dadme vuestra opinion xfa, mi fic s Yama CAMINO A MI DESTINO

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Notapor Kagura » 04 May 2007, 16:01

DADME VUESTRA OPINION Y DECIDME LA VERDAD PORFA, ACER COMENTARIOS SOBRE MI FIC:

    Capítulo 1:
    EL CAMINO ESTÁ DECIDIDO


    En un futuro muy lejano…

    Una vez, a mi me ocurrió algo muy especial. Era un mundo bastante diferente del que vivo ahora. Desde entonces, solo han pasado tres meses.
    Hace mucho tiempo, creo que fue en el año 2.501, se descubrió un gran poder que llamaron “ciencia mágica” (también llamada “magia científica”).
    Ese poder era capaz de manipular muchas cosas como los elementos de la naturaleza, la forma de las cosas o incluso el tiempo y el espacio, como se aprecia, quien tubiera esta gran energía en sus manos podría conseguir cualquier cosa, sobre todo poseyendo la fuente de la “ciencia mágica”, de donde emanaba todo el poder. La que controlaban entre todos los gobiernos de la Tierra. Hasta que en la sombra de todos estos, se fue formando una organización que cada vez se hacía más grande, hasta que una vez se hicieron con la “fuente de la ciencia mágica” y la encerraron en otra pequeña dimensión con la ayuda de grandes expertos en “magia científica”. Y por este hecho se hicieron con el mayor poder que existía en el mundo, así que implantaron una dictadura en toda la Tierra. Todos los humanos estábamos bajo esa dictadura.
    Pero una vez, un pirata de la ciencia mágica pudo introducir un programa, que hacía entregar un poder especial a chicas que solo puede elegir la fuente, para que esta fuera destruida y así poder liberarnos de esta dictadura. Pero ese pirata fue capturado y asesinado. Aunque consiguió su objetivo, y aunque el ya no estaba, quedaban sus compañeros ayudantes de la “Secta de la Libertad”, un grupo de piratas rebeldes que luchaban contra la dictadura. Ellos ayudarían a que llegara la liberación.
    Aunque no de una manera muy justa…
    Los generales de la dictadura no pudieron hacer nada respecto al programa instalado en la fuente, así que como todos esperaban, apareció ese poder en una chica, pero antes de que los miembros de la “Secta de la Libertad” pudieran llevar a la niña a cumplir su misión, los generales de la dictadura la interceptaron, así que la secuestraron y se la llevaron a la dimensión en donde estaba la fuente, pero inesperadamente apareció otro poder más que creó la propia energía especial de la chica para que alguien pudiera liberarle con un arma muy especial, el poder llegó a un chico, la “Secta de la Libertad se enteró y lo reclutaron. Entonces fue él junto con más ayuda en busca de la princesa (como llamaron a la niña), pero no consiguieron llegar hasta ella, fueron asesinados, y este poder desapareció. Pero poco a poco iban apareciendo más princesas y príncipes (así llamaron a los chicos que la princesa les concedía el poder), pero ninguno consiguió liberar a la princesa y poder deshacer la dictadura. Fue pasando el tiempo e iban surgiendo más princesas, pero ningún príncipe que aparecía quería ir a salvarla, ya que sabían que arriesgaban la propia vida.
    Pero en una ocasión
    Un chico llamado Koga de diecisiete años vivía en un pueblo de Japón. Era un muchacho alto y Delgado, pero fuerte, media uno con ochenta metros. Su piel era bastante morena, un bonito bronceado la verdad. Sus ojos de un precioso color verde agua y cabello rubio oscuro, todo de punta.
    El chico estaba durmiendo tranquilo en su habitación, cuando tubo un sueño muy raro en el que una chica le decía:
    - “Por favor, sálvame. Sálvame. Sálvame.”
    En esta mañana Koga se despertó sobresaltado, como si ese sueño hubiese sido realidad, sintiéndose como si tuviera que salvar a alguien.
    Como todas la mañanas fue a desayunar junto a su familia, la Sra. y el Sr. Sakurai y Daisuke, su hermano pequeño, que se encontraban sentados en la mesa desayunando y viendo la tele . Koga también se sentó como todos y preguntó:
    - ¿Qué pasa?, ¿otra chica secuestrada?
    En las noticias informaban de que había aparecido otro ser en contra de humanidad, sí así llamaban a las princesas, aunque todos sabían cual era su misión en realidad.
    - Ya ni siquiera los príncipes intentan salvarlas - decía el Sr. Sakurai -, saben que es inútil.
    - Eso no es cierto papá, es solo, que ya no intentan ni salvarlas - le contesta Koga -. Será mejor que nos vayamos al trabajo.
    Koga y el señor Sakurai trabajaban en una gran granja que había en el pueblo, el general de este pueblo lo decidió así. En este día Koga se encontraba esquilando ovejas, cada día hacia lo que el jefe de la granja le mandaba. Y tubo la mala suerte que una se le escapó así que fue a buscarla.
    - Vamos ovejita aparece, si no a demás de quedarme todavía doce horas de trabajo, me otorgarán horas extras - decía mientras caminaba, cuando de repente volvió a escuchar la voz de la chica del sueño:
    - “Sálvame por favor!”
    Y de repente se encendió una briyante luz ante sus ojos y de ella se materializó una misteriosa joya que no sesaba de resplandecer, inconsciente la cogió y de pronto dejó de relucir.
    - “Sálvame con este arma” - volvió a escuchar.
    Koga se quedó muy sorprendido por lo que le acababa de suceder, parecía un sueño, pero fue verdad, ya que esa joya en forma de bola de cristal estaba en sus manos. Entonces se fue rápidamente en busca de su padre, le contó lo que había pasado pero este no le creyó, aunque Koga seguía insistiendo.
    - Es cierto padre - decía enseñándole la joya -, apareció de repente en mis manos, y una voz me dijo que tenía que salvarla con esta joya de cristal. Puede ser que yo sea
    - Deja de decir tonterías hijo - interrumpió su Padre -, seguro que te quedaste dormido mientras buscabas a la oveja, y al despertar te encontraste con esa joya. Ahora ve a trabajar que si nos pillan sin hacer nada tendremos un buen castigo.
    Koga volvió al trabajo, pero seguía pensando que aquello no había sido su imaginación, sino que podía ser la señal de alguien que lo necesitaba.
    Ya al anochecer, volvieron a su casa, allí les esperaban la Sra. Sakurai y Daisuke, con la cena en la mesa, así que se sentaron a comer junto a su familia. A Koga le encantaba ese momento del día, ya que se encontraban todos juntos, y cuando los veía a todos así unidos sentía que su familia, a los que quería tanto se merecían algo más que vivir como esclavos bajo esta dictadura. Justo cuando pensaba esto Koga, alguien que no esperaban llamó a la puerta.
    La Sra. Sakurai se levantó y fue a abrir la puerta, resultó ser un extraño hombre que nunca antes habían visto por el pueblo.
    -¿Aquí vive Koga Sakurai? - dijo de repente aquel hombre.
    - Sí, soy yo - le comunicó Koga mientras se ponía de pie-, ¿qué pasa?
    - Esta mañana, ante ti apareció la joya de cristal ¿verdad? - preguntó el hombre.
    -¿Cómo lo sabe?, estaba solo cuando pasó, ¿y quién es usted?
    - Soy un mensajero de la “Secta de la Libertad”, vengo a comunicarte que tu eres el príncipe que a de rescatar a la princesa que acaban de secuestrar - les informó el mensajero.
    - ¿Pero cómo puede ser eso? - preguntaba un poco exaltada la madre de Koga.
    - La princesa le ha hecho entrega a ese chico de su gran magia, de un arma que podrá salvarla, eso le convierte en el príncipe - comunicó el mensajero.
    - Pero el no tiene ninguna joya de cristal - negó la Sra. Sakurai.
    - Sí que la tiene - confirmó el Sr. Sakurai.
    Koga sacó la joya del bolsillo de la chaqueta donde la tenía guardada y se la mostró a todos.
    - Sabía que no era una simple piedra - dijo Koga.
    Todos estaban atónitos ante tal acontecimiento, ninguno se esperaba que a ellos les tocaría vivir tal experiencia.
    - Koga, ahora el destino de nuestro planeta y de esa chica está en tus manos. Pero solo tú elegirás si quieres llevar todo el peso de esa gran responsabilidad.
    Mañana a las seis y media pasará alguien a recogerte, solo tendrás que decírselo si no quieres ir con él. No te obligaremos a nada - después de decir esto el mensajero se dio media vuelta y sin siquiera entrar en la casa se fue. Y mientras que el hombre caminaba alejandose hubo un gran silencio en la casa de los Sakurai, hasta que la Sra. Sakurai lo rompió:
    - Si ya habéis terminado de comer, recogeré los platos.
    Koga se sentía un poco confuso, ya que por una parte quería deshacerse de la dictadura y así poder liberar a los que más quería, pero por otro lado sabía que yendo a liberar a la princesa podía esperarle fácilmente la muerte.
    Más tarde, Koga se encontraba sentado en el patio de su casa muy pensativo. Daisuke, que lo miraba desde dentro de su casa, se acercó a Koga lentamente, hasta llegar a su lado y sentarse junto a él.
    - ¿Irás? - preguntó de repente Daisuke .
    Koga lo miró pero al momento volvió la mirada hacia otro sitio, como si no quisiera contestarle, pero le respondió.
    - La verdad, es que no sé que hacer. Si voy en busca de esa chica sé, que lo más seguro que me espere allí es la muerte. La verdad es que es tan difícil de decidir.
    - ¿Pues sabes qué?, si fuera yo no dudaría tanto - le decía su hermano pequeño -. Simplemente, iría. Piensa que esa pobre chica, sin tener culpa de nada ha sido secuestrada y solo hay una persona que tiene el remedio para salvarla. Eres tú. Solo tienes que hacer que ese remedio funcione.
    Koga cambió su expresión de duda por otra de decisión:
    - Tienes toda la razón Daisuke – asintió a su hermano mirándolo fijamente -, no puedo abandonar a esa chica a su suerte, soy la única persona que puede salvarla y hacer que todo este planeta se libre de esta maldita dictadura, así que lo haré.
    Koga se puso en pie y se fue dentro e inmediatamente después su hermano hizo lo mismo con una gran sonrisa de oreja a oreja y al instante los dos entraron en su casa, y se fueron a dormir. Sin que antes Koga le hubiera dicho nada a sus padres de su decisión.
    Al día siguiente tal y como dijo el hombre de la noche anterior, a las seis y media de la mañana llegó a su casa una mujer de unos veintiseis años, alta, con los ojos azules y pelirroja, la recibió la madre de Koga y avisó a los demás, cuando todos llegaron, habló esa mujer.
    - Ya sabréis a que vengo, ahora solo tienes que darme una respuesta. Así que o eliges la primera opción, venir conmigo e intentar salvar el mundo, o la segunda opción , quedarte aquí y yo me voy como si no hubiese sucedido nada - explicaba con poco interés-, ¿cuál eliges?, ¿ la segunda como todo el mundo?
    - Claro que sí - afirmó la Sra. Sakurai.
    - No hables por mi mamá, porque iré - replicó Koga -. Elijo la primera opción.
    Su madre tenía una expresión de preocupación y tristeza, en cambio a su padre se le veía como si desde hace tiempo tuviera todo asumido.
    La mujer (Mary) sonreía sorprendida ante la opción que había escogido el chico, y dijo:
    - Hacía años que nadie tomaba esta decisión, me parece increíblemente raro. Bueno, entonces vendrás conmigo, tienes cinco minutos para despedirte.
    - ¿Ya, tan pronto? - cuestionó Koga y Mary lo afirmo.
    Cuando Mary salió para dejar que se despidieran, se produjo un triste silencio en la casa, el primero en romperlo fue su padre.
    - Hijo - dijo acercándose a Koga y poniendo la mano en su hombro -, que tengas buena suerte.
    - Hermano, sé que ganarás - le animó Daisuke muy positivamente.
    La madre de Koga se abrazó a él repentinamente mientras que decía entre afligidos sollozos:
    - ¿¡ Koga por que te vas!?, ¿quizá no hemos sido lo suficiente buenos para ti?
    - No mamá no digas eso, pero es que.
    - Soy tu madre y te prohíbo que te vayas.
    - No le cortes las alas a nuestro hijo - interrumpió su padre -, es su decisión ir o no, se lo han preguntado a él, no a nosotros.
    Cuando el padre de Koga dijo esto, su madre se calmó un poco y Koga habló decidido:
    - Además, volveré pronto, en cuando rescate a la princesa. Bueno, creo que ya es hora de irse.
    Diciendo eso Koga abrió la puerta y se marchó.
    Mary y Koga llegaron a las afueras del pueblo del chico y entonces allí.
    - Esta zona parece estar fuera del control del gobierno, estupendo - dijo Mary.
    E inmediatamente después sacó de su bolsillo una canica que abrió y de ella de pronto apareció una pequeña nave. Koga se encontraba realmente impresionado, era increible que una pequeñita bolita pudiera contener algo tan grande.
    - Vamos sube - le comunicó Mary a Koga.
    Mary abrió las puertas y se montó en la nave, Koga hizo lo mismo. Ya dentro de la nave, se pusieron los cinturones y Mary la arrancó, así que despegaron camino a la base de la “Secta de la Libertad” en Rusia.
    Al principio ninguno de los dos habló mucho, después de un ratito, por curiosidad Mary preguntó:
    - Te veo sorprendido, ¿nunca habías visto una canica como esta?
    - Bueno sí, a mis jefes, alguna vez, pero nunca había visto salir de ellas algo tan grande – le declaró a Mary.
    Durante un momento hubo una pausa, pero enseguida Mary prosiguió preguntando:
    - ¿Cómo es que has decidido venir conmigo?
    - No quiero abandonar a esa chica a su suerte, además es mi responsabilidad salvarla, para eso me ha sido concedido este gran poder - aclaró mientras sacaba la joya.
    - Entiendo.
    - Pero aún no sé como utilizar esta joya.
    - No te preocupes aprenderás en cuanto llegue tu primer combate - le contesto Mary.
    - Pero si yo no tengo ni idea de cómo pelear – se metió la bola en el bolsillo del pantalon.
    Mary se rió y le dijo:
    - Tú tranquilízate y no te preocupes, esa joya funciona con un poder que procede de dentro de ti y solo tú sabrás como utilizarlo cuando llegue el momento.
    Después de un rato llegaron a un gran descampado en donde aterrizaron, bajaron de la nave y Mary la volvió a guardar en la canica.
    - ¿Dónde está la base? - pregunto Koga.
    - Aquí - respondió Mary.
    Y de repente se abrió una puerta en medio del descampado que estaba en el suelo, así que entraron en ella. Bajaron por una escalera subteranea que daba a un gran pasillo con muchísimas puertas. Caminaron hasta el final de aquel enorme pasillo subterraneo donde también había una puerta. Mary la abrió, entonces la atrabesaron y entraron en un gran salon vacío.
    - Ya estamos aquí Ana - dijo de repente Mary e inmediatamente después se oyó una voz que salía de unos pequeños altavoces que estaban colgados en las esquinas de la habitación:
    - “Muy bien ya estoy llegando” - al escucharse esto, se abrió una puerta de la pared y entraron una mujer, una chica y un chico.
    La mujer dijo:
    - Bienvenido chico, la verdad es que no te esperábamos pero bueno. ¿Puedes enseñarme la joya?
    Koga la sacó de su bolsillo, así que la mujer (Ana) y sus dos guardaespaldas (los chicos) se acercaron a él y Ana cogió la joya.
    - Es la auténtica - confirmó Ana -, el resultado de nuestro programa pirata, muy bien. Yo me llamo Ana, soy la miembro número uno de la “Secta de la Libertad”, la jefa. Aunque antes no lo era - dijo con un tono de voz algo nostálgico -. Dentro de media hora lleva al chico a la sala de la magia científica, mientras puedes enseñarle su habitación y el resto de la base.
    Después de esto Ana se marchó junto con sus guardaespaldas por donde habían venido.
    Mary, como le dijo Ana empezó a enseñarle la base a Koga. Para el chico, era impresionante ver todo esto ya que nunca antes había visitado un sitio tan grande en el que solo había habitaciones y más habitaciones. Y en todas gente trabajando en cosas extrañas como haciendo raros instrumentos, algunos le parecieron como aros, cintas y otras cosas como para gimnastas que luego metían en una curiosa máquina muy grande parecida a un microonda, también había mucha gente trabajando con ordenadores, otros utilizando magia científica como si estuvieran entrenado, pero lo que le pareció más raro fue cuando vio a montones de niños allí, unos en clase como si aquel sitio fuera un colegio y otros haciendo gimnasia rítmica. Aparte de todo eso la base también contaba con comedor, cafetería, salas de estar, etc. Vamos, que parecía un hotel.
    Pero lo que Koga no terminaba de comprender era que hacían allí tantos niños.
    Por último Mary le enseñó una habitación que parecía una fábrica.
    - Esto es la fábrica de robot, ven sígueme por aquí - le dijo Mary a Koga mientras iban hacia una puerta al fondo.
    Cuando entraron por la puerta allí se encontraban esperándoles dos personas que por su indumentaria parecían científicos:
    - Bien venidos Mary y Koga - saludó una de los dos científicos.
    - ¿Cómo sabe mi nombre? – se extrañó Koga.
    - Ya sabemos todo de ti - le contestó el otro científico -, ten en cuenta que serás el que nos salve a todos. Ven síguenos.
    Los dos científicos lo llevaron a un gran ordenador que había en una parte de la habitación. En la pantalla estaba la imagen del globo terráqueo.
    - Esa imagen que ves en la pantalla es la Tierra - le decía la científica a Koga -, y no sé si lo sabrás , pero nuestro mundo está conectado por algunas puertas multidimencionales a otra pequeña dimensión, ahí es donde tienen escondida la fuente de la ciencia mágica que tu tendrás que destruir.
    - Un momento, pero yo no sé como hacer eso – objetó Koga algo preocupado enseñando la joya -, no tengo ni idea de como manejar esto.
    - No te preocupes, todos aprenden sobre la marcha - cuando Mary dijo esto puso a Koga mucho más preocupado y nervioso.
    - ¿Cómo llego a esa dimensión? - dudaba Koga.
    - No te preocupes nosotros te llevaremos a la otra dimensión y desde aquí te guiaremos hacia la fuente – le explicó el científico.
    - ¿Y cuándo me iré?
    - Mañana por la tarde - le informaba Mary.
    Koga se sorprendió ya que él no se esperaba irse tan pronto y sin estar preparado para nada.
    - ¿No creéis que es muy pronto?, no tengo idea de luchar, y si tengo que ir solo...
    - Lo único que te falta es cambiar esas ropas de campesino por otras mejores - le decía el científico -. Y tranquilo que irás muy bien acompañado. Entra Luna.
    Por la puerta entró de pronto una fascinante chica, tan alta como Koga (uno con ochenta), de larga melena negra y ojos oscuros. Iba vestida con un traje muy provocativo de tirantas con un gran escote casi hasta el ombligo, de falda hasta la rodilla con dos rajas a los lados que llegaban hasta las caderas y con un cinturón, también calzaba unas botas de tacón, en el cabello llevaba una diadema de diamantes y además en su cuello un collar, muchas pulseras, brazaletes, anillos y unos largos pendientes, todo de color oscuro.
    Koga nunca antes había visto una mujer tan preciosa como esa, cuando ella empezó a acercarse a Koga, su corazón empezó a latirle muy deprisa, se sentía muy nervioso no podía creer que una chica como esa iba ir con él.
    - ¿Ella será mi acompañante? - preguntó Koga.
    - Sí, aquí están vuestros papeles - le respondió la científica mientras que le daba unos papeles de identificación a Koga -, en ellos figuran que estáis los dos casados.
    - ¡¿Qué?!, yo casado y con esta chica, ¡pero si aún no he cumplido la mayoría de edad! - dijo muy alarmado Koga.
    - No te preocupes, en tu documentación viene explícito que los dos tenéis veinte años - le respondió Mary.
    - Ella es un robot de combate guardaespaldas, siempre te ayudará y protegerá - le informaba el científico a Koga, mientras que este se encontraba realmente sorprendido, no podía creer que esa despampanante mujer fuera un simple robot -. Luna está equipada con gran cantidad de magia científica, es muy fuerte, te ayudará mucho créeme.
    Después de todo esto Mary llevó a Koga a su habitación.
    - Aquí pasarás la noche - dijo Mary.
    - Que grande es esta habitación - comentaba mientras se acercaba a la cama -, vaya cama tan grande, que bien dormiré hoy.
    - Eso espero. Porque a partir de mañana te espera muchísimo trabajo. Adiós – concluyó Mary, se marchó y dejó solo a Koga.
    Cuando Koga ya estaba acostado empezó a pensar en todo lo que le había sucedido en ese día, aún no podía creer que de repente hubiera cambiado tanto su vida. El era el salvador de la princesa, y aunque arriesgaba su vida en ello y podía haber dicho que no, ese fue el destino que Koga decidió.





ESPERO QUE OS GUSTE
viva el salon manga de Jerez! venid todos el proximo año
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hola

Notapor Kagura » 04 May 2007, 16:04

AQUI OS DJO EL SEGUNDO CAPITULO

    Capítulo 2:
    LAS NIÑAS QUE SON MUJERES


    Este día amanecía como una mañana cualquiera, aunque para Koga era muy diferente.
    Serían las once de la mañana cuando Mary entró en la habitación de Koga y gritó:
    - ¡Buenos días cariño!
    Koga aún estaba durmiendo, así que al escuchar ese grito se despertó muy sobresaltado creyendo que pasaba algo.
    - Tranquilo que solo soy yo. Vístete rápido dormilón que en media hora tienes que estar en la sala de reuniones - le informaba Mary a Koga -, pero no te pongas la misma ropa elige algo de lo que tienes en el armario, te espero en la sala de reuniones.
    Tal y como le dijo Mary, Koga miró en el armario la ropa que había y realmente había mucha clase de vestimentas que parecían hechas para el combate. Al final optó por una camiseta negra de cuello alto y sin mangas, unos pantalones vaqueros y unas zapatillas de deporte. Ya preparado se dirigió hacia la sala de reuniones aunque tardó bastante ya que no la encontraba y antes la confundió con otras tantas habitaciones, hasta que al fin pudo llegar a la correcta. Era una gran sala con una mesa muy grande y sillas a todo su alrededor. Allí se encontraban Ana sentada al fondo de la habitación en un extremo de la mesa, a su izquierda estaban los dos científicos del día anterior y Luna. Y en el lado derecho los dos muchachos guardaespaldas de Ana y junto a ellos Mary. Koga se acercó a ellos y se sentó junto a Mary.
    - Ya me podías haber acompañado hasta aquí Mary - le dijo Koga.
    - Pero al final has encontrado el sitio.
    - Ya que has llegado te contaré porque te he citado aquí. Resulta que los príncipes, como sabrás así llamamos al salvador de la princesa, siempre van acompañados de un robot guardaespaldas y unos gimnastas guerreros - comunicaba Ana a Koga.
    - ¿Qué es eso? - dudó Koga.
    - Somos nosotros - le respondió Aída, una de los guardaespaldas de Ana.
    - Hacerles una demostración Aída, Yeray - ordenó Ana.
    Aída y Yeray (los dos guardaespaldas de Ana) de un salto subieron a la mesa. Aída, de un brazalete en el que debajo y encima tenía dos bolas partidas por la mitad, hizo aparecer dos mazos de gimnasia rítmica y del brazalete desaparecieron las dos bolas. En el mismo momento Yeray hizo que una pulsera que tenía se convirtiera en aro.
    Los dos se pusieron en posición de combate. Aída avanzó hacia Yeray y lo atacó con los mazos pero el se defendió con el aro, Koga se veía muy sorprendido, no podía creer que a partir de la gimnasia rítmica hubieran creado una forma de luchar.
    - Este es un método de combate creado por nosotros. Lo creamos a partir de la gimnasia rítmica y gracias a la energía de ciencia mágica que hemos hecho que emane de todos los niños que entrenamos - explicaba Ana mientras que Aída y Yeray seguían haciendo la demostración de cómo luchaban -. Podéis parar chicos.
    Cuando Ana dijo eso los dos chicos de un salto volvieron a sus asientos.
    - Y además de lo que has visto aquí, estos chicos son capaces de producir un gran poder que no te podrán enseñar aquí debido a que pueden destruir la sala - dijo Mary un poco descomplacida por no poder ver más magia.
    - El problema es que ahora mismo no hay ninguno de los chicos preparado para ir. Así que hemos tenido que seleccionar a dos que ya fueron a rescatar a una princesa hace unos tres años, no lo consiguieron pero ellas dos lograron salir ilesas, se que cuentan con gran experiencia y mucha fuerza, te serán de gran ayuda. Son estas dos - informó Ana, justo después pasó a Koga un papel que contaba con los datos de las chicas. Koga lo cogió y empezó a leerlos, la primera de ellas se llamaba Danna, medía un metro con cincuenta y cinco y tenía dieciocho años, era rubia con el cabello hasta el hombro y ojos grandes de color celeste, esa soy yo. La otra chica se llamaba Sara, al igual que Danna, es decir yo, medía un metro con cincuenta y cinco y tenía dieciocho años, llevaba el pelo corto y de punta (como un chico) de color plateado y ojos grandes de color marrón.
    - ¿Y dónde están ahora mismo estas Chicas? - preguntó Koga.
    ¿Qué donde estábamos nosotras?, pues trabajando.
    Sara y yo, Danna, ejercíamos la profesión más antigua del mundo, ¿entendéis?, éramos prostitutas. Para dos chicas como nosotras, ex miembros de una organización rebelde, era la forma más fácil de trabajar sin que la policía nos detuviera, ya que a ellos también les hacíamos algunos trabajillos.
    Y la verdad es que a mi esta profesión me gustaba mucho.
    Esa era nuestra vida hasta que un día un mensajero de la “Secta de la Libertad”, llegó a la posada en donde nos hospedábamos en ese momento y le dio una carta a Sara. Ella la leyó y como la carta iba dirigida para las dos y yo me encontraba trabajando, Sara vino a la habitación que yo estaba para buscarme.
    Al llegar a la puerta llamó y me dijo:
    - Danna, estás ahí ¿verdad?, solo quería decirte que hemos recibido un carta.
    - ¡Ahora mismo no tengo tiempo para leer una estúpida carta! - grité yo desde dentro.
    - Es de la “Secta de la libertad”.
    -¡¿Qué?! - grité todavía desde dentro, pero al momento salí de la habitación impulsivamente y casi desnuda -, ¡¿cómo demonios nos habrán encontrado esos estúpidos?!, ¡trae eso! - exclamé cuando le quité la carta de las manos a Sara -, la romperé.
    Cuando estaba apunto de partirla en dos Sara me la arrebató de las manos y me sugirió:
    - Espera léela antes - Sara volvió a darme la carta y entonces me dispuse a leerla.
    - ¡¿Qué?!, ¡qué pretenden que yo, exactamente yo, vuelva para volver a intentar rescatar a la princesa! - grité muy exaltadamente y después rompí la carta a pedacitos, la tiré al suelo y empecé a saltar encima de ella para pisotearla -. ¡Pero como se les ocurre que yo vuelva a hacer eso!, ¡ni hablar!, no pienso hacerlo.
    - Te recuerdo que tienes que terminar otra cosa - dijo un voz masculina que venía de dentro de la habitación.
    - ¡Tú cállate y espera! - le grité histéricamente al hombre de dentro mientras cerraba la puerta de un portazo.
    - Pero la carta decía que fuéramos a la base y allí nos informarían de todo - me comunicó Sara.
    - Ni hablar, yo no vuelvo ni muerta a la otra dimensión.
    - También ponían que si íbamos a la base tendríamos comida y estancia gratis.
    Cuando oí lo que mi amiga me acababa de decir mi cara de enfado cambió por otra alegre e interesada.
    - ¿Pero a que esperamos?, ¡vayamos enseguida!, en cuanto termine mi trabajo - cuando dije esto me metí en la habitación.
    - Sabía que cambiaría de opinión en cuanto le dijera que hay comida gratis - concluyó Sara.
    Sara y yo no estábamos lejos de la base así que llegamos en unas horas, en cuanto entramos nos dirigimos hacía la sala de actos (el gran salón vacío) donde nos habían citado. Y efectivamente allí se encontraban Ana, sus dos guardaespaldas, los científicos, Luna, Mary y Koga.
    En cuanto les vi les hice la pregunta que me pareció más importante:
    - ¿Dónde está mi comida gratis? - todos se reían y se quedaban sorprendidos ante mi pregunta, pero es que yo dije lo que más me interesaba.
    - ¡Pero Danna!, no preguntes eso - me susurró Sara.
    - ¿Qué tal estáis Danna y Sara? – se interesó por nosotras Ana.
    - Estupendamente hasta que te vi – respondí en tono sarcástico.
    - Tú Danna tan simpática como siempre - comentó Ana sonriendo.
    - Bueno a mi no me soltéis rollos y me dais ya mi comida que tengo que irme a trabajar, ofreciendo mi cuerpo, por cierto si aquí necesitáis alguno de nuestros servicios solo decírmelo. ¿Vale? Yeray, cientifiquito o chico nuevo - espeté guiñándoles el ojo.
    - ¿Y yo tengo que viajar con la loca esta? - preguntó Koga a Mary.
    Que mala impresión se llevó Koga de mi al principió...
    - ¿Es cierto que nos citáis aquí para que vayamos a la otra dimensión? - cuestionó Sara.
    - Sí. Como sabréis ha aparecido otra princesa. Pero esta vez este chico a decidido ir a salvarla - confirmó Ana refiriéndose a Koga -. ¿Estáis dispuestas a ir con él?
    Yo de pronto me acerqué más a Koga con el seño fruncido y los brazos en jarra, y le espeté:
    - Oye bobo, ¿y tú por qué has decidido ir?, ¿es que quizás no sabes que para un rebelde ir a la otra dimensión significa muerte?
    - Cumpliré la decisión que he tomado y no hace falta que vengas tú niña - me contestó Koga algo molesto por lo que yo le había dicho.
    - En primer lugar te diré que de niña nada. Sé que esta ropa deportiva me hacen parecer algo más joven - mis ropas eran una falda corta y una camiseta de tirantas y cuello alto amarillas, también llevaba unas zapatillas de deporte amarillas y unos calentadores blancos, otro calentador pero en el e brazo, también en blanco. Luego estaban mis armas de gimnasia rítmica llevaba mis pendientes redondos que eran las pelotas, mi brazalete de mazos en el brazo derecho, una pulsera en el muslo izquierdo que era mi aro y la cinta de collar (aunque no se me veía por el cuello de mi camiseta). Sara iba más o menos igual que yo, solo que ella llevaba el aro de brazalete, y en vez de falda tenía puesto pantalones cortos y top sin mangas, todo de color plata, excepto los calentadores que al igual que los míos eran blancos.
    Luego dije:
    - Pero ya tengo casi diecinueve años.
    - Pues no aparentas más de trece o catorce años – me contradijo Koga para hacerme rabiar un poco más.
    - ¡Cállate! - grité enfadada -, mira que sepas que a la primera que le gustaría que la princesa se salvara y el mundo se librara de esta dictadura es a mi. Pero yo ya intenté rescatarla una vez, y por más fuerza que teníamos se que era imposible, créeme. Conmigo no contéis yo me largo.
    Me di la vuelta y empecé a andar hacia la puerta cuando Sara declaró:
    - Pues conmigo sí podéis contar. Se que tenemos pocas posibilidades, bueno casi ninguna. Pero yo he estado en la otra dimensión y aunque entube apunto de morir, no me arrepiento de haber ido esa primera vez. Ya que en ese viaje adquirí nuevos conocimientos, más fuerza y experiencia. Por eso y por todos aquellos compañeros que perecieron en aquella misión - dijo algo deprimida -, no desaprovecharé esta oportunidad. Además, el chico que ha elegido la princesa esta vez no sé porque me da esperanzas.
    - ¿Pero tú eres tonta o que?, sabes muy bien lo que hay - me volví hacia donde estaba Sara y me desconcerté -, además esta vez tengo una impresión muy mala de lo que pasará, no sé por que, pero esto al final terminará muy mal.
    - No te rindas antes de intentarlo - intervino Koga.
    - No no, te equivocas, no me rindo – objeté yo de forma realista -. Es que no quiero colaborar en la injusticia que se cuece aquí. No sé Sara, como has dicho que irás sabiendo lo que hay aquí. Escúchame Sara, y tú también chico.
    Cuando terminé de hablar, Ana, Mary y los demás no sabían que cara poner, ya que yo estaba a punto de revelar su horrible secreto, en cambio la expresión de Koga era de interés por lo que iba a explicar:
    - Sé muy bien por que nos habéis llamado a nosotras para acompañarle y no a otros niños de los que entrenáis. Los habéis enviado a todos solos a la otra dimensión ¿verdad?, como no quería ir ningún príncipe a rescatar a la princesa habéis enviado a los gimnastas guerreros para que lo intentaran. E incluso para que trataran ellos solos de destruir la fuente, ¿no es cierto? Sabiendo que no se puede hacer nada sin el arma del príncipe y la princesa. En resumen, que los mandaron a morir.
    - Basta ya Danna – intentó cortarme Mary.
    - No pienso ocultar nada al chico, tiene derecho ha enterarse - le repliqué -, y tú parece mentira que estés del lado de la “Secta de la Libertad”, sabiendo que los niños que entrenan son sus mayores victimas. Y más siendo tú una de ellas.
    - No hemos tenido más remedio que llevar a los niños a la otra dimensión – se excusaba Mary -, ya estábamos desesperados por la libertad.
    - Yo pienso que es injusto haberlos abandonado a su suerte - saltó repentinamente Koga.
    - Es injusto, pero aún hacen peores injusticias - insistía Danna -, te preguntarás de donde sacan tantos niños ¿no es cierto? Son un montón de huérfanos que acogen, les dan estancia y enseñan a ser gimnastas guerreros. Les inculcan desde pequeños lo mala que es la dictadura y al final los envían para ayudar a que salven a la princesa, o sea a morir.
    - ¿Por qué eso no se me había comunicado antes? - cuestionó Koga.
    - Creímos que nos sería necesario - respondió Ana.
    - Pero Danna, chico, aunque nos duela esta asociación rebelde es quizás la única pequeña oportunidad que tenemos para acabar con la dictadura - adujo Sara con una difícil aceptación.
    Ana cerró los ojos y dijo:
    - Exacto Sara. Y yo solo puedo preguntaros si queréis ir.
    - Sí no hay otro remedio que hacerlo de esta manera yo acepto, además yo dije desde un principio que iría - confirmó Koga.
    - Muy bien pues os espero aquí dentro de una hora - informó Ana.
    - Sois todos unos bobos - esta vez volví a darme la vuelta y me fui.
    Más tarde estuve intentando convencer a Sara para que volviera conmigo pero no me hacía ni caso, ella nunca renunciaría a las razones por las que pensaba ir. Me enojé un poco con ella, así que fui a dar una vuelta yo sola por la base. Mientras paseaba, entré en una habitación en la que había balcones y en uno de ellos estaba asomado Koga. Me acerqué a él y le saludé:
    - Buenas tardes.
    - La primera vez que te oigo hablar educadamente - insinuó Koga molestándome un poco.
    - Oye por cierto, ¿tú como te llamas?, aún no te lo he preguntado.
    - Koga, ya sabes mi nombre así que no vuelvas a llamarme chico - me respondió -. Hay un montón de niños.
    Los balcones estaban situados mirando hacia un patio donde los niños jugaban.
    - Sí, pobrecitos, a todos les espera el mismo destino – comenté yo tristemente.
    - ¿Por qué no lo haces por ellos?, venir conmigo - me preguntó Koga.
    - Ya me gustaría a mí, pero entonces también les haré un favor a los de la “Secta de la Libertad”.
    - Prefieres seguir viviendo, por lo que entendí antes, como una prostituta - me dijo.
    - Claro, soy de esas personas a las que les gusta su trabajo - respondí orgullosa.
    - ¿Pero ese trabajo?
    - Sí ¿qué pasa?
    - Nada, si te gusta supongo que está bien - decía Koga -. Pero lo que de verdad me defrauda de ti, es que no seas capaz de venir conmigo por los niños. Aunque si lo hicieras también le haces el favor a la secta, igualmente deberías pensar que también lo haces por ti, por conseguirte un futuro feliz. Y porque en las raíces de tu odio hacia la secta está la dictadura. Si te fijas ahora tienes tres razones por las cuales deberías ir. Piénsalo bien.
    - Pero yo no quiero morir. Además tengo la sensación de que al final sucederá algo muy malo, sobre todo para mí - dije temerosamente.
    - No puedes saber lo que pasará si antes no lo intentas.
    - Tú también tendrás razones por lo que haces esto ¿no? - me interesaba.
    - Sí, y mi razón principal es para librar a mi familia de la dictadura, también porque mi hermano cree en mi y le dije que lo conseguiría, además quiero que todo el mundo pueda ser libre. También por ti - cuando el dijo esto me sentí tan bien, como si el deseara que fuera feliz, excepto una persona nadie antes había deseado mi felicidad -. Y como ya no sé que hacer para convencerte te diré esto:
    Te prometo que conseguiremos juntos rescatar a la princesa.
    El era el primer chico en toda mi vida que se estaba preocupando por mi, significó mucho para mi todo lo que Koga acababa de decirme.
    - Gracias, pero no sé, tengo tanto miedo a la muerte.
    - No te preocupes por eso. Es más, también te juro que estando conmigo nunca te sucederá nada - me contesto tiernamente Koga.
    Mi corazón comenzó a latir fuertemente, no sé que me sucedía, pero me encontraba tan protegida por él. Cuando oí sus palabras sentí como si hubiera una armadura que me protegiera y nada podía traspasarla. Me sentí muy segura de repente.
    El hizo que por un momento creyera que los dos juntos lo conseguiríamos.
    Yo lo miraba fijamente muy ruborizada hasta que grité y me fui corriendo:
    - ¡Muchas gracias chico, adiós!
    “Lo haré chico, iré contigo a la otra dimensión, por ti, por lo que me has dicho y por Sara”, pensaba yo decididamente mientras que corría por los pasillos.
    Un rato después todos, menos yo, se encontraban de nuevo en la sala de actos. Ana comenzó diciendo:
    - Parece que Danna no viene así que será mejor que os pongáis vosotros tres en camino, Koga, Sara y Luna.
    - ¡De aquí no se va nadie sin mi! - grité en cuanto llegué de pronto a la sala cargada por dos mochilas -. He tardado tanto porque fui por estas mochilas para meter abrigos para todos y algunas cosas más. Sara ya se te olvidaba que en la otra dimensión está el tiempo loco y aunque un día haga mucho calor al otro puede parecer el polo norte.
    Sara corrió hacia mi y de un salto me abrazó con alegría, pero perdimos el equilibrio y caímos las dos al suelo, nos pegamos un buen golpe.
    - ¡Sabía que al final vendrías Danna! - se alegró Sara.
    - ¡Qué daño! - me quejaba yo todavía en el suelo.
    Al momento habló Koga sonriéndome:
    - Me alegro de que vengas con nosotros.
    Yo me levanté del suelo y Sara justo después hizo rápidamente lo mismo, entonces yo les comuniqué a todos:
    - Voy a ir, pero con una condición, quiero llevarme una casa portable.
    - Pero Dana, eso es demasiado - balbuceó Mary -, además no la podréis sacar siempre, la dictadura descubriría enseguida una casa que aparece de repente.
    - La tendré guardada en la canica recipiente - esta canica era un recipiente que podía guardar lo que fuese aunque fuera muy grande -, además se muy bien que tenéis muchas de esas casas. Y claro Mary tú no lo entiendes, como eres una ayudante y no has ido nunca a la otra dimensión no sabes lo que es dormir día tras día en una tienda de campaña.
    Ana, al ver que no paraba de insistir intervino:
    - Vale está bien la tendrás.
    - Y además quiero todo el dinero que me de la gana y mucha ropa. ¡Ah!, y bolitas de ciencia mágica, es un arma secreta muy fuerte que nos vendría muy bien en casos de emergencia.
    Después de que yo dijera todo esto Ana me contestó:
    - Está bien tendrás todo lo que pides.
    Sara y yo nos alegramos y chocamos las manos.
    Entonces la científica cogió del bolsillo de su bata algo parecido a una caja de bombones que abrió, y en ella había muchas canicas de muchos colores, cogió una rosa y otra verde y me las dio. Por su parte el científico sacó una bolsita llena de canicas pero un poco más grandes y todas de color gris que me dio también, así que esta abrió una de las dos mochilas que traía y se lo guardo todo.
    El científico también sacó del bolsillo una especie de móvil, que ellos llamaban comunicador, que entregó a Koga:
    - Toma esto, es muy importante -le informaba el científico -, es con lo único que podrás comunicarte con nosotros.
    - Al final has terminado teniendo más compañía Koga, y aunque Sara y Danna ya no sean igual de ágiles y flexibles, lo compensa su gran fuerza y experiencia - comentó Ana.
    - Te equivocas Ana - respondía yo desafiante -, nosotras seguimos siendo igual de ágiles y flexibles. Recuerda que somos las mejores.
    -Muy bien, ya está todo preparado, ahora escuchadme. Como ya sabrán Sara, Danna y Luna la otra dimensión es algo parecido a un planeta, tan grande cómo la Luna, consta de setecientos cincuenta y una ciudades unas pequeñas y otras más grandes, sus nombres son por el orden en que las construyeron así que van del uno al setecientos cincuenta y uno. Vosotros tendréis que llegar hasta la Cincuenta y Dos que es donde está el castillo en donde se encuentra cautiva la princesa. No podemos dejaros exactamente en la Cincuenta y Dos porque entonces os descubrirían enseguida. Cuando cumpláis vuestra misión allí, os dirigiréis a la ciudad número Uno, que es donde está la fuente. Y en cuanto la destruyáis tendréis que ir hacia el este de las afueras de la ciudad, allí podréis salir de la otra dimensión - en cuanto Ana nos informó de esto último, no sé porque pero empecé a sentir algo mal dentro de mi, una sensación de que me pasaría algo muy malo.
    - Aída, dale al interruptor.
    Cuando Ana le dijo esto, Aída saltó encima de una loza del suelo, de un color distinto a las demás y de repente se abrió una puerta en el aire. Esa era la puerta que los llevaría a la otra dimensión.
    - Ya podéis iros - dijo Mary -, buena suerte.
    - Me ha encantado conocerte Mary, espero poder verte otra vez – se despedía Koga mientras hacía una reverencia.
    - A mi también Koga.
    - Por cierto, ¿qué habéis hecho para que en mi pueblo no descubran que me he ido? - preguntaba Koga un poco inquieto por lo que pudiera pasarle a sus padres.
    - No te preocupes, les hemos enviado un robot sustituto, nadie se dará cuenta de que no estás cuando Mary le respondió esto Koga se quedó más tranquilo y se dispuso a entrar en la otra dimensión, cogió una de las mochilas que yo traía y se acercó a la puerta ínter dimensional, los demás hicimos lo mismo.
    Ana, sus guardaespaldas, Mary y los dos científicos nos desearon buena suerte y entonces Luna y Sara atravesaron la puerta, pero antes de que Koga pudiera cruzarla se dio cuenta de que yo me había quedado enfrente de la puerta parada como si algo me hubiera paralizado. Koga se dio la vuelta y se acercó a mí.
    - ¿Qué te pasa? - me preguntó Koga.
    - No estoy segura, creo que todo esto acabara muy mal - le contesté yo.
    - Te equivocas, todo saldrá bien - cuando me dijo esto, me agarró de la mano y nos dirigimos hacia la puerta. Estaba nerviosa por entrar a la otra dimensión, pero por otra parte sentía la seguridad que tenía Koga y me hacía estar mejor.
    Así que por fin cruzamos al otro lado de la puerta, nos adentrábamos en ese mundo maldito del que muy pocos habían conseguido salir. Aunque yo una vez lo logré, por eso tal vez haya alguna esperanza.


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Notapor viejoverde » 04 May 2007, 16:16

Tá bien
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viejoverde
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ola

Notapor Kagura » 09 May 2007, 17:25

d verdad? gracias :rolf:
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