El otro lugar lejano al nuestro

Versión para adultos de Historias y Fanfics. Escribe aquí las historias que por su contenido no sean aptas para todos los públicos. Exclusivamente mayores de 18 años.

Notapor Himkladiel » 18 Nov 2005, 12:54

Capítulo 16.
El Bosque Sagrado.

Caminaron durante un par de días por sendas ocultas. Casi todo el tiempo, Mia fue a hombros de Killion. Andaban a paso ligero y pararon a descansar sólo unos minutos. Apenas intercambiaron palabras durante todo el camino. Shira estaba contrariada, deseaba con todas sus fuerzas recibir una señal de cariño de Killion, pero no la recibió, ni una sola palabra. Ella se limitaba a caminar tras él, en silencio y sumisa. Al final, sólo era la venganza contra Darknor la que marcaba sus pasos.

- Debemos penetrar en el bosque. - Aclaró Killion cuando llegaron a un punto en el camino en el que había una piedra azul junto a un árbol de aquel inmenso bosque. Habían caminado junto a él, por el camino, pero ahora habían llegado a la señal. Esa piedra azul indicaba que tenían que entrar en él.

- ¿Qué lugar es éste Killion?

- El Bosque Sagrado. Sólo necesitas saber una cosa para entrar en él. Pase lo que pase, no tengas miedo, no te asustes. Camina a mi lado y siempre mirando al frente. - Shira se situó a su lado y le cogió la mano. Killion la miró, pero sin sentimiento alguno. Mia seguía en los hombros de Killion y ahí iba a permanecer durante todo el camino. Killion y Shira comenzaron a andar a la vez y entraron el el Bosque. Un lugar sombrío, los árboles parecían tener vida propia y se veían ojos de distintos colores que los acechaban. Shira se agarró del brazo de Killion, aproximándose más a él, una sensación de escalofrío le recorría por su cuerpo en ese lugar. Empezaron a sentir frío. Los rayos del sol apenas penetraban por entre las frondosas copas de los altos árboles. Mia observaba cómo salía vaho de su boca cada vez que respiraba. Sus pasos crujían con las hojas caídas de los árboles y con las raíces que sobresalían de algunos árboles. De vez en cuando oían extraños ruidos, parecían aullidos, pero sonaba más tenebroso. A veces, tenían que apartar ramas que les impedían el paso. Shira sintió una presencia tras ellos.

- Killion...

- No te vuelvas Shira, sigue adelante. - Killion también había notado esa presencia, había intentado concentrarse y mirar en su interior, pero no había podido, no veía nada, quizás porque no lo tenía enfrente suya. Se limitaron a seguir adelante, pero cada vez notaban más cerca esa presencia. La respiración de Shira se agitó y cada vez agarraba más fuerte el brazo de Killion.

- ¿Quién osa entrar en mi Bosque? - Les susurró la presencia justo detrás de ellos. Era una voz dulce y delicada, embriagadora.

- No respondas Shira, y no te gires. - Shira notó que unas manos frías rozaban su cara. Después fue Killion quien notó la misma sensación. Entonces notó cómo le quitaban a Mia de los hombros. Finalmente, se giró, ya le daba igual que el Bosque se volviera contra él, pero no podía dejar que se llevaran a Mia. Se volvió y lo que vio, le dejó paralizado. Shira se volvió también y su rostro se volvió contradictorio.
Mia flotaba en el aire, divertida. Killion se acercó a ella para cogerla, pero entonces la presencia habló:

- Killion, qué prisa te has dado... - exclamó.

- ¿Sky? - preguntó Killion asombrado. Shira se limitaba a observar. La presencia se volvió corpórea. Una bella mujer, rubia, con los ojos verdes, grandes, una bonita sonrisa y toda vestida de blanco inmaculado y brillante. Llevaba una diadema de flores, también blancas, en su cabellera larga, y toda ella destacaba en aquel sombrío lugar. Sujetaba a Mia en los brazos. - Una esposa e hija... y no me habías dicho nada. - Killion se aproximó a ella.

- Sky, no es mi hija y ella, no es mi esposa. - Cogió a Mia de los brazos de Sky y la dejó en el suelo. Abrazó con un largo abrazo a Sky. Shira se sonrojó y agachó la mirada.

- Shira, a ella veníamos buscando. Es una hechicera, es la única a parte de mí, que puede proteger a Mia. Sky, ella es Shira, nos acompaña en este viaje. Y la pequeña, es Mia, es Ella. - Killion hizo hincapié en la palabra Ella y Sky lo comprendió, abrió los ojos y sonrió.

- Estaréis cansados. Vamos, mi casa no está lejos y está a salvo de cualquier peligro. - Killion cogió de la mano a Mia y caminó al lado de Sky. Shira, sola, iba tras ellos.
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Notapor Javi » 18 Nov 2005, 15:35

Capítulo 17
Combate en la noche

Rayac continuaba su fatigable marcha, atrevesando valle y montañas, a lomos de su corcel oscuro. Atravesando los yermos campos de Falhion, verdes,bellos y llanos. El demonio corría a la velocidad del viento atosigando su montura, no debía perder tiempo.

Llegó la noche, e hizo descansar al pobre animal . Junto a un riachuelo montó el campamento y comenzó a devorar unos pequeños Lúmenes que cazó en su travesía.
Comenzó a palparse la zona del ojo, ni por medios mágicos, ni por regeneración típica de los demonios, su herida curó.Su rabia estaba controlada, un buen cazador tiene que ser cauto , calculador y en el momento decisivo... matar.
La noche estaba tranquila, sólo rota por algún cántico de algún animal de los alrededores,y Rayac sonrió por escuchar aquellos sonidos de tal forma que llegaban a tranquilizarle, la melodía de la noche tan sensual y enigmática. Miró a la luna y le envió un guiño, y aunque parezca extraño unos ojos negros surgieron de ella. Extrañado Rayac sutilmente comenzó a contemplarlo.

En una sala oscura, Melkor jugueteando con sus huesudas manos miraba aquel extraño demonio con su bola de cristal, una rabia anidada en su interior fue lo que hizó captar su antención. Sonrió para sí mismo, quería comprobar de que pasta estaba hecho aquella criatura. Canturreó un cántigo por lo bajo, preparando un portal para enviar al adversario que se enfrentaría con él. Era una prueba, para poner en práctica a su hijo y a la vez, si ése demonio serviría para sus propósitos.


Rayac pensó en hechicería rápidamente y como alguien que notase el peligro, se dirigió hacia su corcel dispuesto a marchar. Un rayo impactó de golpe contra el terreno, cosa que evadió rápidamente.
La explosión fue tremenda y nuestro personaje se cubrió la cara para protegerse los ojos.
Arrodillado, una criatura de armadura oscura e imponente apareció arrodillado delante de él. Se irguió delante suya, y en su mano empuñaba una espada con una energía tenebrosa. Rayac notó el mal rápidamente, y esa espada la conocía bien, La espada oscura.
Conhor dió un paso enfrente y sus ojos de golpe se iluminaron, mientras Rayac lentamente desenvainó la espada situada a sus espaldas. Conhor corrió hacia su adversario enviándole un mandoble, pero éste lo paro en seco, aunque los golpes no cesaron, uno tras otro. Se escuchaba el sonido estridente de ambas espadas al chocar.
El guerrero oscuro, invocó la fuerza de la espada, y al chocar de nuevo ambas, de tal poder hizo que el filo de Rayac se fundiera. La tiró al suelo antes que le abrasara la mano.
La rabia de la espada oscura volvió a surgir en otro golpe pero no dió en su objetivo porque saltó por encima de él. Al chocar contra el terreno creó una grieta de magnitudes inmensas. El demonio continuando en el aire, comenzó a lanzar sus dagas que salían como proyectiles, el choque provocó una gran explosión. Ya llegado al suelo, se puso de nuevo en posición defensiva y pronto recordó quien era el guerrero, Conhor hijo de Darknor, y aunque parezca mentira, no le extrañó verlo vivo de nuevo.
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Notapor Himkladiel » 21 Nov 2005, 22:39

Capítulo 18.
Sombras en la noche.

- Habéis llegado justo a tiempo, queda menos de media hora para la caída del sol y deambular en la oscuridad de la noche por este Bosque, puede ser peligroso. - Les decía Sky mientras los guiaba por el Bosque hasta su pequeña casa. Estaba situada entre dos árboles, estaba hecha completamente de piedra, paredes y tejado. La puerta era de madera y crujía al abrirla o cerrarla. Una sola ventana en cada pared. Por la chimenea salía humo y nada más abrir la puerta pudieron percibir un sabroso olor. - Estaba cocinando la cena. Es un guiso especial, repone fuerzas y perduran un par de días. Lo hice especialmente para vosotros. - Los visitante se encontraron con una sola estancia, donde se entremezclaban cocina y dormitorio. Una mesa en el centro, junto al fuego, con cuatro sillas, y en un rincón de la sala, una cama. Un pequeño armario había junto a ella, un baúl a sus pies y una mesa llena de frascos de cristal y extraños objetos.

- ¿Sabías que veníamos? - Le preguntó Killion. Shira permanecía callada a un lado de la estancia.

- Claro que lo sabía, ignorante semidemonio.- Le dijo bromeando. Se acercó al caldero que había sobre el fuego y le dio un par de vueltas a la mezcla con una larga cuchara de palo. - Poneos cómodos, esto estará enseguida. - Killion se acomodó enseguida en una silla. Mia se sentó a su lado, pero instantes después se puso en pie y se dirigió a Shira. La tomó de la mano y la guió hasta su asiento, al lado de Killion, y ella se sentó justo enfrente de Killion y le sonrió. Sky repartió el guiso en cuatro cuencos de madera y dio uno a cada uno de sus invitados. Se sentó al lado de Mia y le dio un cariñoso codazo. - Comételo todo, ¿de acuerdo? - Mia asintió con la cabeza y cogió su cuchara para empezar a comer. Mientras cenaban, Killion puso al día a Sky de lo que había sucedido. Ella no se sorprendió, tenía conocimiento de algo, pero no sabía la historia completa. Mia incluía detalles de vez en cuando, pero Shira permaneció callada durante toda la cena, a decir verdad, permanecía callada desde que se encontraron con Sky.

Terminaron de cenar. Sky se puso en pie y los demás la imitaron.

- Aquí sólo tengo una cama, pero puedo montaros una tienda de campaña en el exterior. Mia puede dormir aquí conmigo, y vosotros dos fuera, a no ser que tengáis alguna clase de impedimento. - Shira iba a decir algo, pero Killion se adelantó.

- No, ninguno. Estaremos bien fuera. Pero no te molestes, yo mismo monto la tienda. - Salió fuera y tras él, Shira. Observó cómo Killion montaba la tienda en un momento.

- Killion, ¿quién es Sky? - Preguntó Shira, no convencida de quererlo saber.

- Es sólo una vieja amiga. - Contestó con aspereza mientras terminaba de arreglar el improvisado campamento.

- ¿Sólo una amiga? ¿O algo más?

- Shira, no me vengas ahora con un ataque de celos. - Dijo girándose hacia ella mientras se aproximaba.- Me ayudó una vez, y creo que ahora lo hará también.

- Ya, pe... - Shira no pudo seguir hablando. Killion la había cogido por los hombros y la había acercado a él, dándole un largo beso. Continuó besándole el cuello y los hombros apartando la capa y la túnica que llevaba la semielfa. Ella acariciaba su pelo y lo abrazaba. De un salto, rodeó la cintura de Killion con sus piernas y éste entró en la tienda sin dejar de besarla. Ávidos de deseo, se quitaron sus ropajes y empezaron a besarse cada centímetro de su piel. Shira se sentó sobre Killion, con sus manos apoyadas en el pecho de él y empezó a moverse con unos rítmicos y acompasados movimientos; ambos producían silenciosos gemidos de placer, respirando entrecortadamente. Finalmente, acabaron dormidos, uno junto al otro, abrazados.

- ¡Killion! - Sky irrumpió bruscamente en la tienda. - Debéis prepararos. - Killion y Shira despertaron tranquilamente. Vieron como afuera el alba comenzaba a traer luz. - Algo se aproxima por el Bosque. Rápido, vestíos y venid a casa. - Sin decir palabra alguna, Killion y Shira se vistieron y se profesaban tímidas miradas. Shira se preparaba para salir de la tienda, cuando Killion le tocó en el hombre. Ella se giró y él sólo se limitó a abrazarla. Se dirigieron a la casa, donde los esperaban Mia y Sky. - Acercaos, mirad aquí. - Les dijo la hechicera indicando que miraran en uno de los cuencos de madera que había llenado con un líquido de un extraño color rojizo. Shira y Killion se inclinaron para mirar en él. Dos enormes sombras, indistinguibles, caminaban por el Bosque. - Vienen hacia aquí. Debemos prepararnos para luchar.
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Notapor Javi » 22 Nov 2005, 00:52

Capítulo 19
Amenaza


Las sombras poca a poco se acercaban. En un principio se detuvieron. Entre árboles apenas se filtraba luz, pero entre algunas ramas, ténue, si que esclarecía algo, una gabardina con una larga capa oscura, y unos ojos oscuros. De cuerpo delgado, se movía de forma grácil. A sus espaldas, algo caminaba estrepitosamente. Cada paso un sonido metálico, un gran mastodonte con una armadura. Rayac y Conhor entraron en escena.
Killion notó un escalofrío en su columna. La armadura, notaba, que estaba hecha de energía maligna, como si la magia se fusionase en ese enemigo, y el otro,Rayac, no esperaba que hubiese sobrevivido al combate.
Shira miraba, sin comprender quienes eran, eso sí, como guerrera sabía cuando intuir el peligro y poco a poco, desenvainó la espada. Al unísono, el guerrero de la armadura, hizo el mismo gesto.
Rápidamente, de las dos sombras, silbaron unos proyectiles hacia el semidemonio y la semielfa, y aprovechando la cobertura de los árboles, se cubrieron. Killion se asomó, y Rayac ya no estaba en su lugar, pero en cambio Conhor vino corriendo hacia ellos. La espada negro les atacó a ambos, partiendo en dos los árboles que les resguardaban. Shira saltó hacia arriba evadiéndolo, y Killio rodó por el suelo haciendo la misma acción. El semidemonio, giró sobre sí mismo, e impactó una patada mortal. La armadura salió proyectando hacia atrá por la bruta fuerza, dejando un rastro con la mole de su cuerpo.
Shira, una vez en tierra, sus sentido élfico notaron alguien agazapado en unos matorrales. Con precisión, atacó de un golpe en vertical hacia abajo, pero su presa rodó sobre sí mismo. Rayac reaccionando al ataque, desenfundó dos de sus dagas y la atacó realizando dos golpes. Shira paraba los ataque con precisión, pero le llamó la atención la fuerza del demonio por la forma que sujetaba las dagas y no se les escapaba para nada.
Rayac rió y la contempló:

-Vaya eres hermosa elfo, en serio tú y yo podríamos ser buenos amigos- dijo de forma burlona, y sin ésta se diese cuenta, volvió a desaparecer delante de sus narices.

Sin dar ni un minuto de respiro, una energía salió proyectada hacia Shira. Shira usando sus mejores reflejos dió un salto hacia atrás evitándolo. La energía seguía sin un punto fijo. Killion, al darse cuenta que se dirigía hacia la cabaña, se interpuso en la trayectoria, y con fuerza, intentó pararlo, extendiendo sus manos. Sus brazos se tensaban ante aquella fuerza, y sus venas parecían explotar de un momento a otro. Mordió con rabia, dolorido por todo aquello. Sus manos se abrasaban como si del mismo fuego del Adverno se tratara, pero él nunca cedería. De pronto se notó más liviano, aquello le parecía una tontería, y sin esfuerzo desvió el proyectíl hacia los cielos. La marca hizo acto de presencia, otra vez sin control.
Rayac, haciendo lo que mejor sabía hacer, esperó a que todo se tranquilizara. Shira, en posición atacante, se aferró a su espada y miró con seriedad hacia el guerrero oscuro, no sería tan fácil de eliminar, a no ser que ellos perecieran en el intento, y a parte sintió miedo, el Poder de Killion se manifestó, aquella Fuerza que lo hacía casi invencible.
Sonrió el semidemonio, desafiante hacia su oscuro enemigo, paso a paso, seguro de sí mismo, pero si hubiese prestado atención a sus nuevos poderes, notaría la presencia que aparecía por detrás, que rápidamente se agarró a su cuello y comenzó a chuparle la sangre, Rayac se quería hacer con el poder.
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Notapor Himkladiel » 23 Nov 2005, 01:37

Capítulo 20.
Miedo.

Killion se desvaneció y cayó al suelo. La marca de su frente dejó de brillar. Al contrario, Rayac se sentía más poderoso que nunca. Alzó los brazos y mirando al cielo con la sangre de Killion gotéandole por la barbilla, lanzó un gran grito de triunfo. Shira no daba crédito a lo que veía, dejó caer su espada al suelo y comenzó a llorar desgarradoramente.

- ¡Nooo! ¡Killion! - Gritaba mientras corría hacia él. Antes de llegar a él, algo se interpuso ante ella. El Caballero Oscuro la había detenido en su camino y la punta de su espada sobresalía por la espalda de Shira. Comenzó a salir sangre por la boca de la semielfa mientras su cuerpo se desplomaba al suelo. Y allí quedaron los dos, Killion y Shira tendidos sobre el húmedo suelo de aquel frío bosque. Conhor y Rayac reían a carcajadas. En ese mismo instante, el suelo comenzó a temblar. Parecía como que los árboles se movían. El cielo se nubló. Y apareció ella, la hechicera, Sky. Ataviada con su túnica y capa blancas, con la mirada hacia el suelo, y las manos unidas delante de su cuerpo. Un haz de luz la rodeaba. Conhor y Rayac la miraban desorientados. El caballero oscuro se crujió los dedos y tomó la empuñadura de su espada. Rayac se relamía la sangre de Killion de entre sus dientes. Sky no andaba, levitaba, sus pies apenas rozaban el suelo. Paró frente a ellos y les miró. Los ojos completamente negros y comenzó a susurrar algo a la vez que iba elevando sus manos al cielo. Las nubes se amontonaban y se preparaban para descargar una tormenta. Conhor se acercaba lentamente a Sky espada en mano. Pero antes de que pudiera hacer nada, un rayo cayó al suelo, con tal ímpetu que ambos seres oscuros cayeron hacia atrás como si algo los hubiera golpeado. Quedaron aturdidos apenas unos minutos, durante los cuales, Sky gritó a la pequeña Mia que ahora era su momento. Mia apareció por entre los matorrales, corriendo con sus cortas piernas y se puso al lado de los cuerpos yacentes de Shira y Killion. Colocó una mano sobre el cuerpo del semidemonio y la otra sobre el cuerpo de la semielfa. Cerró los ojos y comenzó a manifestarse su fuente de poder. Como en ocasiones anteriores, el halo de luz blanca comenzó a crecer hasta que los rodeó a los tres. Conhor se puso en pie antes que Rayac y con gran velocidad corrió hacia la niña. Al llegar al halo de luz, chocó contra él. Se había formado un campo de fuerza impenetrable. Rayac reaccionó e invocó la fuerza que le había quitado a Killion, la señal se mostró en su frente. Corrió hacia la luz, pero corrió la misma suerte que su compañero. Ambos se miraban contrariados. En ese preciso instante, miraron atónitos ante ellos. Observaron cómo Killion se levantaba lentamente y se crujía el cuello con un movimiento seco. Miró hacia los dos atacantes y avanzó lentamente hasta que cruzó el halo de luz, dejando dentro a Mia que ahora colocaba sus dos manos sobre Shira.

Sky se acercó al caballero oscuro y con un rápido movimiento, le quitó la espada. La cogió con sus dos manos y con un rápido y certero movimiento la clavó en el estómago de Conhor. El caballero negro se estremeció, avanzó dos pasos hacia atrás, observando su espada clavada en él. Agarró la empuñadura y se la sacó. Ni una gota de sangre se divisaba en la hoja de la espada.

Mientras tanto, Killion había cogido por el cuello a Rayac, que intentaba desesperadamente librarse de él. La fuerza de Killion había crecido enormemente. Cada vez apretaba más la mano y las venas de Rayac se hinchaban cada vez más. Killion lo elevaba del suelo, apretaba sus dientes y sacaba toda su rabia. Rayac se desvaneció en lo alto. Killion lo soltó y una vez que estaba en el suelo, sin respirar, el semidemonio con un duro golpe, clavó su mano en el pecho de Rayac y le arrancó el corazón. La imagen era totalmente desgarradora, Killion mantenía en alto su ensangrentado brazo, sujetando el corazón de Rayac.

Sky seguía luchando contra el caballero oscuro, hasta que observaron a Killion arrancar el corazón de Rayac. Ahí acabó su lucha. Un gesto de terror apareció en el rostro del caballero oscuro, que rápidamente se desvaneció y desapareció. Entonces Sky dio paso al sol. Las nubes se retiraron y el cielo volvía a brillar azul. Se acercó a Killion.

- Deja eso. Ya se ha acabado. Por el momento. - Suspiró. Killion soltó el corazón, respiraba agitadamente. Y recordó. Recordó a Shira. Shira... Se giró y vio cómo Mia seguía todavía a su lado. Se acercó a ellas y tomó a Shira en brazos.

- Sky, tienes que hacer algo... - Y sin poderlo evitar, una lágrima resbaló por su rostro.
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Notapor Javi » 23 Nov 2005, 21:14

Capítulo 21
Su vida corre peligro

Extendida en la cama, Shira parece una dulce aparición con los ojos cerrados, con sus brazo bellos apoyados en cruz sobre su pecho, la semielfo más bella que Killion contempló jamás. Ninguna lágrima caía por la comisura de su cara, permanecía con elmisma temple. Los demonios no secretaban lágrimas, aunque sentían, y eso es lo que a él sucedía.
La muchacha de cabellos rubios, Sky posó ambas manos en Shira. Cerró los ojos concentrándose. Mia, posada a los pies de la Elfa, comenzó a sollozar, podría tener un increíble poder pero seguía siendo una niña.
Sobresaltada, Sky se apartó rápidamente del cuerpo de Shira, y comenzó a medio tambalearse. Killion la cogió antes de caer, preocupado.

-¿Qué es lo que sucede Sky?

-La espada que le han clavado, su poder sigue ahí dentro. Algo está creciendo en su interior- la hechicera se apoyó finalmente. Posó sus grandes ojos verdes sobre él ,una mirada seria- Sinó hacemos nada, no sólo perdemos a Shira sinó el poder de la espada se apoderaría de ella y todocuanto hayamos hecho será en vano.

-Si algo puedo hacer, lo haré- dijo muy convencido, y posó su mirada en Shira. No podía perderla, eran como almas gemelas, mejores amigos, amantes.

Sky se aportó por unos instantes y apoyó su mano rascándose la nariz a forma de pensar, y dijo finalmente:

-Una oportunidad si que tenemos. Puedo abrir un canal hacia su mente, pero tendrás que entrar- bajó su mano y volvió a posar su mirada- Uniré vuestras mentes y tendrás que detener la amenaza, incluso si con ello conlleva utiizar el poder del Dragón.

Killion se giró bruscamente. Propinó un puñetazo a una de las paredes de la casa, provocando un sonoro golpe y creando un agujero con la forma de su mano. Mia se sobresaltó por el sonido y se encogió un poco, como con miedo. Sky continuaba posando su mirada en él.

-No puedo usar el poder del Dragón, en ella no- dijo con rabia- Aunque pueda detener la amenaza, el poder mío podría influenciarla, no sé que podría pasar, además, quiere vengarse de Darknor por cuyas venas también corre el poder del Dragón. Y pretendes- se giró hacia Sky- Que aquello que teme, se quede registrado en su mente, avivaría más su temor, me odiaría. Odio esta señal desde el día que me la llegó a poner Darknor.

-Te equivocas, lo único que hizo fue despertarte tu poder oculto, pero vió que no pudo controlarlo, y por lo que parece tu tampoco, pero siempre aflora cuando más lo necesitas. Eres descendiente del Dios Dragón, su legado se ha transmitido de generación en generación. Yo nací con la magia y siento un gran poder en tí- Sky miró hacia la semielfa- Mírala, agoniza. Tú decides Killion, salvarla o dejar que se muera.

Más convencido contestó:

-De acuerdo, lo haré hermana.
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Notapor Himkladiel » 24 Nov 2005, 01:12

Capítulo 22.
Cambios.

Sky indicó a Killion que se recostase al lado de Shira. Éste rozó el cuerpo de la semielfa con su brazo y notó que estaba fría. Cerró los ojos tal y como le iba indicando Sky. Ella se situó en la cabecera de la cama, tras sus cabezas, y colocó sus manos sobre las frentes de Killion y Shira. Obligó a Mia a que permaneciese sentada en una silla, al otro lado de la estancia, tranquila y en silencio. Sky cerró los ojos y se concentró. Ahí comenzó el trance.

Killion sintió que un escalofrío recorría todo su cuerpo, que comenzó por los pies y le llegó hasta las sienes. Vio una luz, azulada, y al fondo una silueta. La reconoció perfectamente, era Shira. Se fue acercando poco a poco a ella y vio como le sonreía y le tendía una mano. Killion esbozó una pequeña sonrisa y se acercó a ella. Faltaban pocos metros para alcanzar su mano cuando una borrosa imagen negra se interpuso entre ellos. El semblante de Shira cambió, estaba asustada y reclamaba con la mirada la ayuda de Killion.

Mia observaba desde lejos cómo los dos cuerpos permanecían quietos sobre la cama. Sólo veía gestos contrapuestos en el rostro de Killion, primero una sonrisa, ahora un gesto de terror. Mia estaba asustada y sollozaba sintiéndose una pequeña niña indefensa que no podía hacer nada. El rostro de Shira permanecía imperturbable.

Entonces Killion recordó las palabras de Sky e invocó el poder del Dragón. La marca comenzó a manifestarse en su frente y su fuerza fue creciendo. La imagen negra permanecía entre ellos. Sin hacer nada. Al observar la marca de Darknor, penetró en el cuerpo de Shira y se alojó en él. Killion veía a Shira, pero mirándola a los ojos pudo ver que no era ella. Sólo era su apariencia. Tenía que luchar contra ella. Se dirigió veloz hacia el cuerpo que tenía en frente y comenzó a darle puñetazos sobre el estómago, haciéndole retroceder.

La pequeña Mia se asustó al ver el cuerpo de Shira temblar exageradamente.

Killion no daba oportunidad a que su rival luchase contra él. Primero fueron los puñetazos en el estómago, las patadas en las piernas, y una vez que consiguió tumbarlo en el suelo, comenzó a darle todo tipo de golpes brutales, no se detuvo en ningún momento, hasta que vio como la imagen negra salía del cuerpo de Shira. Paró en seco, respiraba agitadamente y mirando esa sombra, gritó fuertemente y extendió sus brazos hasta la sombra, expulsándola por completo del cuerpo de Shira.

Mia se precipitó a ponerse detrás de la silla cuando vio salir del cuerpo de Shira esa sombra negra que ahora flotaba en el aire. Sky apartó las manos de la frente de los dos moribundos y Killion despertó súbitamente, viendo cómo flotaba sobre su cabeza la misma imagen negra que había visto en la mente de Shira. Sky elevó las manos al cielo y con unas susurrantes palabras, la imagen desapareció.

- ¿Se ha acabado? - Preguntó Killion mirando todavía hacia el techo de la casa.

- No, sólo la he mandado a su lugar de origen. La amenaza sigue latente.

Killion se giró entonces a mirar a Shira y se le desgarró el corazón al ver el estado de ésta.

- Eso... esas heridas... se las he hecho yo... - Dijo con la voz entrecortada viendo todas las magulladuras, moratones y heridas que le había provocado con sus golpes. Sintió cómo se le desgarraba el corazón al comprobar que era una amenaza para la mujer a la que amaba.

- Ésas heridas sanarán, Killion. - Le dijo dulcemente Sky.

Shira despertó entrecortadamente, sintiéndose dolorida. Cuando abrió los ojos y vio el rostro de Killion, se acurrucó en una esquina de la cama, asustada, apartándose de él. Todo había cambiado, Shira temía a Killion. Temía la fuerza, el poder que se ocultaba en él.
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Notapor Javi » 24 Nov 2005, 21:09

Capítulo 23
Power

Killion abandona la casa, perdiéndose por el bosque. Se alejó lo bastante, saltando de árbol en árbol hasta encontrar los lindes del bosque. Se sentía triste y se odiaba a sí mismo. El poder estaba en él, y según Sky era parte de él, como un corazón, su sangre... era una parte más Siempre se había escudado detrás de los cuidados de Mia, protegiéndola y sabiendo su secreto, pero ahora más temía por él, por lo que podría suceder si se descontrolase. Se daba cuenta, que poco a poco, la Señal aparecía más habitualmente, e incluso las últimas veces que apareció notó un pequeño atisbo, como si en fracción de segundo la hubiese controlado, pero perdió rápido ese sentimiento.
¿Acaso Dragón, el dios, esperaba algo de él? ¿Qué esperaba de sus descendientes? ¿Su alineación es hacia el mal, neutral o para el bien, será la balanza o el destructor? Todas esas preguntas le asaltaron a la mente.
Una montaña, de unos 800 metros se alzaba delante de él. Sin complicación llegó a la cima. Las vistas eran hermosas, todos los árboles parecían abrazarse creando un manto irradiante, el más misterioso de los bosques, era demasiado enorme. Con la lejanía parecía perderse. El Bosque Sagrado. Un bosque cuya edad era tan antigua como los años de la creación.
Killion se sentó en tierra con las piernas cruzadas y cerró los ojos. Si quería ganarse la confianza de Shira, debía controlar el Dragón. Si quería proteger a Mia, debia controlar el poder. Si toda ésta travesía llega a buen cauce, lo habrá controlado.
Cerró los ojos y se proyectó hacia otra dimension, haciendo viajar su mente. En un plano astral, donde todo no siempre parecía ser lo que parecía. Se encontraba encima de un terreno rocoso agrietado, y en los cielos el universo. Delante de él, estaba una sombra musculada, alta. Unos ojos rojos amenazantes sobresalía de la forma.
Killion se concentró y apareció la marca en su frente. Al aparecer dió una sacudida de energía azulada, transformando la escena en un cielo azul. Ambos se encontraban apoyados en unas nubes.
La sombra saltó hacia Killion, y proyectó un potente puñetazo hacia él. El demonio paró el golpe con su antebrazo, se agachó y comenzó a usar su pierna derecha, atacando piernas , cintura y cabeza. La sombra retrocedió unos metros hacia atrás por los golpes, pero se abalanzó de nuevo. Killion concentró sus manos una energía inmensa, y la descargó con una gran explosión.


En los alrededores de la casa, Sky miraba hacia arriba, con aire triste. Siempre preocupándose de su hermano mayor. Nacida también de la unión entre un demonio y una humana, ella heredando la parte humana, la aunténtica belleza de su madre. La magia siempre la había adoptado, y aprendió de ella. Siempre ha sabido que Killion era especial, no por eso lo envidiaba, sino le preocupaba por los malhechores que podrían corromporle. Iba pensando un poco en esos aspectos. De golpe, notó una sacudida de energía, muy poderosa. Cerró los ojos, concentrándose hacia esa fuente. Recorrió las sendas del bosque... siguió escalando la montaña hasta dar con su meta, Killion. Un aura azulada le envolvía, y la marca apareció, crecía su poder desmesudaramente.
Con prisas comenzó a caminar , pero de golpe paró, no podía dejar desprotegida la casa, pero si seguía aumentando el poder, podría destruirlo todo, y precisamente ese era el poder que Darknor más de una vez se ha jactado en usar. Tomó una decisión drástica. Puso las manos en posición triangular y lanzó un conjuro protector, el más potente que pudo, y casi la dejó exhausta."Al menos la casa ya estaría protegida", pensó apresudaramente.
Sky renovando fuerzas, se arrancó un cabello y volvió a usar la magia. El cabello se convirtió en una gran escoba alargada, subió y se dirigió a parar ese horror.


Mientras en el mundo astral, Killion derrotó a la sombra, pero aún no tenía bastante, quería poner más a prueba su poder, en su obsesión para controlarlo. Una voz golpeó su mente. "Libértate" retumbaba una tras otra. Killion reconoció su voz, Darknor. Su fúria creció mientras el poder también aumentaba.

Sky notó otra sacudida más fuerte que la anterior, se preguntaba si llegaría o si sería demasiado tarde.
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Notapor Himkladiel » 25 Nov 2005, 14:52

Capítulo 24.
El Dragón.

Killion seguía luchando en el plano astral contra Darknor, contra su fuerza, contra él mismo. Descargaba energía a un lado y otro hasta quedar completamente agotado. Agachó su cuerpo hasta apoyar sus manos en sus rodillas y respiró profundamente. Cerró los ojos y notó cómo el sudor resvalaba por todos los poros de su piel.

- Sabes que nunca podrás liberarte de ella... - Susurró una voz. El semidemonio no la reconoció esta vez, no era la voz de Darknor. Levantó la vista y observó un extraño ser delante de él, que le sonreía con malicia. Tenía cuerpo y rostro de hombre, pero de la espalda le surgían dos enormes alas negras y escamosas. Vestía unos pantalones de piel de serpiente y el musculado torso lo llevaba descubierto. Killion observó las numerosas cicatrices que se divisaban tanto en su rostro como en el pecho.

- ¿Quién eres? - Le preguntó Killion inquietante.

- Sabes quién soy. Otra cosa es que no lo quieras reconocer. - El hombre alado hablaba pausadamente. Killion sabía que era un demonio, pues sus ojos rojos así lo delataban, tenía el pelo corto moreno alborotado y en su oreja derecha colgaba un pendiente en forma de cruz.

- No sé quién eres. ¿Y qué sabes de ésta fuerza? - Dijo señalándose la marca de la frente.

- Sé más de lo que crees. - En ese preciso instante, Killion se percató del tatuaje que llevaba ese hombre alrededor del ombligo. Un símbolo, el mismo símbolo que aparecía en su frente.

- No puedes ser Él...

- Sí, lo soy.

- ¿El Dios Dragón? - El hombre rió a carcajadas y asintió con la cabeza. Killion se sintió algo perturbado y mareado. - ¿Qué quieres de mi?

- Enseñarte a usar el poder que te fue concedido.

- Yo no quería este poder. Me lo impusieron a la fuerza. Sólo quiero poder... - Killion calló y se acordó de Shira. Agachó la cabeza. Sentía que le faltaban fuerzas y que esta lucha la iba a perder. El Dios se le acercó y le habló tranquilamente.

- El poder te fue concedido sin mi consentimiento. Ése Poder sólo puedo otorgarlo yo. Darknor jugó a ser un dios y recibirá su merecido. Pero ahora, debo enseñarte a utilizarlo adecuadamente. Debo enseñarte a controlarlo, a usarlo contra él. Darknor es un mal en este mundo y debe ser erradicado. Con mi ayuda lo conseguirás. - Killion lo miró.

- ¿Por qué me ayudas? Siempre se te ha considerado un Dios... oscuro.

- No creas todo lo que oyes.Te ayudo, porque el poder te iba a ser concedido, por desgracia, se te concedió antes de tiempo. Ahora, debo enmendar el error que cometió Darknor. - Los ojos se le llenaban de ira al nombrar al demonio. - ¿Estás conmigo o estás contra mi?

- No sé por qué lo hago, pero confiaré en ti. Estoy contigo. Enséñame.
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Notapor Javi » 25 Nov 2005, 16:03

Capítulo 25
Altos vuelos

Sky sobrevolaba el bosque, en busca de la fuente de energía. Algo surgió de las montañas, una gran columna azulada surgía de las montañas y chocaron contra el cielo. Las nubes se juntaban, comenzaron a ennegrecerse y a rugir. Relámpagos azulados surgían de los cielos golpeando brutalmente contra la columna de energía. De toda aquella oleada de energía surgía unos ojos rojos y una gran mandíbula, provista de colmillos, como si formara parte de aquello.
La fuerza impedía a Sky acercarse. La energía que antes parecía crear un efecto devastador, aún con esa liberación de poder, ahora parecía controlarse, pero algo parecía resugir. No podía explicar bien lo que notaba, ya que el conocimiento de las energías no es algo que podría explicarse en su momento, pero era como un despertar cósmico.
Se acercó lo más que pudo a la montaña y comenzó a mirar más. El aura de Killion estaba tomando forma, la antigua forma del Dios Dragón cuando usaba su poder, pero no lo veía maligno, tampoco benigno, eran sensaciones diferentes de odio, amor, ternura, amistad, miedo, cierta parte oscura y buena.... La esencia del Semidemonio.
¿Qué podría provocar ese cambio?, se preguntaba Sky, y más curiosidad sentía, ya que era algo diferente a la magia, un poder de la naturaleza,y quien lo tuviera podría hacer tanto todo el bien como podría como el mal. Aunque no era un poder que perseguía un fin, aun siendo tan poderoso que incluso grandes dioses podían temerlo, nunca se sabía cuál sería su fin.
De repente, un poco más abajo en los bosques, cercano a la montaña una gran oscuridad se acercaba hacia la montaña, como si fuera atraído hacia fuera.
Sky se puso nerviosa, la sensación de aquel guerrero de la armadura sugrió de nuevo. Si el guerrero sobrepasaba el escudo de energía que cubría a Killion, éste sería vulnerable ya que su mente se encuentra en otro plano, y sin cuerpo, el semidemonio se convertiría en un alma errante.
Conhor, comenzó a escalar la montaña, sin hacerle caso a las energía que le atacaban, demostraba una gran fortaleza. Sky fue a plantarle cara. Alzó ambos brazos e invocó una brisa de aire. La armadura iba congelándose por el momento pero sucedió que el guerero, invocando sus propias fuerzas deshizo el encantamiento. Asido con una mano en la montaña, la otra libre extendida, invocó su espada que poco a poco se desanvainó por ella sólo y se situó en la palma de la mano flotando, y la punta apuntando hacia la hechicera. El arma salió disparada con un preyectil, y se precitpitaba haci su objetivo. Sky comenzó a incrementar la velocidad de vuelo para esquivarla. Haciendo zigazagas, siempre conseguía evitarla, siempre por los pelos, pero notaba que poco a poco iba acercándose. Situó de cara la escoba y alzó una mano hacia la espada, la consiguió detener en el aire. Haciendo un gran esfuerzo con su poder interior para pararla, pero parecía que la espada se defendía, ambos quedaron allá en una lucha sin cuartel.
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Notapor Himkladiel » 02 Dic 2005, 02:04

Capítulo 26.
¿Quién es Mia?

Mientras tanto en la casa de Sky, Mia miraba desde su asiento a Shira que permanecía quieta en la cama. Con las piernas encogidas agarradas con las manos y la cabeza entre ellas. Mia se levantó y se acercó, se sentó junto a ella y la abrazó con sus cortos bracitos. Apoyó su cabeza en las piernas de Shira y ésta le acarició el cabello. Era extraño cómo en tan poco tiempo, la pequeña había llegado a querer tanto a la semielfa, y viceversa. Se había creado un vínculo de afecto entre ellas y eso era algo importante en el camino que habían emprendido juntas.

- Todo saldrá bien Shira. - Le dijo dulcemente la pequeña Mia a Shira. La semielfa levantó la cabeza y mostró una media sonrisa. - Killion es bueno, sólo quiere ayudar. No olvides que él te quiere. - Killion... ahora empezaba a recordar algo. Él... aquel hombre que la estaba haciendo tan feliz.

- Killion... - susurró. En ese momento sintió cómo una fuerza le oprimía el pecho y no la dejaba respirar. Mia se asustó de los espasmos de Shira y se apartó. Volvió a esconderse tras una silla. Shira abrió los ojos y los tenía en blanco. Se puso en pie y caminó lentamente hasta Mia. Se situó frente a ella, mirándola desde lo alto. La pequeña la miraba desde ahí abajo, con los ojos aguados, totalmente asustada.

- No puedo poseerte a ti, pero sí a ésta endeble semielfa... - la voz de Shira resonaba en toda la estancia y parecía incluso que la elfa iba creciendo. Alargó sus brazos y cogió a Mia por el cuello. La alzó casi hasta el techo de la casa. Mia no podía respirar, llevó sus manos sobre las de Shira, clamando que la soltara. Pero Shira no la soltaba y cuando las manos de la pequeña cayeron sin fuerzas, el ser que estaba dentro de Shira supo que Mia había muerto. Un problema menos. Ahora Killion... Debía llegar a él antes de que terminara su entrenamiento, ahora era más vulnerable...

Poco después de que Shira saliera por la puerta, Risso salió de su escondite. Había estado allí durante todo el tiempo, así se lo había indicado Sky. Risso era un ser extraño, diminuto, con el pelo azul y bastante escuálido. Había sido creado con la magia de la hechicera. Era un ser protector, sólo se dedicaba a aparecer en los momentos que fueran necesarios, y ése, lo era. Se acercó a Mia, se colocó en la cara de la pequeña y comprobó que todavía respiraba. Aquel ser no la había matado del todo. Se acercó a la boca de la pequeña y sopló. Una cálida brisa salía de la boca de Risso e invadió el cuerpo de la pequeña Mia. Despertó tranquila y serenamente y se puso en pie, intentando recordar qué había pasado, quién era y qué hacía en aquel lugar.
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Notapor Javi » 02 Dic 2005, 02:50

Capítulo 27
Magia
La espada oscura se acercaba con mucha dificulta hacia el pecho de Sky. La hechicera, invocando a todo su poder, impedía que el arma se le acercara, pero las fuerzas se debilitaban. El esfuerzo de concentración hacia que sus ojos azulados se entrecerrasen por la fuerza. La espada iba ganando terreno poco a poco.
Por unos instantes, la energía del Dragón entró en Sky por décimas de segundos. A ésta se le iluminaron los ojos. Menuda energía siento en mi interior, pensaba la muchacha. La canalizó hacia la espada, con una gran ráfaga azulada que salieron de sus brazos. La espada nada pudo hacer, y del golpe retrocedió, pero como si de un boomerang regresó hacia su dueño, el caballero negro metiéndose en la vaina.
La energía desapareció alrededor de Sky. Killion la ayudó en décimas de segundo, eso hizo una sonrisa en la cara de la hechicera y no pudo reprochar un sonido formado en su boca: "Hermanito".
Conhor, colgando aún del asidero de la montaña miró seriamente a la hechicera, y comenzaron a iluminarse los ojos. Sacando de nuevo su espada con una mano, la arrojó al vacío. El arma cobrando vida de nuevo flotó y de repente se convirtió en una nube oscura. Magia negra, pensaba Sky. Conhor subido a la nube, se dirigió como un proyectil hacia Sky. La hechicera, exhausta, conjuró de nuevo un rayo surgido del cielo que golpeaba sin cesar al caballero negro. Sin rasguño alguno éste, atravesó la barrera de impactos y se acercó peligrosamente a Sky, a medio metro de distancia. Extendió su mano y surgió una oleada de energía que golpeaba sin cesar a la hechicera. Nada pudo hacer, sinó notar como cada punzada de energía la abrasaba la piel y haciendo añicos su vestido.
La hechicera no dándose por vencida, le golpeó con su poder psíquico extendiendo su mano. El caballero ni se inmutó, y comenzó a volar alrededor de ella, con tal velocidad que parecía que se duplicara.
Sky notaba que sus energías se desvanecían, pero no podía dejar que aquel ser aprovechara la ocasión de deshacerse de Kliion ahora que estaba desprotegido. Saltando de su escoba, abrazó la armadura de Conhor. Cerró los ojos invocando unas energía místicas que ningún ser humano pudiese aguantar. Esa magia más de una vez la ayudó contra enemigos poderosos. El cielo decorado de relámpagos por la energía surgida de Killion, comenzó a ponerse en un tono púrpura. Las nubes comenzaron a girar hasta formar un gran agujero oscuro como la noche. La materia negra salió disparada y afectó a Conhor pero desafortunadamente a Sky, que seguía sujeta a él. Ambos cayeron al suelo.
Sky debido al impacto con la armadura, la caída y el terreno, se rompió varias vértebras de su espalda y comenzó a sangras, hasta quedar insconciente. Conhor no tuvo la misma suerte, se podría decir que tenía suerte.
Se levantó como si nada hubiese pasado. La espada convertida todavía en nube oscura, la usó para volar hacia el objetivo que se había propuesto desde un principio, pues nada parece detener al poderoso Conhor.
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Notapor Himkladiel » 15 Dic 2005, 23:54

Capítulo 28.
Conhor.

En otro plano astral, el alma de Sky corría en busca de Killion, debía avisarle. Allí lo veía, a lo lejos, rodeado de su halo de energía.

- Killion!! - gritaba. Pero el semidemonio estaba inmerso en su aprendizaje, no oía nada. El alma de Sky llegó hasta a él y se puso justo en frente.

- Killion, sé que puedes oírme. Corremos un gran peligro. La magia del caballero oscuro es mucho más poderosa que la mía, si no despiertas pronto, nos matará. Killion, vamos... tienes que ayudarme... - Sky lloraba desconsoladamente, sin saber qué otra cosa podía hacer. Entonces escuchó unas palabras, sabía que eran de Killion, aunque éste permaneciera inmóvil, sin mover un solo músculo.

- Tú eres mucho más fuerte que él, Sky. Dentro de ti está la solución para derrotarle, y lo sabes. Acuérdate, vuelve a tus recuerdos. Recuerda los días pasados. Sé que puedes hacerlo. Pero ahora, tienes que despertar. Abre los ojos y lucha.

En ese momento, la hechicera abrió los ojos, justo en el momento en que la espada negra, la espada de Conhor, penetraba en el cuerpo de Killion.

- Noooooooooooooooo! - gritó desholada. El caballero negro se giró hacia ella sorprendido de no hallarla muerta. No es posible, pensaba. Pero sí lo era. Sky se incorporó y voló, literlamente hacia él. Sé lo que tengo que hacer, se dijo, Killion me lo ha dicho. Ambos, el caballero y la hechicera emprendieron una ardua lucha, propinándose puñetazos y patadas por doquier.

En un puñetazo que la hechicera propinó al caballero en la cabeza, hizo que el casco de la armadura saliera disparado. Y le vio el rostro. Y lo recordó todo. Sky colocó sus manos en las mejillas de Conhhor, apretando cada vez más fuerte y mirándole directamente a los ojos.

- Recuerda quién eres, memo ar anah - y le dio un beso en los labios. Conhor abrió los ojos de par en par, demasiado sorprendido, pero las imágenes iban llegando una a una a sus recuerdos. Ella era Sky... su Sky. La hechicera pudo comprobar cómo los ojos de Conhor se iban tornando de su color natural, y su piel se iba volviendo cálida. La armadura de Conhor fue cayendo por sí sola, hasta dejar completamente desprotego al caballero.

- Sky... - susurró cuando la hechicera dejó de besarle.

- No hay tiempo para eso, Conhor. Arregla eso. - Y al girarse para indicarle que curara a Killion, lo vieron tendido en el suelo, con la espada negra clavada en el pecho y una figura a su lado. Shira.
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Notapor Javi » 16 Dic 2005, 01:01

Capítulo 29
Nuevas Fuerzas
Las fuerzas se separan, Dragón aún se encontraba en el plano astral. Killion permanecía desorientado, el hilo que le separaba del cuerpo comenzaba a desaparecer, comprendió que se estaba muriendo. Aún faltaba poco, su poder aún no había despertado. Poco a poco, el hilo retornaba a unificarle con su cuerpo, todo parecía calmarse. Algo rompió esa tranquilidad, una energía maligna emergía hacia el plano astral, parece que la espada quiere sobrevivir, como si una conciencia tuviera, ha sido derrotada en el plano físico, pero en el astral aún le quedan posibilidades.
Killion, flotando en la inmesindad del espacio, vió formar con las energías emergidas de la espada, un ente oscuro, sin rasgo algo salvo que su fisionamia era parecida al de un ser humano salvo con la diferencia de la negrura que lo envolvía, empuñó el arma y se dispuso atacar a Killion.
Lanzándole una estocada tras otra, Killion las esquivaba con su nueva habilidad de vuelo en el plano astral. Si la espada lograba tocar por poco que sea su cuerpo, lo poseerá, y volvería más poderosa que antes, con su recién activado poder.
Killion convocó la marca en su frente, y la envolvió una energía azulada a su alrededor. El poder controlado, pero sin saber cuáles eran sus capacidades , lo llevaría a la práctica. Voló hacia su contrincante, y comenzó a volar rápidamente a su alredeoor. El ente seguía quieto en su lugar, sin inmutarse si quiera.
Killion, concentrando el poder en sus puños, lanzó una estela de puñetazos hacia su enemigo. La energía le envolvía provocando un escudo en él. IBA incrementaba la velocidad hasta pasar desapercibida a simple vista. Cada golpe dejaba un gran impacto de energía en el ente, el cuál no pudo resistir y se evaporó.
Killion paró, pero se encontró la espada oscura frente a él, presentando cuartel. Extendió los brazos en forma de cruz cerrando los ojos y concentrándose. El poder surgió, y la marca comenzó a iluminarse con más intensidad. La energía del Dragón comenzó a purificar la espada comenzando a desaparecer la oscuridad que la envolvía. Poco a poco, la espada se tornó de un color azulada, y su empuñadura decorado con un dragón, Diente de Dragón. Se acercó lentamente hacia su legítimo dueño. Killion abrió los ojos, y con firmeza sujetó aquel nuevo nacimiento.
Killion estaba listo para la venganza.
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Notapor Himkladiel » 29 Dic 2005, 01:33

(Perdonad el retraso :roll: )

__________________________________________

Capítulo 30
Retomando el poder.

Killion despertó ya fuera del plano astral, sujetando la espada por su empuñadura. Abrió despacio los ojos llevándose una mano a ellos cubriéndose el rostro del sol que volvía a brillar. Cuando se acostumbró de nuevo a la luz, vio frente a él, a unos metros, dos figuras, una reconocible, la blanca silueta de su hermana Sky. Dudaba en cuanto a la otra silueta. Se acercó lentamente a ellos. La punta de la espada arañaba el suelo provocando un chirrido estremecedor. Miraba fijamente a aquella silueta y cuando llegó a ellos, con un rápido movimiento colocó el filo de su espada en el cuello del hombre. Sky levantó el filo y se interpuso entre ellos. Una gota de sudor resbalaba por el rostro del hombre.

- No, Killion. Ya no puede hacerte daño. Y tú no debes hacerle a él. - Le dijo Sky apenas en un susurro. Killion se había percatado de que aquel hombre era Conhor. Ciertamente le veía un nuevo reflejo en los ojos. No era el Caballero Oscuro, ahora era simplemente Conhor. El antiguo Conhor que recordaban y al que tanto había echado de menos su hermana. Por su culpa habían pasado tantas cosas...

- Sky, después de tanto tiempo... no podemos fiarnos de él. - Killion usaba una voz protectora.

- Hermano... te equivocas, estoy segura de él. Yo responderé de sus actos.

- ¿Tan segura estás?

- Ha recordado.

- Sí, Killion. He recordado quien fui y quien quiero volver a ser. - Dijo Conhor acercándose a la hechicera y tomándola de la mano. Killion dio media vuelta y recordó que había algo más.

- ¿Qué presencia era la que quería matarme? La última con la que luché... Era algo surgido de la espada... pero estoy seguro de que... había alguien... sí, lo recuerdo bien... había alguien...

- Era Shira, Killion. - Dijo apenada Sky poniendo una mano sobre el hombro de su hermano. Killion se giró hacia ella con los ojos expresivos. Conhor se aventuró a aclarar la situación.

- Puede que fuera el cuerpo de esa tal Shira... pero no era su espíritu el que iba dentro. - Sky y Killion se miraron. Quizá ya sería demasiado tarde para ella. Quizá era el momento de volver a empezar.
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