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NotaPublicado: 14 May 2006, 13:10
por Ayko^chan18
CAPITULO ONCE: UNA NAVIDAD DIFERENTE

-La verdad es que hasta yo hubiera acabado enamorado de él sin remedio, Hermi. ¿Quién nos iba a decir que nuestro más detestado profesor, el más frío y cínico de todos, estuviera casado y con un hijo?
-Que me lo digan a mi, que soy la que se ha enamorado perdidamente. Desde ese punto de vista también me duele, porque al menos sé que no es de hielo, que por dentro tiene un corazón muy grande...y que si la situación fuera distinta habría pensado que realmente podría conquistarlo
-¿Y no lo sigues pensando?-Hermione negó con la cabeza-te lo he dicho antes, deberías descubrir cuál es la verdadera historia de Jonathan y Snape, porque la que ha contado Jonathan no me la creo del todo. Por el tema de los apellidos y demás
-Volvamos a la torre-dijo la castaña tras un buen rato en silencio, sin saber qué decir ni que opinar sobre lo que había descubierto Ginny. Podía significar otra razón por la que hacerse ilusiones y hacerse daño


-¿Es todo lo que debo saber? Entonces debo reunirme con él lo más pronto posible ¿no crees?-hizo ademán de irse
-Sí...bueno hay algo más Severus
Severus fingió con gran maestría la desconfianza que sentía hacia esa mujer. Se llamaba Leandra, una mortífago de buen ver, la dueña de las caderas más deseadas entre los varones. Él las conocía tan bien como muchos otros pero eso fue hace tiempo...
-Y...¿qué más me tienes que contar? Leandra...
-Siempre me ha encantado oír cómo pronuncias mi nombre con esos labios-le dijo sensualmente la mujer, acariciando los labios de Snape, que sintió un desagradable escalofrío recorriendo su espalda. Estaba aguantando como nadie, pues lo que le transmitía esa mujer con anterioridad no era lo mismo que le transmitía ahora. Ni siquiera la deseaba como antes...¡qué decía deseo! Lo más que sintió fue lujuria porque cualquiera se resistía a una mujer como Leandra. Ahora ya no buscaba nada de eso, en su día la lujuria lo dejó más vacío de lo que ya estaba...
-Leandra, déjalo, debo irme, tengo prisas, debo ver al Señor Oscuro
-Vamos Sev, no tengas prisas...-Leandra le agarró por la capa y lo atrajo a su exuberante cuerpo. Snape sintió que los nervios le iban a jugar una mala pasada y que en breve su sangre se iba a concentrar en el lugar equivocado y el momento más inoportuno. Su instinto era lo que no podía controlar por muy bien que actuase y controlase otros impulsos
-Me tengo que ir para regresar pronto a la escuela, antes de que mi ausencia deje de pasar inadvertida, no todo el profesorado conoce mi labor como mortífago y espía de Voldemort-la mujer posó su mano en sus partes íntimas haciendo que se estremeciera de nuevo. Snape cerró por unos momentos los ojos para contenerse, para contener sus instintos y los impulsos de seguirle el juego a Leandra y salir del paso
-¿A qué temes Severus?-le susurró en el oído, en un tono muy, muy provocativo. El profesor metió sus manos en los bolsillos de la capa, para evitar que solas se dirigieran al cuerpo de la fémina que tenía delante. “Severus contrólate, ya hace mucho de todo esto, las cosas han cambiado muchísimo, incluso ahora siguen cambiando” se mentalizó. La mujer coló sus manos por debajo de la capa, hasta llegar a su túnica, y empezó a acariciar sobre ésta su torso. Y lo que vino a su cabeza, no fueron los momentos que pasó con aquella mujer.......si no uno de los muchos sueños que había tenido últimamente: Hermione, que le acariciaba con gran ternura y le besaba con pasión, en una habitación que el reconocía como la Sala de los Menesteres.
-¡Basta!-soltó con brusquedad haciendo que la mujer se asustase de la reacción de Snape-es suficiente, tengo mucho que hacer. Lo siento. Adiós...ah y gracias por la información. Snape se fue por el lugar que ella le había indicado como el lugar donde estaba reunido Voldemort


Pasaron algunos días más, acercándose con peligrosidad las fiestas de Navidad, especialmente para Harry porque sabía que eso provocaría más tensión entre sus ya más que peleados amigos. Ron se portaba cada día más como un crío y ridiculizaba a Hermione cada vez que podía, para gracia de Lavender, que le reía todo. La castaña seguía con su encierro en la biblioteca o en lugares que nadie conocía...suerte que el día que quiso hablar con ella a solas, la encontró estudiando en la biblioteca
-Hola Harry-saludó alegremente la joven
-Hola Hermione, te estaba buscando
-¿Ah si? Dime...
-Quería decirte que no estoy de parte de ninguno de vosotros en todo esto...sino de los dos. Opino que es lo mejor que puedo hacer, seguir siendo amigos de los dos, sin meterme en donde no me llaman, ni apoyar a Ron, ni apoyarte a ti...aunque si quieres mi más sincera opinión: en todo esto eres tú quién llevas la razón-Hermione sonrió con sinceridad, como ya llevaba tiempo sin hacer
-Gracias...¿oye como llevas eso de las fiestas?
-Muy mal Mione, tengo que evitar pasar por debajo de los muérdagos. No tenía ni idea que tantas chicas iban tras de mi-contó el moreno, sonrojándose y provocando la risa de su amiga
-¡Qué ingenuo eres! Ten mucho cuidado Harry, hay chicas que están haciendo de todo para que les pidas que vayan contigo a la fiesta de Slughorn
-¿En serio?-el moreno estaba muy sorprendido
-Sí, así que date prisa por encontrar una pareja antes de que acabes tomando una de esas pociones de amor
-¿Pociones de amor? ¿De la tienda de Fred y George? ¿No eran ilegales?
-Se supone que sí, que no se pueden comprar y traer aquí. Pero dicen que se tratan de perfumes y los cuelan-Harry se quedó pensativo, aquello no le gustaba demasiado. Poco después se despidió de su amiga.
-Dime que no es cierto-Hermione levantó la vista para ver que Ginny estaba delante suya, con una mirada insondable, desconocida hasta ahora para Hermione
-¿Qué no es cierto qué?
-Lo que le acabas de decir a Harry
-¿Lo que le he dicho de que las chicas van tras él? Es cierto...
-DIME QUE ME ESTÁS TOMANDO EL PELO. HARRY NO PUEDE SALIR CON UNA DE ESAS ZORRAS-Ginny estaba vociferando, demasiado para encontrarse en la biblioteca, por lo que la señora Pince no tardó en presentarse y pedirle educadamente que dejara la biblioteca. La castaña la siguió pocos minutos después, tras recoger sus cosas.
-No debiste ponerte así Gin, es la verdad, van tras él...lo que no significa que vaya a salir con alguna de ellas-Ginny no dijo nada, estaba muy avergonzada por la reacción tan infantil que había tenido-si tanto te molesta podrías ir a hablar con él, aclararte de una buena vez...
-No, no hace falta-musitó mirando al suelo, aunque para las siguientes palabras sí miró a los ojos de su amiga-tú deberías ir, Mione, aunque sea para distraerte. No tiene que ser con mi hermano-dijo rápidamente cuando Hermione abrió la boca para discutir-podrías ir con alguien que conozcas de la casa Gryffindor. En fin...me voy
-A mi lo que me molesta Gin, es que puedas salir con quién amas y no quieras-la pelirroja ya se había alejado lo suficiente para no oír esas palabras


¿Eran imaginaciones suyas o Hermione le evitaba? ¿no estaba siendo un poco egocéntrico? Algo ocurría pues la chica estaba muy extraña. No es que llevaran una relación distinta a la que tenía él con otros alumnos, que se llevaran un poco mejor, pero había notado un enorme cambio en ella. Ni le mira a los ojos cuando hablan, apenas participa en las clases, ya ni se encuentran en los pasillos...¿qué estaba sucediendo pues? De la noche a la mañana se había vuelto muy fría con él ¿por qué? No podía quitársela de la cabeza, lo peor es que llevaba tiempo intentando olvidarla pero cuando menos lo esperaba aparecía su rostro angelical en su mente o en sueños...como cuando estuvo con Leandra.
Esa mujer era puro fuego, él lo sabía muy bien

FLASH BACK

Un alma corrompida, eso era lo que tenía el joven Severus, tan corrompida que no ya no existía en su diccionario la palabra amor. Claro que, seguía siendo un hombre, y tenía unas necesidades...a las que siempre les encontró remedio.
Ganaba mucho dinero gracias a ser un mortífago por lo que siempre tenía dinero para alternar bares de mala muerte todas las noches. Después de varias copas y una breve conversación, la mujer en cuestión siempre caía rendida a sus encantos: sus besos, sus caricias, sus sensuales palabras...culminando todo en la cama de un hotel. A la mañana siguiente se despertaba solo, sin hacer caso al frío que sentía su alma por aquella soledad.
Siempre era igual, convirtiéndose en casi rutina, acostarse con mujeres solitarias en bares, con prostitutas a veces, cuando era urgente por su necesidad...y hasta con algunas compañeras. En esa época tan buena de su vida sexual pasó a formar parte de las filas de Voldemort, Leandra, una mujer fría como el hielo, despiadada y sin remordimientos, capaz de hacer lo que sea por satisfacer a su señor. Todos los varones, jóvenes y no tan jóvenes sabían bien que no era la única forma que tenía de satisfacer a su señor...y a sus compañeros. Oficialmente era la amante de Voldemort pero en la sombra era la de muchos. Era una mujer preciosa, con un cuerpo en cuya desnudez enloquecía a los hombres, unos labios carnosos que siempre besaban salvajemente a los de sus víctimas y recorrían con gran habilidad cualquier superficie.......en resumen, una mujer muy envidiada por todas las féminas, las que eran también mortífagas. La amante perfecta para cualquier hombre...pero convirtiéndose Snape en él preferido por ella. Aún siendo algo más mayor que él, Leandra acabó cayendo también por sus encantos y manteniendo con él más relaciones que con ningún otro.
Para evitar confrontaciones se veían a altas horas de la noche o si tenían la suerte de colaborar el uno con el otro en una misión en el exterior. Ni a Snape le convenía que supieran los demás que era el favorito de Leandra ni a ella le convenía perder la confianza de su señor. Era el favorito pero para él era la mejor amante que había tenido hasta entonces, con ninguna disfrutaba tanto como con ella, ninguna le hacía sentir tanto placer.
Mantuvo relaciones con ella hasta que se enteró de lo que nunca creyó que se enteraría, porque tenía la esperanza de que nunca sucediese. Fue Malfoy quién de nuevo le trajo unas noticias que cambiarían el rumbo de su vida
-¿Te has enterado ya?-le preguntó Malfoy con inseguridad, en el bar donde solían ir ellos dos y donde les conocían, aunque no por ser mortífagos...
-Si me dices sobre qué...-Snape miraba su copa de ginebra, distraído, rara vez miraba a los ojos de quién le hablaba
-Sobre Potter y Evans-el hombre rubio obtuvo la reacción deseada, a pesar de que años atrás habría reaccionado de un modo muy distinto. Su amigo desvió la mirada de la ginebra, para observarlo a él, con aparente calma y el ceño ligeramente fruncido
-No sé nada de ellos desde hace mucho tiempo-dijo finalmente con voz ronca-¿qué ocurre ahora?-Snape deseaba que fuera que habían roto, que un mortífago o el propio Voldemort hubiera acabado con ellos...
-Se van a casar dentro de poco. Lo siento
Allí había ido a parar, en un grupo de oscuras intenciones, para intentar realmente olvidar todo su dolor, un dolor que estaba empezando a resurgir...aunque no en el instante que escuchó las palabras de Malfoy, que sonrió con cinismo y dijo
-Pues sí que le iban bien a esos dos ¿no? Unidos para toda la vida-pidió la cuenta, pagó y se despidió, aparentando apatía...una apatía que se fue rompiendo con el paso de los días, cuando su congelado empezó a sentir calor. Cuando las caricias de Leandra, dejaron de apagar un dolor que fue paulatinamente en aumento

FIN DEL FLASH BACK

Si iba a la dichosa fiesta de Slughorn, tendría que ver a Ron con la pava de Lavender, no le apetecía ver a ninguno de los dos. Si iba tendría que ver a Jonathan, al cual no tenía muchas ganas de ver, aunque tal vez no lo dejaban de entrar por ser demasiado joven. Y a otro que vería sería a Snape.............¿a Snape? Su corazón estaba dividido, una parte de él deseaba con todas sus fuerzas verle, otra parte no quería verlo ni en pintura, tras saber que estaba comprometido de por vida. Finalmente venció la parte que anhelaba verlo cuando McLaggen le pidió que lo acompañara a la fiesta. Se vistió con su túnica de gala y se reunió con el chico en la Gran Entrada. Juntos, hablando de Quidditch, se encaminaron al despacho del profesor de pociones. Al entrar los chicos se sorprendieron al ver que el despacho había aumentado considerablemente para la ocasión. Era temprano pero ya había muchísima gente para todos los gustos: alumnos, profesores, personas que supuso Hermione que conocían a Slughorn, los que parecían antiguos alumnos......
Y allí estaba, vestido con una túnica azul marino, Severus Snape, puesto muy cerca de la mesa donde habían colocado multitud de platos llenos de comida, rodeados por botellas de distintas bebidas (vino, cerveza de mantequilla, hidromiel...), observando absorto el ir y venir de todo el mundo. Hermione no quiso mirarlo descaradamente, para que McLaggen (no se fiaba de él) no pensara nada raro. Le dio la espalda para seguir oyendo la monotemática conversación de McLaggen, que seguía pensando que él era mejor guardián que Ron...o eso creía porque su atención estaba en el antiguo profesor de Pociones, porque no podía dejar de pensar que lo tenía a pocos metros de él pero que lo sentía muy lejano y su corazón deseaba conocer con todas sus fuerzas al hombre que hay tras su mirada de hielo y que fue capaz de conquistar y ser conquistado. ¿Olvidar? Para su corazón era pedir demasiado...porque ya era demasiado tarde


Sólo esa noche, al menos, lo podría odiar a gusto. Albus Dumbledore prácticamente lo obligó a ir a la fiesta de Slughorn. No sólo no quería ir porque no le gustaban esos eventos, sino que no quería ir porque conocía muy bien las fiestas de ese tipo. Pero no, allí estaba, estático cerca de la mesa de la comida, viendo de pasar a todo tipo de personas. Se aburría soberanamente allí. Vio entrar a Ronald Weasley y el corazón se le encogió ¿vendría acompañado de Hermione? Respiró aliviado al ver que se trataba de Lavender Brown. Ambos, con sonrisas estúpidas dibujadas en sus caras se acercaron a la mesa de comida, se sirvieron algo de beber y se alejaron, ignorando que él estaba allí, no debían imaginarse al profesor más adusto de la escuela en una fiesta como esa. Más tarde llegó Harry Potter, detrás suya iba su acompañante. Deseó que no fuera Hermione, sentía que sería el colmo que el hijo de su más odiado rival le volviera a arrebatar a la mujer que amaba...pero no, le seguía Luna Lovegood. ¿Iría Hermione a esa fiesta? ¿Estaba acaso invitada? ¿Quién le acompañaría? Pronto obtuvo la respuesta cuando llegó ella acompañada del señorito McLaggen (N/ A: de cuyo nombre no puedo acordarme xD)...¿de McLaggen? Snape sintió como el color se le iba del rostro ¿de verdad estaba con ese chico? Casi preferiría al señor Weasley como pareja de Hermione....¡qué estaba diciendo! ¡con ninguno! Deseaba que estuviera con él, antes que con ningún otro. El profesor de Defensa se giró sobre sí mismo y se llenó hasta arriba un vaso. Iba a necesitar el alcohol para mantener la calma y ver como otro disfrutaba de la compañía de su amada. Conocía muy bien esos sentimientos, los celos y la rabia, porque se había pasado gran parte de su vida, sintiéndose así. “Sin embargo” pensó “esta vez va a ser diferente”

Ya se estaba cansando un poquito de tanto Quidditch. Oír hablar de lo mismo durante una hora sin parar y de la boca del fanfarrón más grande de la escuela...era insoportable. ¡Y se quejaba de Draco Malfoy! McLaggen le podía hacer la competencia perfectamente. Aprovechó que su acompañante saludaba a un viejo conocido, ex alumno, para acercarse a Harry
-¿Cómo lo llevas?-le preguntó el moreno
-Bien, bien-respondió con poca convicción-¿y tú con Luna?
-Mejor que otras candidatas...ya que no está disponible la mejor...-Hermione lo miró desconcertada, aún más cuando Slughorn lo agarra efusivo de un brazo y lo arrastra hacia un grupo de entre los que están Snape. Cerca de este mismo grupo está una muy bebida profesora Trelawney, muy tocada desde que comparte clases con Firenze. Su corazón la impulsó sin remedio a quedarse cerca de allí, a escuchar la conversación, no sabía que podía traer de bueno aquello pero mejor que oír al idiota de McLaggen con su ego......
La profesora Trelawney estaba con sus divagaciones, contándolas casi a grito pelado, que unido al ruido del lugar apenas podía oír que decían pocos metros más allá. Repentinamente hubo un barullo extraño en la puerta de entrada, por la que entró Filch acompañado ni más ni menos que ¡por Malfoy! Ahora sí podía escuchar la conversación, ya que todos guardaron silencio, sin embargo no siguieron conversando en el grupo donde estaban Snape y Harry. Slughorn miraba sorprendido a un Malfoy demacrado y enfermo y Snape ¿qué significaba aquella mirada? Harry y Hermione se miraron unos instantes, preguntándose lo mismo. La castaña pudo intuir que su amigo sospechaba que podía traer algo entre manos el rubio
-Este chico intentaba colarse en la fiesta sin invitación-repuso con frialdad Filch
-¡Eso es mentira! ¡Yo no intentaba colarme!
-Déjelo Filch, no importa que quisiera entrar ¡por mi está más que invitado!-el profesor lo dijo en un tono muy alegre, se notaba que ya había tomado sus copas de más. Hermione se desplazó de su puesto de “vigilancia” para observar mejor a Snape. Sus oscuros ojos miraban con enorme enfado....... “¿enfado? Está mirando enfadado a Malfoy? ¿por qué se ha enfadado tanto?”. El profesor, asegurándose que Slughorn seguía distraído, se acercó al rubio y le susurró algo, a lo que su alumno asintió. Poco después salieron discretamente del despacho, sin que nadie, excepto Hermione, se diera cuenta...aunque sí que se había dado cuenta alguien más: Harry, que desapareció repentinamente de la sala. La verdadera razón por la que había ido a la fiesta se había esfumado por lo que decidió marcharse también, antes de que McLaggen se acordara de que venía acompañado

Aquel año se iría a su casa a pasar las navidades. Ginny, Harry y hasta el tonto de Ron, se iban a pasar juntos las navidades, así que allí en la escuela no hacía nada, teniendo mucho tiempo libre para pensar (los deberes como siempre ya los tenía hechos) en lo acontecido en los últimos días. Para eso, se iba a su casa, y aunque tuviera el mismo tiempo, al menos tenía la compañía de sus padres.
-¿De verdad te vas? ¡Puedes venirte a mi casa Mione!-le suplicó Ginny cuando le dijo que se iba con sus padres a pasar las navidades
-Me encantaría pero estando peleada con tu hermano lo único que causaría son problemas
-Venga Hermione...-la castaña le besó la mejilla y antes de irse le dijo
-Despídete de Harry ¿vale? ¡Felices Fiestas!-cogió su equipaje y volvió a casa

Aquella fría mañana de Navidad, se despertó feliz, al saber que tenía al pie de su cama los regalos de sus amigos, era lo que más le iba a alegrar en sus cortas vacaciones. Abrió el regalo de Harry, el de Ginny, el de la Señora Weasley, el de Hagrid...
-¿Y este regalo?-había abierto todo los paquetes, le quedaba uno más, empaquetado muy cuidadosa y elegantemente. Sonrió con cinismo, Ron no podía ser, no era tan cuidadoso. El papel era de color negro azabache, con un bonito lazo dorado y dentro había un estuche del mismo color que el papel. Abrió el estuche y se encontró con un precioso colgante de oro, un león idéntico al de su casa, al león de Gryffindor. La joven se quedó anonadada, preguntándose quién ha podido mandarle semejante regalo. Cogió el colgante y justo debajo había una pequeña notita

“Te regalo esto para que no olvides lo que eres y nunca pierdas la valía que te caracteriza

El Príncipe Mestizo”

CONTINUARÁ....

NotaPublicado: 24 Ago 2006, 20:37
por Ayko^chan18
Bueno, después de tanto tiempo sin venir por aquí, dejo dos capis más de esta historia. Saludos a tod@s


CAPITULO DOCE: MENTIRA DESTAPADA

Si no hubiera estado sentada en la cama se habría caído. “¿El Príncipe Mestizo? ¿¡Entonces existe realmente el Príncipe Mestizo?” le dio muchas vueltas a la cortísima nota, buscando alguna pista sobre quién era pero no había nada más. Después cogió el colgante y se pasó un buen rato admirándolo, era realmente precioso a pesar de su simpleza. Finalmente acabó prendiéndoselo del cuello. Se miró al espejo y comprobó que le quedaba muy bien. Sonriente salió de la habitación, en el salón estarían los regalos de sus padres. Había tomado también la decisión de buscar información sobre ese príncipe en cuanto llegara a Hogwarts (aunque en casa tenía algunos libros en los que podía buscar algo). Había dos puntos claros: estaba vivo y era mago. Los muggles que no tienen algún familiar mago no conocían Hogwarts ni ninguna de sus casas. De lo que ya no estaba tan segura era de si era estudiante, antiguo estudiante o ¿qué?
Sólo lo supo cuando después de empezado el año se encontrara con Harry. Llegó antes que ellos, así que Dumbledore le confió la nota para su amigo sobre las próximas clases, además de decirles la nueva contraseña para entrar. Su amigo, al ver que seguía ignorando a Ron, quedó con ella media hora después para comentarle lo que sabía.
-Dices que Lupin no sabe nada del Príncipe Mestizo...-le preguntó con muchísimo interés Hermione, que ya estaba en la biblioteca como siempre. No era para adelantar trabajo, esta vez era por algo más personal...pero de momento no podía decirle nada a su amigo...
-No, nada, que en el mundo mágico a nadie han llamado príncipe. Llegué incluso a pensar en mi padre (N/ A: pienso que por el hecho de que James en su adolescencia era un poco creído) pero Lupin dice que ese príncipe está haciendo un alarde de ser sangre mestiza y mi padre era de sangre pura.
-Visto así es verdad, hasta lo que yo sé, ningún mago se ha hecho llamar príncipe...desde el punto de vista de que tuviera sangre noble o algo así. Lo que no quita que alguien se apode así por gusto
-Hay algo más que debo contarte...¿recuerdas la fiesta de Slughorn?
-Sí...¿dónde te metiste...?
-Eso es lo que te quería contar, que no pude porque te fuiste con muchas prisas a casa
Harry le contó que se puso la capa invisible y siguió al profesor Snape y a Malfoy hasta un aula abandonada. Allí mantienen una conversación que al principio no termina de comprender pero que luego cobra sentido (N/ A: más tiene que ver con la nula comprensión de la pésima traducción del libro, que se nota que lo han traducido varias personas y esta parte está hecha por uno con pocas ideas de inglés...en cuanto pueda leer la traducción de Salamandra mejoro esta parte). Snape empieza a reprocharle que su tía le ha enseñado Oclumancia, que lo evite y si es por su interferencia, que lo siente pero debe protegerlo.
-...Malfoy le responde que no necesita su ayuda, que ya la tiene, que tiene un plan y que puede hacer su trabajo. Snape insiste en que necesita las artes oscuras y la actuación, que como cree que ha llegado hasta allí. Antes de irse Malfoy le espeta que todo es para que le robe su gloria-Harry termina su relato, contado brevemente y mira a Hermione, esperando su opinión...la cual no llegó de inmediato. El cerebro de Hermione procesaba y asimilaba toda la información, ¿Snape ayudando a Malfoy? ¿a qué? ¿por qué debía protegerlo? Y lo que más empezó a traerle de cabeza... “¿artes oscuras? ¿¡actuación!? ¿qué significa todo esto?” Volvió en sí y notó que debía decirle algo a Harry sin que notase su perturbación
-Dime una cosa Harry ¿qué piensas al respecto?
-Creo que lo intuyes...Malfoy se trae algo entre manos y Snape quiere apoyarlo...pues lo que pienso desde hace tiempo, Malfoy trabaja como mortífago y no confiaría para nada en Snape, por mucho que me digan los demás que si Dumbledore confía, es porque es de fiar
-Siento tener que llevarte la contraria, Harry, porque tienen razón. ¿Por qué habría de desconfiar? Recuerda que para ojos de quién-tú-sabes el profesor Snape es un mortífago, un espía, que trabaja para sonsacar todos los planes de Dumbledore y la Orden del Fénix.
A partir de ahí...estoy segura de que lo de Malfoy simplemente estaba en su papel de mortífago y a la vez de miembro de la orden, para averiguar si Malfoy tiene algo que ver con el ataque del collar y por qué estaba intentando colarse en la fiesta
Aquellas palabras resultaban más un auto convencimiento de que Snape no hacía nada malo, más que una lógica explicación de lo que le acababan de contar. Todo le daba vueltas en su cabeza...¿pero es que no iba a parar de aparecer obstáculos?
-Eso es lo mismo que me contó Lupin...¡ah casi se me olvida! Sobre lo del príncipe, Lupin me recomendó que mirase el año del libro para tener una idea del año en el que su dueño estuvo en la escuela.
-¿Y de qué año es?
-Del cincuenta-Hermione no pudo evitar mirarle con ojos desorbitados ¿¡los años cincuenta!?-creo que nos podemos hacer una idea de que dicho príncipe tiene que tener ahora unos cuarenta años o así
-Ta-también cabe la posibilidad de que ese libro haya pasado por muchas manos ¿no crees? Cuando el Príncipe Mestizo cogió ese libro pudo ser que se lo compró de segunda mano ¿n-no?-Harry miró a su amiga un tanto extrañado, preguntándose porque balbucía. Entonces se percató de la presencia del colgante de oro
-Hermione ¿y ese colgante? Es un león ¿no? ¿es un regalo de navidad?-la castaña, pasó de su color habitual blanquecino al rojo en décimas de segundos...y poco después al pálido. ¿Qué le decía ahora? ¿qué alguien que se había apodado casualmente Príncipe Mestizo se lo había regalado por Navidad? “no, vamos Hermione, eres una chica inteligente puedes salir de esta”
-Sí es un regalo muy especial de navidad-miró su reloj-y ahora mismo debo irme, tengo prisas Harry, ¡chao!

Snape tenía la cabeza entre sus manos. A este paso todo se iba al garete, por culpa de Draco, y nada del plan de Dumbledore funcionaría. Su sarcástica carcajada resonó en toda la habitación. Si es que eso, era lo que realmente pretendía Voldemort, se lo dijo a Narcisa en su día. El error que había cometido Lucius no quedaría aparcado en el pasado, no quedaría impune. Su señor no tenía piedad con nadie, ni con sus mejores mortífagos. Por eso el mejor castigo era lo que estaba haciendo. Draco era joven, inexperto, un mago en aprendizaje y que no tenía nada para ser un buen mortífago. Que fuera un destacado estudiante de Slytherin no significaba que pudiera ser un mortífago, era demasiado joven...lo que por otro era la excusa perfecta para no pensar que realmente trabajaba para Voldemort. Tan joven que si conseguía su cometido quedaría marcado para el resto de su vida. Suerte que esa noche no todo fue tan negativo. Tras recorrer las calles de Hogsmeade, en los pocos ratos libres que tenía había encontrado el lugar y el regalo apropiados. No se lo pensó dos veces para enviárselo por Navidad, utilizando su apodo habitual, el que utilizaba cuando era joven. Estuvo a punto de no hacerlo, pero al comprobar la noche de la fiesta que Hermione Granger podía acabar en los brazos de otro hombre, menos adecuado (para Snape), decidió hacerlo. Ahora deseaba conocer la reacción de la chica, si lo llevaba puesto o no.....
El profesor salió de su despacho con paso decidido, se dirigía al almacén de Pociones. Sabía que ya no impartía esas clases pero seguía necesitando aquel lugar para la vida que llevaba...por lo tanto tenía todo el derecho de volver a ordenar aquel lugar...

La cadena de oro se deslizaba con su suavidad por sus dedos, una cadena que relucía con la luz del amanecer. En casa de sus padres había dormido perfectamente pero de vuelta en el colegio, el buen sueño brillaba por su ausencia. No podía dejar de admirar aquella magnifica joya ¿quién sería el dueño de ese mensaje? Por ahora sabía que ya no estaba en esa escuela...
TOC TOC
Estaban llamando a la puerta, algo que sorprendió a Hermione y a sus compañeras, que empezaron a moverse y a quejarse. La castaña decidió levantarse con rapidez y abrir al insistente. Se encontró frente a sí, un elfo doméstico, con cara de pocos amigos
-¿La señorita Granger?-preguntó toscamente
-Eh, soy yo
-Este mensaje es para usted, del profesor Severus Snape-le entregó un trozo de pergamino, que Hermione cogió temblorosa. El elfo se marchó de inmediato, dejando a Hermione leyendo el pergamino donde el profesor le anunciaba que debía cumplir el último día de castigo esa misma tarde. ¡Se le había olvidado hasta a ella! Pensaba que se lo había perdonado...

Gruñendo llegó al despacho del profesor Snape, que la esperaba de pie. Parecía que el castigo no sería allí
-Acompáñeme-le dijo con sequedad Snape, que salía del despacho con paso ligero que a Hermione le costaba seguir. Llegaron ante la puerta que dirigía al almacén de pociones, al que Hermione fue en el primer castigo, para traerle los ingredientes. Snape dejó que pasase primero y él cerró la puerta tras de él.
-Necesito reordenar el almacén así que he pensado que podría ayudarme en ello, como último día de castigo-la castaña desvió la mirada de su rostro para mirar en general. No había nada en las estanterías, todo estaba en el suelo, en cajas, sobre una mesa, puestos de forma muy desordenada. El profesor le explicó como debía hacerlo, dónde iban colocadas tales y cuales pociones o ingredientes. Hermione asentía o decía “de acuerdo” sin apenas mirarle. Así pronto se pusieron manos a la obra.
Snape estaba feliz y triste a la vez. La chica llevaba el collar prendido de su cuello, sin embargo no le hablaba, estaba muy pendiente de su labor ¡ni siquiera le preguntaba si tenía alguna duda! Porque Hermione cogía algunos tarros de ingredientes, los miraba, leía una y otra vez su contenido para luego mirar a su alrededor, preguntándose donde diablos iba eso. Al final lo acababa dejando de donde lo había cogido y pasaba a otra cosa. Se le ocurrió que lo mejor era pasar al grano...
-Señorita Granger...tiene un collar muy bonito ¿es un león lo que veo?-Hermione dejó un instante su tarea ¿por qué todo el mundo le preguntaba por ese regalo? ¿tan llamativo era que hasta Snape lo apreciaba?
-Sí profesor-contestó sin darse ni media vuelta
-¿Es un regalo de Navidad? Quisiera saber quién se lo hizo pues debe quererla mucho-dejó caer como si nada “¿a qué viene eso? ¡qué le importará a él!”la chica llevaba mucho rato acordándose de que él debía haber pasado la Navidad con su mujer y su hijo. Tal vez hasta ya lo habían arreglado...
-Sí, me quiere mucho...supongo que lo mismo que su mujer y su hijo a usted ¿no profesor?-¡qué corte le acababa de dar! Snape casi deja caer el tarro que contenía algo viscoso. ¿Qué estaba diciendo la chica? Ella seguía tan pancha poniéndolo todo en su sitio sin mirarle a la cara para nada. ¿Su mujer? ¿su hijo?........¡su hijo! Empezó a relacionarlo todo, ahora lo entendía todo. Sonrió y siguió con su tarea. Ya se acordaría de ésa.
Hasta la hora de la cena Hermione no terminó su castigo. Ya hacía tiempo que quería decirle eso que le había dicho, aunque se estaba arrepintiendo no se lo había dicho de la mejor forma posible y tal vez al profesor le haya sentado mal. No había podido evitarlo, sobretodo cuando le había insinuado si había sido un chico quién le había regalado ese colgante. Cenó rápidamente y se fue a la biblioteca, su refugio de los últimos días.

-No tengo nada que explicar-el chico le dio la espalda a su padre, no estaba dispuesto a venderse
-¡LEVICORPUS!-bramó con furia Severus
Jonathan se elevó en el aire, cabeza abajo, llenándose de pánico. Jamás le habían aplicado aquel hechizo y cuando de repente vio el suelo del pasillo como si fuera el techo se alarmó
-Te he dicho que me digas qué es lo que le has contado a la señorita Hermione Granger-Snape había ido a buscarle en el primer hueco libre que tuvo, después del castigo de la chica
-¡Vale, vale, pero bájame por favor!-Snape apartó su varita y el joven cayó al suelo. Se levantó y Snape lo cogió del cuello de la túnica.
-Quiero que me expliques todo, el qué, por qué, cuándo...-con voz temerosa Jonathan le contó todo lo que le había dicho a Hermione pero era incapaz de decirle la verdadera intención, no conseguía que le saliesen las palabras, su padre estaba muy enfadado
-Vaya, vaya, vaya, ya veo que es una persona de acción...señorito Walker-dijo con rintintín esto último-y muy listo por cierto. ¡Qué mejor manera de meterse por en medio! ¿no Jonathan?-el tono de voz iba subiendo a la vez que su ira
-Lo-lo-lo...
-¿¡Lo siento vas a decir!? ¡No lo sientas Jon! ¡Debiste habértelo pensado mejor antes de soltar semejante mentira! ¿¡Es que no se te ocurrió otra manera de fastidiarme la vida!?
Jonathan comenzó a gimotear pero no lloraba. Snape lo volvió a dejar caer en el suelo y le dio la espalda, dispuesto a alejarse.
-Espero que no vuelvas a molestarme. Sé que me odias pero esa no es razón para hacerme la vida imposible. Amo a esa mujer y ni tu ni nadie va a impedir que haga lo que quiera. Ni siquiera tus abuelos
Snape se alejó del lugar donde permanecía un acobardado Jonathan.

CONTINUARÁ...

NotaPublicado: 24 Ago 2006, 20:38
por Ayko^chan18
CAPITULO TRECE: MISTERIOS Y RECONCILIACIONES

En el tablón de anuncios apareció una noticia que excitó a los alumnos de sexto curso. En breve recibirían su primera clase de aparición, lo que para Harry fue un suicidio porque en cuánto descubrieron que ya había tenido su primera experiencia, lo avasallaron a preguntas sobre que se siente. Sin embargo no resulta tan buena experiencia como muchos creen pues la primera clase resulta nefasta. Tras esta primera clase, Hermione llega a su habitación la primera y se percata de la presencia de un sobre de color negro sobre su cama. Asegurándose de que sus compañeras tardarán en subir coge el sobre, lo abre y saca la carta. No leyó primero su contenido pues sus ojos se clavaron en su firma, El Príncipe Mestizo. De inmediato leyó la fina caligrafía de color dorada, que era la tinta que había utilizado el dueño de esas palabras. Debió haberlo sospechado por el color del sobre, el mismo que había utilizado para envolver el regalo.

“Espero que recibiese mi regalo y fuese de su gusto
El motivo de esta carta, tal vez, es para saber si la curiosidad le puede, y quiera conocer algo más de mi. También quisiera que comprenda mi interés en usted. Lo poco que conozco de usted, señorita, es que es una mujer muy atractiva e inteligente y de la que deseo conocer más, pues me ha fascinado. Sé que le resultará difícil hablar con un completo desconocido pero puede confiar en mi. Si está decidida a sumergirse en esta aventura puede contestarme pero no utilice el método habitual. Deje su respuesta, si la da, sobre la chimenea de su torre después de medianoche. Alguien irá a recogerla.
Atentamente,
El Príncipe Mestizo”

La joven Gryffindor se quedó estupefacta y tuvo que leer una y otra vez la breve carta porque no se creía lo que estaba leyendo. Ya tenía muy claro que debía estar muy interesado en ella para hacerle tan elegante regalo pero jamás se le ocurrió que decidiera ponerse en contacto con ella. Aunque...en algo tenía razón, la curiosidad le picaba, sentía grandes deseos por conocerle pues en la carta no desvela mucho. Estaba muy claro que ese Príncipe Mestizo existía ¡y que vivía también en Hogwarts! En cuanto se aseguró que ninguna de sus compañeras le prestaban atención se dispuso a contestar la carta

“Como dice, he decidido embarcarme a la aventura
Y la curiosidad ha podido conmigo, quisiera saber más de usted, que se esconde tras El Príncipe Mestizo. Cierto es difícil hablar con un desconocido, pero si hablásemos más de nosotros mismos dejaríamos de ser desconocidos el uno para el otro. Deseo conocer a quién escribe al otro lado de ese nombre, saber porque se hace llamar así, pues es algo que me llama poderosamente la atención. Intuyo que debes ser un hombre inteligente y todo un caballero, para hacer semejante regalo a una “desconocida”...de lo que estoy muy agradecida, y sí, fue de mi gusto
Atentamente,
H. G”

No quiso poner su nombre, por si la carta acababa en malas manos. Prefería que quién cogiese esa carta y no fuera su destinatario, se complicase un poco la vida descubriendo cuántos alumnos de Gryffindor tienen esas iniciales. Tuvo que empezar tres veces esa carta por sus dudas, si debía o no enviar la dichosa carta, hasta que finalmente pudo más sus ganas de saber más sobre el hombre del collar...y que tantas veces le ha colmado los nervios en las clases de Pociones, porque ahora sus “conocimientos” estaban en manos de su mejor amigo y estaba demostrando grandes resultados y una gran inteligencia (el Príncipe, no Harry)
Tal y como le dijo, a medianoche, asegurándose de que la mayoría del alumnado estaba en sus dormitorios, dejó la carta en la repisa sobre la chimenea y estuvo en la Sala Común unos diez minutos, quería asegurase que todo el mundo estaba en la cama y que nadie bajaba para coger esa carta. Pasado ese tiempo subió a su habitación. Por la mañana temprano ya no estaba allí.
Sin embargo la respuesta no la encontró de inmediato y pasó un mes, llegando Febrero...y la fecha del cumpleaños de Ron, una fecha bastante incómoda para ella por muchas razones: quería a Ron mucho, al igual que a Harry, y le gustaría pasar esa fecha con ellos dos en paz; Lavender Brown estaba de un empalague con Ron que le asqueaba hasta a ella, se hacía tan insoportable que no podía estar delante de ellos dos...y si eso le recordaba que jamás lo disfrutaría con su amor imposible...


Febrero, el mes más insoportable para él, por las fechas...más concretamente una: San Valentín. Para un corazón como el suyo, dominado por una persona de la que no está segura siquiera de si lo apreciaba un mínimo a él, esa fiesta era un suicidio y esperaba que a Dumbledore o a Slughorn (sobretodo éste) no se les ocurriera algo parecido a lo que sucedió hace algunos años cuando durante todo el día, gnomos recorrían toda Hogwarts con postales de amor. Su hijo, tras la gran bronca que le dio, había estado bastante sereno y no había tomado represalias contra él...por ahora. Sabía muy bien que Jonathan se negaba a que él tuviera alguna posibilidad con Hermione, por lo ocurrido con su madre y lo comprendía. Pero el chico también debía comprenderle a él y que tenía que rehacer su vida.
Ahora tenía ante sí su única esperanza: la respuesta de Hermione a su carta como El Príncipe Mestizo. Ya hacía tiempo que la recibió, la joven contestó de inmediato aunque era él quién no tenía tiempo para hacerlo de inmediato. Aunque lo mejor era no tardar en responder, si no quería que la chica pensase que no tenía interés en ella.
¡¡TOC TOC!!
-Severus, abre la puerta. Debemos hablar-era Dumbledore, quién llamaba. Snape, extrañado, fue a abrirla. La expresión dura del director le estaba adelantando que sucedía algo muy serio

-¡HERMIONE!-la castaña sólo escuchaba la voz en la lejanía-¡¡¡¡¡HERMIONE DESPIERTA!!!!-al fin se despertó sobresaltada. Se encontraba en la Sala Común y se había quedado dormida sobre el libro de Aritmancia. Levantó la mirada y pudo reconocer a Ginny, que estaba muy pálida y sudorosa, como si acabase de dar una carrera
-¿Qué pasa Gin?
-Ven conmigo a la enfermería, acaban de ingresar a mi hermano en muy mal estado...
-¿¡QUÉ!?-si no se había terminado de despertar lo hizo de golpe al oír esas palabras. Notó un vacío en el estómago y cómo se le iba el color de la cara-¿a Ron?
-Venga, vámonos, rápido, te cuento por el camino...-Ginny la cogió de la manga de la túnica y la arrastró por los muchos pasillos de la escuela hasta llegar a la enfermería, por el camino más corto que la pelirroja conocía (gracias a los gemelos). Al llegar, estaba sólo Harry esperando en la puerta, parecía que no lo dejaban pasar. Las dos chicas se sentaron junto a él. Hermione apenas podía hablar, siquiera pensar en lo que estaba sucediendo. La chica estaba muy aterrorizada pensando nada más en lo que hubiera sucedido si el joven realmente le llega a pasar algo muy grave...estando ambos peleados, sin haber hablado...
Cerca de la caída de la noche los dejaron pasar y sentarse junto a Ron, que dormía placidamente. Diez minutos después de entrar llegaron los gemelos, Fred y George. Ambos estaban esperando a Ron en Hogsmeade y Harry les contó cómo ocurrió todo, por tercera vez por lo menos en el día. Hacía una hora que también habían llegado los padres de Ron, que estaban con Dumbledore. Hermione, que estaba junto a Ron, escuchó como sus amigos discutían sobre por qué y quién había puesto el veneno. Parecía que no prestaba atención sin embargo sorprendió a todos diciendo, con voz temblorosa
-Entonces quién quería envenenar a Dumbledore no debía conocer a Slughorn y pensar que él mismo lo acabaría guardando y utilizando para una buena ocasión-Harry había alegado que bien la botella podía ser para Dumbledore. Antes de que nadie dijese nada más Ron llamó a la castaña en sueños. Llegó Hagrid y poco después los padres de Ron. Tiempo después salieron fuera con Hagrid.
-Dumbledore no está muy seguro de quién puede estar detrás de todo lo que está pasando. Además con esto de los ataques el consejo de gobernadores (N/A: posiblemente esto en la traducción se refería a la famosa Junta que condenó a Karkarov y a Crooch hijo) está hablando de cerrar la escuela y Dumbledore está enfadado con Snape...-la perorata de Hagrid, que no parecía dirigida a los chicos, sorprendió a Hermione con eso último que el gigante había dicho
-¿Dumbledore enojado con Snape? ¿Cerrar la escuela?-preguntó Hermione inquisitiva. Por lo que sabía, Snape hacía de espía para el director, trabajando de nuevo como mortífago. Si el director, alguien que era incapaz de enfadarse con los de su confianza, estaba enojado con Snape...significaba serios problemas
-Ehh, esto no deberíais saberlo-dijo Hagrid nervioso, como siempre le ocurría cuando decía algo que no debía-pero oí una discusión de ambos en el bosque.......


-¡ESO ES DEMASIADO PARA PODER GARANTIZÁRTELO!
-Severus, te comprometiste, acordaste hacerlo. Debes hacerlo por el bien de todos y de Malfoy. No podemos obligarle a que cargue ese peso toda su vida. Lo acabará marcando para los restos
Ya había explotado. Llevaba demasiado tiempo callándoselo, siendo sumiso pero su paciencia llegó al limite.
-Lo siento Severus, pero si ese es el camino que eliges, no tendré más remedio que tomar medidas. Se está yendo todo de las manos, no me quedará más remedio que investigar tu casa. Si no lo hago otros serán los que tomen la medidas.
Snape se echó las manos a la cabeza. No había querido estallar, pero había sido incontrolable. Tenía sentimientos y Dumbledore lo sabía mejor que nadie...
-Albus, me pides algo que me cuesta ¡es muy duro para mi y lo sabes! Entiendo que a Draco se le esté yendo de las manos, y que si lo hiciera sería una carga, pero yo le daría una oportunidad. Me pides demasiado, yo acepté hacer lo que me pediste......pero compréndeme, aunque me salve a mi, aunque salve a Draco...me cuesta tener que ser yo el que te mate. Sé que no te quedará más remedio que investigar toda la casa, tomar medidas antes de que otros la tomen y cierren la escuela, a eso no me negaré...
-Sin embargo te niegas a matarme-Dumbledore suavizó su dura expresión y sonrió-yo tampoco lo deseo así, es que no hay otra salida Severus. Me alegra saber que no es en ti mismo en quién primero piensas, que piensas más en los demás. Ese plan te favorece dentro de lo que cabe a ti, que seguirás viviendo, no como deseas pero tendrás la oportunidad de arreglar las cosas con tu hijo...y con esa mujer que amas. Sin embargo, no tienes salida, desde ese punto de vista también sigue estando en medio Malfoy. El que te niegues a aceptar el plan implica que él no tenga más remedio que hacer algo que tal vez en el fondo no desee-Snape abrió la boca para replicar sin embargo Dumbledore levantó la mano para hacerle callar, no quería que hablara hasta que él terminara-sé que no deja que le ayudes pero deberás esforzarte más. De todas maneras te agradezco tu sinceridad. Eres un buen hombre. No cambies nunca
Dicho esto, Albus Dumbledore se marchó del bosque con paso majestuoso, dejando a un muy confundido y derrotado Snape allí en el bosque. Más lo primero, por las últimas palabras que había pronunciado el viejo director. Una vez más le demostraba saber más de lo que aparentaba. Se fue preguntándose si no sabría también leer el corazón, no solo la mente.


Ya habían pasado varios días desde que Ron fuese ingresado en la enfermería y Hermione decidió ir a hablar con él. Supo que ya era hora de arreglarlo con él, después de lo mal que lo pasó ese día. Esa mañana había recibido la respuesta a su carta:

“Me alegro por su decisión señorita. Desgraciadamente hay ciertas cosas que todavía no puedo contestar. Por ahora no puedo decirle mi identidad, pues pondría en peligro esto tan hermoso. Sí podría decirle que mi nombre tiene relación con mi origen. Soy lo que despectivamente llaman algunos, sangre sucia. Algo de lo que estoy muy orgulloso pues no es razón para juzgar a un mago. Hay muchos magos muy inteligentes y de gran habilidad que son de sangre mestiza. Y muchos squib cuyos padres vienen de generaciones y generaciones de magos de sangre limpia.
Pero no escribo para hablar de magos de sangre mestiza y sangre limpia. Sobre mi tengo poco que contar, llevo una vida muy estresante que apenas si me deja para contestarle a tiempo. Me halaga que me considere un caballero, sinceramente yo me considero un hombre sencillo. Y sobre el regalo, es algo que se merece una señorita como usted.
Espero que responda pronto
Atentamente
El Príncipe Mestizo”

Le encantó la carta aunque no contestaría hasta después de cenar
-¡Ho-hola Hermione!-repuso Ron con voz entrecortada, al verla entrar en la enfermería
-¡Hola Ron! ¿Cómo te encuentras?-contestó Hermione con tranquilidad a la par que se sentaba junto a la cama del pelirrojo
-Mucho mejor-el silencio del arrepentimiento, lleno por las miles de cosas que tenían que decirse pero que no se atrevían a decir o no sabían por donde empezar, invadió toda la sala. Se miraron a los ojos unos breves instantes para ser Ron el primero en apartarla. Sí, tal vez tenían mucho que decirse...

CONTINUARÁ

NotaPublicado: 02 Oct 2006, 23:15
por Ayko^chan18
En fin, después de una racha sin publicar nada por los examenes y unos virus matones, os dejo el siguiente capi de Amores ocultos. Mañana dejare el capitulo 15


CAPITULO CATORCE: DULCE VENGANZA

De siempre había sido la más madura, pero podría decirse que el hecho de estar enamorada había conseguido que fuera más madura en ese terreno. Y algo le decía que lo que llevaba años sospechando...era cierto, lo podía ver en los ojos de su amigo. Posiblemente ese era el mejor momento para dejar muchísimas cosas claras.
-Hermi...quería...quería pedirte perdón........por lo de aquella vez. Me metí contigo y...-el chico estaba tan rojo como su pelo, su corazón estaba muy acelerado por la tensión. Deseaba decírselo en ese instante, en que estaban a solas, quería.......
-Déjalo Ron, no importa, está olvidado. Pienso que yo también he sido una inmadura y me he comportado como una cría. Yo también debería pedir perdón
De nuevo silencio. La castaña apenas podía mantener la intensa y significativa mirada de Ron, que decía mucho más de lo que Hermione quisiera y más de lo que el pelirrojo pretende transmitir. “¿Será ya el momento o no?” pensó un poco angustiado el joven. La enfermera Pomfrey debía de estar muy ocupada, porque los dos seguían allí a solas y Hermione se sentía incómoda, no estaba muy segura de que estuviera preparada para darle calabazas a su amigo. Lo conocía muy bien, era muy infantil y podría acabar perdiéndolo para siempre. Lo quería muchísimo...pero como amigo, y quisiera o no, le dolería perderlo como amigo
-Mione, tengo algo que decirte....


No tenía más opciones, debía verse inmerso de nuevo en el infierno en el que estuvo hace años. No tenía obligación a ello, sino Dumbledore habría evitado que sufriese de nuevo, pero es que no encontraba otra salida mejor, para salir airoso de lo que desencadenaría matar al mago más poderoso y apreciado de todos. Intuía que pasaría dentro de un largo tiempo, pero ya debía empezar a mentalizarse.
Para empezar, no se trataba de cualquier persona desconocida, como ocurría cuando era mortífago de joven, una víctima al azar o alguien con quién trataba durante un corto periodo de tiempo para sacarle información y que luego fulminaba. Se trataba para empezar de una persona que consideraba ese padre que nunca tuvo (N/ A: me ciño un poco a lo que opinan mucho sobre el padre de Severus, que no fue el padre perfecto) y al mejor amigo que tendrá nunca. Jamás había acabado con nadie que quisiese....¿jamás?
-Sí, si hubo una ocasión en la que estuve a punto de hacerlo-recordó con amargura-...aunque con lo que hice es como si yo los hubiera matado...

FLASH BACK

Desde que recibió la noticia no podía dormir ¿cómo, si Lily Evans iba a convertirse en la señora de Potter? Aunque durante todos esos años había olvidado lo que sentía por la chica, siempre había quedado un atisbo de esperanza, de que la relación acabase y Lily volviera a sus brazos. Una esperanza que creyó borrar en los últimos meses pero que ahora le pasaba factura. Lo peor ya no era eso...
-¿Severus? ¿Qué te pasa?-Leandra se lo preguntó la enésima noche que se negaba a hacer el amor con ella, en la habitación del hotel que habitualmente solían ir. Acudían allí por separados, para no ser vistos por otros mortífagos. Y Snape sólo se había dedicado a estar sentado en la cama, ausente.
-No me ocurre nada Leandra
-¿Entonces?....
-Sencillamente no tengo un día bueno-repuso con frialdad
-Vaya....
Permanecieron cerca de diez minutos en silencio, sin saber que decirse, más Leandra que Snape, pues él no quería hablar.
-Esto.......-comenzó ella-tú conoces a Potter y Evans ¿no?-lo dijo con gran inseguridad, le habían advertido que era un tema delicado al comentarlo con Snape, quién la miró entre la sorpresa y la rabia que llevaba años ocultando
-Sí, estudiaron en Hogwarts conmigo
-¿Sabes lo que planea nuestro señor?
-¿Qué es lo que planea?-preguntó con extrañeza Snape, mostrando mucho interés. Si podía intervenir en ese plan, habría llegado su oportunidad de vengarse de Potter
-Por lo que me ha hablado, están muy vinculados a Dumbledore, que son unos magos muy poderosos. Planea intentar arrastrarlos a nuestro lado, cosa que ve como imposible, y en todo caso entrarías en escena tú
-¿Yo?-debían estar bromeando...mejor dicho ¡no podía creer en su suerte!
-Sí, el Señor Oscuro pretende que vuelvas a hablar con ellos, que te hagas su amigo, al menos de la chica, y saques toda la información posible. Sospechamos de que pertenecen a un grupo que lucha contra los mortífagos, junto a los aurores, un grupo muy peligroso...
-¿Me estás hablando exactamente?...
-Lord Voldemort pretende que utilices tus buenas facultades como espía para sonsacar toda la información posible a Evans
Snape permaneció mudo, pensando en la buena suerte que tenía...no podía creerlo ¡se lo estaban poniendo en bandeja! Le estaba proponiendo un trabajo magnífico, una manera de acabar con Potter, de demostrar a Lily en que gran mago se había convertido... y de paso vengarse por haber elegido a ese imbécil. Si le daban esa misión, iría directamente al grano, Potter no era idiota, todo el mundo conocía a los mortífagos y sus actividades, por algo existían los aurores...después de ese intento, no podría ganarse la confianza de ninguno de los dos, es probable que fueran tras él, cuando descubrieran que era mortífago.
-¿Severus? ¿me has oído?-le preguntó Leandra, un poco asustada por la expresión que Snape tenía en su rostro. No era ninguna broma lo que le habían contado acerca de Snape y su relación con Potter y Evans
-Ah, no, perdona
-La verdad que todo lo que te he contado se lo he oído más a Malfoy que a nuestro lord, ya que ha sido Lucius quién te ha recomendado para esa misión especial-Snape sonrió malévolamente, ese Lucius...
-Entonces estoy seguro que me asignarán esa misión
No presintió mal el joven pues pocos días después estaba camino a su destino: la casa donde vivían desde un tiempo su peor enemigo y su amor imposible. Su primera intención no era llamar a la puerta y presentarse por sorpresa, tenía las mismas posibilidades de que le abriese tanto Lily como Potter, y si lo hacía el último, lo acabaría echando. De momento le habían conseguido un apartamento diminuto, cerca del hogar de los tortolitos, desde donde podría vigilarlos y analizar la rutina de cada uno...sobretodo la de Lily.
Tardó al menos dos semanas en entrar en acción, en hacerse el encontradizo con la bella joven, una la invirtió en dar forma al horario de Lily, la otra en armarse de valor, aparcar sus antiguos sentimientos a un lado y comenzar a maquinar su plan.
El mejor momento para hablar con ella era cuando volvía de su trabajo eventual, iba de allí a casa caminando y no la acompañaba Potter.
-¡Ah! Perdone...-musitó Lily, tras chocar con un hombre que pasaba cerca suya caminando en la dirección contraria. Levantó la vista para mirar a la cara de quién había empujado, para seguir disculpándose...-¿Severus?-preguntó sorprendida, no podía creerse que era el joven Snape quien estaba frente suya. Lo notaba muy cambiado, distinto...más maduro
-Sí, así me solías llamar
Una hora más tarde se encontraban en una cafetería cercana tomando un refresco y hablando de cómo les había ido la vida en esos años. Snape, con una sonrisa de casi superioridad, le habló de la vida que llevaba ahora, nada que ver con la realidad
-Debe ser fantástico, viajar y conocer mundo, otros magos, otras culturas...¡es genial!-el joven mago se sintió halagado y orgulloso. Por unos instantes, se creyó su propia historia, de que había estado viajando y trabajando como profesor en distintas escuelas de los países a los que iba
-¿Y a ti como te va...con Potter?-Lily lo miró entre extrañada y triste, no esperaba que su amigo le preguntara por eso-cuando he regresado aquí a Londres, me he enterado que os casáis
-Sí, dentro de unos meses-contestó con una sonrisa un poco forzada, no le gustaba hablar de ese tema con él, sabía bien que Severus estaba enamorado de ella-y tú ¿has encontrado a una buena chica para ti?
-Sí, he conocido a muchas chicas pero de momento nada serio-contestó tras unos instantes de silencio, en los que Snape eligió con calma su respuesta, sobreponiéndose a lo que sentía
-Ah, vaya...
-Me gustaría felicitaros a ambos por el compromiso...me hace muy feliz, verte tan bien-esta vez la joven sonrió con sinceridad. Todo habría acabado bien si no fuera porque James los vio pasando por la puerta y se sorprendió al ver a Snape allí...y con su futura mujer.
-¿Qué haces tú aquí Quejicus?-Lily y Snape levantaron la vista hacia un muy enojado James, que pensaba que se deshizo para siempre del joven Slytherin en su día
-James no empieces-susurró Lily
-Paseaba por aquí, vivo allí-y señaló al portal de su bloque-desde hace dos semanas y hoy me he encontrado con Lily de casualidad en la calle.
-¿De verdad? ¿Te la has encontrado de casualidad?-James le había cogido del cuello de la camisa, dedicándole una mirada asesina-¿no será que te has hecho el encontradizo?
-¡James ya basta! Ya no tienes diecisiete años para pelearte con él. He sido yo que me tropecé con él no al revés. Deja de ser tan hostil con él. Compórtate que pareces un crío
Snape intentó contener una sonrisa malévola al conseguir un efecto deseado, ver a James desinflado por una mujer y delante de él. “No tienes ni idea de lo que tendrás que soportarme Potter, y lo que os vais a arrepentir de tenerme cerca”
Era el comienzo de una nueva amistad entre Snape y la joven, una amistad distinta y más madura que la que tenían en la escuela. Lily ni se imaginaba de lejos lo que tramaba su amigo, ni que era un magnífico actor. Lo que tampoco sabía es que tenía que pasar todas las noches con Leandra, hacer el amor hasta extenuarse y dormir sin soñar, para que las pesadillas no le acosaran, que sus antiguos sentimientos no resurgieran y le martirizaran. Tener el cuerpo de esa tremenda mujer en la cabeza le ayudaba a olvidar todo ello.
Se ganó muy pronto su confianza, de manera que le contaba de todo, incluso cosas que le interesaban, como su confesión de que pertenecían a un grupo de magos dirigidos por Dumbledore, llamado la Orden del Fénix y que luchaba contra el-que-no-debe-ser-nombrado y sus secuaces. Tenía que controlarse y no delatarse cuando rumiaba con desprecio de los mortífagos. Cierto, habían matado a mucha gente pero por lo menos él tenía buenas razones para estar en ese bando...claro que no se lo decía, ni le decía cómo se sentía (avergonzado al saber la opinión de alguien que no era de su círculo sobre los mortífagos...un sentimiento que aparecía y desaparecía de la misma manera), ni todo por lo que en realidad había pasado. Quién era más sensato que Lily era James Potter, que le dedicaba todas las miradas asesinas del mundo que existían (las cuales Snape correspondía gustoso), e intentaba convencer a Lily de que no era de fiar. Algo que no le intimidaba en absoluto, Potter no podía hacerle nada y su novia no le hacía ni caso. Le bastaba con que la chica le diera toda la información que necesitaba, aunque con el tiempo, le exigían datos más concretos, como donde situaban su cuartel o quienes eran los espías que trabajaban para Dumbledore, información que de momento no le podía dar Lily, esperaba a que lo hiciese pronto...sin embargo, nunca llegó a decírselo. Lo último que supo de ellos dos fue el día de su boda, la hora y el lugar
-Me gustaría que vinieras-la joven pelirroja lo miraba con cierta tristeza
-No te aseguro nada, pronto me tendré que marchar de Londres al exterior-no era verdad, seguiría incluso viviendo allí, lo que ocurría es que Leandra lo avisó de que había un cambio de planes y debía dejar de estar en contacto con Lily y Potter hasta nueva orden
-Sé que a James no le hará gracia, al igual que a otros, que estés en nuestra boda, pero a mi me haría muy feliz
-Lo siento de verás-Snape fingió estar afligido, por dentro le reconcomía la rabia y los celos-me encantaría pero, no querría que te ilusionaras
-Entonces...-la chica se levantó y lo abrazó, antes de que él se marchase sin saber qué decir

Necesitó unos días para volver a la realidad, todo el tiempo que estuvo con la chica, le parecía estar en dos realidades distintas: su vida como mortífago y la vida que había idealizado y fingido todo ese tiempo. Nunca le había sucedido...¿nunca? Nunca se había enamorado así de nadie, nunca había deseado tanto a una mujer....y nunca la había odiado tanto. Por lo que no sería raro, que se sintiera mal actuando, fingiendo ser un hombre que no era realmente. Todo lo relacionado con esa mujer lo enloquecía
¡TIC TIC!
Se giró y vio en la ventana de su pequeño salón a una lechuza parda, que le traía un mensaje. Era de Leandra, que lo citaba en el lugar de siempre, tenía nueva información sobre su siguiente paso.

-¿Qué es lo que tienes?-preguntó ansioso Snape, nada más ver llegar a Leandra, que lo miró enojada
-Buenas noches al menos, ya veo que estás ansioso por acabar con tu trabajo
-Sí, lo sé, lo siento-se disculpó con impaciencia-pero ¿vas a decirme que es lo que sabes?
-Voldemort tenía razón, eras el perfecto para esta misión. Como dijo Lucius odias tanto a esos dos que harías lo que fuera para acabar con ellos y con todo con lo que tuvieran que ver. El señor Oscuro está satisfecho con tu trabajo. Ahora quiere que te encargues de presionar a Peter Petigrew
-¿Colagusano?-dijo con gran desprecio
-Sí, creo que hasta tú sabes que es el más débil de todos ellos
-Sí, es un cretino
-Bien, el Señor Oscuro, al saber que pertenecía a la Orden, pensó que era la pieza clave de todo esto. Es el más débil y que con un poco de presión podrías incluso conseguir que pase a nuestra filas. Sería un útil espía, el que nos diera toda la información que nos falta por saber-Snape gruñó, podría haber sido él y no el inútil de Colagusano, pero se resignó y preguntó
-¿Y bien? ¿Te ha dado alguna idea de cómo puedo hacerlo?
-Sí, deberás ir a esa boda. Seguramente irá ese Colagusano ¿no?

Y allí estaba, viendo como esos dos partían la tarta sonriendo felizmente. Muchos de los allí invitados (como Sirius Black y Remus Lupin) lo miraron con asombro o con los dientes apretados al verlo aparecer. James lo miró con odio pero Lily le dedicó una amplia sonrisa, la cual correspondió con dificultad. Le había costado mucho ir allí, pero ya no estaba allí por invitación de Lily sino por una misión: su dulce venganza. Merecía la pena todas esas noches de pesadilla.
Por fin divisó a su víctima: Peter estaba mirando con una sonrisa boba a los novios. Se acercó sigilosamente, en el momento en que nadie les prestaba atención ni a él ni a Peter.
-Hola Peter-le saludó con tranquilidad, a lo que su antiguo compañero correspondió con una sonrisa nerviosa e intranquila
-H-h-hola Se-Severus ¿cómo te va la vida?
-Muy, pero que muy bien y ¿sabes? Si aceptas una suculenta oferta que te voy a ofrecer me ira perfecta-lo agarró fuertemente de los hombros y lo alejó del lugar, ante la atenta mirada de unos años más joven, Albus Dumbledore.
Era un lugar solitario, incluso tétrico. Perfecto para hablar con ese necio
-¿Qué querías?-le preguntó con pánico
-Antes de nada-dijo con su ya conocida voz melodiosa, muy melodiosa, aquella que en un futuro utilizaría para hablarle a los alumnos-te haré una advertencia. Si dices una mínima parte de lo que yo te voy a decir, te aseguró que en las horas posteriores al momento en que lo digas morirás-al chico se le fue el color de la cara
-¿Ah si?
-Sí. ¿Conoces los mortífagos? Esos que se dedican a matar a todo el que se interpone en su camino a la gloria-asintió-pues...yo soy uno de ellos...y a partir de este momento harás todo lo que te diga si no quieres acabar muerto

FIN FLASH BACK

CONTINUARÁ....

NotaPublicado: 05 Oct 2006, 21:34
por Ayko^chan18
CAPITULO QUINCE: AMO EN SILENCIO

-Mione, tengo algo que decirte...-
Otra vez silencio, la castaña esperaba las palabras del joven pelirrojo, declarándose, confesándole que la amaba a ella, no a Lavender. Ron estaba muy nervioso, preguntándose si debía decirlo. La inquietud de su amiga le advertía que no debía hacerlo todavía
-Hermi...¿de quién estás enamorada?-Hermione se sobresaltó y notó como enrojecía tanto como el pelo de su amigo. ¿Debía contestarle? Si decía que de nadie le daba razones para que se declarara (y además mentiría) y si decía que sí estaba enamorada de alguien, la obligaría seguramente a decirle de quién
-No te puedo decir de quién...pero sí, estoy enamorada
-Ya veo-dijo con decepción-y él...¿te corresponde?
-No lo sé, no le he confesado lo que siento pero-guardó silencio apenada, tragando saliva para deshacer el nudo-sé que jamás me corresponderá

Tú, la que se deshace
La sed de mi alma
En cada momento
Yo, tu prisionero,
Amigo y compañero
Y tu confidente

-¿Por qué piensas así?-preguntó Ron extrañado, conocía muy bien a Hermione, era una chica habitualmente positiva, no la reconocía en ese instante que hablaba con unos ojos inmensamente tristes. ¿Quién le estaría haciendo sufrir así?
-Yo sé lo que me digo, esa persona no estará jamás a mi alcance. A veces los sentimientos no se pueden controlar, el amor es así...y yo como todo el mundo, he caído y...me fui a fijar en la persona equivocada.
Ron no dijo nada más. Llegó la señora Pomfrey que le pidió a Hermione que saliera, tenían que examinar a Ron. La castaña se despidió y se dirigió al único rincón donde podía pensar sin ser molestada. Su amigo se quedó también pensativo y triste, echado en su cama. Después de la confesión de su mejor amiga no podía confesar lo que él mismo sentía, porque sería presionarla.

Aquella aula que estaba abandonada desde hacía tiempo y que ya había acudido demasiadas veces durante ese curso, en momentos como esos, que se encontraba sin apenas ganas de vivir. Quien más le podía molestar allí era Peevees, pero últimamente estaba más tranquilo.
A ese paso no iba a llegar a ningún lado, iba acabar cogiendo una depresión muy grande (si no la había cogido ya) por no hablar de que estaba haciendo daño a su mejor amigo sin remediarlo. ¿Cómo podría pararlo? De repente recordó algo
-Ahh...la carta
Se volvió de inmediato a su habitación, intentando no cruzarse con ningún conocido, para ahorrarse dar explicaciones y poder salir de allí de la misma manera. Lo consiguió pero en vez de dirigirse a ese aula, marchó a la biblioteca, ocultándose en el rincón más solitario del lugar. Allí volvió a leer la última nota del Príncipe Mestizo, lo que tuvo que hacer varias veces porque no prestaba atención a lo que leía

“Somos unos buenos amigos
Y hace tiempo que te oculto la verdad
No puedo acariciarte, besarte
No te puedo amar”

Tardó cerca de dos horas en escribir algo coherente, dejándose llevar por lo que sentía. Quería comprobar así lo que realmente quería el Príncipe Mestizo, si podía confiar en él y si no era un farsante.

“He tardado más de lo que quisiera en escribir esta carta, cuando normalmente tengo más fluidez al escribir. Me gustaría obtener una respuesta que me ayude, pues en esta carta voy a confesar algo íntimo, algo que sinceramente siento. Y lo hago porque es algo que no puedo contar a mis mejores amigos, algo que ellos jamás entenderían.
No sé que hacer conmigo, estoy enamorada hasta los huesos de un hombre que no está a mi alcance. Un amor que me está haciendo daño, pero además hace daño a los demás. Uno de mis mejores amigos está enamorado de mi, o eso creo...y sí es así, le estoy haciendo daño, por no corresponderle. Algo que en otra situación me habría encantado hacer. De verás que me encantaría encontrar una salida, pero ahora mismo solo veo oscuridad en mi camino...”

Releyó la carta unas cuantas veces más, hasta que al fin la dobló, como siguiera leyendo, acabaría sacando alguna falta ortográfica o de redacción o sencillamente pensaría que lo que estaba escrito no era adecuado...
A la medianoche dejó como siempre la carta y se acostó, intentando dormir si su corazón le daba un cuartelillo


-¿Señor?
-Pasa Dobby-el elfo obedeció de inmediato, entró cerrando tras de sí la puerta del despacho del profesor.
-Tengo para usted, una carta, la señorita finalmente contestó. Severus miró al elfo, que llevaba en su mano un trozo de pergamino bien doblado
-Tráigamelo-le pidió con cierta brusquedad. Dobby obedeció alegremente y Snape le ordenó que regresara a las cocinas. Se aseguró de que el elfo se había marchado para abrir la nota. Necesito una segunda lectura para no pensar que estaba soñando o en el peor de los casos era una mala broma. “¿¡COMO QUE ENAMORADA!? ¿De quién se ha enamorado sin yo saberlo?”. Respiró muy hondo, ya había dado por sentado que esa era otra noche sin dormir tranquilo. Se sentó delante de su mesa, apartó todos los trabajos que debía corregir y se dedicó gran parte de la noche a la carta, a su respuesta, a intentar no errar y descubrirse. Hermione estaba empezando a confiar en el Príncipe Mestizo, si no, no habría hecho esa confesión de sentimientos. Debía de corresponder de igual manera, lo que no significase que fuera fácil. Sobre las cinco de la madrugada terminó la enésima carta

“Hola preciosa
Me sorprendes con tu carta, no esperaba algo igual, lo que también me congratula pues parece que confías en mi. ¿Quién ese hombre tan inalcanzable y que hace que no confíes en tus mejores amigos? Lo más que puedo decirte es que en esta vida, nada es imposible o inalcanzable. Sin embargo te diré, que si tan difícil te resulta, si ves que no tienes ninguna posibilidad, tal vez debieras empezar a olvidarlo. Si realmente te está haciendo daño a ti y a tu amigo (al releer esta parte, Snape se preguntó cual de sus amigos sería: Potter parecía enamorado de la señorita Ginny Weasley, por lo que quedaba el pelirrojo...) es mejor hacerlo así y tal vez encuentres luz en tu camino. De todos modos, ten muy en cuenta este consejo: en el amor nada es fácil, y amando de verdad se suele sufrir mucho”

Revisada una y otra vez, dobló el pergamino, y llamó a Dobby. Conocía al elfo, había estado trabajando para Lucius durante muchos años, antes de ser liberado (por lo visto accidentalmente por el propio Lucius). Era un elfo muy servicial y se podía confiar en él si no tramabas nada extraño. También había que añadir que conocía a la señorita Granger y a sus amigos, lo que llegaba a ser una ventaja a la hora de elegir a un elfo para enviar las cartas
Tras algunas reverencias y asegurando que le llegaría, Dobby desapareció con un ¡Pop! Severus se echó sobre su lecho, intentando dormir. Al hacerlo tuvo pesadillas con ese hombre inalcanzable para la chica

“Porque amo en silencio
Y no se entera de que la estoy queriendo
Y poco a poco me voy muriendo y no lo puedo decir
Porque amo en silencio”

Harry estaba muy agobiado por culpa de su compañera Lavender. La chica se quejaba de que cada vez que iba a visitar a su novio, Ron estaba dormido. Por no hablar ya de que McLaggen, que estaba de un pesado insoportable, diciéndole cada dos por tres que sería mejor guardameta que el pelirrojo.
Ahora se vería si era verdad todo lo que presumía; era el día del partido y había decidido hacerle una visita a su amigo Ron a la enfermería antes de bajar al estadio. Como suponía estaba más que despierto
-¡Hola Harry! ¿Ya vas para el estadio? ¡Mucha suerte!
-¡Gracias! Sí, quería hacerte una visita antes de irme. Sobretodo a hacerte una recomendación
-Dime
-Será mejor que rompas ya con Lavender, Ron. Tú y yo sabemos que no la amas y me está dando mucho la lata-la expresión de su amigo se ensombreció, lo que Harry notó de inmediato-¿qué pasa? ¿Has hablado con Hermione?
-Sí, lo hemos arreglado pero...
-¿Pero qué?
-Ella quiere a otro-prosiguió con voz ronca-lo peor es que ese alguien es un imbécil que le está haciendo sufrir. Alguien que jamás le corresponderá y...
-Tranquilo Ron-dijo poniéndole una mano en su hombro-si no le has dicho nada, es mejor así. Debes darle tiempo, intenta por ahora seguir siendo su amigo-Ron asintió y el moreno aprovechó para despedirse, tenía que irse de inmediato o llegaría tarde.

Hermione estaba en el estadio sentada sola, pendiente del partido de Quidditch. Recibió la respuesta a su carta pocas horas después de escribir la suya. Todavía no le había escrito y dicho quién era ese hombre (N/ A: jeje me estoy acordando de la canción de Pasión de Gavilanes) tan imposible de tener, a lo mejor lo hacía tras el partido. No muy lejos de ella estaba sentada Lavender, que le dedicaba miradas de odio, algo que no se explicaba y que en el fondo le importaba poco. Lo que sí le importaba era que estaba saliendo con Ron, una chica que no era para él. Se merecía algo mejor y le habría gustado haber sido ella misma.
A quién no divisó en las gradas donde se sentaban los profesores, fue a Snape, se preguntó que estaría haciendo. Últimamente parecía muy ocupado... “¿no lo va a estar? Seguramente estará hablando con su hijo...”

“Y si lo digo sé que así la pierdo
prefiero su amistad sin tenerla
Aunque me muera de amor
Me muera de amor”

El partido comenzó con cierto retraso y Harry salió al estadio algo azorado. McLaggen estaba a su lado, susurrándole algo que no debía ser muy agradable...y tan poco agradable. Desde luego se merecía ser lanzado de su escoba, yendo lejos del estadio. Para empezar, le disgustaba que tuviera que ser el sustituto de Ron; luego ¡estaba dando órdenes a todos los del equipo, como si fuera él el capitán! No oía lo que decía pero por sus gestos debía ser así y Harry estaba perdiendo la paciencia. Todavía no se explica como se le ocurrió ir con ese tipo a la fiesta de Slughorn, de verdad que debía estar desesperada. Más lo pensó, transcurrido algunos minutos del partido, durante los cuales Harry se pasó más tiempo peleando con McLaggen, el cual, harto de su capitán, cogió el bate de una bateador y...
-¡Ahhhhh! ¡¡¡HARRY!-el idiota de McLaggen le golpeó en la cabeza

Más tarde, frente a la puerta de enfermería

-¡Deberías haberme dejado darle lo que se merece! Me sé unas buenas maldiciones para darle una lección a ese imbécil. ¿Pero de qué va?-Ginny estaba airosa, tan roja o más que su revuelto cabello, paseando con paso decidido de un lado a otro del pasillo Acababa de terminar el partido y había ido a ver a su hermano y su amigo
-Yo también...¡pero directamente lo habría matado!-la castaña también estaba muy enfadada-es surrealista, es la primera vez que veo como alguien del mismo equipo golpea a un compañero
-Dean también es idiota
-¿Por qué?-preguntó sorprendida Hermione, una cosa era no amar a un hombre pero otra muy distinta era insultarle...
-Se hartó de reír tras ver cómo Harry caía después de ser golpeado por McLaggen. Dijo que se lo merecía. No me lo dijo a mi, se lo oí murmurar mientras me acercaba a él, sospechando que se estaba riendo de Harry.
-¿Qué le has dicho?
-De todo, entre otras que rompía con él. No sé como seguía saliendo con él, se ha vuelto muy estúpido-explicó Ginny entre dientes, tenía muy reciente la escena
-Señoritas ya pueden pasar a verles-les dijo la señora Pomfrey, que acababa de salir
-¿Cómo está Harry?-preguntó Hermione ansiosa a la vez que pasaban al interior de la enfermería
-Se recuperará pero necesitará permanecer ingresado un tiempo. Ahora mismo está dormido
-Hola Ronny-saludó la pelirroja a su hermano en cuanto cerró la puerta tras de sí
-Hola Gin, hola Hermione
-¿Cómo estás?-preguntó la castaña, con cierto temor por la última conversación que había mantenido con él
-Muy bien, pero este pobre creo que no ¿qué le ha pasado? La señora Pomfrey me ha dicho que un bateador le golpeó
Las dos chicas contaron con pelos y señales lo sucedido, más Ginny porque estaba oyéndolo todo.
-Nunca me ha parecido de fiar ese McLaggen, cuando Harry despierte lo matará ¡y más porque hemos perdido por su culpa!
-Sí, una paliza monumental...320 a 70-añadió tristemente Hermione
-¡DIOS! ¡Qué mal!-exclamó Ron con gran sorpresa, con los ojos desorbitados. Era una paliza que se recordaría también por mucho tiempo.
-Por cierto Gin, no le has dicho que te has peleado con Dean
-¿En serio?-dijo su hermano en un tono más de alivio que de pena-¿y eso?
-También le hizo gracia lo de McLaggen a Harry
-Bueno, otra vez será...oye Gin ¿sabías que Hermione estaba enamorada?-la tensión terminó de invadir el cuerpo de la aludida, no le gustaba que Ron hablase de ese tema con ella

“Tú, que de amores me hablas
que me cuentas secretos
y tu llanto me llevo
Sí...tu cabeza en mi pecho
Pronuncias palabras
Que son mi reflejo”

-Ah...-Ginny miró a su amiga con cierta sorpresa y diciendo con los ojos “¿qué diablos le has contado al tonto de mi hermano?”-sí, sí que lo sabía, lo que no creía que te lo llegara a contar-esto último lo dijo con gran elocuencia. No terminaron esa conversación, llegó la señora Pomfrey y les pidió amablemente que dejaran tranquilos a los enfermos y que los podían seguir visitando.
-Ron me lo preguntó el otro día, después de pedirme perdón-dijo la castaña suspirando mientras caminaban-y no me quedó más remedio que decirle que estaba enamorada. Creo que a tu hermano le gusto y mucho
-Te das cuenta tarde...
-Lo sé y me siento mal, por no poder corresponderle de igual manera, que así le hago daño...
-Tú no tienes la culpa Mione, al corazón no se le controla, tú misma me lo has dicho en un millón de ocasiones-su amiga se sintió mal, recordando lo que escribió al Príncipe. Se había olvidado de su pelirroja amiga, la única que sabía de su secreto y que era su mejor amiga
-Ahora que has roto con Dean ¿saldrás con Harry?-ahora fue Ginny la que suspiró
-Estoy tal y como estaba antes de salir con Dean, no sé que siente él ni tengo valor para hablar con él. No quiero seguir pasándolo mal

“Somos unos buenos amigos
Y hace tiempo que te oculto la verdad
No puedo acariciarte, besarte
No te puedo amar”

Se fueron a cenar juntas y luego permanecieron en la Sala Común, charlando animadamente. El ambiente era muy triste, se notaba un aura oscura que envolvía el lugar. Hacía tiempo que Gryffindor no sufría semejante paliza y les dolía. El ambiente se volvió entonces tenso cuando apareció McLaggen, que parecía querer evitar ese incómodo encuentro, que le podía costar caro. Sin embargo, la situación no pasó a mayores, ninguno de los que se encontraban allí tenía ganas de saldar cuentas, pero el chico podía darse por expulsado del equipo y gracias.
Hermione se puso con su carta en cuanto Ginny se fue a dormir, sintiéndose cansada y agobiada, Dean no paraba de mirarla. De hecho fue tras ella en cuanto se alejó unos metros de su amiga. La cual deseaba que las cosas fueran bien distintas y que la pelirroja fuese muy feliz con Harrry, que no les pasase lo que a ella...sacudió su cabeza, buscó lo que debía y se puso a escribir

“Porque amo en silencio
Y no se entera de que la estoy queriendo
Y poco a poco me voy muriendo y no lo puedo decir
Porque amo en silencio
Y si lo digo sé que así la pierdo
Prefiero su amistad sin tenerla
Aunque me muera de amor
Me muera de amor”

Se preguntaba si la chica no se habría echado atrás con todo aquello, si no había escrito algo que la hubiese disgustado y se le había pasado por alto
-Severus te comes demasiado la cabeza...-se dijo en voz alta
¿Y no era para comérsela? De la maldita respuesta dependía él, su corazón, su vida, su alma....podría estar a punto de perderla y no se estaba dando cuenta de nada. La podía perder y eso significaba que de nuevo había perdido el tiempo enamorado de la persona equivocada pero ¿de verdad consideraba el amor una pérdida de tiempo?
-Señor, perdone la intromisión-se disculpó con voz chillona Dobby-pero es que tiene aquí su respuesta-de un salto y dando zancadas, se acercó y le arrebató ávidamente la carta, la cual leyó igualmente
-¿Puedo marcharme?-preguntó con cierta inseguridad el elfo, el profesor le imponía e incluso había pensado que estaba un poco loco
-S-sí-dijo el profesor en estado de shock. Ahora sí que no se lo creía, ahora sí que estaba soñando. Nunca pensó que podría suceder, ni en sus más descabellados sueños ni en sus más profundas esperanzas, llegó a creer lo que estaba sucediendo. Se contuvo para no soltar un grito de euforia, porque cualquiera que lo oyese lo tomaría por loco y en el mejor de los casos pensarían que había planeado la muerte del pobre de Potter

“Agradezco de corazón su atención y sus valiosos consejos. Pero cuando digo que es así, es que lo es, es un amor imposible. Estoy enamorada de mi profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, supongo que esta información le bastara para entenderme. Es un hombre que está casado y tiene un hijo, dudo mucho que con una vida así pueda fijarse en mi.
Siento no poder concretar más pero no dispongo de más tiempo y pensé que era el momento de responderle”

¡Qué equivocada estaba la chica! Seguía creyendo en lo que el zoquete de Jon le había dicho. Sin saber lo confundida que estaba...y lo feliz que lo estaba haciendo a él...

“Habla de él
y no soy yo
Me dice que no le trata bien
Y yo no entiendo porque está con él
Todo va quedándose atrás
Y ella se empeña en buscar
Un hombre imaginario
Y yo soy de verdad”

CONTINUARÁ.......

NotaPublicado: 05 Oct 2006, 23:30
por Ayko^chan18
CAPITULO DIECISEIS: EXTRAÑO ENCUENTRO

Hermione Granger dormía plácidamente sin tan siquiera saber que su amado estaba de celebración en su despacho, al saber que ella lo ama. Severus intentó ponerse a escribir la respuesta de inmediato pero estaba tan eufórico que no podía escribir nada en condiciones. Decidió esperar un tiempo...

Pasaron algunos días desde que la chica mandó la carta. Tras salir de la enfermería Harry tuvo otra clase con Dumbledore, el cual se enfadó por no traerle el pensamiento de Slughorn, el trozo que faltaba. Tanto que empezó desesperado a buscar en el libro del Príncipe Mestizo.
Aunque Hermione “conocía” al dueño del libro (un secreto que seguiría guardando celosamente por mucho tiempo) seguía sin gustarle el uso que le estaba dando Harry. Ni aprendía por sí sólo, ni conocía los efectos de muchos de los hechizos que el Príncipe se había encargado de añadir a su libro de Pociones, como si se tratara de una especie de diario o de agenda
-Tiene que haber algo aquí seguro
-Harry debes dejar de pensar en que encontrarás la solución a todos tus problemas ahí
-¿Te recuerdo cómo salve a Ron?-dijo Harry ofuscado
-Si escucharás a Snape de vez en cuando lo hubieras descubierto de igual manera ¿no crees?-respondió Hermione con severidad recordando la primera clase que tuvo con el profesor, una que tendría que olvidar, al igual que otras muchas cosas-Además si Dumbledore insistió en que tú eres el único en conseguirlo es porque puedes y no necesitas de pociones, ni de hechizos...¡ni del maldito libro!
-Hermi...¿me revisas el trabajo?-la pregunta de Ron hizo que la discusión entre sus amigos no fuera a más y Hermione se entretuviera con la corrección del trabajo. En esos momentos de tranquilidad tensa aparecen Dobby y Kreacher, peleándose
-¿Qué diablos ocurre aquí?-preguntó Hermione y Harry le explicó que los utilizaba como sus espías para seguir a Malfoy. Los dos elfos explican que Malfoy va a menudo al séptimo piso acompañado de compañeros de clase.
-Iré a espiarlo, quiero saber que hace
-No podrás, es imposible entrar-le dijo Hermione, que seguía airada por la discusión anterior
-El año pasado pudo entrar él mismo cuando lo del ED ¿no?-alegó Ron
-Ron, eso fue porque se lo chivaron a él, porque le dijeron cómo entrar. Si no sabes cómo entrar no podrás por mucho que lo desees
-Mañana lo intentaré-insistió Harry y Hermione gruñó exasperada.
Al volver a su habitación encuentra la ya conocida carta del Príncipe. Estaba ansiosa por saber la respuesta por lo que sólo se aseguró de que nadie tenía intención de subir

“Me resulta muy sorprendente su declaración, más aún de quién se trata. Quisiera que usted y yo nos encontrásemos en Hogsmeade, el día que se examinan de Aparición. Si se presenta me gustaría encontrarme con usted cerca de la Casa de los Gritos, un lugar tranquilo para nuestro encuentro...si usted lo desea, no quiero forzarla a nada. Si así lo desea, encuéntrese conmigo tras realizar su examen. No le quitaré demasiado de su tiempo. Quisiera conocerla en persona y hablarle de muchas cosas cara a cara”

¿Un encuentro? ¿Con una persona que desconocía por completo?...mejor dicho conocía más o menos pero ¿y si tenía oscuras intenciones?
-¿Quién ese tal Príncipe Mestizo?-la castaña palideció y notó como un escalofrío muy desagradable la sacudía. Se volvió lentamente a ver quién le había visto la nota y se alivió dentro de lo que cabe al ver a Ginny con una sonrisa pícara y ojos curiosos.
-¿Quién es?-repitió la pelirroja. Había llegado el momento de confesárselo a su amiga y se sentía muy avergonzada por confiar más en ese desconocido que en Ginny. Así que le contó quién era intentando evadir ciertos puntos, no quería echar a perder su amistad con Ginny a esas alturas...ya le pediría perdón...
-Deberías tener cuidado Hermy, no tienes ni idea de quién es, sólo que su libro de Pociones de sexto está en manos de Harry...¿qué te atrae de él? ¿qué te da seguridad de que no es un mortífago por ejemplo?-Hermione sacó de debajo de su túnica el regalo que le enviaron en Navidad
-Lo conocí cuando me mandó este obsequio
-¡Hala! ¿Entonces fue él? ¿Y no has pensado que...?
-¿Qué estuviese maldito? No lo creo, he pensado en muchas posibilidades, en quién es y cómo ha conseguido este regalo. Nadie se gasta una fortuna en este regalo tan sólo para echarle una maldición y a estas altura ya tendría puesto en la tumba un pie-explicó Hermione con total convicción-yo he pensado que probablemente sea un admirador secreto que conoce muy la escuela y se me ha pasado que sea un viejo verde (N /A: pronto iba a llamar viejo verde a Snape si supiera quién es :D)...en fin, no sé que hacer.
-Si quieres te acompaño...-dijo Ginny preocupada
-No hace falta, me las podré arreglar sola. Si veo algo raro sólo tengo que salir corriendo-añadió muy sonriente Hermione

Ahora sólo le quedaba rezar, cosa que hacía tiempo que no hacía tan a menudo, para que Hermione no se echara atrás con lo de quedar juntos
¡TOC TOC!
-Pase señor Malfoy
-¿Deseaba hablar conmigo profesor?-dijo el rubio, con completa tranquilidad pero en el fondo estaba tenso y enfadado. Últimamente el profesor lo presionaba demasiado para que le dijera que tramaba. Snape aseguraba que lo hacía por su madre, por la Promesa Irrompible, pero Draco estaba seguro de que quería tener su momento de gloria.
-Sí, siéntese-le invitó a la vez que él mismo se levantaba para acercarse a la puerta, asegurarse de que nadie los oía y cerrarla muy bien. Sin que Malfoy se percatase aplicó uno de sus hechizos favoritos, que servía para aislarlos del exterior, de manera que quién se acercase a la puerta no podría oírlos
-Sabe bien por qué lo he llamado aquí y tengo poco tiempo para dar rodeos, así que iré al grano. Quiero que me digas de una vez que estás planeando para matar a Dumbledore
-¿Por qué tanto interés?
-¡Ya te lo expliqué Draco!-dijo Snape sin apenas dejarle terminar al chico, sabía muy bien lo que le iba a decir antes de que el rubio abriera la boca-lo hago por tus padres, por algo personal. Si no fuera porque me lo pidió tu madre dejaría que lo hicieras todo tú solo y te buscaras la ruina-terminó Snape la frase con brusquedad, más de la pretendía
-¿De verás piensa que me lo creeré? Ya le he explicado mil veces a mi madre que me las sé arreglar yo solito-“sí, tú y tu maldita arrogancia, la propia de los Malfoy, que sois incapaces de demostrar signo cualquiera de debilidad”-mi plan funcionará, más tarde o más temprano.
Mi nombre y el de mi familia será recordado entre los mortífagos por ser yo, Draco Malfoy, el que acabó con ese viejo y provocó la destrucción de esta maldita escuela-el jefe de la casa soltó una sádica sonrisa, de ésas que sólo soltaba en determinadas situaciones como aquella
-Ya veo que eres hijo de tu padre, y anhelas poder y un buen nombre. ¿Por qué no eres buen mortífago y me dejas que te ayude a labrar ese camino? Déjame que sea yo el que le prepare una trampa a Dumbledore, que te lo ponga más fácil y cumplas tu misión de una vez, Draco. Sé por lo que estás pasando por la presión que te está sometiendo el Señor Tenebroso-el rostro de Draco se ensombreció por unos instantes pero no perdió ni la sonrisa ni la compostura...aunque ese detalle no se escapó a ojos de su profesor
-Está bien...

Harry seguía danzando por la Sala Común, que estaba medio vacía, siendo observado por Ron, que no prestaba ninguna atención a Lavender, la cual no parecía demasiado entusiasmada con dejar escapar al pelirrojo. Hermione llegó poco después, con un trozo de pergamino doblado en la mano, que guardó de inmediato en su túnica. Harry se preguntó si el misterio que rodeaba a veces a la castaña tenía que ver con su amor imposible. Su amiga lanzó una mirada furtiva a la parejita y se acercó al moreno
-¿No han roto aún?-Harry se encogió de hombros
-A menudo le falta más decisión en estas situaciones. Según él, cada vez que le habla de dejarlo, más se aferra Lavender a él-Hermione gruñó
-¿Todavía sigues con lo del trozo de memoria?
-No he encontrado nada en el libro así que...lo que también le doy vueltas es al tema de Malfoy-añadió bajando la voz a un susurro y parando su paseíllo
-Déjalo, lo que hagas será inútil
-Oye Mione-el moreno tenía una expresión que mezclaba seriedad y preocupación-últimamente estás muy pesimista, para ti todo es imposible...-su amiga lo miró desconcertada-Ron me ha contado que estás enamorada de un imposible ¿es eso lo que te está cambiando?
Hermione se dio cuenta que sus amigos realmente estaban al tanto de sus cambios, sobretodo desde su confesión a Ron. Realmente, realmente estaba cambiando a causa de la amargura...

Se dirigía con paso tranquilo al despacho de Dumbledore, recordaba cuántas veces había ido a ese lugar, con la misma tranquilidad de ese momento y la intranquilidad de otras. Lo que sí le resultaba llamativo de ese recuerdo era cómo ha acudido a ese despacho en más ocasiones siendo ex alumno...que cuando era joven y estudiaba allí.

FLASH BACK

La última vez que recordaba haber subido aquellas escaleras, era para reencontrarse con la cruda realidad: las consecuencias de todos sus hechos.
La primera vez que fue a ese despacho, fue después de varios años sin pisar Hogwarts. Nadie en la escuela conocía su condición de mortífago por lo que no halló problemas para entrar allí de nuevo. Le confesó a Dumbledore todo, absolutamente todo. Su vida ya era insoportable y no podía más, quería salir de ese oscuro círculo en el que se había sumergido por su envidia, sus celos, su arrogancia, su todo...
Tras la boda de los Potter, a él se le asignó otra misión muy diferente a la que se le había encomendado en un principio y dejó de saber que pasó con Pettigrew, si llegó a hacerle caso, si otro estaba en esa misión...
Dumbledore por otro lado, conocía bien la vida que había llevado y conocía bien cómo acababan quienes desertaban del bando de Voldemort. Lo llevó ante la Junta de Ley mágica, de la manera más discreta posible, hizo lo imposible para que ningún periodista supiera de que él, Severus Snape, antiguo alumno de esa escuela, era un mortífago arrepentido. Si así lo descubrían estaba perdido.
Confesó absolutamente todo, con quién había hablado, quién había matado, a quién había traicionado...siempre omitiendo detalles muy personales que no venían al caso. Desveló todo los planes de los mortífagos, todos lo que conocía pues bien era sabido que incluso entre los mortífagos no se conocían, no conocían a todo el círculo de mortífagos, eso fue cambiando con los años, cuando el poder del señor Oscuro fue en aumento y los mortífagos fueron ganando mala fama. La desconfianza empezó a sacudir sus filas, era difícil confiar los unos en los otros y saber quién se había unido a las filas.
Estuvieron a punto de dictar sentencia y mandarlo a Azkaban, algo que había esperado, dar con sus huesos en esas cárceles. Al menos lo tenía merecido y parte de su sentimiento de culpa de calmaría. Sin embargo Dumbledore, para su sorpresa respondió por él
-Este joven, para mi, está más que arrepentido, ha venido a traicionar a su señor y a confesarlo todo ante esta Junta, a riesgo de ser descubierto por sus compañeros, que podrían acabar de inmediato con él.
-Si no está siendo sincero yo me encargaría de él-gruñó Alastor Moody, que estaba cerca de Dumbledore
-Me gustaría proponer a la Junta una resolución no tan drástica de este caso-prosiguió Dumbledore ignorando el comentario de Moody-Quisiera que como sentencia, Severus Snape pasara a nuestro bando como espía, aprovechando que todavía no ha hecho oficial su nueva postura en esta guerra
-¿Deberíamos confiar en él?-le preguntó alguien de los que allí se encontraban (N/ A: ahora no me atrevería de decir algún nombre y me parece que Fudge aún no era Ministro)
-Yo confiaría en él y yo cargo con toda responsabilidad, quiero que esté bajo mi custodia durante un tiempo, el necesario para asegurarnos de que está siendo sincero y de que no se trata de una trampa

Así pues, desde ese mismo momento comenzó a trabajar bajo las órdenes de Dumbledore y de la Orden del Fénix, aprovechando que a ojos de Voldemort aún era uno de sus más fieles mortífagos y trabajando como espía.
Tras oír una parte de la profecía, algo que reveló a su señor, se empezó a resentir cada vez de más cosas que hacía, a consecuencia del tiempo que pasó con Lily. Se sentía realmente culpable cada vez que pensaba en lo que diría Lily si descubriera en lo que se había convertido y en lo que se había dedicado a hacer en realidad
Y aún peor fue la última vez que subió aquellas escaleras hacia el despacho de Dumbledore. Al llegar allí le fue anunciada la peor noticia de su vida, peor que la de sus padres: Lily y James Potter habían sido asesinados por Voldemort.
-A consecuencia de ello, Voldemort ha caído. Intentó matar al pequeño de los Potter, a Harry e increíblemente, su hechizo rebotó a sí mismo, terminando por desaparecer y dejando una evidente marca en la frente del pequeño. Lo siento Severus...
-Han muerto...han muerto-musitó Snape, que estaba lívido del impacto de la noticia
-El guardián secreto de los Potter los descubrió una semana después de ser realizado el encantamiento.
-¿Y ESE NO ERA BLACK?-recordó con furia Snape-SI MAL NO RECUERDO ERA EL MÁS FIEL AMIGO DE POTTER-Dumbledore lo miraba entre la rabia, que sentía por la evidencia de los hechos, y la gran pena que sentía por el hombre que estaba ante él-¿cómo ha podido delatarlos?
-Él era el traidor que teníamos en la orden, quién pasaba la información a Voldemort. Está visto que nadie de su círculo conocía a Sirius Black como mortífago, al igual que tú imagino-Severus cayó derrotado en el sillón de Dumbledore y comenzó a llorar de amargura.
Luego supo que Peter Pettigrew había sido asesinado por el propio Sirius un día después de la muerte de sus ex mejores amigos. Snape siguió sin saber si Colagusano llegó a convertirse en mortífago o no.

Ahora, tres años después de aquello, se encontraba frente al despacho de Dumbledore
-Severus puedes pasar, quisiera presentarte a una persona
-Aquí me tiene señor-junto a Dumbledore había una chica de una edad aproximada a la de Snape, una mujer preciosa, morena, de pelo largo y grandes ojos verdes, que le sonreía amablemente cuando llegó
-Quisiera presentarle a Erika Walker, su ayudante en Pociones

FIN DEL FLASH BACK

Hermione había pasado satisfactoriamente el examen de aparición y ahora esperaba en el lugar indicado por el Príncipe, más nerviosa de lo que había estado en el propio examen. Había mandado una respuesta corta que esperaba que hubiera recibido, diciéndole que sí, que lo esperaría
-Finalmente decidió venir, creía que a última instancia se arrepentiría y se marcharía. Siento la tardanza-Hermione escuchó esas palabras creyendo que se estaba realmente obsesionando...¿¡era la voz de...!?
-¡Ah!...-exclamó poniéndose las manos en la boca, roja como un tomate, al ver a quién tenía delante de sí
-Veo que le sorprende mucho mi presencia-dijo Severus Snape quién era...
-N-n-n-n-o puede ser. Usted es...
-Sí, el Príncipe Mestizo
Hermione recuerda de repente la declaración tan explícita de sentimientos que había hecho en una de sus cartas hacia él..hacia...
-Ya sé a lo que ha venido-dijo Hermione subiendo la voz a medida que subía su furia-¡HA VENIDO A BURLARSE DE MI! ¡A BURLARSE DE MIS SENTIMIENTOS!
-Señorita Granger, tranquilícese, me está...-empezó a decir Snape al ver lo que se avecinaba...que lógicamente no era una sorpresa
-¡No me diga lo contrario, no lo niegue! ¡Usted y yo conocemos muy bien su estado civil! Usted está...-Snape la agarró con fuerza de los hombros y la atrajo a sí mismo con violencia, besándola con gran pasión. Ya hacía tiempo que deseaba hacerlo y disfrutar del sabor de los labios de la chica. Hermione no pudo resistirse y olvidó por completo su rabieta, dejándose llevar. Pocos segundos después Severus se apartó despacio, mirando a la joven a los ojos, sin alejarse demasiado de su rostro
-Escúchame, aquí hay un malentendido. No estoy casado...sí Jonathan es mi hijo, es más que evidente-dijo antes de que Hermione replicase-pero no puedo negar lo que siento por ti. Te amo y por eso utilicé mi antiguo apodo de estudiante para ponerme en contacto contigo de alguna forma. Sé que Jonathan fue a decirte todo eso de mí, el última día de castigo-Hermione se puso otra vez roja al recordar sus palabras de aquel día-y había algunos chicos tras de ti. Quería hacer algo...
-¡¿HERMIONE?!-se oyó la voz de Ron en la lejanía, todavía estaba más cerca del pueblo que de la Casa de los Gritos
-¿Qué hace Weasley por aquí?-preguntó ligeramente molesto
-No sabía que intenciones tenía así que le dije que viniera en mi busca si no volvía en quince minutos-explicó rápidamente Hermione
-Tengo muchas cosas que explicarte-dijo apartándose de la chica, caminando hacia atrás-me volveré a poner en contacto contigo de la manera que lo he estado haciendo hasta ahora. Hay mucho que aclarar. Nos volveremos a ver-dijo con gran seguridad, antes de desaparecer por una de las esquinas de la Casa de los Gritos
CONTINUARÁ

NotaPublicado: 06 Oct 2006, 19:53
por Meiko Akizuki
ERES REALMENTE GENIAL!!!!!!!!!!!!!! LA [king] DE LA DESCRIPCIÓN Y LA INTRIGA!

ME ENCANTA! :love2:

Yo aun soy una escritora :baby: en comparación contigo.

[wave]

NotaPublicado: 07 Oct 2006, 13:06
por Ayko^chan18
:oops: Ainssss me vas a sacar los colores que no es para tanto. En fin, aqui tienes el siguiente episodio, espero que te guste XD


CAPITULO DIECISIETE: UNA NUEVA VIDA

-¿Has hecho lo que tenías que hacer?-preguntó Ron con la ceja arqueada, preguntándose si su amiga estaba bien de la cabeza. Se la había encontrado junto a la Casa de los Gritos más sola que la una, sonrojada y con una sonrisa estúpida dibujada en sus labios.
-S-sí, más o menos-contestó absorta en sus pensamientos, los que la llevaban una y otra vez al recuerdo de Snape besándola.
Llegaron a Hogwarts en silencio, junto con los alumnos más rezagados y acompañados de cerca por algunos aurores. El pelirrojo se preguntaba lo que había visto, si algún fantasma...o algo más que tenía en tal estado de inercia a la chica. La chica sonreía como una boba sin hacerle ningún caso.
¿Cómo podía quitarse de la cabeza ese beso tan apasionado de la persona que más amaba? Y que realmente la amaba a ella también...pero todavía tenía que aclararle muchas cosas, como de donde había salido Jonathan si no estaba casado, quién fue la mujer que le dio ese hijo, que le hizo cambiar hasta el punto de enamorarlo, hasta el punto de tener un hijo con esa mujer...

Harry estaba un poco descolocado por el hecho de que cuando llegaron sus amigos no había conseguido el trozo de memoria.
-¿Cómo os fue?-preguntó Harry
-A Hermione, perfecta, ha aprobado...yo he suspendido
-Jejeje se dejó una ceja-explicó Hermione con una risita tonta
-¿Has pensado en ir a ver a Slughorn? Podrías tomar la poción de la suerte, así te asegurarás que te la de-Harry no respondió a su amigo, pensaba en darle otro uso a la poción. Se dejó convencer por sus amigos y la tomó. Luego aseguró que iba a ver a Hagrid, dejando a Ron y Hermione solos en la Sala Común, por poquísimo tiempo, el que tardó Ginny en llegar discutiendo por enésima vez con Dean. Se quedaron un buen rato frente al agujero del cuadro de la señora Gorda hasta que Ginny se fue airada...a la vez que alguien más se aparecía en la sala
-¡AH! ¡¡DOBBY!!-exclamaron Ron y Hermione a la vez, muy asustados-¿qué haces ahora aquí?-le preguntó Hermione pensando que otra vez era algo relacionado con Harry
-Le traigo una nota señorita-respondió con voz chillona
-¿Una nota? ¿para mi?-entonces cayó en la cuenta. Las notas recibidas hasta ahora del Príncipe, de Snape...¡las hacía llegar Dobby!
-Es una nota muy privada que sólo debe leer usted-aseguró mirando con cierta desconfianza a Ron, que presenciaba la escena con desconcierto
-Muy bien-el elfo le entregó el papel a la joven y se marchó con un ¡plop!, no sin antes hacer una exagerada reverencia-lo siento Ron, no puedo decirte nada
-No pasa nada-dijo el pelirrojo pero le hubiera gustado al menos saber quién se la había mandado. Observó con cierto nerviosismo como Hermione subía a las habitaciones de chicas, en busca de Ginny
-¿Puedo pasar Gin?-preguntó Hermione asomando la cabeza por la puerta entreabierta
-Sí Mione ¿qué pasa?
-Tengo algo que contarte. Debes ayudarme ahora más que nunca...

Estaba todo preparado, acababa de mandar al elfo a que le llevara la carta y todo estaba casi listo, sólo quedaba que la chica no se pensara mucho el acudir a la cita. Había convencido al joven Malfoy para que esa noche no utilizara la Sala de los Menesteres. Le dijo mil y una mentiras para que no fuera a husmear allí, mas no creía que pudiera entrar o averiguar que estaba haciendo.
Pasó como una interminable media hora dando vueltas por la sala preparada especialmente para la ocasión, preguntándose que diablos ocurría, si la chica estaba atemorizada o...
-¿Hola?-Hermione acababa de abrir la puerta y se había asomado tímidamente
-Ah...pasa-la invitó el profesor
La chica observó con sorpresa el aspecto que tenía ahora en ese momento la Sala de los Menesteres: estaba en penumbra, iluminada tenuemente por velas flotantes; algunas de ellas iluminaban tenuemente una mesa redonda que había en el centro, donde supuso Hermione que cenarían juntos; no muy lejos y con más iluminación había una mesa alargada con multitud de platos de comida que podían servirse a gusto...sin embargo poco después apareció un elfo muy bien ataviado que parecía que sería quien los serviría.
-Esto es....-“maravilloso”pensó porque no tenía palabras, no se había llegado a imaginar que acabaría teniendo una cena romántica con Severus Snape
-Siéntate, he pensado que es mejor tener el estómago lleno para hablar de temas delicados-invitó no sin cierta gravedad al hablar
Tuvieron una cena silenciosa pero suculenta y muy disfrutada por la pareja, que se conformaba con observar con ternura a la otra persona. Severus ordenó al elfo que se llevara las sobras y los dejara solos. La joven se sintió muy tensa, había llegado el momento de aclarar todo
-Hermione, te voy a pedir por favor que escuches esta historia sin que me interrumpas, es la única manera de que lo entiendas todo y no te enfades conmigo
-De acuerdo
-Pero antes, si me disculpas ¿puedes levantarte de la silla por favor?-Hermione obedeció algo confusa y apenas lo había hecho cuando el profesor hizo una floritura con la varita. Las mesas y las sillas desaparecieron y en su lugar aparecieron unos sillones con aspecto mullido y que debieron estar en la oscuridad en el fondo de la habitación. Encendieron la chimenea y el hombre comenzó a hablar
<<<Ya debes de saber parte de mi vida, sé que tu amigo Potter recuerda a menudo mi pasado como mortífago. Bien, no voy a ocultártelo, la vida como mortífago marcó mucho mi pasado, mi presente y mi futuro. Mi pasado, porque yo en mi época de estudiante era una persona de lo más normal, punto de mira de las bromas de bravucones como Potter y Black. Para ellos era un raro por gustarme las artes oscuras pero sólo era precisamente eso: un gusto, una afición por unas artes que yo veía con muchas utilidades pues me consideraba un mago poderoso en formación y con unos conocimientos de las artes oscuras lo suficientemente amplias para saber como defenderme de ellas también. En ese pasado hay algo que hizo que mi vida cambiase por completo y me hundiera en la vida de mortífago. Estaba enamorado de una mujer, que no sabía que me era prohibida, Lily Evans-en este punto Hermione soltó una exclamación de sorpresa-la cual acabó saliendo como supones con James Potter. Por despecho, por no tener demasiada idea de lo que eso iba a suponer, me convertí en mortífago. Y estuve unos años siéndolo, cometiendo crímenes, traicionando...no teniendo una verdadera vida...hasta que eso acabó un día, gracias a Dumbledore y que seguía enamorado de Lily. Pero como te he dicho antes, marcó un antes y un después en mi vida y mi futuro (ahora pasado) quedó muy afectado con ese hecho en mi vida. Bien, llegamos al punto que nos interesa a ambos. Después de la caída del Señor Tenebroso me puse a trabajar de profesor aquí en Hogwarts. Tres años después Dumbledore me presentó a Erika Walker...la madre de Jonathan y desde ese día mi ayudante en Pociones. Era la primera vez que Dumbledore ponía a disposición de un profesor a un ayudante, sin embargo era cociente de que mi caso era especial y que Dumbledore quería seguir confiando en mi. Pero ninguno de los dos preveíamos que sucediese lo que sucedió...aunque a estas alturas creo que él si lo previó.
Yo en un principio no me tomé demasiado bien eso de tener una ayudante pues todavía quedaban muchos rasgos del Severus Snape mortífago. Me gustaba más estar solo y preparar las clases por mi cuenta, disfrutar de la soledad y el silencio. La trataba con mucha cordialidad y respeto a pesar de ser cinco años más joven que yo. Erika por su parte era una joven muy vivaz, muy alegre con un gran ímpetu y espíritu de lucha que sin yo poder evitarlo me influyó muchísimo. Para alguien que había pasado mucho tiempo llevando una mala vida, tener durante muchas horas a una chica como aquella era como una brisa fresca en tu vida, consiguió sin apenas darme cuenta darle nuevos soplos de vida a mi moribundo corazón y recomponer mi alma rota por la corrupción . Me enamoré sin terminar de creérmelo y nuestras relaciones como profesor y ayudante mejoraron muchísimo. Pensaba que nunca volvería a enamorarme así de nadie y que además sería correspondido. Al cabo de tres meses y medio de conocernos lo descubrí, una noche que nos quedamos corrigiendo trabajos atrasados, y le confesé lo que sentía por ella. Fuimos pareja durante bastante tiempo y yo la amaba con locura...demasiado.
Me quedó muy claro que ser mortífago fue el gran error de mi vida y que sobre lo que les pasó a Lily y a Potter me sentía culpable, por colaborar a que Voldemort pudiera acabar con ellos. Muy a mi pesar, los fantasmas de mi pasado me perseguían, algunos materializados en antiguos amigos, como era Lucius Malfoy que por aquel entonces estaba ya casado con Narcisa y frecuentemente vino a verme, queriendo recordar viejos tiempos y perturbando mi tranquilidad. Tenía muchas pesadillas, no dormía bien y despertaba de muy mal humor, algo que deterioró poco a poco mi relación con Erika...hasta que rompí con ella. La amaba y sabía que ella a mi también, pero todavía estaba en una fase de mi vida delicada, todavía vinculada a la de mortífago. Y no quería que ella lo pasase mal por mi, quería que buscase a otro para que la hiciese feliz. No estaba preparado para mantener una relación estable pasando por lo que estaba pasando por entonces. La dejé tal vez de malas maneras, haciéndole daño sin proponérmelo, debido a mi poco tacto en estos casos. Ella dejó de estar como ayudante y yo me fui de viaje fuera del país en cuanto terminaron las clases>>>
-Desde entonces no volví a saber de ella
-¿Y entonces Jonathan?...-preguntó Hermione, que había escuchado en silencio toda la historia, creyendo que Snape había acabado con su relato
-Es hijo mío y lo supe a principios de este curso. Sus abuelos me mandaron con él una carta, haciéndome saber que era hijo mío y de Erika, que tenía la obligación de hacerme cargo de él por los daños que les causé con el fallecimiento de Erika
-¿Falleció?-dijo Hermione afligida, le había parecido una historia muy bonita de amor, tal y como se la había imaginado...pero no con ese final tan triste
-Sí, no lo llegué a saber pero lo pasó realmente mal con la ruptura, más cuando supo que estaba esperando un hijo mío. Según la carta de la depresión pasó a tener un cáncer que es lo que acabó con su vida
El silencio los envolvió a ambos, después de aquellas palabras la castaña no sabía que decir. Ambos se miraban a los ojos con mucha intensidad y contención, ambos sabían que no era el momento oportuno para dar rienda suelta a lo que sentían. Hermione fue la que acabó rompiendo al fin el silencio, sentía que se ahogaría si seguía aguantando todo
-Entonces todo aquello que Jonathan me contó de que estabas casado...
-Eso es lo que más quisiera él
-¿Por qué lo hizo?-el hombre guardó silencio unos instantes
-Jon es muy inteligente, lo demuestra día a día en las clases. Y antes de que nosotros mismos conociésemos nuestros propios sentimientos él ya los conocía. Retraído por el hecho de que por mi culpa su madre muriese se niega que ahora yo sea feliz al lado de otra mujer. Por ello ha intentado por todos los medios que sea así...y casi lo consigue-terminó sonriendo....¡sonriendo! ¿era la primera vez que Hermione lo veía sonreír? No, no era la primera vez...era la primera vez que lo veía sonreír con tanta ternura y era encantador. Apenas se daban cuenta de que sus bocas se acercaban, buscándose y probar los labios del otro de nuevo. Pero antes de que se fundieran en un beso, a escasos centímetros Snape tapa la boca de la joven con una mano
-Es tarde, mejor vuelve a tu torre. Nos volveremos a ver muy pronto ¿de acuerdo?-la joven asintió y por fin lo besó, llevaba muchísimo tiempo deseándolo, pero el profesor no quiso ir a más, si se dejaba llevar acabarían durmiendo allí. Al menos decidió acompañarla.

Harry acababa de salir del despacho de Dumbledore y se encaminaba a su Sala Común. Había triunfado, había conseguido la memoria y estaba seguro de que Ginny estaba más cerca de él, que acabaría rompiendo con Dean.
-Anda si es Snape-susurró para sí, al ver como el profesor parecía venir ¿de la séptima planta? Esperó a que éste desapareciera para entrar y ver como Hermione comenzaba a subir las escaleras a las habitaciones de chicas
-¿Herms? ¿Cómo es que estabas todavía despierta?
-No podía dormir-contestó rápidamente, enrojeciendo ligeramente-¿vienes de...?
-Vengo del despacho de Dumbledore, mañana os cuento-contestó dando un bostezo
Se dieron las buenas noches y subieron a sus respectivas habitaciones. La chica se tumbó en su cama y apenas lo hizo se durmió, pensando en él, muy feliz.

CONTINUARÁ

NotaPublicado: 07 Oct 2006, 14:22
por Meiko Akizuki
QUIERO MAS!!!!! :D

NotaPublicado: 09 Oct 2006, 15:24
por Ayko^chan18
CAPITULO DIECIOCHO: AMORES OCULTOS

Por el momento, todo en la vida de Hermione era perfecto. Se sentía simplemente...feliz. Estaba viviendo como en un sueño, un sueño muy real. Ahora sabía que podía estar entre los brazos de quién más amaba, sin malentendidos, sin líos...eso sí, a escondidas de todos.
Al día siguiente Harry les puso al tanto de la historia de los horcrux y además de cómo consiguió el trozo de memoria. Después de ese breve relato, Ginny se llevó aparte a Hermione, para hablar a solas
-¿Conseguiste llegar? ¿Me vas a explicar detalladamente todo lo que pasó?-Hermione sonrió y le contó todo lo que Severus le contó sobre su relación con Erika y su relación verdadera con Jonathan
-¡Vaya! O sea que sí es hijo suyo...pero que es algo que acaba de descubrir ahora
-Sí, no lo tenía ni planteado, que si se lo llega a proponer la hubiera ayudado. Creo que cometió el error de no mantenerse en contacto con ella...
-Dudo mucho que ella, si estaba tan dolida permitiese que él mantuviera correspondencia con ella. Lo que más desearían ambos es estar distanciados
-Tienes razón-sonrió ampliamente-si nuestra relación terminara lo último que querría es verle o saber de él...aunque nunca se sabe
-Entonces...-Ginny hizo una pausa y se aseguró que nadie las oía y prosiguió bajando la voz de todos modos-...¿estás decidida a seguir con él? ¿estás segura de que lo que siente él es sincero?
-¿Y todavía le cuestionas?-le dijo la castaña algo inquisitiva
-Hum...sabes de la mala fama que tiene, de frío, calculador, cínico.......a pesar de todo creo que a ti te ha demostrado todo lo contrario, su lado más humano y te ha confesado algo que no le confesará a todo el mundo.
-Lo has dicho tú misma y es en lo que me baso para seguir adelante
-Pase lo que pase, tienes mi apoyo Mione-ambas amigas se abrazaron-¿les dirás algo a los chicos?-la castaña se apartó, los miró a ambos, discutiendo por algo y aseguró
-No, de momento no puedo decirles nada. Ya sé que son mis mejores amigos pero tengo muchas razones por las que debo ocultarles este amor, empezando por el odio que los dos le profesan. ¿Te imaginas su reacción cuando les diga que el profesor de Defensa es mi novio?-Ginny soltó una sonora carcajada
-Je, sería bastante gracioso, verlos con el rostro desencajado preguntándose si no te habías vuelto loca por estudiar en la biblioteca tanto tiempo


Había pasado ya tiempo desde esa maravillosa noche y Snape estaba de un humor inmejorable, tanto que ya algunos alumnos lo habían notado. Seguía manteniendo correspondencia con Hermione, utilizando el apodo de Príncipe Mestizo para evitar escándalos en la escuela y no poner en peligro su vida. No olvidaba su doble vida y mucho menos la misión que la había encomendado Dumbledore. Era lo único que enturbiaba su felicidad, un día que esperaba con temor pues aunque significaba un paso importante en el plan de Dumbledore, para él significaba el fin de su felicidad. Y quería disfrutarla al máximo. Sin embargo había más cosas que lo seguirían molestando
Pasaba por el pasillo de los baños del sexto piso, esos que tenía algunos que no funcionaban, según había oído el de chicas, donde se refugiaba Mirtle la Llorona. Acababan de terminar las clases y se disponía a cenar, cuando...
-¡¡ASESINATO!! ¡¡ASESINATO EN EL CUARTO DE BAÑO!!¡¡ASESINATO!!
Snape se volvió sobre sí mismo, la voz había salido de los baños. Corrió hacia allí y abrió la puerta para encontrarse con una horrible escena: Malfoy en el suelo, abierto en canal y sangrando. Y Harry Potter, salpicado de la sangre del rubio, con el rostro lleno de miedo y terror. Severus se descompuso y se arrodilló junto a Draco, no sin antes lanzarle una mirada gélida a Potter. Pudo aplicarle el contrahechizo porque reconocía los efectos del hechizo que Potter había utilizado. Tras utilizarlo en tres ocasiones le dijo a Malfoy que debía ir a la enfermería, que podían hacerlo sin llamar la atención. Le ordenó a Potter que se quedara donde estaba y se apareció en la enfermería con Draco.
-¡Dios mío! ¿Qué le ha ocurrido a este...?-exclamó alarmada la señora Pomfrey al ver las manchas en la túnica del rubio
-Examínelo exhaustivamente, quiero que se asegure que está perfectamente, debo hacer algo. Luego vendré a verle
Salió de la enfermería y se encaminó hacia los baños. No podía creerlo ¡Potter utilizando el Sectumsempra! Era increíble ¿dónde lo había aprendido? ¿Sería que Dumbledore y él estaban luchando por ayudar a Potter y resulta que éste estaba coqueteando con las Artes Oscuras? “¡no! debe haber otra explicación”
Al llegar Harry seguía donde lo dejó, lívido, aterrorizado y absorto
-Vete-le ordenó al fantasma, que seguía sollozando y que obedeció al instante. Harrry comenzó a farfullar
-Yo no...yo no quería que sucediese eso, no tenía ni idea de lo que ese hechizo hacía-terminó con más firmeza
-Parece que te he subestimado Potter, no tenía ni idea de que utilizaras magia muy negra ¿quién te ha enseñado ese hechizo?
-Nadie, lo leí en alguna parte......en un libro de la biblioteca-al oír eso le espetó
-Mentiroso-con esas palabras una duda apagó la otra, la más grave de que alguien se lo hubiera enseñado...utilizó la Legeremancia (N/ A: era así ¿no?) para leer la mente del moreno, sabía bien que no era muy bueno en cerrar su mente. Ahí estaba la confirmación de su sospecha, el libro...SU libro de Pociones de cuando era estudiante.

Mientras ocurría esto, Hermione estaba en los baños, esperando a entrar cuando apareció repentinamente Mirtle la Llorona, asustando al personal que allí se hallaba.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó la castaña

Una hora más tarde, ella, Ron, Harry y Ginny acabaron discutiendo acaloradamente sobre el tema. Mirtle y Snape se molestaron en divulgarlo por todo el colegio, la una a los alumnos mediante los baños y el profesor a todo el profesorado. La castaña le echó una buena bronca, ya lo advirtió sobre el libro, de que era peligroso.
-¡Sí Hermione, voy a seguir utilizándolo! El Príncipe no tiene ninguna culpa
-¡Eres muy terco! ¿No te parece suficiente el hechizo?...
-YA SE QUE ES PELIGROSO PERO TE RECUERDO QUE ASÍ SALVE A RON-estuvo a punto de replicarle cuando repentinamente recordó algo, al relacionar Príncipe Mestizo con Severus Snape. Salió musitando “no me esperéis despiertos”.
En apenas un minuto llegó a las mazmorras, jadeando y fue hacia el despacho de Snape, esperando que aún estuviese despierto. Llamó tres veces y al cabo de un buen rato abrió
-Her...señorita Granger me sorprende verla aquí
-¿Puedo pasar?-el profesor le permite el paso y cerró la puerta
-Podrías haberme avisado mediante...
¡PAF!
Le dio una sonora bofetada, de la que el profesor se quedó anonadado. No se esperaba algo así y menos después de que llevaran un tiempo como pareja
-¿SE PUEDE SABER QUE DIABLOS HACE TU LIBRO DE AQUÍ PARA ALLÁ?
-¿Qué...? Ah, ya s...
-Sí TU QUERIDO libro de Pociones Avanzadas ¿¡tienes idea de lo que pudiera haber pasado si tú no estuvieras en ese pasillo!? ¿¡por qué se te ocurrían semejantes hechizos!?-lo dijo todo con el ceño fruncido, casi tan roja como el pelo de su mejor amiga, de la ira que sentía.
-Hermione, tranquilízate, no tengo la culpa de que Potter se dedique a atacar a un compañero con un hechizo que no conoce de nada, tan sólo porque le plazca...
¡PAF!
Otra bofetada, Hermione iba acabar destrozándole la cara si continuaba golpeándole la cara con tantas ganas. Pero más temía el hombre que su rabia provocase algún destrozo en la habitación por la magia que su cara quedase marcada por sus dedos
-¿Le has preguntado acaso a Harry por qué lo hizo? No ¿verdad?-atemorizado Severus negó con la cabeza-¡¿Por qué no empiezas por hablar con tu QUERIDO Draco Malfoy?! ¿eh? ¿¡Por qué no lo castigas por su intento de utilizar una maldición imperdonable!?
-Hermione...
-¡NO ES JUSTO! Harry no tiene la culpa de que el dueño del libro se dedicase a escribir hechizos de las artes oscuras para que caiga en malas manos y lo utilice como le de la gana...
-¡¡¡¡BASTA!!!!-bramó Severus, asustando a la chica. Se sentía cansado e impotente porque aunque amase a la chica con locura no podía explicarle por qué defendía al rubio. A su pesar sabía que Harry no atacaba a nadie así por así y menos usando un hechizo que no conocía de nada. Cuando acabase todo hablaría muy seriamente con el joven Malfoy y su amor por las artes oscuras y las maldiciones imperdonables pero en esos instantes ni podía ni debía.
-Me resulta difícil creer lo que me dices-continuó- porque conozco perfectamente el odio mutuo que se profesan ambos. Es más fácil pensar que tuvieron alguna pelea a que Potter lanzase ese hechizo sólo en defensa propia. Tu amigo tiene el castigo merecido, primero por estar a punto de matar a un compañero y segundo por mentirme. Escondió mi antiguo libro, dándome el de Weasley para poder seguir teniendo ese tesoro...porque explica sus repentinas excelentes notas en Pociones...
-No puedo creerlo ¿desconfías de mi palabra?-musitó la chica, con una mirada llena de ¿odio? Parecía disconforme con su opinión y además estaba ofendida...pero ¿qué debía hacer? ¿levantarle el castigo a su amigo? ¿quemar un libro donde plasmó su sabiduría en Pociones (muy superior al del escritor del libro)?
La chica no dijo nada más y se marchó por donde había venido sin darle tiempo a su amado de reaccionar, muy decepcionada pues había pensado que estando enamorado de ella cambiaría...estaba visto que no

CONTINUARÁ




NOTAS DE AUTORA: Bueno, comentar que quedan dos capitulos más de la historia y un epilogo-presentación en referencia a la segunda parte que está en proceso y que publicaré seguramente aquí.Tal y como he dicho, está en proceso,por lo que la publicación de esa historia irá a la par que en fanfiction

NotaPublicado: 16 Oct 2006, 23:27
por Ayko^chan18

Advertencia
: Hay un contenido ligero de Lemmon, no gran cosa. Si hay que pasarlo al otro foro me lo decís y se pasa y listo

CAPITULO DIECINUEVE: TU CORAZÓN

Si lo llegaba a saber en su día no se le habría ocurrido plasmar en ese libro todo lo que su, a veces desquiciada mente, se le ocurría. Le era inevitable, de siempre había sido un enamorado de las pociones y le desesperaba las esquemáticas explicaciones de ese libro. De todas formas ¿quién le iba a decir a él que el hijo de su más odiado enemigo, Potter, acabaría encontrando ese maldito libro y que se tomaría las molestias de utilizar los hechizos escritos en él?
Severus suspiró, tomó un buen trozo de pergamino y le escribió una larga nota a Hermione, citándola en un buen lugar lejos de las miradas. Sabía que él también tenía un poco de culpa, pero no le quedaba más remedio que hablar como había hablado. Le daría a la chica a elegir, si acudir y oírle, o no hacerlo y tal vez dar fin a la recién empezada relación

La chica se encontraba ofuscada en los dormitorios, pensando en la discusión con Snape. ¿Cómo se ponía a defender al maldito de Malfoy? ¿Sólo porque odia a Harry?
Con su amigo acabó reconciliándose porque tenía que soportar los insultos de los de Slytherin y ya tenía suficiente como para ella regañarle también. Además, la culpa no era de él...por supuesto que no debió utilizar un hechizo que no conocía de nada tan sólo como defensa, sin embargo seguía en sus treces en que era más culpable el mismo profesor de Defensa
-Señorita-Hermione se volvió extrañada por la apelación y encontró ante sí un elfo que no era Dobby y con un sobre muy familiar entre su largos dedos
-¿Si?
-Es una carta para usted, me han ordenado dárselo

“¡Qué sensación tan extraña!
Aquella que sentí
Al escuchar tu corazón
¡Qué falsedad la que engaña!
A todos en aquel viejo salón”

Como siempre firmando como el Príncipe Mestizo, Severus la citaba a orillas del lago para hablar de la discusión. No era una cita obligada, hablaba como si le diera a elegir, si quería iba y si no quería pues qué se le iba a hacer. Hermione se mordió el labio inferior, empezando a sentir las cosquillas del arrepentimiento, al sentir que el malhumor se estaba evaporando. ¿Iría? Tenía algunas horas para pensarlo, la había citado para esa misma noche, después de cenar. Sería muy idiota si seguía enfadada con él, había sufrido mucho, antes de llegar ahí como para que terminasen de la forma más estúpida. Antes de entrar en Aritmancia miró por inercia el lago...

Apenas sí pudo cenar, estaba muy nervioso y malhumorado. Nervioso por el hecho de que su relación con Hermione se termine antes de lo que desea, la chica apenas lo ha mirado en todo el día y presentía que finalmente la chica decidiría de no ir. Y malhumorado...era uno de los muchos términos que definen a su estado de humor respecto a su papel en el plan de Dumbledore. Quedaba cada vez menos tiempo para dar fin a la vida del mago más grande de todos los tiempos y para comenzar una nueva vida como prófugo. Había muchos puntos del maravilloso plan que todavía desconocía, y respecta a su vida después de...

“Por eso yo
ya no sé que voy a hacer sin tu amor,
si no puedo escapar de esta llama
que incendia mi cuerpo”

Tenía miedo de que Hermione realmente no acudiera a la cita, no paraba de pensar de que se podría tratar del último encuentro de ambos. Cada vez estaba más cerca ese fatídico día, Dumbledore ya le había informado a Harry sobre los horcrux por lo que según Dumbledore estaba cada vez más cerca su fin. No terminaba aún de entender que relación tenía ese hecho con la muerte del mago pero supuso que habría una explicación. Dumbledore siempre veía algo más que el resto de los mortales, algo más que por lo pronto a él se le escapaba, lo que lo atemorizaba todavía más.

Hacía una noche maravillosa, que parecía anunciar lo que ninguno de los dos esperaba. Hermione finalmente se había abrigado y puesto la capa invisible para escaparse sin ser vista (ayudada por Ginny). Los remordimientos le había atormentado durante todo el día por lo que finalmente iba a acudir. Por su parte, Severus Snape ya esperaba de pie a orillas del lago. Había elegido la orilla más escondida del lago, donde desde el castillo no serían vistos, ni tampoco por ningún transeúnte despistado.
Observaba la superficie del lago, que estaba tranquila, inalterable. Era difícil imaginarse que allí debajo vivían infinidad de criaturas marinas de todas las especies posibles. Y aún así ese lugar había sido testigo de muchas situaciones: incidentes, peleas, discusiones, el torneo...
-Severus-susurró una voz a su espaldas y se sobresaltó al comprobar de que no había nadie. Segundos después fue apareciendo Hermione. Llevaba una capa invisible
-Me has asustado
-Perdona
No se podían mirar a la cara, demasiado tensos recordando lo que había ocurrido casi veinticuatro horas antes

“Yo, ya no intento descubrir
que pasará,
si prefiero morir
que aguantar lo que siento
todo lo que yo llevo
lo llevo por dentro”

-Creía que no acudirías, me has hecho muy feliz-dijo Severus con una sonrisa que no era para nada forzada, sino hermosa, pues cambiaba por completo la imagen que Hermione (y la mayoría de la gente) tiene de él
-Te quería pedir perdón...por todo lo que te dije...y por mi actitud...-el profesor negó con la cabeza
-Yo también te tengo que pedir perdón por muchas cosas...y no es algo que se me haya dado bien, explicar mis sentimientos...
Ambos se miraron al fin y debieron de pensar en lo mismo, porque acercaron su rostro y se fundieron en un largo y dulce beso. Era la mejor manera que tenía Severus para demostrar lo que sentía por la castaña, su castaña. Era un beso tímido, pues no se atrevían a explorar más allá de la boca del otro y sus manos apenas rozaban la cintura de una y la espalda de otro. Severus sin embargo pensaba que el tiempo apremiaba y no quedaba espacio para remilgos. O esa noche o nunca.
La joven se separó de él y con una mirada tierna le acarició el pelo con suavidad mientras él la abrazaba y estrechaba con fuerza. Sintió como la chica temblaba ligeramente, del frío y del nerviosismo porque intuía como iba a acabar esa noche tan maravillosa que hacía. Le quitó la capa a la chica y volvió a besarla, pero no en la boca sino en la frente. Besó su frente, luego su mejilla derecha y luego la izquierda, más cerca cada vez más de sus labios. Y no los besó, bajó directamente al cuello desnudo de la chica, quién apenas se movía, sus manos seguían enredadas en su larga cabellera. Después de recrearse en el cuello de la castaña volvió para besar sus labios con gran pasión, la chica le estaba dejando explorar mucho más allá, disfrutando de las nuevas sensaciones que el hombre...que su gran amor le estaba brindando: miedo, deseo, amor, placer...todo. Pero es que Severus estaba sintiendo lo mismo que ella, sentía que estaba volviendo por completo a la vida, que estaba tomando otro sentido diferente al que estaba teniendo hasta ahora. Sentía que con ella a su lado podría enfrentarse a todo lo que se le venía encima.
Hermione acariciaba ahora su espalda, mientras era postrada en la hierba por Severus, que deseaba seguir hasta el final y que de seguro que Hermione no pondría pegas...y si las ponía se quedaría conforme, no la forzaría a que hiciera algo que no quería o no se sentía preparada. Siguieron besándose y regalándose caricias hasta que empezaron a notar que las túnicas iban sobrando, querían tocar la piel del otro. Fue Hermione la primera en intentar quitarle la túnica pero estaba nerviosa y no daba con la manera de quitarla; Severus, tal vez porque estaba ansioso o porque estaba más acostumbrado a quitar túnicas ajenas en esas situaciones, consiguió dejar a la chica en ropa íntima. Besó de nuevo a su cuello, descendiendo lentamente hasta sus senos, los cuales besó por encima del sostén, desencadenando los suspiros de la castaña, lo que lo empujó a seguir, esta vez quitándole el sostén.

“¡Qué sensación más extraña!
Llego sin avisar
Y acorraló mi corazón
¿qué escondes dentro de tu alma?
Que me hace alucinar
Y hasta perder la razón

Se había deshecho él también de sus ropas y acariciaba sin parar el cuerpo de la chica, recorriéndolo también con sus labios. Ese cuerpo tan perfecto que ahora lo volvía loco. Aún no se decidía a descender aún más, a pesar que la chica parecía cada vez más decidida. Acariciaba su fuerte torso, y espalda ahora desnuda y lo guiaba cuando enredaba sus dedos en su pelo.
-Mione ¿quieres que siga?-dijo en una ocasión, quedándose a la altura de sus ojos de color almendrados. Si la chica decía que no (por cualquier razón) en ese punto podría parar...si seguía avanzando un poco más dudaba que pudiera autocontrolarse y no continuar.
Hermione lo miró unos instantes y luego dijo
-Sí, sigue por favor-si no seguía ahora ¿cuándo volvería a repetirse esa oportunidad? ¿cuándo volverían a estar solos en una noche tan maravillosa? Como leyó una vez en un libro muggle “carpe diem” (N/ A: para las menos aventadas “vive el momento”). Snape descendía ahora de sus pechos hasta su vientre, donde pasó su lengua por su ombligo, excitando más a la chica. De su ombligo pasó a sus piernas, por las cuales empezó a ascender hasta su sexo. La joven sabía lo que iba a hacer, sin necesidad de tener mucha experiencia y era lo que quería, llegar al cielo sin necesidad de volar. Así pues, Severus comenzó a jugar y a hacerle enloquecer. Después de un rato volvió a besar a la chica, la cual ya empezaba también a masajear sus partes; dejó de besarla y volvió a preguntar
-¿Quieres que siga?-la chica asintió-no quiero hacerte daño y menos sin tu consentimiento- Hermione lo abrazó con fuerza y lo besó con gran pasión como toda respuesta, estaba dispuesta a todo por él

““Por eso yo
ya no sé que voy a hacer sin tu amor,
si no puedo escapar de esta llama
que incendia mi cuerpo
“Yo, ya no intento descubrir
que pasará,
si prefiero morir
que aguantar lo que siento
todo lo que yo llevo
lo llevo por dentro”

Fue la noche más maravillosa y dulce que ambos pudieran haber pasado en la vida. Durmieron largo rato, desnudos y abrazados, echados sobre la hierba. En el momento en que empezaron a notar el frío despertaron y se cubrieron con sus respectivas capas. Se miraron durante mucho rato con gran ternura, Severus acariciando su pelo, y ella besando de cuando en cuando su otra mano
-Te amo con locura Mione, que nunca se te olvide-no hacía falta que lo dijera, ella no dudaba para nada de su palabra. Lo abrazó
-Yo también te amo
Guardaron otra vez silencio, prodigándose más suaves caricias
-Quisiera que no tuviéramos que ocultarnos...-musitó Hermione
-Debes hacerlo, sobretodo por ti misma, para que puedas terminar la escuela. No tienes necesidad de meterte en líos por mi-la chica torció el gesto porque no estaba muy conforme pero tenía mucha razón-tienes un gran futuro por delante, eres una buenísima estudiante. Creo que podemos seguir aparentando nuestra relación profesor-alumno y vernos a escondidas en mis aposentos. Allí estamos más seguros y no seremos vistos por nadie
-También podemos vernos aquí ¿no?-propuso la chica, a lo que él sonrió
-Sí, no es tan seguro pero...puedo arreglarlo para que no nos vean. Aún así es mucho más confortable mi habitación-sonrió con más amplitud.
Hermione apoyó su cabeza en el pecho de él, para sentir el aterciopelado sonido de su corazón (N/ A: ¡dios! Voy a convertir este capi en no apto para diabéticos), mientras él era quien abrazaba ahora. Casi media hora después s vistieron. Llegaba la hora de la despedida

“Que me condenen a cien años
que me destierren si te beso
que me castigue Dios si peco
y grito a voces que te quiero”

-Qué duermas bien-le dijo Severus con dulzura, besándole la frente
-Lo mismo te digo-tenía cogida sus manos
-Te seguiré escribiendo ¿vale?
-Claro
-Adiós Mione...adiós amor
Y lo vio marcharse con paso tranquilo hacia el castillo, siguiendo poco después sus pasos bajo la capa invisible. No supo como llegó a su torre y a la Sala Común, tenía demasiado reciente lo que había sucedido. Algo donde las palabras prácticamente sobraron, sólo valía el sonido de sus corazones latir al unísono, las caricias y los besos....y sus cuerpos unidos en uno sólo. El profesor había sido muy dulce con ella, lo había hecho con suavidad, lentamente, para que le doliera lo menos posible

“Que angustia siento en el alma
pues tengo que callar
cuando en verdad...quiero gritar
Que misteriosa la calma
Se oculta en el umbral de mi ansiedad”

Había vuelto a la vida cuan fénix renace de su cenizas. Cómo amaba a esa mujer, lo que haría por ella, por hacerla feliz. Jamás olvidaría esa noche, jamás olvidaría la noche en la que renovó sus fuerzas para enfrentarse a lo que se le venía encima. Lucharía a no poder más por estar con ella, por seguir sintiendo amor, un sentimiento que al final lo acababa renovando y purificando. Que gracias a él podía sentir que estaba siendo perdonado por Dios por sus anteriores errores.

“Por eso yo
ya no sé que voy a hacer sin tu amor,
si no puedo escapar de esta llama
que incendia mi cuerpo
“Yo, ya no intento descubrir
que pasará,
si prefiero morir
que aguantar lo que siento
todo lo que yo llevo
lo llevo por dentro”

Tanto uno como otro durmieron plácidamente en sus respectivas habitaciones, volviendo a la rutina de siempre, pero con una cálida sensación que hacía que todo fuera diferente. Ambos se comportaban, tal y como habían acordado, con total naturalidad pero él en las clases intentaba no reñirla más de lo estrictamente necesario y no hablaba demasiado con ella. Si lo hacía, era en voz baja y fingiendo que le corregía a la hora de poner en práctica un hechizo. Ninguno, por supuesto, imaginó que había algo especial entre ellos dos. Harry estaba demasiado inmerso en sus cosas, incluyendo a Ginny, como para creer que su odiado profesor mantiene una relación con su mejor amiga. Ron, aunque no tenía la cabeza tan ocupada como Harry con tantos pensamientos, estaba concentrado en el tan cercano último partido de Quidditch, en el que Harry no estaría.....como para estar pendiente de la chica.
Por ahora podían estar felices

“Que me condenen a cien años
que me destierren si te beso
que me castigue Dios si peco
y grito a voces que te quiero”

NotaPublicado: 16 Oct 2006, 23:35
por Ayko^chan18
Bueno, se me ha olvidado añadir un comentario más. Sé que a más de un@ le parecerá raro estas escenas, siendo un personaje como Snape.Pero creo que quien ha seguido la historia hasta aquí,sabrá que el Snape de mi historia es diferente, ni más ni menos porque tiene un pasado amoroso y aunque parezca raro, sabe amar. Es un ser humano por muy gruñon y acido que pueda llegar a ser

NotaPublicado: 17 Dic 2006, 16:21
por Ayko^chan18
CAPITULO VEINTE: NO ME OLVIDES JAMAS...PASE LO QUE PASE

Habían pasado dos días del día que Ginny jamás olvidaría, un día pletórico para todos porque ganaron el partido y volvieron a ganar la copa. Para empezar Ginny pudo ajustar cuentas con Cho Chang, pues le había ganado el duelo como buscadora. Luego la celebración fue la mejor que podía pedir ella, pues Harry le declaró sus sentimientos esa misma noche en los terrenos del colegio.

Hacía una noche maravillosa, la misma que hizo cuando Severus y Hermione la habían pasado juntos. Posiblemente favorecido por el buen tiempo, que poco a poco se iba acercando la primavera. Los dos jóvenes paseaban en silencio hasta llegar al lago, y comenzaron a andar por su orilla. Finalmente ambos se sentaron bajo el árbol en que en una ocasión estuvo su padre y sus amigos. Harry sonrió
-¿Viste la cara que se le quedó a Ron?-Gin rió
-¡Ron y todos! Nadie se lo esperaba...ni siquiera yo-sonrió la pelirroja con gran dulzura y lo abrazó
-Al final me conquistaste Gin y pensaba que ya era tarde
-¡No! No es tarde para nada, siempre me has gustado. Sólo que te veía...muy pendiente de esa Cho Chang-dijo con cierta pena
-Lo siento, simplemente me dejé llevar más por su físico y por su sonrisa. No tiene nada más que valga la pena, además seguía enamorada de Cedric y contra eso no voy a luchar
-Entonces...¿me quieres sólo a mi?-preguntó acercándose más y más al rostro del moreno
-Claro, sólo a ti
-¿No te gusta ninguna de esas......”admiradoras tuyas”?
-¿No te lo he dicho? Sólo a ti
Se besaron dulcemente durante unos minutos, echados en la hierba hasta que al fin volvieron al castillo


-Todavía no me lo puedo creer ¡Harrry y mi hermana!-decía Ron, paseando de un lado a otro de la Sala Común, donde había algunos conmocionados por la escena protagonizada por la nueva pareja. Dean Thomas estaba sentado delante de la chimenea con la mirada absorta, seguramente se le debía estar apareciendo una y otra vez el beso. Romilda por su parte decidió al final salir de allí y desahogarse en otro lugar, en la intimidad. Hermione, que sonreía ampliamente observaba desde uno de los mullidos sillones el paseíllo de su amigo
-¿Tan malo es?
-Pues...-miró a Dean que parecía no oír nada y luego dijo en voz baja-...la veo mejor que con ése pero......
-¿Te sigue costando hacerte a la idea de que Ginny es mayor? ¿de qué tiene las mismas inquietudes que tú? ¿de qué esté con uno y otro?-Ron le daba la espalda, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón. Estuvo así unos instantes hasta que se volvió y le dijo
-Aún me sigue costando un poco acostumbrarme, de que mi hermana ya es mayor...
-Ron, se trata de Harry-dijo la castaña en el mismo tono de voz que utilizó antes él-lo conocemos desde hace seis años ¡no es ningún chico cualquiera!
Dean finalmente se levantó y subió a las habitaciones, molesto con los cuchicheos porque no hacía falta ser adivino para saber que hablaban de él. Guardaron silencio hasta que al fin Ron se dignó a ver a Hermione a la cara. Por su expresión se podía intuir que iba a desviar el tema a dónde ella no quería.
-Mione...tú...¿a quién amas? No nos los ha dicho todavía-la castaña sintió un escalofrío ¿cómo reaccionaría Ron si le decía que estaba manteniendo relaciones con su más odiado profesor? ¿Se pondría a decir que estaba tomándole el pelo o qué estaba loca?...¿o por el contrario se quedaría desencajado, sin decir nada, impactado porque ése es quién le ha hecho la competencia...? Todavía no olvidaba lo que intuía que el pelirrojo sentía por ella
-Ojalá te lo pudiera decir Ron, pero tal vez no debiera...
-¡Dímelo por favor!-le suplicó cogiéndola por sorpresa de los hombros y con algo de violencia-¡dime quién ese que me robó tu corazón!
Hermione se quedó pasmada mirando a un Ron con el rostro crispado, esperando con impaciencia su respuesta. No se esperaba esa reacción; debió haberse guardado esa pregunta desde que supo que ella estaba enamorada de otro y que en ese instante que veía que todos a su alrededor eran felices en el amor...se había desmoronado y había perdido un poco el control. Al cabo de unos minutos el chico se percató de su reacción y con un murmullo se disculpó y se apartó, volviéndose dispuesto a irse
-¡Ron! ¡Yo te quiero!-el joven se giró de nuevo de repente-pero te quiero como amigo. Y mucho, no quisiera perderte por una tontería. Te pido tiempo para poder decirte quién es, no quiero hacerte daño
La conversación quedó congelada ahí puesto que la parejita llegó a la Sala Común, con una tímida sonrisa dibujada en sus rostros. Esa conversación se volvía a aplazar para otra ocasión y Ron tendría que seguir aparentando tranquilidad y que era el mismo de siempre...o eso pensaba Hermione en el momento en que iba a su habitación.
Sin embargo Ron a la mañana siguiente estaba muy frío y distante con ella. Tenía que admitirlo, la última conversación que habían mantenido había llegado a un punto muy diferente, Ron sin decírselo le había confesado lo que sentía. Y ella sentía que no le había dado una respuesta adecuada, y debía dársela para no perder su amistad, que era muy valiosa para ella.

-Ya que no quieres nada conmigo, al menos déjame que hable contigo-le pidió la mujer. Severus suspiró resignado y dijo con desgana
-¿De qué quieres hablar?
-¿Son ciertos los rumores?
El hombre no dijo nada. Había ido a parar en ese endiablado bar, al que comúnmente iban los mortífagos para sonsacar quiénes iban a participar en la misión de Draco Malfoy y consecuentemente preparar a la Orden para acudir en el momento oportuno. Lo que no se esperaba era encontrarse a Leandra. Ya conocía su actual situación, no era la misma de antes. Tras la caída de Voldemort, desapareció como muchos otros compañeros y al volver al lado de su señor, no la recibió como esperaba. Había dejado de ser su amante y su confidente (N/ A: “puesto” que ahora ocupa si mal no creo, Bellatrix) y ahora debía servirse de otros para conocer los planes de su señor.
-¿Qué rumores exactamente?
-Los que te relacionan con el plan...el que llevará a cabo el joven Malfoy
-No es que tenga relación con el plan, porque me habían ordenado no intervenir...sencillamente deberé tomar su papel en el que caso que no llegara a matarlo...que será lo más probable
-Vaya-Leandra guardó unos instantes de silencio-en estos últimos años has conseguido lo que muchos quisieran, una gran confianza por parte de Voldemort. Y si además eres tú quién lleva a cabo esa importante misión, serás muy reconocido entre nosotros
-No sigas porque al final acabaré creyéndomelo-sonrió con cinismo aunque en el fondo quería hacer una mueca de asco-porque yo soy de los que le dan un voto de confianza a Malfoy y que estoy seguro de que hará el milagro, de que lo hará por su cuenta
-Jajajajaja ya veo que hasta en eso has cambiado. Antes eras más ambicioso y que entonces habrías hecho lo imposible por ser tú el que se llevase los honores
-Es verdad, pero por ahora me conformo con tener el discreto papel que tengo en esta misión, la de intervenir al lado de él y los mortífagos si la situación se complica.
No estaba diciendo la verdad porque el resto era parte del plan de Dumbledore. Conocía el día elegido por Malfoy para llevar a cabo su plan, un día muy cercano y mucho por hacer todavía en tan poco tiempo.
Se despidió de Leandra y siguió a lo suyo a la vez que su mente redactaba para sí la próxima carta a Hermione...

Pasaron unos pocos días más antes de que Hermione y Ron pudiesen quedarse a solas, mientras Harry y Ginny daban una vuelta por los terrenos, para que la pelirroja pudiera descansar (ese año tenía los TIMOS).
-Ron ¿vas a seguir así por mucho tiempo?
-...
-Vamos Ron, no podemos estar así eternamente. Ahora podemos hablar con tranquilidad, estamos a solas, sé que lo necesitas
-...
-¡Está bien! ¡Tú lo has querido!
La chica se levantó, lo cogió de la manga de la túnica y lo arrastró fuera de la Sala Común
-¡Hermione!-dijo intentando soltarte-¿a dónde me llevas?-la castaña hacia caso omiso a sus palabras
Había ido en varias ocasiones a ese lugar, a esa aula vacía que había perdido por completo su función. Allí no serían molestados por nadie ajenos a ellos
-¿Para qué...?
-¡Deja de hacerte el imbécil, sabes muy bien para qué estamos aquí! Ron no soporto esta situación tan tensa-el pelirrojo bajó la mirada y se interesó más en sus zapatos, realmente él tampoco estaba a gusto y se sentía avergonzado.
-Lo siento-musitó, sin levantar la vista y Hermione resopló
-Comprendo que estés dolido Ron...
-¿Lo comprendes...?
-Sí, aunque no me hayas dicho claramente que me quieres-le cortó antes de que empezara aparentemente a discutir. Efectivamente el chico abrió la boca pero no salió ningún sonido y se puso tan rojo como su cabello.
-Te pido que me perdones si alguna vez te di esperanzas, si alguna vez te he llevado a la confusión...pero esto que siento ahora por otra persona, apenas sí admití hace poco mis propios sentimientos-Ron no decía nada pero sí su mirada, cargada de infinita tristeza, aunque seguía sin mirar a los ojos a Hermione.
-¿No me vas a decir con quién sales?
-No insistas Ron, necesito tiempo para decírtelo. Además, no veo conveniente que lo sepas justo ahora. No quiero hacerte más daño. Te lo diré cuando yo me sienta preparada y cuando tú puedas oírlo
El pelirrojo al fin la miró a los ojos pero le dio la espalda de inmediato y le pidió
-Déjame a solas Hermi
-Pero...
-No te preocupes, intentaré que todo sea como antes. Pero ahora necesito estar a solas
Hermione suspiró, se despidió y salió del aula, dejando a solas a su amigo, tal y como le había pedido. Una vez sintió que los pasos de Hermione se perdían en la lejanía y que nadie lo molestaría, rompió a llorar.

En cuanto llegó a su Sala Común, Dobby la esperaba junto a la chimenea, con el conocido sobre de carta de Severus, firmando como el Príncipe. Le dio las gracias a Dobby y la leyó rápidamente. Se sorprendió de que la citara en de dos horas. Subió a su habitación y la guardó, para después bajar a la Sala Común, a leer un poco. Quince minutos después llegó Ron, con los ojos ligeramente hinchados, haciendo que se sintiera mal y no pudiera evitar morderse el labio inferior. Pero no tuvo de lamentarse mucho, tres minutos después apareció Harry, asfixiado como si hubiera llegado a la carrera. Sin decir nada, subió a los dormitorios y bajó con varios objetos: su capa invisible, el mapa de los merodeadores y un frasquito que Hermione pronto reconoció como la poción de la suerte.
-Tomad-dijo dándoles los dos últimos objetos a Hermione-quiero que no le quitéis el ojo de encima ni a Snape ni a Malfoy. Acabo de oírlo gritar triunfante en la Sala de los Menesteres y estoy seguro de que atacará en cuanto el profesor Dumbledore y yo salgamos
-Pero ¿a dónde vais? ¿y Ginny?
-Eso ya os lo explicaré. Ginny está en la biblioteca, la dejé allí cuando recibí una nota de Dumbledore. Quiero que la busquéis y que busquéis a todos los que podáis que eran miembro del ED, a los que podáis explicarle todo con rapidez. El profesor dice que pondrá protección suplementaria en el castillo pero si Snape está involucrado sabrá burlarla. Hermione supongo que la comunicación mediante galeones del ED funciona ¿me equivoco?
-Creo que funciona aún...-musitó Ron
-Harry ¿y la poción?
-¿No es evidente? Seguramente la necesitaréis. Hasta luego
Ron y Hermione se miraron anonadados, había sido una explicación demasiado rápida. La castaña miró el reloj y recordó su cita.
-Ron, pon sobre aviso a tu hermana y a los que puedas del ED y utiliza el mapa
-¿Eh?-Hermione corrió a su habitación, cogió su varita, su capa y un frasquito vacío para bajar de nuevo. Cogió la poción, echó lo suficiente para ella en el frasco vació y dijo
-Haz lo que te ha pedido Harry, yo tengo algo que hacer
-Y...
-¡HAZLO Y NO PREGUNTES!-le espetó antes de salir de allí, corriendo hacia las mazmorras, a ver si lograba alcanzar a Severus en su despacho. Tenía que explicarle muchas cosas, de si sabía de lo que iba a hacer Dumbledore o que era lo que traía Malfoy entre manos. Se lo encontró subiendo hacia el vestíbulo y casi choca con él
-¿Dónde ibas con tanta prisa?
-Te estaba buscando, debemos hablar...-dijo desviando de repente su vista al vestuario de Snape, que era ligeramente distinto al habitual. Seguía siendo negro pero...
-Ya lo sé, debo explicarte varias cosas...muchas cosas-dijo Snape con tono lúgubre, o eso notó Hermione.
No había nadie por los alrededores así que no tuvieron problemas para irse juntos al lugar de siempre, a la orilla más oculta del lago, donde se vieron por primera vez y donde con posterioridad se vieron en más ocasiones.
-¿Qué está pasando Severus? Dumbledore se ha ido con Harry a no sé sabe donde y está seguro de que Malfoy va a...-el profesor puso sus dedos sobre sus labios para que silenciara. Su mirada era extraña ¿qué ocurría?
-Ya lo sé todo, tranquila. Sé lo que hará Malfoy y lo que está haciendo Dumbledore y Harry
-¿Eh? ¿Y puedes decírmelo?
-Es por lo que te he citado aquí-tras estas palabras guardó unos instantes de silencio, en los que saboreó de la presencia de la joven, disfrutó de su mirada y exhaló su aroma...porque tal vez pasaría mucho tiempo antes de volver a verse y estar juntos.
-¿Qué es eso que me tienes que contar?
-Es una historia muy larga....-respiró hondo porque las palabras que iba a decir eran difíciles de expresar-....que afectará en nuestra relación...y en que termine
Fue como si hubiera recibido un mazazo en la cabeza. Sintió un gran mareo y que iba a desplomarse de un momento a otro. Severus la sujetó de inmediato por los hombros para que permaneciera firme y lo escuchara.
-¿Por qué dices eso? ¿Por qué...?
-Antes de que hables sin saber, quiero que me escuches atentamente. Nuestra relación no terminará ni porque yo quiera y evidentemente porque tú quieras. Perdóname, tal vez no he dado con las palabras adecuadas. No es que termine exactamente, nuestra relación...pero sí que nos tendremos que distanciar por mucho tiempo.
-Entonces ¿a qué es debido?-preguntó Hermione angustiada. El hombre frente a ella, sacó de su túnica una máscara, que la chica tristemente reconoció como el de mortífago. Empezó a comprender.
-Esta noche saldré de aquí convertido plenamente en un mortífago, dejaré de ser el espía de Dumbledore, para adquirir la plena confianza de Voldemort.
-¿Qué? ¿Me estás insinuando que vas...?
-No, no voy a traicionar a Dumbledore, es algo mucho peor y que estoy obligado a hacer por él mismo-la chica no dijo nada pero entendió que seguía sin saber de lo que estaba hablando-para que lo comprendas debo remontarme hasta hace casi un año.

<<Fue este verano, antes de comenzar el curso, cuando recibí en mi casa a dos personas que no me esperaba para nada: Narcisa Malfoy y Bellatrix Lestrange. La segunda iba acompañando a la primera, que era la que vino a pedirme ayuda, puesto que Bella no se fía de mi. Después de convencerlas de mi “fidelidad” a Voldemort, pasamos a hablar de los nuevos planes de Voldemort. Como bien recuerdas hace dos años que atraparon a Lucius Malfoy, en plena misión, algo que al Señor Oscuro no le gustó en absoluto. Le había fallado, y él es cruel con quienes le fallan. Así que como venganza y castigo, engatusaron a Draco para que se uniera a la fila de mortífagos, encomendándole una misión que la gran mayoría sabíamos que no iba a poder llevar a cabo. Por si fuera poco, Narcisa había acudido a mi casa para que la ayudara, para que intentara impedir que Draco la hiciera.
Entonces no tuve más remedio que hacer lo que luego me pidió. A ella y a Lucius los conocí aquí en la escuela y fueron buenos amigos míos. Y por esa amistad que aún nos unen, realicé la Promesa Irrompible>>>en este punto Hermione apreció las marcas en una de sus manos<<<supongo que debes saber la función y los requisitos de dicho hechizo. No sabía en lo que me había metido, en las consecuencias que eso traería...y que mi vida cambiaría tanto durante este año. Le conté a Dumbledore todo lo que había descubierto del plan que el Señor Oscuro había preparado para Malfoy y de lo que yo mismo había hecho. Entonces el propio Dumbledore preparó su propio plan para luchar contra el de Voldemort. Preparó las clases que le daría a Potter durante todo el curso, todo lo necesario para conocer al Señor Oscuro y conocer su punto débil, para su lucha final. Me anunció que mi papel era más importante ahora que nunca, sin embargo tardó mucho tiempo en decirme lo que dentro de poco debo hacer. Me aseguró que eso salvaría a Draco y que me salvaría a mi de la muerte, para poder seguir siendo el espía que vengo siendo desde el regreso del Señor Tenebroso>>

Guardó silencio y Hermione esperó a ver si seguía su relato. Por unos segundos notó como la vista se le nublaba ligeramente; tal vez era algo muy difícil de explicar así que decidió preguntarle:
-Entonces ¿cuál es tu papel en todo esto?
-Debo ser yo quién mate a Albus Dumbledore...no Draco Malfoy
La joven Gryffindor tardó unos segundos en asimilar lo que Severus le estaba diciendo y en las consecuencias que eso traería.
-Debes estar loco...
-No lo estoy, ya te he explicado por qué debo hacerlo. Así podré salvarme y salvar a Draco. Hermione eres muy inteligente ¡analiza la situación y comprende!-la chica respiró hondo y pensó: si él lo había prometido así y no lo cumplía, moriría a pesar de que salvase a Dumbledore. Sin embargo si lo mataba, sobreviviría él, sobreviviría Malfoy, podría seguir siendo espía para la Orden...pero llevaría entonces una vida de prófugo
-¿Qué harás después de que lo asesines?
-Imagino que tendré que presentarme ante Voldemort e informarle
Volvió a reinar el silencio entre ambos, había algo que se le escapaba a la chica. Severus pudo intuir qué sin necesidad de leerle la mente
-Dumbledore va a sacrificarse por mi y por todos-sonrió con amargura-por mi, porque tengo un hijo al que cuidar...y una mujer a la que amo-ambos se sonrojaron y Hermione se dijo que Dumbledore era muy inteligente-y no debo morir tan sólo por proteger a un viejo enfermo, como él mismo se ha denominado. Además intuyo que en el fondo, con o sin Promesa, probablemente yo lo hubiera tenido que matar
-¿Por?
-Hay muchos mortífagos que piensan como Bellatrix, que murmuran a mis espaldas respecto a mi fidelidad a Voldemort. Probablemente se trate de una prueba de ella
Tras el enésimo momento de silencio, a Hermione se le llenaron los ojos de lágrimas. Ahora iba lo que realmente afectaba a ellos dos. Severus también sintió que se moría por dentro al notar la tristeza de su amada ¿podrían soportar la distancia?
-Entonces nosotros...-empezó la joven
-Tendremos que separarnos pero...-abrazó a la chica-no quiero cometer el mismo error que cometí con Erika. Seguramente después de todo esto, deba irme lejos por mucho tiempo hasta nueva orden. Estaremos distanciados pero no tenemos por qué dar por terminada nuestra relación.
-Te enviaré lechuzas casi a diario-dijo la chica, acordándose de la estrategia que utilizaba Harrry para estar en contacto con su padrino, Sirius
-Lo harás y yo también. Pero debes ser prudente, no lo hagas hasta que yo me ponga en contacto contigo
Se oyeron unos terribles ruidos provenientes del interior del castillo. La batalla había empezado
-Debo irme ya-dijo Severus alejándose de Hermione pero ella no se resignaba a dejarle ir sin más. Se abalanzó a su cuello, lo rodeó y lo besó, sabiendo que sería la última vez que lo haría. Hermione pensó que si lo hubieran sabido antes habría hecho el amor con él, haber sentido su cuerpo por última vez. Y Severus se arrepentía de no habérselo dicho antes, pensando sin saberlo lo mismo que ella. Haberla hecho suya por última vez. Se separó y repitió
-Debo irme ya
-Mucha suerte...-musitó
-No me olvides...no me olvides jamás pase lo que pase. Y ahora será mejor que hagas lo que tengas que hacer. Te doy dos minutos para que hagas lo que ese maldito de Potter te ha mandado hacer...si no lo ha hecho ya tu amiguito Weasley que es lo más seguro-dijo sonriente
-Hasta la próxima...amor-se despidió Hermione con una sonrisa

Pasado el tiempo que había dicho Severus Snape corrió hasta la escuela. Corrió hacia su destino, un destino muy incierto. Y que luego quedaría marcado por unas palabras que le resonarían por mucho tiempo en la cabeza.

FIN......


Notas de autora: no, no me había olvidado del capitulo final de esta historia. Además voy a añadir lo que escribí en fanfiction y que llamé Epilogo.

Se trata de la segunda parte de esta historia,también publicada en fanfiction y que esta en proceso, un proceso muy lento.Por ahora apenas llevo unos cinco capitulos y cuesta escribirla,porque hay que hacerla con cuidado. Pero claro, sólo la publicaré si aquellos que han seguido ésta,les parece bien.

Sobre esta historia me queda decir que tenía un final mucho más cerrado y que lo tenía pensando antes de darme cuenta de los muchos cabos sueltos que hay en la historia: ese final iba a ser que por amor, Severus no mataba a Dumbledore, no cumplía la promesa y podía morir en paz, marchándose a aquel lugar donde podría amar a Hermione en paz. Para un personaje tan trabajado como éste, es el mejor final que le puede dar la autora...y el que le podría dar yo pero antes merece ser conocido mucho más antes de dictar sentencia

Nos vemos, espero que dejeis comentarios