En los bosques de Cormyr

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En los bosques de Cormyr

Notapor Araziel » 27 Jul 2008, 17:43

Liebre escuchó el largo grito que perturbó el silencio del bosque de Cormyr. Rápidamente colgó su arco en el hombro y amarró su espada al cinto. Se guió fácilmente; cada vez que se acerca al origen del grito escuchaba el jadeo de una mujer, cada vez más rápido. Un pequeño claro se abrió delante del guardabosque y se detuvo de repente. Allí estaba el origen de aquella agonía que llenaba la soledad del bosque, la mujer descansaba apoyando su espalda en una roca alargada que gobernaba aquel claro. Le brillaba la cara a causa del sudor y su pelo castaño y desliñado caía sobre sus hombros. Su vestido de terciopelo verde estaba manchado, a la altura del hombro, por el rojo de la sangre. Sus piernas estaban abiertas de par en par con el vestido remangado hasta la cintura, iba a dar a luz. La dama al ver al guardabosque pidió ayuda.

- No puedo entrar, ese claro está restringido a la Gran Madre.- contesto de forma inmediata al ver la piedra erguida donde se apoyaba la mujer, donde la rosa roja estaba tallada rodeada por la corona de espigas, era un lugar sagrado para muchos, incluso para la gente que no creía en Khaunthea.

- Por favor.- dijo la mujer entre alaridos.- Venían a por mi hijo…no deje que él muera . No quieren que nazca. Me han intentado matar, por favor que mi hijo no muera…- repitió de forma triste, albergando cada vez menos esperanzas para su hijo.

El viejo guardabosque murmuró algo entre dientes, se mordió el labio y asistió a la mujer como pudo, atravesando aquel claro. En una hora, el llanto de un niño se escucho en el bosque del reino de Cormyr. Liebre cortó el cordón umbilical con su espada y colocó al niño entre los brazos de la madre. Ésta lo acunó entre lágrimas, esbozando un breve sonrisa de triunfo, como si la muerte ya no le importase nada.

- Se llama Gheebill.- dijo con la voz entrecortada.- Cuídalo, no lo lleves a la ciudad lo están buscando para matarlo.- dijo la dama que con sus últimas fuerzas; tomó un medallón que colgaba del cuello y se lo dio al guardabosque para, finalmente, morir con una sonrisa de satisfacción.

Después de enterrar a la dama sin nombre, tomó al niño y lo llevó a la caseta en el bosque donde lo cuidaría durante le resto de su vida. Fue a la ciudad donde compró una cabra para dar leche al niño, allí corría el rumor de que la hija de una de las casa nobles mas importante de Cormyr había desaparecido y el viejo guardabosque empezó a hacerse una idea de quien podía ser el hijo al que cuidaba.

13 años despues

Comadreja, que era el nombre que Liebre le había dado crío, correteaba por el bosque mientras acompañaba a su mentor por el bosque. Trepaba de árbol en árbol, saltaba de roca en roca. Liebre reía y decía que él tenía la culpa que el niño pareciera una cabra por darle tanta leche de ese animal. De repente comadreja se quedó en silencio y empezó a correr; Liebre le gritó que se detuviera pero no le hizo caso y tuvo que seguir al chaval. Vio al niño detenido delante de una loba muerta por una herida en la garganta y una cría amamantándose del difunto animal.

- Habrá muerto defendiendo a su cría.- dijo el viejo guardabosque mientras desenfundaba su viejo puñal de caza.- No podrá criarse sola.

-¡No!- dijo el niño cogiendo el brazo del guardabosque.- No lo mates, ¡yo lo cuidaré! Le daré leche de la cabra y le daré de comer.

El viejo guardabosque recordó cuando tomó a comadreja entre sus brazos y se lo llevo a su cabaña.

- Está bien.- dijo refunfuñando mientras metía el puñal en su funda.- Pero tú serás quien cuide de él, ¿entendido?- dijo amenazante al niño y éste asintió en silencio con el lobezno entre sus brazos.

El niño tomó al lobezno entre sus brazos, era de pelaje blanco como la nieve y lo acunó como si de un bebe se tratase mirándole por primera vez a los ojos. Eran rojos, tan rojos como la sangre, fue eso lo primero que paso por la cabeza de Gheebrill y aunque aun era un cachorro denotaban una gran inteligencia.
Liebre se acercó y se fijó también en los ojos del animal, pero para el no era rojos como la sangre, sino rojos como la rosa de Khaunthea; después miró el niño de nuevo. Dio una palmada al joven en la espalda y le ordenó que fuese a la cabaña, quedando solo en el bosque, miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba cerca del claro donde nació el muchacho y al pensarlo un escalofrió le recorrió la espalda y al instante un elfo druida de la Gran Madre se acercó hacia donde el estaba, era un viejo conocido.

- Muchas coincidencias ocurren con tu pupilo, ¿No crees?-comento mientras se acercaba a Liebre.
- Demasiadas…- dejo escapar como un suspiro mientras miraba a Idrill.- ¿Crees que será uno de los vuestro?

El elfo asintió en silencio mientras observó por donde se había marchado el joven, como si sus ojos vieran algo más en aquel niño, como si intentase desvelar su futuro.


4 años despues
Era un día lluvioso. Los forestales y druidas del bosque estaban en la cabaña de Liebre, rodeaban la cama donde el anciano guardabosque yacía, respirando con mucha dificultad. Comadreja ya tenía 17 años y agarraba de la mano a su viejo tutor. Sus ojos negros brillaban, las lágrimas corrían por sus mejillas.

- Comadreja…-dijo el viejo.- Recuerda lo mas importante para vivir en el bosque..- lo estornudos le interrumpieron. - recuerda…

- No hagas nada de lo que te arrepientas, en el silencio del bosque una mala acción hiere más que la espada.- dijeron Comadreja y Liebre al unísono.- El miedo…hiere mas que las espada.- terminaron de recitar.

El viejo guardabosque ya le había enseñado todo lo que sabía, el joven aprendió a cazar, seguir el rastro de cualquiera que pasara en el bosque pero según su viejo maestro todo eso no valía para nada si la conciencia no estaba tranquila. Era la norma más importante y la repetía de forma constante.


Al cabo de las horas el viejo murió y Fantasma, que así se llamaba el lobo por su pelaje blanco y su andar silencioso, comenzó aullar sin parar en toda la noche. El joven estaba sentado al lado del lobo, su rostro estaba hundido entre la rodillas que sus brazos recogían apretándolas contra el pecho. Cuando escuchó los pasos de alguien alzó el rostro y vio a Idrill alzado delante de él. Había dado la bendición a su tutor

- Lo siento.- le dijo mientras, posaba la mano en el cabello del joven.
- Todo el bosque lo siente.- dijo de forma enigmática y elfo entorno los ojos en el joven
- A que te refieres
- No lo sé, solo siento que el bosque se estremece.- dijo mientras lo miraba a los ojos.- No oyes el llanto que proviene del este

El elfo en ese momento cerró los ojos y escuchó el lloro de una mujer, y como decía venía del este…procedía del Altar de Khaunthea. Volvió abrir los ojos y miró al joven. No podía creer que escuchara el joven antes la voz de la Gran Madre que él.

- Escucha la voz de la Gran Madre y solo unos pocos puede hacer esto…

Y en esa fue la primera lección que recibió de su nuevo maestro y al cual seguiría durante algunos unos años. Aprendió a escuchar la voz del bosque y a recibir sus bendiciones, le instruyó en el uso del arma ritual, la guadaña. Aprendío junto a él, hasta que llego el momento que tuvo que separarse de su maestro e iniciar el peregrinaje que los que entraba en la orden de Khaunthea debían tomar, un viaje que deberían iniciar solos y sin la tutela de nadie. Por lo que él, Comadreja, tuvo que dejar el bosque donde se crío y tomó un barco en el puerto de Sembia, no lo importaba el rumbo solo tenía que viajar según los preceptos de la Gran Madre.



OFF: Bueno, espero que deis vuestra opinion y si os gustas, seguire escribiendo la aventura de Comadreja

OFF2: Si, a todos los amantes de Cancion de hielo y fuego reconoceries a fantasma, lo siento pero me encanta ese chucho
Vuelve el ángel de fuego
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Araziel
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