mujeres y hombres jóvenes y mayores.
Samar y los demás no sabían que hacer con tanta gente, sin embargo Lydia tuvo una idea.

- Chicos, sé lo que podemos hacer. Diamante, Marte y Orus os quedaréis aquí con la gente.
- Me parece bien. – Dijo Diamante.
- Pues yo pienso que está tía es una machista. Se quiere rodear sólo de mujeres.- Opinó Marte.
- Oye, ¿Qué Set no cuenta? – Le pregunto Samar.
- Claro que cuenta, como es un de los más guapos del grupo, no os importa. Al igual que no os importaría quedaros con Diamante.- Contesto Marte.
- Bien, vamos a dejarnos ya de tonterías. Samar, Lara y Set venid conmigo.
- Tened cuidado.- Les dijo Diamante.
- Gracias, y vosotros también. – Dijo Lydia.

Estaban ya corriendo por el pasillo, hacia las escaleras para subir a la sala del trono, cuando Samar se paro en seco. Tenía las palabras de Lara en la cabeza y quería salir de dudas. Set, Lara y Lydia al ver a Samar parada, se preocuparon. Y fueron hasta ella, dando media vuelta.

- Samar, ¿Qué te pasa? – Le pregunto Lara.
- Verás, es que quiero saber la verdad.
- ¿Sobre qué? – Le volvió a preguntar Lara.
- Sobre ella, quiero saber quién es en realidad.
- ¿Sobre mí? – Dijo Lydia al ver que Samar la apuntaba descaradamente con el dedo.
- Sí. Y ya puedes contestarme.
- Pero si ya lo sabes, yo soy Guerrero Estrella. Y nadie más.
- Pero, ¿Por qué te empeñas en…? – Set le tapo la boca.
- Bien, sigamos. Que esta tía no dice más que tonterías.- Dijo Set, mientras Lara y Lydia le miraban asombradas.

Y siguieron caminando, mientras Samar seguía enfadada porque Lydia no le había contestado lo que quería oír. Lydia seguía mentalmente todas las instrucciones para salir de allí que le había dado Shayla.
Una vez llegaron al salón del trono, vieron que Eric (en el cuerpo de Sagitario) seguía sentado bebiendo vino. Estaban escondidos en una esquina y entonces Lydia se apresuro a adelantarse al grupo para hablar con él. Sin embargo, Lara no le dejo, se puso delante de ella con los brazos en cruz y ella no pudo pasar. Lydia le miraba desconcertada sin comprender. Y empezaron a hablar en voz baja.

- Tonta, se te ha olvidado transformarte.
- Ah! Es verdad, gracias Lara.
- Vamos, que nosotros ya lo estamos.

Ella, sin pronunciar palabra, se transformo en Guerrero Estrella. Y una vez hecho eso, salieron de su escondite al encuentro de Eric. Una vez estuvieron delante de él y de su trono, éste se sorprendió al ver que habían salido.

CONTINUARA...
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Meiko Akizuki
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Notapor Meiko Akizuki » 19 Dic 2006, 18:05

Continuación:

- Vaya, me encanta que hayáis escapado de mis mazmorras.
- No son tus mazmorras, son las de Sagitario. – Le replico Lydia.
- ¿Tanto amas a este tío enclenque que no ha logrado aún despertar?
- ¡Idiota! ¡Sagitario es muy valiente, y sobretodo no es tan cobarde como tu!
- Seguid, Guerrero Estrella. Vuestras palabras me encantan.
- Oye, tú. ¿De que te crees que vas? – Le dijo ella de manera arrogante.
- Verás, me gusta que me defiendas tanto cariño. Sin embargo yo no sabría responder a tanto halago.
- ¿Estás de broma?
- No, Lydia. No lo estoy.
- ¿Eh? – Dijo Lydia sin comprender nada.
- Yo soy Sagitario. Me he liberado del espíritu que me poseía y no tenía conocimiento de nada.
- ¿No es mentira? ¿No me mientes? – Pregunto Lydia sin salir de su emoción.
- No miento, amor mío.- Le dijo él cariñosamente.
- Sagitario…- Y diciendo esto, fue hacia él y lo abrazo con fuerza, ante las miradas de desconfianza de Set y de Lara.
- Oye, Lydia. ¿No eres muy impulsiva? – Le pregunto Samar.
- Samar, él es mi amado Sagitario. No tengo ninguna duda. – Y diciendo esto, le dio un beso.
- Lydia, ahora vamos a destruir el espíritu de ese chico, que ha ocupado mi cuerpo durante días sin mi permiso.
- Sí, vamos.

Ellos fueron hasta la sala donde estaba el trozo de cristal negro y Sagitario puso la botella delante de él. Y empezó a recitar un hechizo para encerrarle de nuevo. A pesar de todo, continuaban desconfiando de él.
De pronto Lydia sintió algo raro, y oyó decir a Sagitario:

- … y que duerma en este cristal negro por toda la eternidad…
- ¡Espera! – Dijo ella al recordar las palabras de Shayla.
- ¿Qué te pasa?
- No lo encierres todavía.
- ¿Por qué?
- Pues porque Shayla me dijo que quería yacer con él en esta tumba para siempre. Y ella no está aquí, así que no lo hagas.
- ¿Shayla? ¿La conoces?
- Sí, ella es mi amiga.
- Claro, pero…
- Confía en mí, ella vendrá pronto y le podremos encerrar con toda tranquilidad. Así que no selles el cristal para siempre, que aún debe entrar otra persona.
- Vale, como quieras.

De repente Lydia, cayó en la cuenta de que Sagitario no podía conocer a Shayla ni tampoco echarla de menos. Y dedujo que el hombre que le estaba apretando contra él, era Eric y que acababan de encerrar a Sagitario en el cristal oscuro. Ella sintió temor y miedo, pues no sabía que hacer y Shayla ya le había devuelto el favor, así que no tenía escapatoria ni esperanza.
Entonces sin pensarlo dos veces le pego un rodillazo a Sagitario en el culo y este empezó a retorcerse de dolor sin entender nada. Ella le dirigió una mirada desafiante y le dijo:

- Eric, voy a acabar contigo. Me las vas a pagar todas juntas.
- Vaya… me has descubierto… que le vamos a hacer…
- ¿Qué? Pero…
- Yo ahora sólo quiero volver con mi amada al interior del cristal, así que por favor encuéntrala y tráela aquí conmigo.
- No sé donde puede estar ahora, pero la encontraré.
- Gracias.

Y Eric aprovechando el despiste de todos, lanzó un hechizo hipnótico muy fuerte, que les durmió a todos, acabando todos tendidos en el suelo. Eric les dirigió una mirada de asco, y después cogió a Guerrero Estrella en brazos y se la llevo, dejando a los otros tres tirados en el suelo.
Se la llevo a su habitación, la desnudo y la esposo a su cama. Mientras él, observaba con excitación y lujuria su cuerpo. Le iba a tocar una de los pechos, con la mano, cuando alguien le detuvo.
Era Alex, el cual había entrado en la habitación de su hermano. Y le miraba de forma desafiante.

- ¿Tu quién diablos eres? – Le pregunto Eric.
- Soy Alex, el hermano de Sagitario. Y por lo visto, has ocupado el cuerpo de mi hermano y estás intentando violar a esta chica. ¿Me equivoco?
- No. – Dijo Eric con tono enfadado.
- Bien, pues te ordeno que dejes estar a mi hermano en paz.
- No quiero, ya que este cuerpo es el ideal para mí. Además de que el espíritu de tu hermano está encerrado en el cristal negro.
- No sé si lo que dices es verdad o es mentira, pero yo ya estoy harto. ¡Entre tú y esta maldita mujer habéis acabado con mi hermano! Ya no se comporta como antes, ya no es él mismo, hasta se deja vencer por un espíritu errante enclenque como tu.
- Perdona, pero yo soy Eric. También conocido por Número dos. Por lo tanto no soy ningún espíritu enclenque.
- ¿Tu eres Número dos?
- Sí, eso he dicho.
- Ocupa mi cuerpo en vez del de mi hermano.
- Eso es imposible, tu corazón esta resentido contra tu hermano y no veo amor en tu interior. Tú eres un chico que busca poder y venganza y no me sirves.
- ¿Qué? Esto no puede estar ocurriendo, tantos años intentando liberaros y me lo pagas así…
- Nadie te pidió que lo hicieras, además empezaba a ser feliz con mi querida Shayla.

Alex estaba por los suelos, como quien lo ha perdido todo en un momento. Eric le miro con desprecio y lanzando un ataque, le mato. Al oír el grito de dolor de Alex, Lydia se despertó. Su mirada se cruzo con la de Eric, y al verse desnuda, se sonrojo pero al mismo tiempo sintió más miedo que nunca. ¿La habría violado? ¿Se habría divertido con ella?

- Veo que ya has despertado encanto.
- Eric, has…
- Sí, he matado a este imbécil. Pero a ti no te he hecho nada, tranquila. Además, no eres gran cosa.
- Que raro, pues todo el mundo opina lo contrario. Bueno pensándolo bien, sobre gustos no hay nada escrito.
- Vale, como tú digas.
- Y cambiando de tema, ¿Dónde has dejado mi ropa?
- Pues... está ahí en esa silla.
- Vale, esto… ¿Me quitas estas esposas por favor?
- Como gustéis, princesa. – Y diciendo esto hizo un chasquido con los dedos pulgar y corazón. Ella quedo libre de las esposas al instante.
- Bueno, si no te importa no mires cómo me visto.
- Bien, pero que yo sepa ya lo he visto todo.
- Me da igual, quiero intimidad para vestirme.
- No te tapes los pechos, que si te los tapas no estás tan bonita.
- Eric…
-Verás, ahora mismo sólo tengo un deseo. – Dijo mientras la arrinconaba contra la pared, apoyando su mano en la pared al lado de su hombro.
- ¿Y cuál es? – Le dijo ella mirándole a los ojos.
- Ahora lo verás.

Y diciendo eso, Eric la beso apasionadamente en la boca y ella se dejo llevar durante unos segundos, sin embargo después le dio un empujón y lo aparto de su cuerpo. Eric la miro sorprendido, pues él pensaba que su amada Shayla seguía en el interior de la joven, y no fue así.
Se giro hacia la izquierda y vio el espíritu de Shayla observándoles con cara enfadada. Eric intento abrir la boca para darle explicaciones, pero ella no le dejo y se acerco a Lydia.

- ¿Qué estás haciendo desnuda, mientras tus amigos están durmiendo en el suelo?
- Eric me desnudo y me encadeno a la cama. Ahora hacia poco que me había soltado.
- Shayla…yo creía que tú estabas dentro de ella…
- Eric, yo estaba dentro de ella. Pero me salí hace algunas horas.
- Bueno, yo me voy a vestir. Os dejo seguir con vuestra conversación.
- ¡No! Tú te quedas aquí. – Le dijo Shayla con mirada desafiante.
- Shayla, deja a la princesa que se vaya. – Le aconsejo Eric.
- ¿Por qué la quieres proteger?
- No la quiero proteger, es sólo que quiero hablar a solas contigo.
- De acuerdo, Lydia vístete y vete.
- Me parece bien, pero y qué pasa con Sagitario.
- De eso hablaremos luego, no te preocupes.
- Gracias Shayla.

Shayla le sonrió, y ella cogió su ropa y empezó a vestirse. Una vez estuvo vestida, salió de la habitación dejándoles solos. Y mientras ellos hablaban, ella fue a la sala en la cuál estaba el cristal negro, que era el tercer y último trozo del cristal del mal.
Entro en la sala, la cual estaba envuelta en las tinieblas. Y cuando por fin estuvo delante del cristal, no supo qué hacer. Tenía delante de sus ojos el cristal que había causado tantos problemas. El espíritu de Sagitario seguía encerrado en la botella o eso se imaginaba ella.
De pronto alguien la toco por detrás, y casi le da un infarto. Y antes de que pudiera decir nada, quien fuera le había tapado la boca. Estaba todo oscuro, alguien le había tapado la boca y a la vez la estaba apretando contra su pecho, parecía un hombre, y la estaba abrazando con el brazo derecho.
Mientras tanto, Orus y los demás intentaban despertar a Samar, Lara y Set. Y una vez los despertaron fueron hacia la sala en la que recordaban que Lydia había ido con Eric. Las casi cien personas que habían estado en las mazmorras, se sentaron en el suelo y esperaron a que los príncipes resolvieran el problema.
Ellos entraron en la sala, Marte transformo su mano en una llama que lo ilumino todo y pudieron ver a Lydia y al hombre que la retenía. Ninguno de ellos salía de su sombro, no se lo podían creer.

FIN CAP.14 PROX EL 15
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Notapor Meiko Akizuki » 01 Ene 2007, 21:22

SI ALGUIEN SIGUE ESTA HISTORIA Y KIERE SABER COMO TERMINA, AQUI TIENE LA DIRECCION EN DONDE LA ENCONTRARA TERMINADA

http://s1.elforo.de/clublectores/viewtopic.php?t=174&sid=df5c4825d4e7f67350908187b8ff394a



FELIZ AÑO 2007 A TODOS
Última edición por Meiko Akizuki el 09 May 2007, 21:19, editado 1 vez en total
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Notapor Meiko Akizuki » 07 Ene 2007, 00:13

OPINAD POR FA :)
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Notapor Meiko Akizuki » 09 May 2007, 21:17

UP :)
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